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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2018

Ocupemos el jardn

Ibon Cabo
Rebelin


El jardn descrito en el romance del S.XII Erec y Enic de Chrtien de Troyes describe este espacio de la siguiente manera: no tena ni valla ni cercado, solo aire, por un hechizo el jardn estaba cerrado por todos los lados por aire, de manera que nada poda entrar ah, como si estuviera rodeado de hierro. Un lugar imaginario muy curioso. Difcil de decidir si es pblico o privado. Difcil de evaluar su utilidad y su representatividad social. A la vez, una metfora bonita que puede llevarnos a la siguiente reflexin sobre la propiedad privada, es la titularidad de un lugar lo que le aparta de su posible funcin pblica? Se puede cambiar la propiedad en funcin del inters pblico? Cmo funciona esta dicotoma en la esfera poltica espaola?

El socialismo y el comunismo sostuvieron durante dcadas que la propiedad de los medios de produccin deba estar al alcance del proletariado, de cualquiera. No se haca referencia en ambas teoras polticas, a los objetos de uso como la casa o el coche sino a los medios de produccin. El Marxismo clsico defenda la auto realizacin y centraba su definicin de propiedad privada en los medios, olvidndose de la vinculacin clsica de propiedad y tierra previa al desarrollo de la sociedad industrial. Posteriormente, Maslow le otorga a la auto realizacin el nivel ms alto de su pirmide o jerarqua de las necesidades humanas. Para alcanzar ste, el ser humano debe cumplimentar una serie de necesidades que van desde las ms primarias (fisiolgicas) hasta algunas de aspecto cualitativo como el reconocimiento. Esta visin, aparentemente humanista, choca de lleno con las paredes de aire de Erec y Eric o el techo de cristal en la vida laboral de las mujeres, pues la pregunta real autntica y de respuesta necesaria, es saber si el ser humano puede de verdad, privatizando el espacio, el aire y la tierra, alcanzar la felicidad.

As pues, el concepto de propiedad privada no est reido a nivel terico con el desarrollo personal. A pesar de esto, su uso y en especial, el concepto de privatizacin, si est en la agenda poltica y en el debate pblico. As pues, sobre lo que hay dudas actualmente en el sistema no es sobre la propiedad privada, sino sobre la privatizacin de lo pblico o la conquista de espacios para el bien comn (la apropiacin de lo ajeno). A este respecto en el verano hemos vivido dos polmicas interpretadas de una manera muy diferente en torno a la propiedad privada: el escndalo de los bienes apropiados por la iglesia y la ocupacin de espacios para la auto gestin por parte de jvenes.

El escndalo de los bienes apropiados por la iglesia lleg a la Euro cmara en julio de 2015. Este ltimo verano ha sido repescado por el PSOE y Podemos con la esperanza de llegar a un conclusin fehaciente de lo que ha sido el expolio eclesistico para las arcas del estado. La reforma de la ley Hipotecaria de Aznar (1998) supuso la inscripcin por parte de la iglesia de miles de bienes a precio de ganga (Pedro Snchez ha exigido recientemente el listado a la Iglesia Catlica pero se calcula que pueden ser ms de 4.500 propiedades). Especialmente sangrante al respecto fueron las sustracciones en Navarra. As pues, la privatizacin de inmuebles supuso una restriccin en el uso de lo pblico, un incremento del poder de la iglesia catlica y una merma con respecto a la capacidad de las instituciones pblicas de generar ingresos a travs de su patrimonio. Aqu la apropiacin siembra dudas en un lado y abnegacin en el otro lado de la baraja.

Para mantener el espritu de la utilidad pblica en la iglesia y su historia de servidumbre terica, Aznar y la derecha, pusieron encima de la mesa durante el debate, que en la poca del trienio liberal y la desamortizacin de Mendizabal, la iglesia perdi miles de inmuebles que haban sido levantados con arreglo a las arcas pblicas o por las propias personas que residan en los lugares de construccin (sin contar todo el antiguo peregrinar de bulas e indulgencias para ricos y pobres). El objetivo, en aquel entonces, no fue la especulacin ni el enriquecimiento, sino el impulso de la economa y el saneamiento de las arcas pblicas. Justo el contrario que se produjo en la poca de Aznar, que supuso una debacle de ingresos para muchas instituciones pblicas. As pues, una privatizacin, de lo considerado pblico entonces, supuso un impulso del uso y una diversificacin de la propiedad privada y con ella, como no, del poder. Tambin hubo amortizaciones previas sobre bienes de la monarqua y la nobleza con el mismo efecto. As pues, dos modelos de privatizacin con un efecto en el uso pblico completamente diferente.

Durante este verano adems, se ha vuelto a hacer hincapi sobre el debate de la Ocupacin. La ocupacin de edificios privados o pblicos para la auto gestin y el desarrollo de actividades para los barrios en ciudades y pueblos, ha sido siempre un asunto recurrente para la derecha espaola. La organizacin asamblearia y abierta al barrio es un elemento fundamental a la hora de definir la utilidad pblica de estos espacios y alejarla del trmino reprivatizacin.

Hasta 1996 no exista una figura legal que penalizara la ocupacin de espacios abandonados. Los ocupas reconocen la posesin (disfrute de un lugar) pero no la propiedad privada (tiene dueo porque lo marca la ley) dando a la ocupacin el rango de motor de la transformacin social y achacando a los partidos de izquierda, vivir de rodillas ante un sistema imposible de cambiar sino se aborda el debate de fondo de la propiedad privada (cabe recordar que en 1995 el PSOE e IU penalizaron la ocupacin). Ni que decir tiene que, por la derecha, ha sido criticada sin descanso, sin entrar a valorar nunca la utilidad pblica que han demostrado centros como Astra (Gernika), Kukutza (Bilbo), Lavapies

As pues, se valoran las paredes como elemento de creacin de lmites en lo privado, pero solo se otorga esta capacidad por parte de la derecha, a aquellas instituciones que han estado durante siglos en el poder. Al mortal, al habitante sin recursos de los barrios, se le niega la capacidad de dar a un espacio utilidad pblica. Privatizar s, pero en funcin de quin lo haga, as funciona este debate en la esfera poltica espaola. Estamos pues ante un debate superficial fundamentado en el reparto del poder y no en la cuestin de fondo que debera ser primar el bien comn y la utilidad pblica por encima de la propiedad legal. Aznar con su ley hipotecaria volvi a poner paredes de aire a la historia de los edificios pblicos y la izquierda denunci pero no cambi fehacientemente una ley injusta que olvida lo principal: la auto realizacin individual y colectiva. Sin embargo, si tiene tiempo en mediar en procesos de ocupacin para pedir traslados pro el bien comn. Hay un camino ms sencillo que es la expropiacin de todo aquello que siempre debi ser pblico, la desamortizacin a la francesa. As pondramos fin al debate sobre la propiedad privada y eliminaramos de un golpe paredes de aire que no sirven ms que para proteger a aquellos que siguen siendo dueos de las manzanas de oro. El debate debe acercar la propiedad privada a la auto realizacin y a la utilidad pblica y alejarla del consumo por el consumo y del poder por el poder.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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