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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2018

Dnde est la izquierda en la India?

Jules Naudet / Stphanie Tawa-Lama Rewal
Nueva Sociedad


En la India, al igual que en Europa, la izquierda atraviesa grandes dificultades. Ms all de la financiarizacin de la economa y de la disparidad de las condiciones sociales, este artculo analiza los factores que, desde las dinmicas electorales hasta la penetracin de la criminalidad en la clase poltica, explican la debilidad de la izquierda india, en un contexto de crecimiento del nacionalismo hind de extrema derecha que hoy controla el gobierno central.

Desde los movimientos campesinos que organizaron una marcha de decenas de miles de agricultores durante varios das hasta las movilizaciones de cientos de miles de dalits1 que denuncian la discriminacin que padecen, pasando por los movimientos contra los desplazamientos de poblacin ligados a la construccin de grandes represas hidroelctricas como el Narmada Bachao Andolan2, el paisaje indio de las luchas sociales se distingue por su diversidad y energa3. Estas movilizaciones vinculadas a causas precisas se propagan a travs del pas y suelen estructurarse en torno de un sangharsh samiti, un comit de lucha local.

Sin embargo, en un pas que concentra ms de un tercio de los pobres del planeta4, este dinamismo de los movimientos sociales no significa que la izquierda sea fuerte. Ni estas luchas ni las movilizaciones sindicales y partidarias logran tener peso suficiente como para lograr una mayor proteccin jurdica de los trabajadores, el acceso universal a servicios pblicos de calidad (educacin, salud, etc.), una mejor distribucin del ingreso y, en general, la reincrustacin de la economa en la sociedad5. Recogiendo los interrogantes de Werner Sombart sobre la ausencia de socialismo en Estados Unidos, cabe preguntarse sobre las razones de esta debilidad de la izquierda en el subcontinente indio.

Neoliberalismo y dispersin de las condiciones sociales

Las dificultades de la izquierda india y su repliegue sobre una postura esencialmente defensiva en general se explican por dos factores. El primero, comn a la mayora de las sociedades contemporneas, es la creciente hegemona, en un contexto de financiarizacin de la economa, del neoliberalismo, que puede definirse como un fenmeno que combina una teora econmica, una ideologa poltica, una filosofa de las polticas pblicas y, finalmente, un imaginario social que alaba las virtudes del mercado y la competencia6. Las promesas del liberalismo seducen a la clase media urbana y estas nuevas aspiraciones la desvan de una solidaridad hacia los grupos ms dominados. Este desplazamiento del poder hacia las finanzas, en detrimento del Estado y del empresariado, no ha sido an suficientemente estudiado por las fuerzas de izquierda, tanto intelectuales como partidarias. La izquierda se encuentra as en una situacin de anomia, privada de una ideologa y de repertorios de accin colectiva adaptados a los desafos contemporneos.

La segunda explicacin a la que se recurre frecuentemente insiste en la disparidad de las condiciones sociales en la India, en funcin de la clase, la casta, el gnero, la religin, el idioma o incluso la pertenencia regional7, lo que dificulta particularmente el surgimiento de una conciencia de clase comn a los grupos dominados. Esta fragmentacin se ve acentuada por la obsesin por la pequea diferencia o la desigualdad graduada producida por el sistema de castas, que, segn Bhimrao Ambedkar8, favorece la indiferencia frente a las desigualdades9. Asimismo, se ve reforzada por la dbil convergencia de los reclamos de los trabajadores rurales y urbanos, as como por las muy diferentes protecciones jurdicas que benefician al sector organizado y al sector informal. En efecto, debe sealarse la importancia que tiene en la India la divisin entre el trabajo organizado (es decir, sujeto a las regulaciones del derecho laboral y que ofrece proteccin a los trabajadores) y el trabajo no organizado, que escapa a toda regulacin estatal y atae a entre 40% y 85% de la poblacin activa del pas segn las estimaciones10.

Pero ms all de la evidente constatacin de la extrema fragmentacin sociolgica de la sociedad india y de la creciente influencia del neoliberalismo sobre la conciencia poltica, este artculo pretende explorar algunas de las razones por las cuales no existe hoy una izquierda fuerte en la India. Por ser el pas un vasto Estado federal, este intento de ofrecer una mirada de conjunto sobre la izquierda est necesariamente condenado a pasar por alto numerosos aspectos, principalmente la multiplicidad de culturas polticas locales, ricas en tradiciones singulares. Sin pretender agotar el tema, analizaremos en particular las dinmicas electorales, la debilidad estructural del sindicalismo, la penetracin criminal de la clase poltica y el amordazamiento de la crtica social por parte de las fuerzas fascistas. En efecto, estas explicaciones, pocas veces utilizadas en conjunto, permiten comprender mejor por qu un frente comn de las diversas fuerzas de izquierda, capaz de hacer surgir un nuevo pacto social, es un horizonte que hoy parece lejano.

Una izquierda fuerte despus de la Independencia

Al momento de la Independencia, en 1947, localizar a la izquierda en la escena poltica india era relativamente sencillo. Se la encontraba en parte en el seno mismo del Congreso Nacional Indio (CNI), tambin denominado Partido del Congreso, partido-paraguas cuya corriente socialista se emancip de forma progresiva, aun cuando el socialista moderado Jawaharlal Nehru, primer ministro hasta 1964, nunca dej de proclamar su apego a esta familia poltica, al igual que su hija Indira Gandhi. Fuera del Partido del Congreso, la izquierda estaba representada por el Partido Comunista, presa del faccionalismo desde su nacimiento en la dcada de 1920. Pero en 1957 el Partido Comunista gan las elecciones regionales en el pequeo estado costero de Kerala; y en 1967, como Partido Comunista (Marxista)11, surgi como una agrupacin de mayor importancia en el otro extremo del subcontinente, en Bengala Occidental.

Fue en ese estado donde, en ese mismo ao, obreros agrcolas del distrito de Naxalbari se apoderaron de las tierras cuya distribucin ms equitativa reclamaban desde haca mucho tiempo. El proyecto poltico de quienes pronto seran llamados los naxalitas era maosta12: se trataba de poner fin, mediante las armas, al sistema parlamentario fraudulento, semicolonial y semifeudal para reemplazarlo por una dictadura democrtica popular13. Los asesinatos polticos se multiplicaron en Calcuta, que asisti, a lo largo de los aos 70, a la instauracin de una espiral de violencia, entre el terrorismo urbano de los insurgentes14 y su despiadada represin por la polica y el ejrcito. El movimiento naxalita pas entonces a la clandestinidad y se desplaz hacia las regiones del centro de la India, donde sobrevivira hasta una nueva fase de desarrollo en los aos 2000.

En cuanto al Partido Comunista (Marxista), tras algunos aos de titubeos, opt por perseguir sus objetivos jugando el juego del reformismo y la democracia parlamentaria. En 1977 gan las elecciones y, desde entonces, iba a gobernar sin compartir el poder la regin de Bengala Occidental, en el seno de un Frente de Izquierda cuyos mayores logros polticos seran una reforma agraria a gran escala y una prctica avanzada de descentralizacin. En Kerala, donde el Frente de Izquierda alternaba en el poder con una coalicin dominada por el Partido del Congreso, el principal triunfo del Partido Comunista (Marxista) fue el alto nivel de desarrollo humano de ese estado, que debe mucho a la estrecha red asociativa de la sociedad de Kerala como consecuencia de una fuerte tradicin de movilizacin, impulsada por los partidos polticos y los sindicatos15, pero tambin por las organizaciones religiosas, de casta y otras ong .

La lenta fragmentacin ideolgica de la izquierda india

Ubicar a la izquierda en el tablero poltico indio se vuelve mucho ms complicado a partir de los aos 80. Durante esta dcada, el paisaje poltico se transforma: por un lado, el Partido Popular Indio (Bharatiya Janata Party, BJP), expresin de la derecha nacionalista hind, se impone progresivamente como el otro partido panindio, junto al Partido del Congreso; por otro lado, surgen los llamados partidos regionales, cuya carrera (si no su ambicin) est limitada al permetro local. La competencia poltica alcanza entonces un nivel indito, ya que se vuelve cada vez ms difcil gobernar en los estados, y luego en el centro, sin esos partidos. La nocin vaga, pero muy utilizada en el discurso poltico indio, de poltica identitaria remite al fenmeno de movilizacin en torno de las identidades de las regiones, castas y religiones que dan forma, ms o menos explcitamente, a esos partidos.

Sin embargo, varios de ellos recurren a pensadores polticos que son claramente, aunque de diferentes maneras, de izquierda. Periyar, reformista ateo, racionalista y feminista, es el principal inspirador del movimiento antibrahmnico y luego de los partidos dravdicos16 la Federacin Dravidiana del Progreso (Dravida Munnetra Kazhagam, DMK), creada en 1949, y su rival surgida de una escisin en 1972, la Federacin de Progreso Dravida de Anna en Toda la India (AIADMK), en el estado de Tamil Nadu. Ambedkar, principal autor de la Constitucin india, partidario de la aniquilacin de las castas y defensor de los dalits, pero tambin de los derechos de las mujeres, es el hroe del Partido de la Sociedad Mayoritaria (Bahujan Samaj Party), creado en 1984 en la regin de Uttar Pradesh. Ram Manohar Lohia, mentor del socialismo indio, es la figura tutelar de los partidos surgidos de las sucesivas escisiones del Janata Dal (Frente Popular) que llegaron al poder en los aos 90 en Karnataka, Odisha, Bihar o Uttar Pradesh: Janata Dal (United), Biju Janata Dal, Rashtriya Janata Dal y Samajwadi Party.

Sin embargo, estos partidos se alejaron con rapidez de su inspiracin ms o menos radicalmente reformista en el ejercicio del poder. En el sur, los dos grandes partidos dravdicos que se alternan en el gobierno de Tamil Nadu desde 1967 no impidieron las recurrentes manifestaciones de violencia contra los dalits ni la regresin del feminismo de Periyar hacia una celebracin simplista de la maternidad17. En el norte, el Samajwadi Party y el Rashtriya Janata Dal son partidos profundamente patriarcales. Aunque todos afirman luchar contra la pobreza, ponen por delante las identidades de casta o las diferencias culturales. En efecto, la apelacin a la casta result de una temible eficacia en el plano electoral: reemplaz a las grandes ideologas como tpico central de la movilizacin18. Actualmente, todos los partidos polticos se dedican a movilizar a ciertas castas para ganar las elecciones, y el recurso a los denominados bancos de votos est en el corazn de la democracia de patronazgo19.

La percepcin mutante de las desigualdades

No obstante, el juego electoral no es el nico que est en tela de juicio, ya que la importancia del concepto de justicia social en el discurso de los partidos dravdicos en el sur o en el de los llamados partidos de las castas bajas en el norte, pone de manifiesto un particular enfoque sobre las desigualdades. Este concepto tan impreciso como ambicioso expresa, en efecto, una reivindicacin de la reparacin de la injusticia histrica de la que fueron vctimas algunos grupos sociales, dominados segn los casos por los brahmanes, las castas altas, los habitantes del norte, etc. Pero la reparacin reclamada, al igual que el perjuicio sufrido, atae a un grupo particular, aun cuando ese grupo pueda ser muy amplio: as, los dalits constituyen el 15% de la poblacin india; y las other backward castes (otras castas atrasadas), categora heterognea, utilizada por el gobierno, que agrupa a las castas que no son ni intocables ni superiores, se estiman en 52%.

El sistema de cuotas (reservations), implementado a partir del periodo colonial pero consolidado tras la Independencia, tena como objetivo compensar la discriminacin que afectaba a los grupos de castas bajas y a las poblaciones tribales forzando su integracin en tres instituciones de las que estaban excluidos de facto: la administracin, la universidad y las asambleas legislativas.

Sin embargo, hoy numerosas castas dominantes20, como los jats en Haryana, los patels en Guyarat, los yadavs en Uttar Pradesh o los reddys en Andhra Pradesh, reclaman a su vez cuotas. Sean estas demandas legtimas en el caso de las castas bajas que son las vctimas probadas de una discriminacin histrica o no tanto en el caso de las castas dominantes, todas estas movilizaciones tienen como consecuencia el reforzamiento de las fronteras entre castas, ya que su xito supone que funcionen como grupos de intereses. Tales movilizaciones conducen a que prevalezcan las lealtades de casta sobre las de clase, en detrimento particularmente de los numerosos integrantes de las castas dominantes que viven en una gran precariedad econmica. Muchas instituciones formales (asociaciones de casta, templos, sectas religiosas, etc.) o informales (cultura de casta, redes clientelistas, estrategias matrimoniales, etc.) contribuyen adems a acentuar esta frontera entre las castas en detrimento de otras lneas de fractura.

A comienzos del siglo xxi , solo los naxalitas siguen ubicando la lucha de clases en el centro de su proyecto y de sus acciones. El movimiento maosta consolida entonces su presencia en las regiones tribales del centro de la India, donde defiende los derechos de los llamados adivasis (indgenas) en selvas muy codiciadas por la industria minera, ya que su subsuelo figura entre los ms ricos del pas. Se habla de un corredor rojo21 que cubrira un tercio de los distritos del pas, a punto tal que en 2009 el ministro del Interior del gobierno central (dirigido entonces por el Partido del Congreso) consideraba al movimiento como la principal amenaza a la seguridad nacional y atribua al Partido Comunista (maosta) el estatuto de organizacin terrorista, antes de desplegar el ejrcito en apoyo de milicias locales antiterroristas en las regiones en cuestin. Los pocos investigadores que se atreven a hablar del tema mencionan una verdadera guerra civil22, aun cuando, a la sombra de la selva y lejos de la atencin meditica, se trata de una guerra olvidada. En efecto, el movimiento maosta est hoy completamente marginado: desacreditado por recurrir a la violencia, invisibilizado por los intentos de intimidacin contra los intelectuales que escriben sobre l y aplastado por la fuerza militar desplegada en su contra.

La historia de los partidos polticos indios de izquierda desde la Independencia revela as una dificultad para articular casta y clase en la denuncia de las injusticias. Mientras que la focalizacin de las estrategias electorales en la cuestin de la casta favoreci los desvos identitarios del juego poltico, la rigidez ideolgica de los partidos marxistas los condujo en cambio a abandonar esta cuestin, que se encuentra sin embargo en el corazn de las dinmicas de explotacin.

El esquivo acuerdo social

Una de las razones por las cuales a las fuerzas de izquierda les cuesta tanto hoy hacer or sus reivindicaciones sociales es tambin la debilidad estructural del sindicalismo, que nunca logr instaurar una relacin de fuerzas entre capital y trabajo favorable a las clases populares para sentar las bases de un acuerdo social23. Al momento de la Independencia, mientras que el sector empresarial denunciaba los exagerados reclamos de los trabajadores y la multiplicacin de los movimientos de huelga, la Conferencia de la Tregua Social, que reuna al gobierno, los trabajadores y los industriales, pretenda encontrar una salida a los conflictos sentando las bases de un dilogo social. Esta conferencia condujo sin embargo a la desmovilizacin de los sindicatos, que aceptaron abandonar la estrategia de la movilizacin de base en beneficio de la participacin en organismos de cogestin. Adems, la implementacin de un nuevo marco legislativo debilit la posicin de los trabajadores, especialmente con la Ley sobre Disputas Industriales (Industrial Disputes Act, 1947). Esta norma solo autoriza la huelga y el lockout con un preaviso de al menos 14 das y torna obligatorio el recurso a un procedimiento de arbitraje cuyas decisiones demoran varios meses, incluso aos. Se genera as una situacin en la cual la bsqueda de consenso pasa por el arbitraje obligatorio ms que por la obtencin de convenios colectivos, y en la que la dinmica poltica de un acuerdo social se desva hacia una forma de paternalismo estatal que se volvi caracterstica del sistema que rige las relaciones laborales24. En efecto, si bien pretenda construir un Estado socialista, el gobierno del Partido del Congreso dirigido por Nehru se inclin rpidamente por el capital y en contra del trabajo25.

La importancia del sector informal y el tamao reducido del sector industrial organizado tornaron difcil cualquier organizacin y coordinacin de los trabajadores. No hubo pues en la India un momento socialdemcrata26. Tal como lo afirman Lloyd Rudolph y Susanne Rudolph, a escala nacional, el movimiento obrero no estuvo en condiciones de cuestionar la ideologa y la poltica centristas propias de la India, es decir, de crear o sostener un partido de clase anclado en la izquierda27. Los sindicatos solo pudieron encontrar apoyo poltico en los estados de Kerala, Bengala Occidental y Tripura, donde el Partido Comunista se mantuvo durante mucho tiempo en el poder.

Actualmente, la capacidad de los trabajadores para influir en la agenda poltica es ms dbil que nunca. Las ltimas grandes huelgas se remontan a 1982 cuando, durante alrededor de 18 meses, ms de 250.000 trabajadores del sector textil de Mumbai reclamaron mejores condiciones de trabajo28. La huelga termin trgicamente con el cierre de las fbricas y su deslocalizacin en otros estados del pas. Tras las olas de liberalizacin de la economa en 1991, las reformas que debilitan los derechos de los trabajadores son cada vez ms numerosas, como el proyecto de ley de pequeas fbricas (Small Factories Bill) para eximir a los establecimientos industriales de menos de 40 empleados de cumplir numerosas regulaciones laborales29. La huelga general del 2 de septiembre de 2016, a pesar de movilizar a ms de 150 millones de trabajadores y formular reclamos originales sobre la regulacin del sector informal, solo dur una jornada y no condujo a un resurgimiento del movimiento social.

El juego poltico como reino de las mafias

La debilidad de la articulacin de los partidos polticos con los movimientos de trabajadores se ve adems acentuada por la creciente penetracin criminal de la clase poltica. En efecto, los grandes partidos polticos tienden a recurrir en forma cada vez ms masiva a candidatos con actividades ilegales, ya que, sin duda alguna, en el mundo de la poltica india, el delito paga30. Incluso se volvi prcticamente indispensable para ganar en elecciones democrticas. Entre 2004 y 2014, los candidatos para las elecciones nacionales que fueron objeto de al menos un proceso penal tenan as 18% de posibilidades de ganar las elecciones, contra solo 6% para aquellos sin ninguna causa penal en su contra. Y cuanto ms seria era la acusacin (agresin o asesinato), mayores eran las posibilidades de ganar.31

Las campaas electorales son cada vez ms costosas, ya que los candidatos intentan con frecuencia comprar los votos de los electores32. La distribucin entre estos de bolsas de arroz, alcohol o dinero en efectivo se volvi una prctica corriente, y si bien estos regalos no garantizan el triunfo, no ofrecerlos suele condenar a la derrota33. Como los gastos elevados son ineludibles para ganar las elecciones, cada vez con mayor frecuencia los partidos compran candidatos capaces de financiarse a s mismos, con el fin de reducir sus gastos. Adems, como los lmites fijados por la Comisin Electoral generalmente estn por debajo del umbral de gasto mnimo que permite aspirar a un triunfo, los partidos van tambin en busca de candidatos capaces de manejar grandes sumas de dinero no declarado, aptitud que las personas dedicadas a actividades delictivas suelen tener. Todos los partidos tienden pues a descartar a los candidatos menos adinerados y a privilegiar a los poco escrupulosos. Milan Vaishnav muestra as el crculo vicioso en el que est atrapada la clase poltica, que no puede trabajar por el bien comn sin haber consolidado previamente, a travs de medios por lo general ilegales, su anclaje en las redes de patronazgo locales o nacionales. Estos cambios estructurales favorecieron lo que Lucia Michelutti denomina el reino de la mafia (Mafia Raj), un sistema hbrido de gobernanza poltica y econmica que combina lgicas de redistribucin, libre mercado, depredacin y democracia34. De este desvo mafioso no est exento el Partido Comunista (Marxista), el ms importante de los partidos comunistas indios; de hecho, esta fue una de las causas de su derrota en 2011, luego de 34 aos de reinado en su bastin de Bengala Occidental, aun cuando las polticas de expropiacin de los campesinos para la construccin de fbricas hayan contribuido en gran medida a separar al partido de su base electoral.

En un contexto semejante, la fidelidad al programa ideolgico del partido ya no es el principal criterio que prima en la seleccin de los candidatos, lo que conduce a una verdadera indiferencia por las ideas35 y a una homogenizacin de los programas con consecuencias fatales para las ideas de izquierda y la consideracin de los intereses de las clases populares en los debates polticos. El BJP, el partido del hinduismo radical, es uno de los pocos partidos que lograron conservar su anclaje ideolgico adaptndose a esta nueva situacin delictiva.

El partido de los indignados

En este contexto de disolucin de la izquierda y penetracin criminal de la poltica, un partido atpico pareci ofrecer, en los ltimos aos, una nueva respuesta a las aporas ideolgicas y estratgicas de los partidos comunistas y en favor de la justicia social. El Partido de la Gente Comn (Aam Aadmi Party, AAP), surgido del movimiento de lucha contra la corrupcin que sacudi los grandes centros urbanos en 2011, fue creado en 2012 para, segn las palabras de sus fundadores, limpiar la poltica desde adentro porque la India necesita una revolucin. Este partido, que reivindica a Mahatma Gandhi y pretende reconstruir la democracia por medio de la participacin, suscit primero desconfianza y sarcasmos de la izquierda marxista, que denunciaba la ingenuidad de su postura ni de derecha ni de izquierda, la miopa de su programa anticorrupcin y el elitismo de su base social. Pero cuando en las elecciones regionales de 2013 el AAP gan los escaos suficientes para formar gobierno en Delhi, demostr que an era posible en la India movilizar ampliamente con un programa no identitario y ganar elecciones con muy poco dinero. Sedujo entonces a una parte de la izquierda india y logr movilizar a lderes de la sociedad civil organizada contra el BJP en 2014. As, militantes del Narmada Bachao Andolan, del movimiento antinuclear o de la campaa por el derecho a la informacin compiten bajo la etiqueta del AAP36, mientras que desde los medios, personalidades comunistas explican su adhesin al nuevo partido.

En 2015, el AAP gan por segunda vez las elecciones en Delhi, con una participacin electoral rcord que le permiti obtener 67 escaos sobre 70. Pero su ejercicio del poder se revela particularmente catico, por razones en primer lugar internas: rivalidades en el seno de su dirigencia, divergencias estratgicas, tendencia a actuar precipitadamente y sin concertacin, comunicacin agresiva. El anlisis de las polticas adoptadas seala, sin embargo, que el partido tom decisiones claras: puso su prioridad en los servicios urbanos bsicos y los ms pobres se transformaron en su objetivo privilegiado (con propuestas como gratuidad del agua y la reduccin del precio de la electricidad para los pequeos consumidores, el desarrollo de una red de dispensarios de barrio, el impulso del derecho a la educacin a travs de la movilizacin de los padres de alumnos en las escuelas pblicas). Pero el gobierno central (dominado por el BJP) obstaculiz sistemticamente la implementacin y difusin de esas polticas y se dedic a paralizar, de hecho, las iniciativas del gobierno regional.

La asfixia de la crtica social

El ensaamiento del BJP contra el AAP , que va mucho ms all de la rivalidad habitual entre partidos en competencia, se inscribe en un conjunto de prcticas que apuntan a la sofocacin progresiva de las fuerzas crticas. Estas, numerosas y diversificadas, constituyen los cimientos de la democracia india, pero sufren actualmente un ataque sin precedentes. Uno de los principales pilares de la crtica social se sostiene en el tejido asociativo particularmente denso de la India: Si se tienen en cuenta las asociaciones de castas, los grupos que reclaman, la poltica de los movimientos sociales y las organizaciones no gubernamentales, puede leerse la India como un pas con una vida asociativa omnipresente y extraordinariamente activa, tal vez una de las ms participativas en el mundo37.

Pero el sector no gubernamental est actualmente muy debilitado: a fines de 2016, el Ministerio del Interior les neg a unas 20.000 ong la renovacin de la licencia que les permite recibir ayuda financiera del exterior y las priv de esta manera de los medios necesarios para librar un combate judicial o meditico.

Los medios de comunicacin, otro pilar de la crtica, son tambin vctimas de una censura polimorfa. Si bien existe en la India una tenaz tradicin de periodismo de investigacin y de crtica del poder, este es hoy blanco de continuos ataques. The Hoot, un observatorio privado pero reputado de los medios de comunicacin indios, publica cada ao su informe sobre la libertad de prensa, The India Freedom Report. En 2017, ese informe comenzaba de esta manera:

El clima en el cual se ejerce el periodismo en la India se volvi claramente hostil en 2017. Una serie de ataques tuvieron como blanco a periodistas, fotgrafos e incluso redactores que fueron vctimas de asesinatos, ataques, amenazas, acciones judiciales por difamacin, sedicin y delitos ligados a internet. Ese ao, dos periodistas fueron asesinados a balazos, y otro fue muerto a golpes frente a la polica que dej actuar a la muchedumbre.38

En efecto, la Ley contra la Sedicin, heredada del periodo colonial, fue utilizada para intimidar a periodistas, pero tambin para detener a lderes estudiantiles. Draconiana y de muy amplio alcance, esta norma puede aplicarse prcticamente a cualquier forma de crtica al gobierno, que es pasible de prisin perpetua. Constituye as una temible amenaza contra la libertad de expresin. Esta polica del pensamiento est acompaada por el celo vigilante de milicias39 provenientes de la constelacin de organizaciones del hinduismo radical40. No conformndose con acosar a sus adversarios en las redes sociales, estos autoproclamados defensores de la nacin ya no dudan en agredir fsicamente a reconocidos intelectuales, sean escritores (como Kancha Illaiah) o profesores universitarios (como Nivedita Menon).

La izquierda india frente al peligro fascista

Esta violencia emana del Estado, a travs de la polica y la justicia, y de la sociedad civil, a travs de las milicias de la nebulosa nacionalista hind, como las de los grupos de Protectores de la Vaca. Y detrs de la violencia estn las acusaciones sobre los objetivos antinacionales de la izquierda. Este tipo de acciones son emblemticas de un crecimiento de fuerzas que pueden calificarse de fascistas, si nos basamos en la definicin propuesta por Ugo Palheta, quien define el fascismo como un

movimiento poltico de masas que pretende trabajar por la reconstruccin de la nacin (concebida como una totalidad homognea o, por el contrario, fuertemente jerarquizada y dominada por un grupo tnico-racial particular), mediante la eliminacin de todo conflicto (de ah la denuncia del antagonismo izquierda/derecha por ejemplo), todo cuestionamiento poltico, sindical, religioso, periodstico o artstico y todo aquello que al parecer ponga en peligro el principio de su unidad imaginaria (racial y/o cultural) en particular, las minoras raciales, religiosas y/o sexuales41.

La izquierda india, sociolgicamente fragmentada, ideolgicamente dividida y con recursos materiales y simblicos en descenso, es, adems, intimidada por la actual violencia fsica de una derecha envalentonada cuyo proyecto poltico y cultural parece estar a punto de devenir hegemnico. El discurso ultranacionalista de las fuerzas de la hindutva y el amordazamiento de la crtica meditica, intelectual y poltica fomentan en particular un sentimiento patritico extremadamente fuerte y la creciente estigmatizacin de los musulmanes. El secularismo indio, denominador comn de las izquierdas indias, est ms dbil que nunca.

Hoy est claro que ningn movimiento poltico, partidario o no, ofrece un repertorio ideolgico en condiciones de hacer converger los intereses de los dalits, los musulmanes, las mujeres, las llamadas poblaciones tribales, los obreros agrcolas, los pequeos campesinos, los obreros de la industria y los trabajadores del sector informal. Los reclamos de estos diferentes grupos parecen condenarlos a competir entre s, aunque muchos indios pertenezcan simultneamente a varios de ellos y compartan en gran medida la condicin de vctimas de la explotacin econmica cada vez ms ligada a la financiarizacin de la economa. En el actual contexto poltico, la lucha sin descanso contra el auge del fascismo constituye probablemente el nico camino que se le presenta a la izquierda para intentar encontrar cierta unidad y, sobre todo, para mantener su influencia en la India del siglo xxi.

Notas:

Nota: la versin original de este artculo en francs fue publicada con el ttulo O en est la gauche en Inde? en La Vie des Ides, 6/2018.
http://laviedesidees.fr/Ou-en-est-la-gauche-en-Inde.html
Traduccin de Gustavo Recalde.


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