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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2018

Las mujeres al frente

Elaine Tavares
Rebelin


Este sbado, 29, las mujeres brasileas mostrarn su fuerza, manifestndose en todo el pas contra la fascistizacin de la vida representada por la figura del Bolsonaro. Una movilizacin nica, original y poderosa, que unifica a los contrarios y coloca a las gentes en lucha contra la violencia y el odio al otro.

Lo recuerdo como si fuera hoy, una marcha, en la ciudad de Florianpolis, en 20 de junio de 2013. Era el punto mximo de las protestas contra la corrupcin -el comienzo de la batalla contra el gobierno petista- y la capital de Santa Catarina vio salir a las calles a las personas que siempre arrojaron piedras a los manifestantes tradicionales. La protesta junt ms de 30 mil almas, cosa nunca vista. La TV RBS, red catarinense afiliada a Globo, la transmita en directo. Extraamente no llamaba a nadie "bandido". En aquellos das, la clase dominante daba su bendicin para la ocupacin de las calles, la Globo llamaba al civismo y la gente acudi a borbotones.

Yo estaba con los compaeros de siempre. Y, aturdida, vea a las personas manifestar su odio contra los militantes de partidos polticos y movimientos sociales. Es decir, contra nosotros. La marcha se convirti en una batalla en la que los jvenes vistiendo camiseta -donada por partidos de derecha- con inscripciones contra la corrupcin gritaban: "sin partido, sin partido", y enfrentaban a los militantes que se agrupaban con sus banderas. Exigan, de forma violenta, que fueran bajadas las banderas partidarias y que la manifestacin siguiera como una masa informe. Una falsa masa sin partido, pues como digo, los partidos de derecha estaban all, distribuyendo camisetas e animando a la gente contra los partidarios de la izquierda. No portaban banderas, nunca lo hicieron. Ellos actan en la sombra.

Me acerqu a unas jvenes "encamisetadas", que gritaban alucinadas, con los ojos desorbitados, contra las banderas de partidos de izquierda. Y les pregunt:

- Por qu estn contra los partidos?

- Qu? Es, porque es sin partido, ahora!

- S, pero por qu?

- Es sin partido y listo. No hacemos poltica. T eres de algn partido? preguntaran y me miraron agresivamente.

En aquel da, una masa furiosa nos atac y oblig a que los grupos embanderados se fuesen de la marcha, siguiendo adelante. Se abra la lucha de clases, y el huevo del fascismo que se apoder del pas estaba puesto.

Recuerdo que coment con varios compaeros sobre lo que estaba empezando all. En el decir de Adorno, el fascismo es un virus que existe latente, en cada uno. Dice l que dadas las condiciones, brota, fuerte, y se esparce incontrolablemente. Yo lo vea en la marcha. Un odio irracional en la masa, pero extremadamente racionalizado en las direcciones polticas de la derecha. Un proceso de construccin de un consenso que fue creciendo, consolidndose y acabando en el impeachment de la presidenta Dilma. Jugada maestra.

Las actitudes fascistas tambin se consolidaron y siguieron a todo vapor. Acciones truculentas de miembros de la justicia, total abandono de las leyes burguesas, agresiones a gays, lesbianas, mujeres, estudiantes, profesores. Cualquier persona identificada como "petista" o "comunista" pas a ser apuntada como un mal. Y las amenazas de consolidacin de un rgimen de fuerza se fueron haciendo sin freno. Yo que viv la dictadura militar, como nia y adolescente, recuerdo muy bien el terror vivido por las familias que tenan cualquier posicin crtica al rgimen. Los vecinos vigilaban y acusaban annimamente, muchas veces aprovechndose de la denuncia de "comunista" para venganzas personales. Era un tiempo de vigilancia y de miedo. No se poda pensar. Slo decir s, s, s, al rgimen.

El crecimiento de las actitudes fascistas practicadas por personas comunes, gente "de bien" me echaran de preocupacin y provoqu a los amigos, partidos, movimientos, sin respuesta. Estaramos caminando por un tiempo de fascismo? Qu podra suceder si todo esto se fortaleca y creca sin parar? Pensaba que haba que poner freno a esa fascistizacin de la vida o ella se esparca como un hilo de plvora, en el fundamentalismo del terror. Crea que era necesario unir fuerzas con las mujeres, los negros, indios, trans, trabajadores formales, informales, homosexuales, en fin, todos los oprimidos por el capital y el patriarcado. Una lucha de todos nosotros.

Pero en aquellos das era arar en el desierto. Nada veng y la ola fue creciendo.

Ahora, en vsperas de la eleccin, cuando esa amenaza iniciada all en 2013 se concreta en una candidatura especfica, la de Bolsonaro, lista para asumir el mando del pas, fortaleciendo an ms las prcticas fascistas, fueron las mujeres que, entendiendo la gravedad de las cosas, decidieron actuar. Una accin que comenz por las redes sociales, con las bromas de siempre, pero que fue creciendo y hacindose real en la vida misma. Las mujeres pasaran por encima de las diferencias partidistas, de los pequeos poderes, de todo. Y, una a una, se dieron las manos contra el "coiso" (nombre que se da a Bolsonaro) en una demostracin inequvoca de inteligencia y en una estrategia perfecta que, sistemticamente, ha concientizado a las personas y ha derribado los ndices del candidato.

Ahora, ese sbado, da 29, toda esa intensa movilizacin interna se expresar en las calles, en la lucha concreta contra la fascistizacin de la vida que es lo que representa la candidatura Bolsonaro. En Florianpolis, el encuentro ser frente a la Catedral, a las 15 horas. Y las mujeres estarn unidas para decir que "l, no". Cada una tendr all en su corazn a su candidato, de centro, de izquierda, y tal vez hasta de derecha, pero cada una sabe que algunas cosas necesitan ser barridas de la faz de la tierra. Tales como el racismo, los prejuicios y el odio por lo diferente.

Este sbado, en todo Brasil las mujeres marcharn. Estarn juntas y mostrarn su fuerza. Tengo la esperanza de que en las elecciones esta propuesta sea derrotada. Y creo que lo ser. Pero aun as ser necesario seguir juntas, en el mismo movimiento, porque el fin de los comicios no pondr fin en esta serpiente insidiosa que ya vive entre nosotros. Un gran destrozo se ha hecho y todava hay un largo trabajo por hacer. Trabajo real, adems de las elecciones. Que la unidad femenina permanezca, porque est siendo una bella leccin.
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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