Portada :: Europa :: Fortaleza Europa. La UE contra los inmigrantes
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2018

Una izquierda que milita por el cierre de las fronteras en nombre de las clases populares

Anne Chemin
Le Monde


La izquierda antimigrantes, en Alemania o en Francia, estima que las personas inmigrantes amenazan nuestro modelo social. Una afirmacin desmentida por la realidad.

Son de izquierdas, pero suean con cerrar un da las fronteras europeas a las personas migrantes que arriesgan su vida atravesando el Mediterrneo. Se presenten como socialdemcratas o marxistas, las y los militantes alemanes, franceses o daneses abogan con conviccin por el "cada cual en su casa": la libre circulacin de las personas les parece una peligrosa quimera. El objetivo de esta nueva fiscala de la inmigracin es siempre el mismo: el "buenismo" de la izquierda que celebrara con una ingenuidad desorientadora las virtudes de la apertura de las fronteras.

En Alemania, Sahra Wagenknecht, la figura de Die Linke que acaba de lanzar el movimiento Aufstehen ("En pie"), lamenta as que en 2015, Angela Merkel abriera de par en par las puertas de su pas a las personas migrantes que se agolpaban en las fronteras. Sobre todo, no hay que reeditar la "prdida de control", advierte esta diputada que se define como marxista, pues este brusco aflujo de extranjeros ha "cambiado este pas, y no para mejor". "No hacemos el mundo ms justo promocionando la migracin", concluye la antigua presidenta de Die Linke.

Si La France Insoumise se abstiene de mantener discursos abiertamente hostiles a las personas migrantes, no puede ocultar, una cierta ambigedad. Uno de sus oradores, Djordje Kuzmanovic, ha declarado que el discurso de Aufstehen sobre la cuestin migratoria era de "salud pblica". Jean Luc Mlenchon le ha llamado al orden pero el lder de La France Insoumise se ha negado a poner su firma al pie del Manifiesto por la acogida de migrantes de Mediapart, Regards y Politis (ver https://vientosur.info/spip.php?article14221. Ndt). "No estoy de acuerdo en hacer como si la inmigracin fuera algo natural, atractivo, deseable", ha declarado.

La socialdemocracia de Dinamarca no se queda atrs: desde los xitos electorales del Partido Popular Dans, denuncian vigorosamente los problemas de la inmigracin. "Nuestra economa y nuestra cohesin estn amenazadas por el nmero de personas refugiadas", explicaba su portavoz en 2016, cuando el partido se dispona a votar una ley que prevea la confiscacin de los bienes de las personas demandantes de asilo. Una firmeza que se inscribira naturalmente, segn el diputado Mattias Tesfaye, en la historia del partido: hasta los aos 1980, subrayaba en su libro Welcome Mustafa (Gyldendal, 2017), la socialdemocracia defenda una poltica migratoria restrictiva.

"Falsedades"

Esta actitud reservada, e incluso hostil, hacia la tradicin de acogida que la izquierda ha encarnado a menudo, inquieta a toda la gente que sigue defendiendo su herencia humanista, incluso internacionalista. El secretario general de la CGT, una central que sin embargo ha adoptado, en el pasado, acentos nacionalistas, ha denunciado as las "falsedades" que oponen "de forma caricaturesca "mano de obra extranjera" y "mano de obra nacional". "El discurso nacionalista que tiene por objetivo oponer a las y los trabajadores franceses y los inmigrados es una vieja receta de extrema derecha", estima Philippe Martinez.

Se acercara a la extrema derecha la "izquierda antiinmigrantes"? "Los discursos nacionalistas se parecen a menudo al de Rassemblement nacional" constata Patrick Simon, investigador en el Instituto Nacional de Estudios Demogrficos (INED). "Empujan a la exclusin justificando preferencias por las y los trabajadores nacionales. Poniendo en competencia a las y los trabajadores en funcin de su nacionalidad, la izquierda antiinmigrantes estigmatiza al conjunto de las poblaciones provenientes de la inmigracin -las y los recin llegados pero tambin quienes han llegado hace mucho, incluso sus hijos e hijas, que sin embargo no son inmigrantes. Se quiera o no, esta lgica produce jerarquas etnoraciales".

Para descartar las acusaciones de nacionalismo, la izquierda antimigrantes enarbola con facilidad un argumentario progresista: si combate la apertura de las fronteras, no es en nombre de las races cristianas de Europa, sino por la defensa de las conquistas sociales. La socialdemocracia danesa afirma, as, querer preservar un "alto nivel de medidas sociales" mientras que Sahra Wagenknecht insiste en los riesgos de una "competencia por los empleos, en particular en el sector de los bajos salarios". Charlotte Girard, una de las responsables de La France Insoumise, pone, tambin, por delante la defensa de las clases populares. "Decir que [las olas de inmigracin] pueden influir en la bajada de los salarios y beneficiar a la patronal no es un razonamiento completamente absurdo. No es una tontera".

"Ejrcito de reserva"

A guisa de prueba, incluso de diploma ideolgico, la izquierda antimigrantes invoca con ganas los supuestos principios de Karl Marx. Afirman que la idea de que la presencia de trabajadoras y trabajadores extranjeros debilita al proletariado nacional es tan vieja como el marxismo: no dej escrito el filsofo alemn que el capitalismo, para hacer bajar los salarios, tena necesidad de un "ejrcito de reserva"? Citada por Karl Marx en 1847 en Bruselas, la expresin figura en efecto, veinte aos ms tarde, en El Capital. Escribe que "Tomado como un todo, los movimientos generales de los salarios estn exclusivamente regulados por la dilatacin y la contraccin del ejrcito industrial de reserva".

Este concepto que seduce hoy a una cierta izquierda europea es retomado, en el siglo XIX, por el socialismo francs. Entonces, la patronal llamaba masivamente a la mano de obra extranjera: centenares de miles de personas italianas, belgas y polacas se amontonan en las minas y las fbricas del hexgono, que contaba con un milln de extranjeros en 1880. Redactado con Karl Marx y Friedrich Engels, el programa del Partido Obrero de Jules Guesde y Paul Lafargue vilipendia el comportamiento de la patronal, que saca "de la reserva de las y los muertos de hambre de Blgica, Italia, Alemania -y de China si es preciso- los brazos que necesita para bajar el precio de la mano de obra y hacer pasar hambre a sus compatriotas".

Jean Jaurs, tambin, estima que las personas extranjeras, reforzando el "ejrcito de reserva", pueden constituir una amenaza para las y los obreros franceses. En 1894, lamenta as que el capitalismo internacional busque su mano de obra "en los mercados en que est ms degradada, humillada, depreciada, para echarla sin control y sin reglamentacin en el mercado francs y para llevar en todo el mundo los salarios al nivel de los pases en que son ms bajos". "Jean Jaurs se adhiere a los anlisis de sus amigos del Partido Obrero, del que en enero de 1893, acept el programa como plataforma electoral de su candidatura", constata el historiador Gilles Candar en Socialistes et migrations (1880-1914), en la web de la Fondation Jean-Jaurs, en 2016 (https://jean-jaures.org/nos-productions/jaures-et-les-migrations) (ver tambin, para estos debates, Acoger y con derechos iguales. El presente y los debates pasados de Samy Johsua en https://vientosur.info/spip.php?article14203. Ndt)

Idea marxista

Si el socialismo francs de fines del siglo XIX suscribe esta idea marxista del "ejrcito de reserva", no saca de ello como hace hoy la izquierda antiinmigrantes la conclusin de que haya que cerrar las fronteras para proteger al proletariado nacional. La conclusin, en 1848, del Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels -"Proletarios de todos los pases, unos!"- sigue siendo su brjula: las y los socialistas franceses prefieren reforzar la proteccin de todos y todas ms que denunciar algunas competencias desleales. Hay que "sustituir la internacional de la miseria por la internacional del bienestar", resume Jean Jaurs.

El programa del Partido obrero adoptado en los aos 1880 estima as que la ley debe prohibir "a la patronal emplear obreros y obreras extranjeras a un salario inferior al de las obreras y obreros franceses". "Las personas socialistas se distinguen radicalmente de las nacionalistas pues se niegan a condenar a las y los trabajadores extranjeros, en cualquier caso a las y los europeos", analiza Gilles Candar. "Los guesdistas llevan a cabo regularmente una campaa contra todos los proyectos de tasacin, y a fortiori de expulsin de trabajadoras y trabajadores extranjeros. La solucin sera en cambio establecer un salario mnimo en los centros de trabajo y a partir de ah en las diversas ramas industriales concernidas".

Esta posicin de principio no impide los deslizamientos -Jules Guesde denuncia el "hambreamiento" de las y los obreros franceses por la mano de obra extranjera, y Edouard Vaillant demanda una quota del 10% de extranjeros en los centros de trabajo del Estado y de la ciudad de Pars -pero el socialismo mantiene como gua el internacionalismo. "[En 1910, en el Congreso Internacional de Copenhague] no se contemplan en ningn caso medidas proteccionistas", subraya el historiador Laurent Dornel en La France hostile (Hachette, 2004)."El Congreso recuerda una reivindicacin regularmente afirmada: el trato igual a personas extranjeras y nacionales. Es la posicin central del socialismo francs".

Estamos lejos, muy lejos de los discursos de la izquierda antimigrantes, que acusa a las y los extranjeros de hacer bajar los salarios, aumentar el paro y amenazar el equilibrio de la proteccin social. Por ms que este discurso catastrfico intente adornarse con la apariencia del sentido comn, tiene dificultades para reflejar la realidad. "El estudio de impacto de la inmigracin en el mercado de trabajo del pas de acogida ha dado lugar a una amplia literatura y parece ya algo definitivamente aclarado que los ajustes locales de los trabajadores y de las empresas conducen a una casi ausencia de impacto visible a escala del pas que acoge los flujos", segn resumen, en 2010, Hillel Rapoport, Xavier Chojnicki, Ccily Defoort, Carine Drapier et Lionel Ragot en un informe de la Direccin de la Investigacin, Estudios, Evaluacin y Estadsticas (http://droit.univ-lille2.fr/uploads/media/Rapport_Drees_EQUIPPE_V3_02.pdf).

Tras haber descuidado este campo de investigacin durante mucho tiempo, las y los economistas se han interesado por el impacto econmico de las migraciones de comienzos de los aos 1960. Desde esta fecha, los estudios realizados en Europa y los Estados Unidos han desmentido a los profetas de la desgracia. La bajada de los salarios ligada a la llegada de una mano de obra poco exigente? No se ha demostrado. La progresin del paro provocada por la presencia de nuevos brazos? Est desmentida. El equilibrio de las cuentas sociales inducido por la multiplicacin de las prestaciones? Es ms bien un fantasma.

"Una oportunidad econmica"

El ltimo estudio sobre las consecuencias macroeconmicas de las migraciones data del mes de junio. En un trabajo publicado en la revista Science Advances (http://advances.sciencemag.org/content/4/6/eaaq0883) , los economistas Hippolyte dAlbis, Ekrame Boubtane et Dramane Coulibaly analizan el impacto del aumento de los flujos migratorios y de los flujos de demandantes de asilo de 1985 a 2015, en quince pases de Europa del Oeste -Alemania, Austria, Blgica, Dinamarca, Espaa, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Italia, Noruega, Pases Bajos, Portugal, Reino Unido y Suecia. Su conclusin es clara: no solo la inmigracin no tiene nada de una "carga" sino que podra constituir claramente una "oportunidad econmica".

Durante los treinta aos que abarca el estudio, el aumento de los flujos migratorios ha tenido, en efecto, consecuencias "positivas" sobre las economas de Europa Occidental. Este "choque" ha aumentado de forma significativa la renta por habitante, reducido el paro y mejorado el equilibrio de las finanzas pblicas. En cuanto a los flujos de demandantes de asilo, "no deterioran la situacin macroeconmica o el equilibrio fiscal de los pases huspedes porque el aumento de los gastos pblicos inducidos por las personas demandantes es ms que compensado por el aumento de los ingresos fiscales", resumen los autores.

A Hippolyte DAlbis no le ha sorprendido demasiado. "Sabamos que la acogida de demandantes de asilo no tiene efecto sobre los salarios: la mayor parte de los estudios microeconmicos lo muestran, en particular el de Jennifer Hunt y Michael Clemens publicado en 2017 por el Centro de investigaciones sobre las polticas econmicas de Londres (http://www.nber.org/papers/w23433). En cambio, no pensbamos que los efectos sobre el equilibrio de las finanzas pblicas fueran indoloros. Tras algunos aos, las personas demandantes de asilo tienen una contribucin positiva a la economa, igual que otros flujos migratorios como la migracin laboral o familiar".

Si la inmigracin tiene efectos tan positivos sobre el empleo es porque la ecuacin mgica del Frente Nacional -un milln de parados, un milln de inmigrantes- es absurda desde el punto de vista econmico, prosigue M. Albis, profesor en la Paris School of Economics (SE). "Esta imagen es poderosa pues se basa en una lgica contable simple que puede parecer intuitivamente justa a un nefito. La economa, en esta lgica, se parece a un campo de manzanos en el que hay trabajadores y trabajadoras encargadas de recoger los frutos: si vienen refuerzos, los salarios, es cierto, bajan y el paro aumenta pues hay un nmero fijo de manzanas que recoger".

La realidad de la economa francesa es muy diferente. "Las personas migrantes nos hacen colectivamente ms ricos pues trabajan, consumen, crean empresas y pagan impuestos as como cotizaciones sociales" prosigue Hipplyte dAlbis. "Y, de todas formas, no quitan los empleos a las y los franceses: a pesar del paro masivo, en la construccin, la restauracin o los cuidados, hay decenas de miles de puestos que son dejados de lado por la gente nativa porque son duros y mal remunerados. Son las personas migrantes recientemente llegadas quienes los ocupan".

La historia no es ciertamente nueva: en 1887, Paul Lafargue contaba ya, en el peridico Le Socialiste, el duro trabajo al que las y los trabajadores venidos de fuera estaban sometidos. "Son los obreros extranjeros quienes se encargan de las tareas ms repugnantes y ms peligrosas. Cuando los obreros de Marsella y de Arles podan hacer los trabajos delicados, eran campesinos de Cvennes quienes, tras la cosecha, venan a hacer una campaa en las empresas de aceite y de jabn. El duro trabajo de excavacin y de las refineras no era realizado por obreros u obreras de Pars u otras ciudades, sino por italianos y campesinos bretones".

Desprecio por el equilibrio de las cuentas pblicas

Lejos de acaparar los empleos, las personas inmigrantes, como ha mostrado el economista Gregory Verdugo, permiten incluso a las y los franceses especializarse en las tareas mejor remuneradas. "Ocupando los puestos penosos, mal pagados, mal considerados pero indispensables, las personas migrantes hacen funcionar la bomba de la movilidad", observa el investigador Patrick Simon. "En los aos 1960-1970, los obreros argelinos de Renault trabajaban en las cadenas de montaje, lo que permita a los franceses, espaoles, italianos y portugueses subir en la escala social convirtindose por ejemplo, en contramaestres o responsables de equipo. Las discriminaciones en las carreras han reforzado este papel de la inmigracin no europea: permaneciendo en la parte baja de la escala, han permitido la progresin de los otros".

Las ideas de la izquierda antiinmigrantes sobre la proteccin social son igual de frgiles que sus convicciones sobre los salarios o el empleo. Cuando Sahra Wagenknecht afirma que las personas extranjeras son un peso para la "infraestructura social", cuando la socialdemocracia danesa teme por la supervivencia de su Estado-providencia, se equivocan sobre el equilibrio de las cuentas pblicas.

Coordinado por Hillel Rapoport, el informe de 2010 de la Drees, que compara los beneficios que las personas inmigrantes retiran del sistema pblico (gastos sociales, educacin, salud, jubilacin) con la financiacin que aportan a l (impuesto sobre la renta, IVA, CSG y cotizaciones sociales), evala su contribucin neta global en cerca de 4.000 millones de euros para el ao 2005. La inmigracin, concluye el texto, tiene efectos "globalmente positivos" sobre las finanzas de la proteccin social.

Virtudes econmicas y sociales de la inmigracin

Para Hippolyte dAlbis, las virtudes econmicas y sociales de la inmigracin se explican sin dificultad. "Las y los trabajadores inmigrados llegan a Francia con una edad de entre 20 y 30 aos. Los gastos de subsidios familiares o de subsidios de paro aumentan un poco pues tienen tasas de natalidad y de paro ligeramente superiores a las del resto de la poblacin. En cambio, reciben pocas prestaciones provenientes de los dos terrenos de la proteccin social que son ms caros -las jubilaciones y la salud. Envejecern, por supuesto, pero Francia no ha financiado los gastos correspondientes a su juventud: es un beneficio colosal pues la escuela y la formacin constituyen inversiones enormes. Las personas inmmigrantes son por tanto contribuyentes netos del sistema social".

No resulta sorprendente, en esta lgica, que un estudio publicado en 2011 por el Centre dtudes prospectives et dinformations internationales (Cpii) (http://www.cepii.fr/PDF_PUB/lettre/2011/let311.pdf) llegue a la conclusin de que el cierre de las fronteras debilitara nuestro sistema de proteccin social: segn Xavier Chjnicki y Lionel Ragot, la detencin, en 2010, de los flujos migratorios habra degradado los equilibrios de la proteccin social en el horizonte de 2050. Retrospectivamente, el ttulo de este estudio del Cpii aparece por otra parte como un guio un poco provocador hacia la izquierda antiinmmigrantes: "Puede salvar la inmigracin", se preguntaban los autores, "a nuestro sistema de proteccin social"?

Fuente: https://www.lemonde.fr/long-format/article/2018/10/04/ouvriers-etrangers-solidarite_5364606_5345421.html

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter