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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2018

Un Nobel de economa que tiene poco de ecologa y mucho de los banqueros

Eduardo Gudynas
Alainet


El llamado Nobel de Economa, concedido por el Banco de Suecia (Sveriges Riksbank), acaba de ser otorgado a dos economistas que abordaron temticas en ambiente y desarrollo. Rpidamente se gener una enorme confusin, donde unos cuantos entendieron que por fin las ciencias econmicas convencionales incorporaban las cuestiones ambientales o que estbamos frente a una renovacin en el desarrollo.

En realidad nada de eso ocurre y el Nobel de economa 2018 refuerza el mito del crecimiento econmico como meta del desarrollo y la fe en resolver la crisis econmica dentro del mercado y del capitalismo. Y lo que es peor, algunos en Amrica Latina aprovecharn esto para para reforzar las estrategias de desarrollo que nos condenan a ser proveedores de recursos naturales para la globalizacin.

El premio fue concedido a dos estadounidenses, William D. Nordhaus (1941), por sus contribuciones sobre la economa del cambio climtico y a Paul M. Romer (1955) por sus aportes al papel de las innovaciones tecnolgicas para el crecimiento econmico.

Nordhaus es muy conocido en Amrica Latina, al ser el coautor junto a Paul A. Samuelson de unos de los libros de texto sobre economa ms usados en el continente (por ejemplo, la 19a edicin se titula Economa con aplicaciones a Latinoamrica). Se le reconoce como pionero de los anlisis econmicos sobre el cambio climtico, bajo unos procedimientos conocidos como modelos integrados de evaluacin. Calcul el costo social de las emisiones contaminantes de carbn y propuso un impuesto sobre ellas como medio para frenar el recalentamiento global.

A su vez, Romer estudi el papel de los conocimientos y las tecnologas en promover el crecimiento econmico. Tambin es conocido en Amrica Latina por pelearse con sus jefes en el Banco Mundial al defender a Chile en un ranking sobre competitividad.

De alguna manera, los dos economistas contribuyeron a ampliar todava ms el campo de los mercados: uno apost por colocar dentro del mercado a los gases invernaderos y el clima global, y el otro a las ideas y la innovacin. Y los dos son firmes creyentes en que el desarrollo es crecimiento econmico.

Nordhaus asumi que la crisis climtica se poda resolver por medio de impuestos a los gases invernadero sin cambiar los tipos de produccin, comercio y consumo que prevalecen en la actualidad. Dicho de otro modo, cree que ajustes instrumentales dentro del capitalismo resolver el problema. Como militante de la economa ambiental, entiende que es posible darle un precio a elementos o procesos de la Naturaleza.

Pero como han advertido los economistas ecolgicos y otras disciplinas, esos ejercicios estn plagados de incertezas. Apenas es posible asignar un valor econmico a problemas especficos y en sitios precisos, pero a medida que se amplan los procesos y las escalas, todo se vuelve mucho ms incierto. Preguntas sustanciales tales cmo cunto vale una especie de ave que se extinguir por el cambio climtico, ensombrecen cualquier pretensin econmica de poder asignarle un precio al carbono con rigurosidad.

En cambio, la metodologa de Nordhaus de otorgar un precio al carbono en el aire, desemboca en un entrevero que va de unos pocos dlares a unas decenas (en unos de sus textos le asigna US$ 8 por tonelada de carbono, y aos ms tarde lo recalcul en US$ 21). No slo la variacin es importante, sino que los valores son muy bajos, y adems todo ello descansa en muchas suposiciones clave, que van desde cmo estimar un valor econmico hacia el futuro a los modos de incorporar o no, eventos crticos como el derretimiento del suelo helado en el rtico. O sea, la modelizacin es apenas eso, un ejercicio, que depende de los presupuestos iniciales.

Aunque Nordhaus ha atacado a los escpticos del cambio climtico, sus preocupaciones ecolgicas no van mucho ms all de eso. El mismo qued atrapado en sus modelos desnudando la ausencia de criterios ecolgicos, cuando sostuvo que como la agricultura en Estados Unidos apenas representaba el 3% del producto nacional, los impactos del cambio climtico en ella no tendran muchas consecuencias para la economa de ese pas. Con esos dichos, qued en claro que la suerte de los granjeros, la obtencin de alimentos o la biodiversidad en las reas rurales, no eran muy relevantes en sus anlisis.

Romer a su vez repotenci la idea del crecimiento econmico perpetuo, al asumir que las ideas lo podran alimentar por la eternidad. Siguiendo su perspectiva, ya no importa si se agota el cobre chileno o los hidrocarburos venezolanos, de todos modos las economas podran crecer gracias a nuevas ideas, inventos y tecnologas. Es lo que Romer propone como desarrollo endgeno donde el acento est puesto en el conocimiento y las tecnologas. Lo que los latinoamericanos saben desde hace dcadas pero que Romer no analiza adecuadamente, es que esos saberes son monopolizados, patentados y controlados por el norte global. Ms all de los intentos de algunos pases de la regin por diversificarse hacia campos como biotecnologa o informtica, de todos modos siguen atrapados en exportar recursos naturales por las barreras y los negocios que condicionan y encarecen esas innovaciones.

Una vez ms, este Nobel de economa premi en un caso lo que en su esencia son modelizaciones matemticas, como ejercicios en s mismos, independientemente de su correspondencia con el mundo real y los dramas actuales. Se galardona unos ensayos por los cuales el carbono puede valer de unos pocos dlares a dos decenas, y cuyas consecuencias prcticas, el impuesto para frenar los gases invernadero, no se aplica, difcilmente puede ser impuesto a todas las naciones, y si as fuera, el valor es tan bajo que no se resolvera el problema del cambio climtico. Esto lo sabe muy bien el gobierno Trump, y por ello sigue adelante con su promocin del carbn, en contra de todos los llamados por frenar el efecto invernadero.

Por el otro lado, se premi otro economista que lleg a extremos tales como defender ciudades chrter, donde un pas cede la soberana de una de sus ciudades a una o ms naciones desarrolladas, para que sirvan de garantes y co-administradores. Esto va ms all de las zonas francas o enclaves de maquila que han proliferado en Amrica Latina, y esa suerte de comodato urbano no deja de ser otra formulacin de la disolucin de las soberanas nacionales para favorecer la globalizacin.

En Amrica Latina y otras regiones del sur, todo esto tiene consecuencias. Se refuerzan las ideas convencionales del crecimiento econmico y la ampliacin continuada de la mercantilizacin de la vida social y el ambiente. Se favorece a los entusiastas de la economa verde, asumiendo que pueden generarse ms crecimiento econmico con la venta de bienes y servicios ambientales. A la vez, se nutren discusiones que, como no tienen consecuencias en las polticas pblicas, hacen que persistan los extractivismos, la exportacin de materias primas o la emisin de gases de invernadero desde nuestro continente, en especial desde el medio rural.

De este modo, el Nobel 2018 en economa otra vez premia a la corriente de economistas que creen que su trabajo es producir modelos matemticos, y a los banqueros que los usan para mantener las estrategias de desarrollo convencionales que tanto los benefician.

 

 Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecologa Social (CLAES), Montevideo. Ms informaciones en www.economiasur.com Twitter: @EGudynas.

Fuente:https://www.alainet.org/es/articulo/195866



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