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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2018

El capitalismo financiero global: nuevo amo

Marcelo Colussi
Rebelin


Es delito robarse un banco, pero ms delito an es fundarlo. Bertolt Brecht


El capital no tiene patria, decan Marx y Engels hace 150 aos. No se equivocaban. El desarrollo del capitalismo mostr la profundidad de esa verdad. El capital (que no es sino trabajo acumulado) se desenvuelve ms all de nacionalismos, sentimentalismos o preferencias subjetivas. Lo mueven leyes propias basadas en la acumulacin y su reproduccin, por lo que su tendencia natural es expandirse. Ah no hay patriotismos que valgan: sus reglas de juego son fras relaciones de oferta y demanda, de prdida y ganancia. Las pasiones nacionalistas salen sobrando.

As, de ese modo, el inicial capitalismo europeo surgido en el Renacimiento y que toma su mayora de edad con la Revolucin Industrial inglesa y la Revolucin Francesa de 1789 nunca dej de crecer y expandirse. Primero, globalizando el mundo con la llegada a Amrica y la acumulacin originaria (esclavos negros trabajando en el Nuevo Mundo, robando sus materias primarias para elaborar productos industriales en Europa para un mercado ya mundial, comercializados por doquier en las modernas flotas mercantes). Luego, transformndose en imperialismo. Las dos grandes Guerras Mundiales fueron la expresin sangrienta de ese desarrollo, masacrando millones de seres humanos y repartiendo el planeta entre pocas potencias.

Pero ahora, desde la icnica cada del Muro de Berln que marc el fin de la experiencia socialista sovitica, el mundo se presenta absolutamente globalizado. Decimos absolutamente, remarcando la tendencia, porque el proceso de globalizacin comenz mucho antes, con la llegada europea a Amrica, y no en 1989: La tarea especfica de la sociedad burguesa es el establecimiento del mercado mundial () y de la produccin basada en ese mercado. Como el mundo es redondo, esto parece tener ya pleno sentido [por lo que ahora estamos presenciando], anunciaba Marx en 1858. Hablar de globalizacin hoy da es decir, casi como grito triunfal, que el socialismo fue derrotado y que no hay alternativa: o capitalismo o capitalismo! El proceso, sin embargo, va de la mano del sistema mismo; de ah que los clsicos podan afirmar un siglo y medio atrs que el capital no tiene patria.

Y efectivamente: no la tiene. El capital busca lucrar, nada ms. Su esencia es esa. Con el advenimiento de la industria moderna, cre mercados nacionales cada vez ms grandes, transformando toda la vida cotidiana en mercadera para vender, inventando nuevas necesidades, promoviendo un consumismo desaforado, llegndose al absurdo contrasentido de una obsolescencia programada. De ese modo acumul ingentes cantidades de dinero. Pero el proceso de acumulacin nunca fren, y desde hace varias dcadas asistimos a un crecimiento exponencial del mbito financiero.

El mundo obviamente no puede prescindir de la produccin material; y ah est el proceso de industrializacin fabuloso que cre el capitalismo sin controles medioambientales, provocando la catstrofe ecolgica actual, lo cual dio lugar a imperios que se disputaron el planeta en bsqueda de materias primas y mercados. El ganador de esa contienda fue el capitalismo estadounidense. Europa y Japn quedaron como socios menores, no sin tensiones intracapitales. El Plan Marshall que sigui a la Segunda Guerra Mundial estableci compromisos y entrecruzamientos entre los capitales, de modo tal de asegurar que nunca ms volvera a haber enfrentamientos armados entre los grandes Estados nacionales dominantes (porque el poder de fuego alcanzado solo servira para la aniquilacin mutua).

Sucede, sin embargo, que desde hace varias dcadas el capitalismo productivo fue dando lugar a un capitalismo basado crecientemente en la especulacin financiera. El mundo del dinero especulativo fue desplazando en su desarrollo a la industria, as como la industria dieciochesca desplaz a la produccin agropecuaria fuente principal del modo de produccin feudal en tanto dominadora de la escena sociopoltica. Hoy da esos capitales financieros tienen una preponderancia definitoria, marcan el rumbo planetario.

El capitalismo, por supuesto, no es un sistema monoltico, unvoco. En su interior, adems de la contradiccin fundamental con la clase trabajadora, anidan otras contradicciones. As, la produccin de bienes reales no siempre es una aliada de la especulacin financiera. Por el contrario, pueden chocar. Eso es lo que est pasando ahora en la principal potencia capitalista: Estados Unidos, donde su presidente Donald Trump aboga por una revitalizacin del alicado parque industrial (llevado fuera del territorio nacional dadas las ventajas comparativas de pases con mano de obra mucho ms barata), chocando con los sectores financieros, que intentan su derrocamiento como mandatario y continuar con su inalterable plan especulativo.

Y hay un choque tambin entre esos capitales especulativos con el impetuoso desarrollo de economas productivas como la china o la rusa, con planteos capitalistas tambin (China con su peculiar socialismo de mercado, con presencia de capital privado dentro del marco de una planificacin estatal socialista la cual controla el 51% de su producto bruto), bregando por un desarrollo centrado en la produccin fsica y no en las finanzas.

Lo cierto es que esos capitales financieros globalizados no tienen patria, en absoluto. Se mueven a velocidad vertiginosa, no teniendo su casa matriz en ningn Estado. Se puede hablar, en tal sentido, de una oligarqua financiera global, sin rostro, sin nacin. El capitalismo, en su fase inicial primera, e incluso cuando se hace imperialista, estuvo siempre centrado en un determinado Estado nacional. La bandera de alguna potencia era la que se impona: a su tiempo Flandes, o Gran Bretaa, o Francia. Posteriormente Estados Unidos, Japn, Alemania (que lleg tarde al reparto del mundo y quiso recuperar el terreno perdido con su loca aventura nazi). Pero el actual capital financiero global no tiene bandera. Las acciones de un banco son lo ms impersonal que pueda haber. Ya no hay patrn capitalista visible: hay clase dominante global, que puede vivir en distintos lugares, ya no solo en Manhattan, o en algn exclusivo barrio de una capital europea.

La riqueza de esa casta se basa en la especulacin, en los mercados absolutamente desregulados que imponen las polticas neoliberales a partir del triunfo omnmodo de los organismos crediticios de Breton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional), y tambin en la industria de la guerra. Si algo produce este capitalismo, es destruccin. He ah otro gran negocio: destruir pases para luego reconstruirlos.

Dar crditos impagables es su otro gran ejercicio de acumulacin. Los imperios econmicos estn interesados en promover el endeudamiento de los gobiernos. Cuanto ms grande es la deuda, ms costosos son los intereses. Pero adems pueden exigir al presidente de turno privilegios fiscales, monopolios de servicios, contratos de obras, etc. Si este gobierno no acepta, provocarn su cada, promoviendo disturbios y huelgas que al empobrecer a la nacin los obliga a claudicar ante sus exigencias, tal como perfectamente lo dijera el historiador estadounidense Carroll Quigley.

El negocio de la guerra no est desunido de estos monumentales capitales, as como otras actividades no muy santas: el lavado de activos no importa cul sea su procedencia es algo sumamente redituable. As, la narcoactividad encuentra en los parasos fiscales una sana y limpia salida. Y de eso se nutren estos megacapitales: el dinero es siempre dinero, no importa de dnde provenga.

Estos megacapitales tienen una presencia cada vez ms determinante en la arquitectura del sistema global. Son transnacionales, se mueven a velocidades de vrtigo, invierten en lo que d ganancias, no tienen sentimientos ni espritu solidario (acaso el capitalismo podra tenerlo?). Manejan sectores cada vez ms crecientes del mundo, invirtiendo muchas veces en el aparato productivo de bienes fcticos la industria, los servicios, el comercio controlando integralmente los circuitos capitalistas (materias primas, elaboracin, distribucin, mercadeo), siendo quien aporta las grandes sumas de dinero necesarias para generar la produccin en su conjunto.

Se pueden presentar con bandera nacional si es el caso, pero en general actan como fuerzas ms all de los Estados nacionales. Estos grandes capitales, que juegan a las finanzas, compran y venden empresas rentables (o empresas fundidas para luego levantarlas), que especulan en las bolsas de valores, que influyen/determinan en los precios de los productos primarios (energticos, alimentos, materias primas varias), que reciben enormes inyecciones financieras de los negocios no muy santos (narcoactividad, redes de ventas ilegales de armas), prescinden de regulaciones y controles estatales. Pero al mismo tiempo necesitan de los viejos Estados nacionales para controlar a las poblaciones, hacerles recibir crditos leoninos (en los pases pobres, que quedan endeudados y atados a los organismos financieros internacionales) y producir guerras que aseguren el flujo de capitales a travs de la industria militar. Y luego, eventualmente, reconstruir los pases destruidos.

A lo que se suma la necesidad de contar con esos aparatos estatales para cubrir a los grandes capitales cuando entran en crisis. No son pocos los ejemplos de Estados rescatando las grandes prdidas de bancos o megaempresas que entran en quiebra (Lehman Brothers, General Motors Company, Merryll Lynch, etc.) En otros trminos: los Estados sobran para los proyectos sociales (no son inversiones sino gastos), pero se hacen imprescindibles para tapar agujeros de los capitalistas. Es decir: se privatizan las ganancias mientras que se socializan las prdidas.

Por todo lo anterior se torna muy difcil identificarlos como enemigos corporizados donde atacarlos. Los imperialismos estaban ms claros: los yanquis asesinos eran fcilmente identificables. Quemar una bandera de Estados Unidos fue durante todo el siglo XX una clara expresin de descontento contra un poder visible. Pero quines son los amos actuales? Dnde estn los dueos del mundo contemporneo? Quines toman las decisiones para hacer subir o bajar acciones en las bolsas, dictaminar el precio del petrleo o la prxima guerra? El To Sam ya no es, simplemente, el claro malo de la pelcula. La situacin se ha complejizado.

La dispersin absoluta y la derrota de los trabajadores a nivel global, y el fracaso de los socialismos estatistas del siglo XX (y de los inicios del XXI), acompaada de la crisis de los paradigmas tericos que sustentaban esas luchas y programas polticos, ha impedido que los nuevos trabajadores precarios, precarizados e informalizados que han surgido en todas las reas de la vida humana, identifiquen con absoluta claridad a ese enemigo mortal y criminal de la humanidad , expresaba con elocuencia  Fernando Dorado. Est claro que el capitalismo y la acumulacin capitalista se sigue fundando en la explotacin de clase, en la apropiacin del producto del trabajo de la gran masa trabajadora mundial a quien se le extrae la plusvala. Pero el actual desarrollo de los megacapitales hace difcil, cuando no imposible, identificar con claridad dnde est el enemigo. Son los capitales, est claro, pero quin son sus propietarios?

Los capitales son globales, y se mueven globalmente. Quin es el dueo de tal empresa gigantesca? Quiz un banco que tiene su casa matriz en otro pas, donde se depositan impresionantes sumas de dinero (lavado de activos), que nadie sabe con certeza de dnde provienen, y que invierte adems en los ms variados rubros, dictando maniobras en las bolsas de valores y operando con criterio planetario, mucho ms all de las lgicas nacionales de los capitalismos anteriores.

Ante todo eso a la clase trabajadora mundial se le hace difcil detectar cul es claramente el enemigo. Sabe que es el capital, pero el mismo no tiene rostro, y ni siquiera bandera. Quiz una gran empresa de un pas pobre, del Sur, es accionista de un banco europeo o de capital mixto japons-estadounidense, que invierte en industrias extractivas (minera a cielo abierto, hidroelctricas, cultivos para agrocombustibles) en ese mismo pas pobre, y las ganancias de esa operacin terminan en parasos fiscales con secreto bancario, o en industrias de armamentos que sirven para que una potencia occidental ataque a ese mismo pas, para luego reconstruirlo con crditos impagables. Rompecabezas complicado, por cierto. Contra quin pelear?

Esta es una pregunta que no apunta a aguar la lucha desde el derrotismo y la resignacin, sino a hacerla ms posible, ms efectiva. No busca conformismo, o en todo caso posibilismo, sino claridad. Estas son preguntas claves el da de hoy para pensar cmo construir ese otro mundo posible, que sigue siendo cada vez ms necesario, impostergable.


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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