Qu difundan? Que Haddad legalizara la pedofilia; que haba distribudo un kit gay a nios en escuelas; que el agresor a Bolsonaro era asiduo de Lula; que una seora mayor haba sido golpeada por comandos petistas; entre otras cosas. Nada de eso pas, pero acoplado a una demonizacin meditica-judicial que ya lleva ms de una dcada sobre el Partido de los Trabajadores, favoreci el ascenso de Bolsonaro. Por qu? Asust a una parte del electorado: particularmente a la centroderecha que sufragaba por el histrico PSDB, el partido de Fernando Henrique Cardoso, que con un estrepitoso 5% entreg a sus votantes a los brazos de Bolsonaro. Tuvieron ms miedo a un retorno del PT al Planalto que a un gobierno con presidente y vice del ejrcito y siete ministros militares.

La cadena Globo News lo reconoca tras conocerse los primeros datos: el voto fue anti-petista, no a favor de Bolsonaro. Quien hoy se supone Salvador de Brasil supo concentrar ms de una dcada de estigmatizacin al PT, aprovechando la ausencia va crcel e inhabilitacin de Lula, quien lo superaba en todas las encuestas hasta que fuera confinado en una celda de 15 m2 en Cutiriba. Bolsonaro pos de outsider con Rcord TV, del evangelista Edir Macedo, de su lado. La propia demonizacin al PT hizo que factores del poder (o figuras con influencia pblica) se pronunciaran bien tarde, cuando ya todo estaba definido: el llamado a votar a Haddad por parte del ex presidente de la Corte Suprema Joaquim Barbosa es el mejor ejemplo en ese sentido. Lo hizo el sbado por la noche, cuando las cartas ya estaban jugadas. Menos tibio, igual, que el propio Cardoso o Ciro Gomes, ms dolidos con el PT que con lo que se vendr.

Terminada esta eleccin, profesionales de la comunicacin poltica a nivel continental y mundial comenzarn a estudiar la campaa de Bolsonaro. Otros pedirn con razn una reglamentacin sobre la comunicacin informal de las campaas: cmo regular democrticamente lo que circula en redes sociales? cmo evitar que lo sucedido en Brasil se traslade a otros pases?.

Finalmente, aquellos que alardean con la supuesta muerte del PT raro deceso: 47 millones de votos, 45% a nivel nacional, 4 gobernaciones y la bancada parlamentaria ms importante del pas, disputando el quinto ballottage de forma consecutiva no reconocern que quien muri en Amrica Latina (o al menos envejeci rpidamente, hasta agonizar) es la tan mentada nueva derecha moderna y democrtica, de la que Acio Neves formaba parte. Madur pronto, y se pudri bien temprano, podra decirnos la poesa del Indio Solari sobre este segmento de candidatos. Y, junto al Lava Jato direccionado contra el PT y el impeachment a Dilma, dej a Bolsonaro con un moo (y una ametralladora) en la puerta del Planalto.

Para cerrar, retomamos el ttulo de la columna. Los simpatizantes del nuevo presidente electo lo llaman el mito, atribuyendo al diputado crnico supuestas condiciones sobrenaturales: a juzgar por las armas hablamos de las discursivas, no de las otras, que tambin las tiene que lo condujeron a la victoria, bien podramos decir que es un apodo que encaja a la perfeccin, pero por otra acepcin. Mito tambin es una historia que altera las verdaderas cualidades de una persona o cosa. Miente, miente, que algo quedar, dijeron alguna vez en Berln, lugar donde precisamente apareci la pancarta. Miente, miente: ahora gobernars.

 

Juan Manuel Karg. Politlogo UBA / Magister en Estudios Sociales Latinoamericanos.