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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2018

Trump perdi el poder absoluto, pero la ola azul apenas fue marejada

Mirko C. Trudeau
CLAE / Rebelin


Los demcratas tuvieron la victoria que estaban esperando -desde que Donald Trump les dej perplejos y hundidos hace dos aos- en la nica votacin de nivel nacional que se realiz el martes, la de la Cmara de Representantes, obtuvieron el premio deseado haciendo valer una ventaja de varios millones de votos, pero no pudieron extender su victoria al Senado.

De cara a las elecciones de 2020 son significativas las victorias para gobernador en los tres estados -Pennsylvania, Michigan y Wisconsin, donde Trump los humill en 2016. No apareci la gran "ola azul" demcrata que muchos esperaban y esta eleccin no registr el repudio abrumador hacia Trump y su agenda que muchos opositores deseaban.

Sin embargo, para la masiva coalicin de mujeres, jvenes y minoras que se han movilizado durante estos dos aos en repudio a Trump y su agenda, fue un triunfo urgente y para no pocos, el inicio del rescate del pas de una amenaza calificada de neofascista y marcada por la violencia ultraderechista.

Todos celebran

Ambos partidos tienen motivos para celebrar, pero tambin por los que preocuparse. El presidente y los republicanos porque, en los dos aos que le restan de presidencia, tendr a la Cmara de Representantes en contra. Los demcratas, porque a pesar del mayoritario malestar social con Trump, solo han enlodado el slido suelo trumpista con una ola que, al final, apenas result marejada.

Trump necesitar a los demcratas si quiere sacar adelante alguna de las muchas promesas incumplidas, pero difcilmente estarn dispuestos de hacer mucho ms que frenar los peores impulsos del presidente en materia de salud o inmigracin. "Tremendo xito esta noche. Gracias a todos!", tuite Trump.

Para el presidente lo importante es que el Senado siga siendo republicano, lo que le permitir poner jueces conservadores en los tribunales, en todos los niveles. Eso no cambiar mientras los republicanos mantengan el control del Senado.

Hubo un avance en el pluralismo y la diversidad: El Capitolio conocer a sus dos primeras musulmanas: Rashida Tlaib , de origen palestino, que representar al distrito 13 de Michigan, y la somal Ilhan Omar , que ocupar la silla del distrito 5 de Minnesota. Tambin pioneras son Sharice Davids y Debra Haaland , que sern las primeras nativas americanas en ser congresistas por Kansas y Nueva Mxico, respectivamente.

An lejos de la igualdad, las mujeres lograron un record de presencia femenina en la Cmara de Representantes, entre ellas la ms joven de las congresistas de la historia, la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez , de 29 aos y parte del ala ms izquierdista del Partido Demcrata.

Curiosamente, las encuestas acertaron al apuntar el nuevo paisaje que enfrenta el pas. Los demcratas han conseguido el retorno al dominio de la Cmara de Representantes, pero el Senado refuerza su mayora republicana y castiga a senadoras demcratas como Heidi Heitkamp y Claire McCaskill con la prdida de su asiento. Ambas votaron en octubre contra la nominacin de Brett Kavanaugh denjnciado por abuso sexual- como juez del Tribunal Supremo.

Joe Manchin, el nico demcrata que vot en su favor, renueva puesto de senador por un estado. Este episodio revitaliz al Partido Republicano, que reaccion con enorme agresividad a las protestas feministas en un momento en que se atisbaba una ola azul en noviembre.

Para el Senado los demcratas nunca tuvieron muchas posibilidades, porque la mayora de los escaos en juego estaban en manos de demcratas, que, adems, perdieron los senadores que tenan en Indiana, Missouri y Dakota del Norte, lugares en los que Trump haba ganado con gran facilidad en 2016 y donde el presidente cuenta con un apoyo superior a la media nacional.

Para los analistas, lo ms relevante es que los demcratas han mantenido su apuesta por una coalicin pluralista de intereses que represente todos los grupos sociales, polticos y tnicos, con ms mujeres, ms candidatos de minoras y un abanico ideolgico ms amplio, frente a los que pedan que se hicieran ms blancos y ms de clase media alta.

Y, por el otro lado, los republicanos siguen hacindose ms 'trumpianos' y estas elecciones demostraron que solo sobreviven los polticos dispuestos a suscribir por completo el mensaje nacionalista y xenfobo del trumpismo. Mantuvieron las gobernaciones en Florida y Georgia, donde dos demcratas negros, Andrew Gillum y Stacey Abrams, quedaron muy cerca de sus adversarios.

Con el control de la Cmara de Representantes, los demcratas multiplican sus armas institucionales para desgastar y enfurecer a Trump, ya que desde all pueden poner en marcha comisiones de investigacin, citar a altos cargos de la Administracin, reclamar documentos oficiales que no se hacen pblicos habitualmente y en general hacer la vida imposible al gobierno. Puede iniciar, incluso, un juicio poltico (impeachment) al Presidente

Desde all, los demcratas estn en condiciones de proteger la investigacin del fiscal especial Robert Mueller, una amenaza que exaspera a Trump y que le puede llevar a cometer ms errores, como la destitucin del nmero dos del Departamento de Justicia, que es el jefe directo de Mueller. El analista conservador David French, seala que la guerra de Trump contra los medios de comunicacin no va a ser nada comparada con la inminente guerra de Trump contra la Cmara de Representantes.

Odio, guerra y paz

Donald Trump y Barack Obama advirtieron que estas elecciones legislativas seran las de mayor consecuencia en la historia de ese pas, un referndum, pero obviaron que el voto tendra consecuencias sobre la paz en el pas y el mundo. El nobel de Economa Pual Krugman seal que el odio estara presente en las urnas: el patrioterismo parece haberse convertido en una enfermedad que ha infectado a republicanos y demcratas.

Segn informes oficiales, EEUU est peleando siete guerras: Afganistn, Irak, Siria, Yemen, Somalia, Libia y Nger, intervenciones bajo la "autorizacin para el empleo de la fuerza armada", promulgada en 2002, a unos meses de los atentados contra las Torres Gemelas. Las operaciones se realizan contra de Al Qaeda, el Estado islmico (ISIS), Al-Shabaab y, por ltimo, la red de fuerzas fieles al talibn. Las hostilidades ocupan todo el territorio de lo que la administracin Obama defini como el arco de inestabilidad.

Al da de hoy, las bajas militares sufridas desde 2001 por las fuerzas estadounidenses en Afganistn suman 2.415, en Irak alcanzan 4.497 y ms de 32 mil heridos. Los decesos de civiles iraques ascienden a 1 milln 455.590. No existe una cifra confiable sobre las muertes de civiles en Afganistn, pero esa guerra es ya la de mayor duracin en la historia de EEUU, y ni siquiera est ganando esta guerra.

Pese a estas cifras oficiales, nadie critica ni demcratas ni republicanos- a estas operaciones blicas, porque en EEUU el tema del patrioterismo y los jvenes en uniforme es sacrosanto. El presupuesto militar aprobado en agosto, es de 717 mil millones de dlares, el ms importante en la historia y, aun recortndolo a la mitad, sera superior al de Rusia, China, Irn y Corea del Norte juntos.

Los principales beneficiarios son las grandes compaas, como Raytheon, Boeing, Northrop-Grumman, Lockheed-Martin y General Dynamics, financistas a la vez de candidatos y partidos. A nadie, demcrata o republicano, se le ocurre cuestionar la poltica exterior de Washington basada en la idea de un estado de guerra permanente.

Al electorado estadounidense le preocupa primordialmente el rgimen de acceso a la salud, los impuestos y los migrantes y en vsperas de las elecciones parlamentarias, Trump ech ms lea al fuego, infundiendo miedo en la ciudadana con el fantasma de una caravana de unos cinco mil migrantes centroamericanos, a los que calific de hordas invasoras que atentaran contra la frontera sur de su pas.

Su desplante electorero de enviar entre cinco y 15 mil efectivos armados a la frontera sur puede llegar a costar ms de un centenar de millones de dlares. Pero la preocupacin de los demcratas fue ms por el efecto sobre las elecciones que sobre el tema del empleo del ejrcito, no fuera a ser que el electorado llegara a pensar que estn criticando a los chicos y chicas en uniforme que luchan por la patria.

Los dirigentes del Partido Demcrata han criticado a Trump por promover el odio y por sus polticas que provocan mayor divisin. Pero nadie critica las guerras del imperio. Algunos se atreven a criticar el odio, pero no la guerra.

Mirko C. Trudeau: Economista-jefe del Observatorio de Estudios Macroeconmicos (Nueva York), Analista de temas de EEUU y Europa, asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, estrategia.la)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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