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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2018

Campo de Rukban en la frontera jordano-siria, donde el mundo perpeta la catstrofe

Sadik Abdul Rahman
Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Cada uno de los actores principales en el conflicto sirio comparten sin excepcin la culpa por un desastre humanitario innecesario que podra resolverse en un solo da.  

Los ltimos videos que han salido del campamento de Rukban para sirios internamente desplazados, en el extremo nororiental de la frontera entre Jordania y Siria, provocan escalofros. Los pasados das han sido testigos de lluvias torrenciales y tormentas de granizo que inundan los pasajes vacos entre las desgastadas tiendas de campaa y chozas de adobe. Tormentas de arena con fuerza de vendaval que convierten el aire en una sopa de color amarillo rojizo y juegan con los jirones de las tiendas de campaa, echando abajo como les place los escombros de paredes improvisadas; personas con la ropa sucia de fango y arena que intentan en vano reparar lo que pueden, implorando al mundo que los ayude o los saque de este lugar aterrador en el que han quedado atrapados.

A la poblacin siria no le resulta difcil comprender la existencia de un campamento de este tipo con tales circunstancias, acostumbrada como est a horrores que no hubiera imaginado tan solo hace unos aos. Del mismo modo, no parece que nadie en el mundo se sienta sorprendido o conmocionado por estas escenas tras la inundacin de muerte y dolor que viene abrumando sin interrupcin las noticias y redes sociales desde hace aos. Sin embargo, unos pocos minutos de reflexin tranquila sobre la catstrofe particular del campamento de Rukban deberan bastar para llevar a la estupefaccin incluso a un alma agotada.

Despus de todo, este campo no se halla en una zona inaccesible por razones geogrficas o climticas. Tampoco es un campo de concentracin o un lugar para el castigo colectivo en poder de una entidad fuertemente armada. Ni se encuentra en algn sitio recndito de la Siria profunda rodeado de una faccin hostil a sus residentes sometindolos a un asedio que solo podra romperse por medios militares.

El campamento de Rukban, en la frontera sirio-jordana, se encuentra en un rea completamente internacionalizada, alrededor de la cual casi todos los Estados del mundo van y vienen a su antojo. Jordania, y detrs de ella los Estados rabes del Golfo, son perfectamente capaces de procurar ayuda humanitaria sin obstculos. Se asienta tambin en una zona protegida por una amplia coalicin internacional integrada por docenas de Estados, incluidos tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ubicados a solo 25 km de la base de Al-Tanf, que alberga a las propias fuerzas de la coalicin, as como a combatientes de la oposicin siria.

El rgimen de Bashar al-Asad y sus aliados han cortado las carreteras que cruzan el desierto hacia el campamento, abandonando a sus residentes pocas semanas despus del desastre con hijos que han muerto por falta de atencin mdica, enfrentados a las tormentas sin que nadie les ofrezca una mano de ayuda, como si todas las naciones del mundo fueran incapaces de asegurarles alimentos, medicinas y alguna otra ayuda humanitaria bsica, aunque no tienen dificultades en enviar a la misma zona policas, combatientes, material, municiones y, de hecho, tambin raciones de alimentos.

Los estadounidenses y los rusos se acusan mutuamente de falta de responsabilidad por la terrible situacin humanitaria, aunque ambos podran reducir su gravedad sin la menor dificultad. El Consejo de Seguridad contina con sus trabajos, reuniones y discusiones y los Estados regionales e internacionales prosiguen con sus broncas alrededor del comit constitucional, y esas disputas impiden la posibilidad de poner fin a las tragedias que se enfrentan los sirios, incluso en Rukban, como si asegurar alimentos, medicamentos, agua, nuevas tiendas y casas prefabricadas requiriese de una declaracin constitucional en lugar de una pequea cantidad de dinero y unos cuantos vehculos y empleados. No cabe duda de que el coste de mejorar la situacin de quienes se hacinan en Rukban sera menor que el de otra ronda de conversaciones en Ginebra, Astana o Sochi.

Asad y sus aliados proponen una nica manera de poner fin a las calamidades del campamento con tal de recuperar el control sobre el rea en que se encuentra y conseguir que sus residentes regresen a sus pueblos, ciudades y aldeas acogindose a los llamados acuerdos de reconciliacin, es decir, acuerdos de rendicin que ponen sus destinos a merced del rgimen y sus agencias de seguridad. A este fin, estas ltimas aplican la va del asedio y el castigo colectivo a plena luz del da, impidiendo la llegada de camiones y lneas de suministro desde las reas bajo su control, mientras que su representante ante la ONU, Bashar al-Yafari, afirma que es Washington quien obstruye la llegada de los convoyes de ayuda de la ONU al no proteger la carretera que conduce al campamento.

Por su parte, ni Washington ni la coalicin que lidera hacen nada para asegurar alternativas a una ayuda que no llega. Jordania tampoco permite el paso de convoyes a travs de su propio territorio, bajo el pretexto de las amenazas del campamento a la seguridad de Jordania, con funcionarios que constantemente recuerdan el ataque del Estado Islmico (ISIS) que se cobr la vida de seis de sus guardias fronterizos cerca del campo en 2016 en un intento de castigar a los residentes del campamento por ese ataque, despreciando el hecho de que el ISIS tambin atac Rukban en varias ocasiones tildando a sus residentes de agentes de la coalicin internacional.

La imagen, en resumen, es que Rusia, el rgimen de Asad e Irn usan el campamento como carta con la que presionar para que la coalicin se retire de al-Tanf y sus alrededores; que la coalicin internacional tiene poco inters en esa carta de Rukban, aunque tal vez prefiera que se le aligere la carga; que Jordania quiere que sus fronteras sirias vuelvan en su totalidad a manos del rgimen para que la cooperacin en materia de seguridad e inteligencia sea ms fcil, aunque eso requiera la prdida de decenas de miles de vidas sirias; que el ISIS contina beneficindose de todos los antagonismos mutuos para mantener su presencia en determinadas zonas del desierto; y que la ONU no puede salvar a un solo nio de la muerte si los Estados "soberanos" no estn dispuestos a salvarlo.

As pues, el caso es complicado, y es esta misma complicacin la que ha metido a los civiles de Rukban en su actual destino. Es la misma complicacin que ha llevado a la destruccin de Siria y a la destruccin de las vidas de su pueblo; la complicacin que surge de colocar la soberana del Estado por encima del valor de las vidas humanas. La soberana del Estado es el principio fundacional de la Carta de la ONU. Las escenas provenientes de Rukban sirven de slida evidencia de la inhumanidad de este principio y de la vileza moral de quienes lo defienden.


Sadik Abdul Rahman es director editorial de Al-Jumhuriya en lengua rabe.

[Este artculo se public originalmente en rabe el 31 de octubre de 2018. Fue traducido al ingls por Alex Rowell]

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/syria%E2%80%99s-rukban-camp-where-world-perpetuates-catastrophe

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a  Rebelin.org como fuente de la misma.



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