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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2018

Qu hacer con los plutcratas?

Patrick Martin
WSWS

Traduccin del francs Susana Merino


Un informe del Institute for Policy Studies publicado el martes [30 de octubre de 2018] destaca el papel de la riqueza heredada en el aumento de las desigualdades en los Estados Unidos. El informe titulado "Billionaire Bonanza: Inherited Wealth Dynasties in the 21st Century United States" [La bonanza de los millonarios: las dinastas de la riqueza heredada en los Estados Unidos del siglo XXI] analiza la lista de las 400 personas ms ricas de los Estados Unidos publicada por la revista Forbes y revela que un tercio hered su fortuna de sus padres o de una generacin anterior de superricos.

La riqueza de las tres mayores dinastas, los Walton, los hermanos Koch y la familia Mars, aument cerca del 6.000 % desde 1982, mientras que la de los hogares medios estadounidenses disminuy levemente. Estas tres familias, cuya actividad se ubica respectivamente en la venta minorista, el petrleo y la alimentacin, disponan de un patrimonio de 5.840 millones de dlares en 1982, pero de ms de 348.700 millones en 2018.

Adems de los siete Walton, los dos Koch y los seis Mars, hay otros nueve herederos Cargill en la lista Forbes 400, cinco Johnson (Fidelity Investments) nueve Pritzker (Hyatt Hotels), cinco herederos de Cox Media, cuatro de la fortuna petrolera Duncan, cuatro Lauder (perfumes) cinco multimillonarios del imperio Johnson & Johnson, cuatro hermanos Bass (petrleo), tres Stryker (equipamiento mdico), etc. Las 15 dinastas ms grandes de multimillonarios reunan una riqueza conjunta de 618.000 millones de dlares.

Durante el siglo transcurrido desde la primera "Golden Age" (poca Dorada) en los Estados Unidos la riqueza de las dinastas originales de los Rockefeller, de los Mellon, de los Carnegie y de los Dupont se haba dispersado entre numerosos descendientes y diluido a causa del incremento de los impuestos (antes de 1980). Pocos herederos de los "barones ladrones" del siglo XIX permanecen an en la lista Forbes 400. Pero segn el informe, "una segunda poca Dorada dura ya varias dcadas y las ricas familias dinsticas reaparecen con mpetu en la lista Forbes 400. Y como en las dinastas precedentes, algunas de estas familias utilizan su riqueza y su considerable poder para cambiar las reglas de la economa con el objeto de proteger y acrecentar su riqueza y su poder".

Estas dinastas han impuesto importantes modificaciones en materia impositiva y sucesoria, lo que les permitir transmitir su patrimonio a la generacin siguiente prcticamente sin obstculo alguno. Y una nueva generacin de superricos, personificada por el tro que conforman Jeff Bezos, Warren Buffett y Bill Gates, cuya riqueza combinada es mayor que la de la mitad ms pobre de la poblacin estadounidense, tambin se beneficiar de esas modificaciones legales.

Pero su impacto sobre la vida social y poltica va mucho ms all de la acumulacin y de la preservacin inmediata de las fortunas familiares. El informe comienza citando una advertencia de Paul Volcker (el expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, el banco central estadounidense, que por lo tanto conoca perfectamente la psicologa poltica y social de los superricos) sobre los peligros que plantea la dominacin de la sociedad por parte de una pequea lite fabulosamente rica.

"El problema principal es que nos estamos convirtiendo en una plutocracia", dice Volker. "Tenemos una gran cantidad de personas extremadamente ricas que estn convencidas de que son ricas porque son inteligentes y laboriosas. No les gusta el Estado y no quieren pagar impuestos". De ah el programa de reduccin y desregulacin de los impuestos que llevan a cabo las administraciones tanto demcratas como republicanas.

Los ltimos 40 aos han visto consolidarse una lite plutocrtica que ha subordinado toda la sociedad estadounidense a un nico objetivo: acumular fortunas personales cada vez ms colosales. El 1% de los ms ricos ha acumulado la totalidad del aumento de la renta nacional durante los dos ltimos decenios y toda la de la riqueza nacional luego del crack de 2008.

Esta es la razn de clase fundamental del espectacular viraje hacia la derecha en la poltica estadounidense de este perodo. Los empleos bien remunerados, la seguridad del empleo, unas escuelas pblicas decentes, los transportes, la atencin sanitaria, la vivienda e incluso la provisin de agua y de alcantarillado todo se ha sacrificado al enriquecimiento manitico de los plutcratas.

La patronal y los polticos capitalistas de los partidos demcrata y republicano declaran invariablemente que "no hay dinero" para justificar la destruccin de empleos, del nivel de vida y de los servicios sociales. Este mantra se repite aun cuando la fortuna de los superricos alcanza dimensiones nunca antes imaginadas. De hecho, lo que significa es que "no hay dinero para vosotros porque nosotros lo queremos todo". Los plutcratas son a la sociedad moderna lo que un tumor canceroso al cuerpo humano.

El Institute for Policy Studies presta un gran servicio publicando esas cifras que se corresponden con las conclusiones de economistas como Emmanuel Saenz, Thomas Piketty y Gabriel Zucman. Pero las medidas propuestas por el IPP, unas tibias reformas liberales como el restablecimiento del impuesto a la herencia y un impuesto anual sobre las fortunas del 1 %, no tienen la menor posibilidad de ser promulgadas en el actual orden social. Se proponen para fortalecer las ilusiones respecto al Partido demcrata y especialmente por polticos como Bernie Sanders.

En realidad, el Partido demcrata esta tan en deuda con los millonarios y tan comprometido con la defensa del capitalismo como el Partido Republicano. La aristocracia financiera no permitir la adopcin de tales medidas por medio de los mecanismos del Congreso y de la presidencia, a la que controla totalmente. Por el contrario, el viraje autoritario asumido por los dos partidos patronales demuestra de manera convincente que las desigualdades sociales a la escala que existe actualmente en los Estados Unidos son incompatibles con la democracia.

La nica alternativa realista a la dictadura de los multimillonarios es la movilizacin poltica independiente de la clase obrera sobre la base de un programa socialista. La bandera de la clase obrera no puede ser "restablecer un modesto rgimen impositivo para los superricos", sino que debe ser "expropiar a los superricos". La clase obrera debe fijarse como objetivo la confiscacin de las riquezas de los multimillonarios, que han sido producidas en su origen por los trabajadores, para proveer a la sociedad los recursos que necesita. Esta sera la primera y ms decisiva etapa de la reorganizacin socialista de la vida econmica puesta al servicio de las necesidades humanas y no del beneficio privado.

Fuente: https://www.wsws.org/fr/articles/2018/11/03/pers-n03.html



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