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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2018

Francia
La imaginacin al poder

Luis Casado
Politika


Francia al borde de la insurreccin, es el comentario que surge esta maana. Allons enfants de la patrie... La Marsellesa resuena a lo largo y ancho del pas. Quienes apostaron al fro hivernal, a la resignacin, ven con horror que los chalecos amarillos no ceden. 10 mil granadas lacrimgenas utilizadas ayer, "nos quedamos sin municin" declara un polica. La irresponsabilidad del gobierno transforma las reivindicaciones econmicas en reivindicaciones polticas: se pone a la orden del da la disolucin de la Asamblea Nacional. Macron persiste, no escucha, no ve. Dios ciega a quienes quiere perder...

Una dama de una edad cierta, aprovecha el micrfono que le tiende un periodista y blandiendo un cartel declara: Estoy indignada. Eso dice mi pancarta. Indignada! Es la primera vez de su vida como muchos otros que sale a la calle a manifestar. Los jubilados son legin entre los chalecos amarillos que bloquean las calles y rutas de Francia. Uno de ellos, en Marsella, opina: Hace 40 aos que nos aprietan el cinturn, que reducen las pensiones, que aumentan los impuestos, y ahora ya basta. Se termin.

Los medios sacan cuentas interesadas y aseguran, cifras en mano, que cada vez menos franceses manifiestan en las calles. No obstante, las imgenes muestran exactamente lo contrario. La TV, al servicio de los propietarios de los canales, muestra escenas de violencia. Solo escenas de violencia. Sin embargo la inmensa mayora de las manifestaciones son pacficas, y la ltima encuesta seala que un 84% de la poblacin apoya el movimiento.

El ministro del Interior un socialista pasado a la derecha, en fin, un socialista denuncia el extremismo de izquierda y de derecha. Otro ministro del pinche gobierno declara que los manifestantes son hordas pardas, evocando as el nazismo. Sin embargo se trata de un movimiento espontneo, de envergadura nacional, cuyos manifestantes no admiten ser asimilados a ninguna organizacin poltica. Los opinlogos, que en estos das portan paales, estiman que ello revela la crisis de representatividad de los partidos polticos.

Qu reivindican los chalecos amarillos? Si el aumento del precio de los carburantes fue la chispa que encendi la pradera, las reivindicaciones, diversas y variadas, pueden resumirse en una sola: Queremos poder vivir del salario que ganamos.

Simple y complejo a la vez. Francia es el pas de la Unin Europea cuyo Estado colecta ms impuestos, tasas y cotizaciones: casi el 50% del PIB. Sin embargo, los servicios pblicos desaparecen, se hacen escasos, caros y de mala calidad, all donde fueron abundantes, gratuitos y los mejores del mundo.

Adonde va el dinero de nuestros impuestos? es una pregunta frecuente en boca de los chalecos amarillos. Al mismo tiempo, Francia es el pas que ms dividendos distribuye entre los accionistas de las grandes empresas: otro record. Los salarios de los grandes patrones se cuentan en millones de euros al ao, sin contar las stock-options, las jubilaciones de privilegio, los millonarios seguros de desempleo, aviones privados, lujosas residencias y otros caramelos que los altos ejecutivos se auto asignan con la generosidad que conviene a quienes pagan con dinero ajeno.

Carlos Ghosn, presidente del grupo Renault-Nissan-Mitsubishi, personifica muy a su pesar el abuso.

Hasta hace un par de semanas declaraba que los obreros de Renault ganan demasiado. l mismo percibe 18 millones de euros al ao. Una miseria a sus ojos, lo que le llev a defraudar al Fisco japons, pagarse algunas propiedades inmobiliarias en los EEUU con dinero de la empresa, amn de otras indelicadezas. Entre ellas el avin privado del cual le sac la polica japonesa para meterlo en prisin, donde est ahora, acusado de una larga lista de delitos fiscales.

El servicio de impuestos nipn, algo ms eficiente que su homlogo chileno, llevaba largos meses investigando a Nissan. Los ejecutivos de la empresa delataron a Ghosn para librarse, as sea parcialmente, de las duras penas de prisin que les esperan. La Justicia japonesa no acostumbra, como la chilena, condenar a penas de libertad a los delincuentes de cuello y corbata. Ghosn, nombrado en su cargo con el aval del gobierno francs accionista de Renault, omiti declarar 40 millones de euros de ingresos. Un olvido, a menos que no se trate de un error.

De modo que la cuestin de fondo es la distribucin de la riqueza creada con el esfuerzo de todos. Ningn chaleco amarillo quiere bonos, ni ayudas, ni subsidios. Solo poder vivir dignamente del salario ganado honestamente. O de la pensin obtenida al cabo de ms de 40 aos de dura labor. Eso exige aumentar salarios y pensiones. Dotar los servicios pblicos de los presupuestos que reclaman en vano desde hace dcadas.

Y la competitividad? Y el equilibrio presupuestario? Y la deuda soberana?

Los chalecos amarillos sugieren cobrarle impuestos a quienes acumulan fortunas obscenas gracias al trabajo de millones de asalariados y que, ocultndose en los parasos fiscales, pagan menos impuestos que la seora Juanita. Lo que cuesta caro en Francia no es el trabajo: es el capital, remunerado a tasas escandalosas. Las grandes fortunas crecieron, en el ao 2017, en un 20%. Un 20 %!

Cunto suma el fraude fiscal cada ao en Francia? 70 mil millones. Setenta mil millones de euros. Jean-Claude Juncker, actual presidente de la Unin Europea, durante 30 aos ministro de Finanzas y Primer Ministro de Luxemburgo, confes haber organizado el fraude fiscal de cientos de multinacionales, sustrayendo de los presupuestos de los pases de la Unin Europea ms de dos billones de euros Dos millones de millones de euros

Pierre Perret, un muy popular compositor galo, el rostro triste, deca en la TV: Hay que apoyarles. Ya no pueden ms. Comen solo fideos cada da. No pueden salir ni a visitar a su familia.

Cuando en el ao 1789 las mujeres de los barrios pobres de Pars salieron a la calle porque ya no tenan pan con que alimentar a su prole, la reina Marie-Antoinette exclam divertida: No tienen pan? Pues que coman bollos!

Algunos das ms tarde esas mujeres vinieron a buscarla a Versalles. El resto es historia conocida.

En un esfuerzo gigantesco los sans-culotte hicieron posible que la imaginacin llegase al poder. Y con su sang impur regaron los surcos de Francia para liberarla de la opresin de las monarquas.

1789, 1830, 1848, 1871, 1968 Algunos esperaban Mayo de 2018.

Ser Diciembre.



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