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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-12-2018

El discurso xenfobo del fascismo no es ms que la versin moderna del esclavismo

Pedro Casas
Rebelin


Desde hace algunos aos observamos cmo crecientes capas de la poblacin, en muchos casos de estratos sociales bajos, se apuntan al discurso racista y xenfobo de los partidos neofascistas en todo el mundo.

Las razones de este fenmeno son algunas complejas, y otras ms simples.

El capitalismo cada vez ms depredador expulsa de su sistema a sectores que antes sobrevivan, y ahora se ven en la pobreza incluso teniendo trabajo, cuya precariedad crece de manera imparable. El llamado estado de bienestar, producto de una determinada correlacin de fuerzas de la lucha de clases, lleva dcadas desmantelndose en los pases que llegaron a disfrutarlo, y la ley de la jungla se impone de manera brutal.

Este desconcierto y angustia es sin duda uno de los mayores caladeros para evangelizar con la buena nueva que separa a los que pueden salvarse y quienes no, ya que lo que se vende es que quienes podrn salvarse sern los que disponen de una nacionalidad reconocida (por el hecho de haber nacido en dicho pas), frente a los extranjeros que no disponen de ese derecho.

Si la parte del pastel que los capitalistas ofrecen a los trabajadores es cada vez ms pequea, mejor repartirla entra menos que entre ms. Es pura matemtica. Y como adems quienes tienen la nacionalidad son los que pueden votar en las elecciones, resulta fcil de entender (que no compartir) este creciente voto a partidos de ultraderecha, hasta el extremo de que sera casi extrao que no ocurriera, en una sociedad consumista dominada por las grandes corporaciones.

Este sesgo ultraderechista de una parte del electorado suele ocurrir en situaciones de crisis y precariedad, en las que la angustia favorece a los vendedores de verdades, se crean chivos expiatorios en los que descargar las frustraciones, y la cultura o costumbres desconocidas se convierten en amenazas de nuestro orden primacista establecido.

Los capitalistas, que en definitiva son quienes promueven estos discursos y estos partidos, no es que no quieran que haya negros, magrebes, sudamericanos, etc en sus pases. Lo que quieren es que esta mano de obra, a la cual emplean y sobreexplotan, sea esclava, sin derechos ni econmicos ni sociales ni humanos. Si se tiene empleada a una persona sin papeles, ser ms fcil que no reclame nada, pues depender en casi todo del patrn.

Los trabajadores egostas e ignorantes que abrazan y votan estas ideologas fascistas se creen que van a sacar algn provecho, y nada ms lejos de la realidad. Porque no es verdad que los capitalistas vayan a expulsar a los inmigrantes: los necesitan como mano de obra esclava y sumergida, para aumentar sus beneficios. Y esta degradacin de las condiciones de trabajo, afecta de manera directa y consecutiva a la degradacin de las condiciones del conjunto de los trabajadores.

Lo que se trata es de atemorizar a estas personas inmigrantes, que tendrn ms dificultades para regularizar su situacin, que vivirn bajo la amenaza permanente de la expulsin arbitraria, y en estas condiciones la voluntad de las personas subordinadas quedan a merced de sus empleadores o simplemente de otros vecinos que les podrn chantajear bajo la amenaza de denuncia a la polica.

As de sencillo: el discurso xenfobo de la ultraderecha no es ms que un nuevo esclavismo, que pretende dejar sin derechos a sectores crecientes de poblacin, que son la mano de obra joven en las sociedades europeas envejecidas.

Da pena y tristeza contemplar el apoyo que unos trabajadores, ignorantes y egostas, brindan a esta estrategia de la que nada bueno van a recibir. Y conviene decirlo alto y claro a estas capas de poblacin.

No caigan los partidos de izquierda en tratar de acercar su discurso hacia estas posiciones, para recoger un puado de votos. Lo que hay que recordar es que son los capitalistas, que manejan la economa mundial, quienes provocan las guerras y hambrunas en los pases del llamado tercer mundo, ricos en materias primas pero esquilmados de sus propios recursos hasta la saciedad. Para ello cuentan con la maquinaria estatal que controlan a su antojo, y con el silencio cmplice de las autodenominadas clases medias de las metrpolis, que de alguna manera se benefician (nos beneficiamos) de este espolio, ya que as tenemos materias primas o productos elaborados que consumimos a un precio ms barato. Y esta rapia y destruccin es la que provoca la salida desesperada de millones de personas en busca de una vida algo digna y en paz.

La insolidaria poltica migratoria de cerrojazo y expulsin masiva que defiende la extrema derecha, no pretende el cierre total, sino que las personas que entren no adquieran derechos nunca, y queden a merced de sus empleadores de manera arbitraria y autoritaria. Y esto con el beneplcito de los trabajadores explotados por los mismos capitalistas.

No nos dejemos embaucar, no caigamos en sus trampas. En 1948 se aprob la Declaracin Universal de los Derechos Humanos; parece mentira que tengamos que seguir recordando, 70 aos despus, esta regla bsica que a todas las personas debe afectar.


Pedro Casas - Activista social

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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