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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Entrevista al economista Claudio Katz
Hay que tomar conciencia de que todas las conquistas democrticas van a estar en gran peligro

Juliana Hernndez Bertone y Jlia Mart Comas
Viento Sur


Hablamos con Claudio Katz, uno de los exponentes ms destacados de la teora marxista de la dependencia en Amrica Latina, sobre el contexto abierto en el continente con la eleccin de Bolsonaro y las perspectivas polticas en una Argentina sumida de nuevo en la crisis.

Nos encontramos con Claudio Katz en el Hotel Bauen, un hotel recuperado por los y las trabajadoras despus de la crisis argentina de 2001. El da de la entrevista, Buenos Aires se preparaba para la cumbre del G20, un hito que para Macri tena que ser el espaldarazo hacia su gestin neoliberal, pero que ha encontrado al pas sumido en una profunda crisis econmica y poltica. La entrevista se realiza despus de la presentacin de su ltimo libro en el marco del Foro Mundial del Pensamiento Crtico del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso).

Juliana Hernndez y Jlia Mart: Acabas de publicar el libro Teora de la dependencia, 50 aos despus. Qu elementos de esta teora siguen vlidos para entender el contexto actual en Amrica Latina?

Claudio Katz: La teora de la dependencia ha resurgido como una concepcin importante para explicar lo que est ocurriendo en Amrica Latina y en otras regiones de la periferia. Es un enfoque que surgi en los aos 60-70 y tuvo gran predicamento al calor de la revolucin cubana. Luego sigui los avatares de esa gesta. Creci con su expansin y declin con sus adversidades. En la ltima dcada, la teora reapareci frente a las distintas contingencias que enfrent el ciclo progresista.

Es una concepcin muy importante para explicar las transformaciones que ha registrado nuestra regin. Da cuenta del extractivismo, la primarizacin y la especializacin en exportaciones bsicas, en un marco de gran regresin industrial. Al mismo tiempo esclarece por qu la deuda externa es una pesadilla recurrente, junto a las crisis intensas, frecuentes y peridicas que padece la regin. Como las contradicciones de las economas subdesarrolladas salen a flote de forma constante, es importante contar con una teora clarificadora de esos desequilibrios.

Adems, Amrica Latina sufre un gran desgarro social. Basta caminar por Buenos Aires para notar la pobreza, la informalidad laboral o la desercin escolar. Hay una violencia creciente y resultante de la desigualdad. Yo creo que la teora de la dependencia nos aporta elementos para comprender ese dramtico escenario. Se gest, adems, en una poca de dictaduras y evalu los problemas de la coercin. Ahora estamos atravesando una fase de retorno, no a las dictaduras clsicas, pero s a modalidades de brutal autoritarismo.

En el libro incluyo homenajes, pero mi propsito es evaluar la teora de la dependencia a la luz del escenario actual. Salta a la vista que el capitalismo del siglo XXI es muy diferente al que imperaba hace 50 aos. Como el neoliberalismo es la contracara del keynesianismo de posguerra, las viejas interpretaciones requieren significativos ajustes. Uno de los temas que abordo es la bifurcacin econmica con el sudeste asitico. En los aos 70, Corea del Sur y Argentina o Brasil se ubicaban en un plano semejante y ahora existe una brecha descomunal. China no influa en la economa mundial y ahora es la segunda potencia del planeta. En el texto aporto algunas ideas sobre estas mutaciones y sobre todo evalo vigencias y cambios en conceptos claves de la teora de la dependencia, como el ciclo dependiente, la superexplotacin o el subimperialismo.

J.H. y J.M.: Qu anlisis haces del contexto actual en Amrica Latina? Podemos hablar de un fin de ciclo o se tratara de un ciclo an en disputa?

C.K.: Estamos en el medio de una compleja situacin y no es fcil definirla. El acontecimiento clave ha sido el triunfo de Bolsonaro en el pas que signa la evolucin de toda la regin. El excapitn introduce un cambio importante, no solo porque inaugura la llegada de la ultraderecha a gobiernos de la regin, sino porque se impuso en elecciones completamente anmalas. Arrib a la presidencia con la detencin de Lula, el descarado soporte del poder judicial y el protagonismo de los militares.

No sabemos si Bolsonaro se estabilizar o no. Su gestin contiene todas las contradicciones de un improvisado que alcanz la primera magistratura. Deber lidiar con muchas tensiones en el plano econmico. Tendr que mediar entre los sectores del agronegocio que quieren abrir la economa, el polo paulista que intenta preservar al Mercosur y los grupos financieros que se lucran con altas tasas de inters. Si implementa todo lo que dice en materia de poltica exterior, introducir cambios terribles. Consumara un alineamiento total con Estados Unidos que nunca tuvo Brasil. La gran pregunta es si lo har. Arriesgar la prdida del mercado chino? Se embarcar en aventuras militares contra Venezuela?

En cualquier caso, lo ms importante ser la resistencia popular. Recordemos que el golpe del ao 64 inaugur en Brasil un ciclo de dictaduras en toda la regin. Se repetir un proceso anlogo? La clave para impedirlo se localiza en la reaccin por abajo. Ya hubo movimientos de gran impacto como Ele No y luchas sindicales significativas. Tenemos que ver cmo evolucionan ese tipo de acciones.

Recordemos igualmente que a escala regional se registr tambin la victoria de Lpez Obrador en otro pas clave en la regin. Todos se preguntan en qu medida podra retomar elementos del ciclo progresista, en un contexto donde se observaron interesantes resultados del centro-izquierda en dos pases Colombia y Chile que operan como bastiones de la restauracin conservadora. Adems, los procesos de Venezuela, Bolivia y Cuba continan y esa persistencia coloca un lmite al ascenso de la derecha.

J.H. y J.M.: Ms all de las perspectivas de futuro, cul crees que sera el balance de los gobiernos progresistas?

C.K.: Es muy importante hacer ese balance porque existe la tentacin de rehuir el debate. Algunos describen lo ocurrido en Brasil omitiendo el papel del PT. Olvidan que la derecha gan porque hubo un fuerte desengao previo. Esa desilusin se acentu con Dilma y el resurgimiento de Lula no alcanz para compensar la decepcin. El voto de la derecha fue muy significativo en zonas que anteriormente sostenan al PT.

J.H. y J.M.: En este balance de los gobiernos progresistas, cul crees que ha sido el peso de los elementos externos y cul el de los elementos internos para llegar a la situacin actual?

C.K.: Hay un razonamiento que escuchamos estos das en el foro de Clacso. Se dice que hubo una mejora del consumo de sectores que salieron de la pobreza y que la nica falla de los gobiernos progresistas fue su inaccin poltico-cultural en esas franjas. Se afirma que esa ausencia afect la valoracin popular de las mejoras logradas, lo que a su vez facilit la victoria de la derecha. Me parece que esa interpretacin es superficial. Sugiere que quienes inicialmente votaban al PT tenan un nivel de conciencia que simplemente perdieron cuando cambiaron su preferencia electoral. Y retratan ese cambio con total independencia de la experiencia con las gestiones de Lula y Dilma.

Es evidente que el PT no desarroll una batalla ideolgica. Supuso que si la gente mejoraba su consumo continuara sosteniendo electoralmente al mismo gobierno. Mantuvo una falsa creencia socialdemcrata, que adems no se aplica a un pas carente de provisiones sociales bsicas. En Brasil, las mejoras duran poco y la clase media no se ensancha significativamente. El repunte del consumo no altera las enormes desigualdades sociales.

El gobierno del PT nunca comenz la transformacin econmico-social requerida para disminuir esa desigualdad, cambiar la concentracin de la propiedad de la tierra o eliminar los enormes privilegios de los banqueros. El PT no actu sobre la conciencia popular porque tampoco lo hizo sobre la estructura econmica. Y la derecha aprovech esa impotencia para crear el clima que le permiti llegar al gobierno.

La eleccin se perdi mucho antes en la calle. En general, en Amrica Latina la correlacin de fuerzas se dirime primero en ese plano y luego se proyecta al mbito electoral. Lo que se conquista en la lucha directa despus se traduce en los votos. El contraejemplo es Venezuela. All existe una crisis econmica indescriptible y la derecha no logra ascender porque fue derrotada en la lucha callejera.

Recordemos, adems, que en todas las sociedades hay sectores polticos activos y otros relegados, que acompaan a quienes exhiben mayor fuerza, decisin y capacidad para actuar. Cuando la derecha muestra ese perfil suele lograr el comando de la clase media. Si la izquierda no plantea una lucha en los mismos trminos es barrida por su oponente. Y este dato nos obliga a considerar una estrategia muy distinta para el prximo perodo. La consigna del PT de volver a ser felices fue una muy ingenua. Para lograr esa gratificacin debera primar otro escenario de altas materias primas, equilibrio poltico, desorientacin de la derecha, medios de comunicacin cautelosos, es decir, un contexto muy diferente al imperante en la actualidad.

Hay que tomar conciencia de que todas las conquistas democrticas van a estar en gran peligro, y hay que prepararse para una lucha dura. En cada pas de forma distinta, con diferentes caractersticas, pero a nivel general es as. Siempre hay que combinar una accin institucional con la accin en las calles, pero el marco actual nos obliga a enfatizar este ltimo plano.

J.H. y J.M.: Cmo trasladas este anlisis ms en trminos de estrategia poltica, especialmente en Argentina?

C.K.: Argentina es un pas con rasgos muy especficos en comparacin al resto de la regin. Por ejemplo, tiene fuerzas armadas debilitadas, como resultado de los juicios a los genocidas y una configuracin represiva afectada. Los militares no cumplen el mismo rol que en otros pases. En el movimiento popular se han reciclado tradiciones de lucha de varias generaciones, en procesos de movilizacin muy significativos. Desde el fin de la dictadura se realizaron 40 paros generales y con Macri fueron cuatro. Han sido huelgas con alto nivel de acatamiento, en un marco de elevados niveles de sindicalizacin. Las organizaciones sociales han alcanzado un peso muy llamativo entre los sectores ms humildes y la calle define el curso de la poltica en forma muy directa. Este grado de movilizacin determin los lmites que afront Macri para estabilizar su programa.

El trasfondo estructural de este escenario es ms complejo. La economa argentina fue la ms prspera de Amrica Latina y qued ms desajustada que otras por la mundializacin neoliberal. Esa contradiccin no se ha resuelto. Hay una clase media educada en la escuela pblica, con un nivel de conciencia democrtica que obstruye la reconfiguracin regresiva exigida por los capitalistas. El pas se empobrece, pero gran parte de la poblacin se imagina ajena a ese destino. Estas peculiaridades determinan la continuada vigencia de escenarios convulsivos. Cuando la derecha gobierna, suele agravar todos los problemas porque no logra recomponer el proceso de acumulacin. Cuando gobierna el progresismo la derecha le hace la vida imposible, en contexto de movimientos sociales afianzados.

Ahora atravesamos otra crisis terrible con la seria posibilidad de afrontar una nueva cesacin de pagos. A Macri le concedieron el G20 para mostrar a la Argentina como ejemplo en el mundo neoliberal. Pero si se hubieran imaginado que el pas iba a estar en semejante pozo, nunca hubieran realizado esa cumbre en Buenos Aires. Macri pensaba que sera el momento de las grandes inversiones y termin mendigando prstamos para evitar el default. Ahora intentar copiar el giro de Brasil. Pero no es tan sencillo encontrar una salida ultraderechista para la crisis de un gobierno derechista.

J.H. y J.M.: Cmo est posicionada la Argentina hoy, a diferencia de 2001?

C.K.: Existe un gran temor en las lites a la repeticin de 2001. Muchos funcionarios se despiertan temiendo esa reiteracin. Por ese pnico, luego de pagar la deuda el gobierno destina gran parte de su presupuesto a los alimentos y a planes sociales. Pero para priorizar esa contencin descarga un ajuste mayor sobre la clase media y los sectores asalariados.

A nivel popular existe un nivel de organizacin muy superior a 2001. No hay asaltos a los supermercados y los barrios estn ms organizados. Los movimientos sociales cumplen un papel de contencin y al mismo tiempo plantean un fuerte desafo al gobierno. Tambin influye mucho la expectativa electoral y la idea de aguantar hasta octubre, para lograr una victoria electoral contra Macri.

J.H. y J.M.: Qu elementos se repiten o cambian en el actual desembarco del FMI en el pas?

C.K.: El prstamo es mucho ms condicionante que todos los anteriores. Actualmente, el FMI otorga prstamos de socorro a pocos pases y Argentina figura al tope de esas excepciones. Los planes de ajuste en marcha no estn en sintona con lo ocurrido en otros lugares y esa anomala los torna ms frgiles. Al mismo tiempo, hay una situacin muy distinta a los aos 90. Atravesamos la era Trump y el discurso neoliberal clsico de libre comercio afronta grandes problemas. Al gobierno le resulta muy difcil demostrar que Argentina repite lo que se hace en el resto del mundo. Para colmo, el pas ha quedado muy involucrado con China, que es el gran comprador de insumos. Macri acta en las tinieblas, sin ningn barmetro estratgico.

J.H. y J.M.: Estos das hay un tema candente en Argentina, que es la estrategia electoral.

C.K.: Lo importante es notar que Cristina no se encuentra en la misma situacin que Lula, ni termin su mandato en las condiciones de Dilma. Al contrario, mantuvo un gran apoyo que reaparece ahora en todas las encuestas. No se sabe si aceptar la candidatura, pero si lo hace determinar una gran polarizacin. Un ballotage entre Cristina y Macri sera un acontecimiento regional de primer orden y clave para el rumbo del pas. Muchos sectores de la izquierda sabemos que Cristina y Macri no son de ninguna manera lo mismo y es importante explicitar esa distincin desde ahora.

Ese posicionamiento tambin incluye sealar las numerosas diferencias con el programa, los candidatos o los asesores de Cristina. Tomemos dos divergencias, que se vieron el otro da [en el discurso de inauguracin de Clacso]. La primera fue su afirmacin de que no hay ni izquierda ni derecha. Es un planteo inconsistente. La izquierda y la derecha son las configuraciones bsicas de cualquier ordenamiento poltico. Para colmo, no se entiende por qu razn esa distincin sera obsoleta, mientras se postula la invariable vigencia de la identidad peronista. El otro tema fue el del aborto y su llamado a la confluencia de los celestes con los verdes, descalificando la gran lucha de las mujeres de este ao. Adems, aadira que el principal problema del kirchnerismo es su posicin frente al FMI. Sugieren que aceptarn el pago de una deuda que desangra al pas. A lo sumo hablan de renegociar ese pasivo, omitiendo que no hay salida progresista para el desastre econmico actual avalando lo acordado con el FMI.

Por estas razones existe en la izquierda un intenso debate sobre la posicin frente al kirchnerismo. Yo entiendo que tenemos que exponer nuestras ideas y no rehuir ninguna discusin sobre las divergencias. Pero, al mismo tiempo, subrayo que debemos tener mucho cuidado con tratarlos con la misma vara que al gobierno o al peronismo federal cmplice del ajuste. Me aterra escuchar que Cristina y Macri son lo mismo, o que nos resultara indiferente el gobierno de uno u otro. Me parece que esa postura ilustra un nivel de ceguera e infantilismo con graves consecuencias.

J.H. y J.M.: Qu margen de influencia crees que puede tener la izquierda en una candidatura de Cristina para plantear cambios respecto a los gobiernos anteriores?

C.K.: Todo depender de la construccin poltica que podamos hacer. La izquierda ms reconocida, que es el FIT [Frente de Izquierda y de los Trabajadores], mantiene por ahora una postura indefinida. Han llamado a votar contra Bolsonaro, pero no est claro qu pasara en un ballotage aqu. Todava no se discuti, no hay posicin ni debate abierto.

Yo considero indispensable que la izquierda presente sus propios candidatos y consiga una importante representacin en el Parlamento. Es la corriente que no transar, ni aceptar lo que dicte el FMI. Me parece un gran error la disolucin dentro del kirchnerismo porque tiende a reproducir los problemas de la dcada pasada. Pero al mismo tiempo necesitamos tender puentes con esa formacin, no solo en la lucha social sino en mltiples terrenos, sabiendo que en un eventual ballotage votaramos contra Macri.

Juliana Hernndez forma parte de los grupos de investigacin Amerika Latina Parte Hartuz (Bilbao) y el Llano en Llamas (Crdoba, Argentina) y Jlia Mart forma parte del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) y del Consejo Asesor de viento sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14664



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