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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Xi Jinping de gira

Pierre Rousset
Europe Solidaire/Viento Sur


La visita de Xi Jinping a Europa tuvo lugar en un nuevo contexto global, caracterizado por una radicalizacin del conflicto entre la potencia establecida (Washington) y la potencia emergente (Pekn). No solo la dirigente del gigante de telefona Huawei ha sido encarcelada durante un tiempo en Canad (se dice pronto), sino que Donald Trump ha pedido a sus aliados que descarten, en nombre de la seguridad occidental, el recurso a esta compaa para implementar la red G5, pese a que ofrece actualmente el producto ms eficiente y de menor coste. La confrontacin deja de ser meramente econmica y deviene explcitamente geopoltica.

Washington impulsa la reconstitucin de los bloques Este-Oeste, en una economa profundamente globalizada. Estamos entrando en una nueva dinmica que suscita muchas incgnitas. La visita de Xi Jinping es una oportunidad para evaluar la situacin. EE UU aprovecha su posicin dominante, pero el factor Trump y su poltica de hechos consumados preocupan a sus aliados, que no son consultados ni siquiera cuando estn directamente en juego sus intereses. Es significativo que de entrada tan solo Canad, Australia y Nueva Zelanda hayan atendido formalmente el veto de Washington a Huawei en el contrato de la G5.

Frente a la ofensiva general de EE UU, Xi Jinping se muestra esquivo, claro que despus de proclamar en voz alta que el mundo est entrando en el siglo chino. Pekn no disfruta de un sistema slido de alianzas diplomticas con las capitales que cuentan en el mbito internacional. Por lo tanto, China trata de reforzar su presencia a travs de sus inversiones y sus prstamos, sin exigir que los pases amigos de Occidente se distancien de Washington. Desde esta perspectiva, en Europa, son los Estados los que importan, no la Unin Europea como tal. El reparto de tareas entre Xi y el primer ministro chino ilustra esta prioridad de forma casi caricaturesca.

Es Le Keqiang quien se reunir el 9 de abril con los presidentes de la Comisin Europea y del Consejo, Jean-Claude Junker y Donald Tusk. Sin embargo, el primer ministro chino es una figura que carece de poder dentro del ncleo dirigente, formado por la guardia pretoriana de Xi Jinping, a la que no pertenece. Representa al gobierno, mientras que, en estos momentos, es el Partido la nica estructura de autoridad en el pas (antes haba tres: el Partido, la administracin y el ejrcito) y Xi, el nmero uno de por vida, acapara personalmente las funciones centrales de mando en muchos terrenos.

Emmanuel Macron impuso a Xi Jinping una reunin con Angela Merkel y Jean-Claude Junker, sobre todo con el propsito de presionar a favor de una mayor apertura del mercado de servicios en China. Xi no tiene nada en contra de un encuentro de este tipo, siempre y cuando tenga las manos libres para establecer las relaciones bilaterales que desea con los Estados miembros de la UE. De hecho, dedic su visita a la firma de acuerdos bilaterales, de Italia a Mnaco, dando ms importancia al principado que a las instancias europeas. Firm con Roma un protocolo que asocia a Italia al llamado programa de las rutas de la seda y refuerza las inversiones portuarias chinas en el Mediterrneo, concretamente en Gnova y Trieste (adems del Pireo en Grecia). Esto fortalece la presencia econmica de Pekn en la UE y su capacidad para controlar las vas de comunicacin en esta parte del mundo. En cuanto a Mnaco, ha optado por Huawei para el G5, sin esperar a que Bruselas aclare su posicin.

La Unin Europea, como de costumbre, est dividida. No es una potencia mundial y por consiguiente no puede tocar su propia partitura. No puede hacer caso omiso de las presiones estadounidenses ni despreciar la importancia del mercado chino. Afirma principios (frente comn europeo) que no puede cumplir. Macron ilustra estas contradicciones hasta la caricatura. Es el defensor ms ferviente de la firmeza frente a una China que se ha convertido en una rival sistmica y una competidora estratgica, pero firma con Xi el mayor contrato comercial: el famoso pedido de 300 Airbus

Qu hace Bruselas mientras se libra la batalla de influencia entre China y EE UU en Europa Central y Oriental? En abril tendr lugar la cumbre anual del foro 16 + 1 en Dubrovnik. Creado en 2012 a propuesta de Pekn, este foro rene a 16 pases del antiguo bloque sovitico, 11 de los cuales son actualmente miembros de la UE. En respuesta, Polonia lanz en 2015 la Iniciativa de los Tres Mares (I3M), que agrupa a 12 Estados miembros de la UE. Los tres mares son el Bltico, el Adritico y el Mar Negro. Estos Estados (excepto Austria) tambin son miembros del foro 16 + 1. Esta iniciativa recibi en 2017 la bendicin de Donald Trump, quien acudi a Varsovia para defender su concepcin de la civilizacin europea.

Estamos entrando en un periodo de incertidumbre. Asistimos a una dinmica de repolarizacin del mundo entre EE UU y China, que adopta formas hbridas y probablemente inestables. El desarrollo de las capacidades militares chinas relanza una carrera armamentstica general y estimula asimismo la formacin de bloques estratgicos, como la creacin de un mando Indo-Pacfico que asocia estrechamente la India con EE UU. Washington quiere evitar a toda costa que China logre coronar su fuerte avance en altas tecnologas (microprocesadores). Trump trata de sofocar su crecimiento a riesgo de provocar una recesin mundial, ahora que la economa china ya est en crisis.

En la propia China, el desempleo crece y el equilibrio del sistema depende de la percepcin del futuro que tiene la poblacin. Si se disipa la esperanza de que los hijos vivan mejor que sus padres, pueden extenderse los movimientos sociales. Las luchas fraccionales en el seno del partido parecen intensificarse. El futuro es incierto.

Durante la visita de Xi Jinping, la falta absoluta de perspectiva de los editorialistas y lderes de opinin en Francia fue generalmente abismal. No es democrtico el Estado chino? Ciertamente. Debera haber recibido Macron a Xi Jinping sin condiciones previas? El Estado francs apoya muchas dictaduras en frica (y ha introducido el estado de emergencia en la ley comn). Debera comenzar a hacer su propio examen de conciencia en materia de democracia!

Corren el riesgo los pases que se benefician de la ayuda china de quedar subordinados? Ciertamente. Las potencias europeas son muy conscientes de esto, no en vano han subyugado a muchos pueblos durante siglos. Deben defender su seguridad? Qu hacen frente a EE UU, que ha pinchado los telfonos mviles de Merkel y Macron y es maestro en espionaje industrial? Y eso que Trump no deja de interferir en Europa (inclusive en la cuestin del brexit) y personas de su confianza apoyan polticamente y financian a la extrema derecha europea

https://www.europe-solidaire.org/spip.php?article48315

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14733



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