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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2019

Es preciso abrir un nuevo proceso constituyente por una Repblica federal
Transcurridos cuarenta y dos aos

Vctor Arrogante
Rebelin


El 15 de junio se van a cumplir cuarenta y dos aos desde la celebracin de las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco. Se desarrollaron en un clima de expectacin y esperanza sin lmite. Eran las primeras elecciones "democrticas", desde las elecciones a Cortes en febrero de 1936 que dieron el triunfo al Frente Popular. Fueron democrticas en cuanto que se desarrollaron en un nuevo clima, tras el referndum celebrado el ao anterior.

Fui testigo, y de alguna forma protagonista de la Transicin que comenzaba. No puedo arrepentirme de lo que hice convencido, pero visto en perspectiva histrica y con lo aprendido hago autocrtica. Fue un pacto desde el franquismo hacia la monarqua. La oposicin al rgimen no pidi que se dirimieran responsabilidades por los crmenes cometidos, por los derechos pisoteados durante la dictadura, ni por el origen del rgimen que terminaba. Los responsables y autores, asesinos, siguieron y siguen en la calle formando parte del tejido social. Sobre esos rescoldos se fund la democracia. Es cierto que la hostilidad en el ejrcito y en las alturas se dejaba notar. Esta situacin hizo que el Gobierno y la oposicin fueran prudentes en el proceso.

El 15 de diciembre de 1976, se haba celebr un referndum, en el que se pregunt "Aprueba el Proyecto de Ley para la Reforma Poltica?". El 94,17% de los votantes (del 77,8% de los votos contabilizados) dijimos SI. El censo estaba constituido por 22.644.290 electores. La participacin fue del 77,8%. Salamos de una dictadura en la que no se permita pensar y poco soar; solo obedecer consignas, sometidos al rgimen.

Lo que no haban previsto los diseadores del proceso, lo corrigi la ley D'hondt. Se presentaron ms de ochenta partidos o agrupaciones electorales y consiguieron escao doce candidaturas. Gan Adolfo Surez, como heredero del rgimen. Hubo una participacin del 78,83%. La Unin de Centro Democrtico obtuvo 6.310.391 votos y consigui 165 escaos. El segundo partido fue el PSOE con Felipe Gonzlez a la cabeza, con 5.371.866 de votos y 118 diputados. El PCE, con Santiago Carrillo, fue la tercera fuerza poltica, con 20 escaos y 1.709.890 votos; Alianza Popular, liderado por Manuel Fraga, representando al franquismo sociolgico consigui 1.504.771 votos y 16 diputados. El Partido Socialista Popular de Tierno Galvn, obtuvo 816.582 votos y 6 diputados. Sin anunciarlo, se conformaron unas Cortes constituyentes.

En el 15-J, la gente, tradicionalmente desinformada, vot, como vota casi siempre a los que ms salen en televisin, en la prensa, a la voz del poder, o a quienes provocan menos miedo. Los partidos, hasta entonces en la clandestinidad, fueron llamados a participar en la Transicin y terminaron aceptando lo que nunca haban defendido: la monarqua, la bandera que haba ondeado el dictador y las condiciones que impusieron los vencedores de la guerra. No se pidieron responsabilidades ni investigacin por los muertos del franquismo ni por los presos ni marginados ni represaliados, ni por los condenados a trabajos forzados y por las decenas de miles desaparecidos.

El 15-J de 1977, la izquierda vot con el precedente de Pinochet en la cabeza, que aplast un gobierno de izquierdas surgido de las urnas en 1973; y la derecha, con el de Portugal (1974), que puso fin a una larga dictadura anticomunista y emprendi un proceso revolucionario. En el recuerdo estuvo la guerra civil, que mostraba los riesgos de una nueva confrontacin. Los mandatarios del rgimen, saban que tena que buscar una salida desde arriba para evitar un eventual proceso revolucionario. La oposicin era consciente de que haca falta contencin para evitar que el Ejrcito interviniera.

Las elecciones se caracterizaron por una cierta ceremonia de la confusin. El PCE moder el discurso y el PSOE lo radicaliz. Los comunistas tenan una imagen psima acuada por el franquismo durante 40 aos, por lo que tras su legalizacin en abril de 1977, mostr su mxima moderacin para ganar respetabilidad, bajo el lema Socialismo en libertad. Por el contrario PSOE, con el lema Socialismo es libertad y declarado marxista, no era percibido como una amenaza.

Aquella cita con las urnas defini muchas de las tendencias polticas y conflictos que han llegado hasta hoy. Nos leg la Constitucin de 1978; el sistema electoral vigente; el conflicto territorial del Pas Vasco, marcado por la violencia de ETA; y Catalunya, donde el 15-J triunfaron los socialistas (28.5%), seguidos de los comunistas (18.3%). Para evitar que se constituyera una Generalitat de izquierdas, Surez facilit el regreso del presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, nombrndole presidente provisional, a pesar de que nadie lo haba votado y su legitimidad era republicana.

El surgir de Podemos, la aparicin de Ciudadanos y la reivindicacin catalana del derecho a decidir, han roto las costuras del modelo dibujado hace cuarenta y dos aos. La flamante Presidenta de las Cortes, Meritxell Batet lleg a decir: que la reforma de la Constitucin es urgente, viable y deseable, as como renovar el pacto territorial de Espaa. Las elecciones vinieron a fortalecer a la joven democracia y perfil un sistema de partidos homologable a cualquier pas europeo. Hoy, revisar la historia reciente y reformar las instituciones obsoletas, es tan legtimo como necesario

La Transicin fue una ley de punto final. No solo impidi juzgar y castigar a los culpables, autores y defensores de la dictadura y su represin, sino que hoy se sigue poniendo trabas para investigar los casos de los miles de desaparecidos y enterrados en las cunetas de caminos y carreteras. La Transicin puso como jefe de Estado a un rey, que durante veinte aos apoy voluntariamente a Franco que lo nombr como sucesor; que nunca reneg del juramento a los principios generales del movimiento, ni denunciado las penas de muerte que su protector firm hasta el final de sus das. Fue una reforma sin ruptura, construida sobre el poder franquista intacto. Hubo un gran debate en las alturas sobre ruptura o reforma, pero al final, quienes defendan la ruptura reformaron y los reformistas retornaron al lugar de donde venan.

Ningn partido en el gobierno, ha extirpado el veneno que nos inocul la dictadura. Si no se hizo en su momento, habr que hacerlo ahora. Ningn partido ha revisado la ley de amnista, que permite seguir en el poder a los delincuentes polticos y econmicos, que se enriquecieron a costa de los represaliados y desaparecidos, quedando impunes los crmenes del rgimen franquista. Poco se ha hecho para conseguir la separacin de la iglesia y el Estado, condicin indispensable para que la democracia lo sea realmente. Nada se ha hecho para garantizar y blindar constitucionalmente la escuela pblica y laica, ni la sanidad pblica, ni los derechos sociales.

Para Alfredo Grimaldos en su libro Claves de la Transicin 1973-1986, para adultos: "El franquismo no es una dictadura que finaliza con el dictador, sino una estructura de poder especfica que integra a la nueva monarqua". La imagen oficial de este periodo se ha construido "sobre el silencio, la ocultacin, el olvido y la falsificacin del pasado". Hoy se conoce, como el entonces sucesor de Franco, Juan Carlos, se hizo confidente de la Casa Blanca y se convirti en su gran apuesta para controlar Espaa

Mucho ha cambiado la sociedad espaola desde el 15-J. Ni todo ha estado mal hecho ni todo ha sido una maravilla. El Sistema actual, respet las ruinas del franquismo, y se construy sobre la dictadura y sus miserias. Algunos dicen que lo sucedido pertenece a un captulo de la historia, que no hay que recordar. Para ellos es mejor el olvido: "el futuro, miremos el futuro, hacia el futuro". Demasiados errores hemos cometido pensando en el futuro. Ahora toca hacerlo bien pensado en el presente; y para no caer en los mismos errores, hay que abrir un Proceso Constituyente que rompa ataduras con ese pasado que algunos recordamos, otros quieren ocultar y muchos conocer.

El 15-J tuvo sus propios valores, que supusieron la conquista pacfica de una democracia imperfecta, y signific un gran paso hacia la modernidad. Fueron unas elecciones en libertad y sin ira. La Transicin, cerr en falso el conflicto de las "dos Espaas", que sigue visualizndose tras las generales del 28A y las municipales, autonmicas y europeas del 26 de Mayo.

Adolfo Surez confes en un descuido, en una entrevista con Victoria Prego, por qu no hubo referndum monarqua o repblica. Metieron al rey en la Ley para la Reforma Poltica porque "Hacamos encuestas y perdamos"; un referndum se habra perdido. Transcurridos cuarenta y dos aos es preciso abrir un nuevo proceso constituyente por una Repblica Federal.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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