Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2019

Un artculo sobre la izquierda del profesor y helenista Miguel Candel que no debera pasar desapercibido

Rosa Guevara Landa
Rebelin


Como hay tantas cosas por leer y las entradas informativas nos llegan desde muchos nudos, no es imposible que se les haya pasado por alto un artculo del profesor y helenista Miguel Candel: Izquierda sin -ismos publicado recientemente en Crnica Popular [1]. Les hago un resumen de sus ideas y aado algunas observaciones. Para que les pique el gusanillo y vayan a la fuente clsica (nunca mejor dicho).

El artculo abre con una declaracin antidogmtica y un pequeo homenaje. A otro gran filsofo, Francisco Fernndez Buey, expulsado como el autor de la Universidad de Barcelona por razones polticas a raz de la larga, exitosa y difcil huelga antifascista del curso 1974-75:

No slo el marxismo en particular [2], sino el discurso de la izquierda en general debe, si aspira a dotar de validez universal sus diagnsticos y propuestas, renunciar al dogmatismo excluyente con que tantas veces los ha formulado, so pena de quedar varado en los mrgenes de la corriente de la historia. Dicho menos metafricamente: debe saber distinguir y preservar el ncleo esencial de su mensaje para que no se confunda con lo insustancial y adventicio que las sucesivas circunstancias concretas le han adherido. [la cursiva es ma]

Y qu es lo esencial, se pregunta el autor, del mensaje de la izquierda, antes, ahora y siempre. Pues la extensin, ms all de sus fronteras particularistas tradicionales, del supremo valor humano de la fraternidad, cemento tanto de la libertad como de la igualdad [3]. Conviene releer la frase: cemento de la libertad y de la igualdad, supremo valor humano.

Siendo as, seala paradjicamente, pocas dudas puede haber de que el nico enemigo de la izquierda es el conflicto de clases y, por tanto, las diferencias de clase. Yerran entonces Marx y Engels cuando abren, como se recueda, su Manifiesto Comunista con la idea de que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, historia que puede acabar con la victoria de una de ellas o en desastre total? No, seala el profesor Candel.

Si esa afirmacin se entiende en sentido meramente descriptivo y no normativo. Porque la primera premisa para superar un conflicto es reconocerlo (por algo los creadores del mayor conflicto abierto en Espaa en lo que va de siglo, los secesionistas catalanes, niegan de manera contumaz -y risible, si no fuera perversa- la existencia de un conflicto entre ellos y el resto de los catalanes, pues ellos no quieren superarlo, slo ganarlo).

En el caso de la lucha de clases puede parecer tambin, admite el autor de Metafsica de cercanas, que se trata simplemente de ganarla, as suelen verlo desde la derecha y la clase a la que sta representa. Cuando desde la izquierda se dice aspirar a una sociedad sin clases, tambin hay quien quiere entenderlo, siguiendo al pie de la letra el mencionado texto del Manifiesto, como el triunfo de una clase sobre la otra, pero olvidando -a veces se ha olvidado, tiene toda la razn al recordarlo!- algo tan elemental como que ello no implica la desaparicin fsica de los individuos que integran esa otra, sino la desaparicin poltica de su funcin social como clase dominante. [4]

Visto as, el papel de la izquierda no ha de identificarse, como a menudo se hace, con el de un esforzado e incansable paladn enfrentado a medio mundo en nombre de una causa pura y sin mcula, lucha en la que no cabra el armisticio, la tregua ni el pacto, sino a lo sumo la alianza circunstancial con otros luchadores de inferior categora moral y poltica a los que -sin fiarse demasiado de ellos- es oportuno subir al carro como compaeros de viaje. Actitud sta que, por otro lado, revela una concepcin infantiloide y prrica de lo que es realmente la guerra, pues no se la concibe sino como una serie continua de avances, en que todo retroceso es una traicin y no hay ms alternativa a la victoria total que el destino de Numancia.

Esa actitud intransigente, prosigue el autor de Ser y no Ser. Crtica de la razn narcisista, puede verse reforzada en algunos a contrario por el contraejemplo de sectores de la izquierda que han hecho de la necesidad virtud en ensima aplicacin del discurso de la zorra ante las uvas: los sectores llamados socio-liberales (cuyo liberalismo poco tiene que ver con Locke y Mill y s mucho con Von Mises y Hayek) [5].

Para estos sectores, para los socio-liberales, para los Felipe Gonzlez de turno (que son muchos), el pacto se reduce casi siempre a entregar las armas dialcticas (si no puedes con ellos, nete a ellos) y hacer suyo el lema TINA (there is no alternative al capitalismo puro y duro, se entiende). Recordemos el sabio decir de Miss Margaret Thatcher: Mi gran legado? Blair.

Parece obvio, seala y colige Candel con razn, que la izquierda no puede seguir esa va sin negarse a s misma. Pero de ah, comenta crticamente tambin con razn, a invocar la revolucin (en vano) cada cuarto de hora, proclamar procesos constituyentes (ms bien destituyentes) cada primavera y llamar fascista a todo el que no vibre de entusiasmo ante tan electrizantes soflamas media un largusimo trecho. No hay que olvidarse del refranero, aade: perro ladrador, poco mordedor. La referencia al uso del trmino fascista, a lo largo, a lo ancho y a lo loco, tiene numerosas contrastaciones empricas exitosas.

Si la izquierda es en su esencia, prosigue nuestro filsofo, uno de los frutos ms opimos, ms copiosos, ricos y abundantes de la Ilustracin -Marx, al menos, lo fue sin duda-, no puede renegar de sus orgenes sustituyendo el anlisis detallado por la consigna reduccionista, el pincel fino por la brocha gorda. Desgraciadamente, aade, no parece que haga hoy, hablando en general (siempre hay excepciones a tener en cuenta; el propio profesor Candel es un ejemplo de ello), honor a su matriz ilustrada.

El viejo diagnstico de Togliatti sobre el Partido Comunista de Espaa (y eso en el momento de mayor acierto tctico y estratgico de su poltica) puede extenderse hoy a casi toda la izquierda presuntamente radical existente en el llamado mundo occidental: manca finezza.

La izquierda slo puede librarse de su creciente irrelevancia, sostiene el traductor de Gramsci, Sokal y Marx, si se somete a una estricta cura de humildad y admite que no tiene la frmula magistral para curar todos los males de la humanidad. Tarea sobrehumana e imposible. Mala utopa. Si reconoce, aade, que quienes no comparten sus postulados no son necesariamente estpidos ni malvados; si, adems, habla menos y escucha ms, y siempre, claro est, sin perder de vista el objetivo central antes mencionado: la ampliacin creciente del espacio en que los hombres volvern a ser hermanos.

Lo cual exige, en su opinin (que una comparte), no dedicar la mayora de las energas a reivindicaciones sectoriales, por importantes que sean, porque tienden frecuentemente a ser divisivas y ninguna de ellas puede cortar por s sola el nudo gordiano de la injusticia generadora de todos los conflictos: la explotacin del hombre por el hombre (si se quiere del ser humano por el ser humano). Clsico pero verdadero. Y recordemos que la verdad la diga Agamenn o la diga su porquero sigue siendo verdad. La izquierda, por tanto, debera renunciar a los ismos (que tanto mal nos han hecho).

Todo el que se confiesa partidario de un ismo (y que es, por tanto, un -ista) corre el riesgo de que los rboles no le dejen ver el bosque. Incluso el ideal socialista, perseguido en exclusiva, puede ser una pantalla que impida ver el amplio panorama de la realidad que ha de tener en cuenta quien trabaja por superar la divisin clasista entre los seres humanos.

Es decir, contra ese divisin clasista (asunto normativo) a partir de su conocimiento (asunto descriptivo). Cuando se habla de una izquierda sin complejos, el primer complejo del que hay que liberarse es el complejo izquierdista, seala nuestro profesor. Hay vida (mucha) ms all de lo que ha constituido histricamente el hbitat cultural de la izquierda. La grandeza de los grandes de la tradicin comunista, afirma alguien que conoce muy bien a esos grandes, como el que seguramente ha sido el ms grande de todos ellos, Antonio Gramsci, estriba precisamente en esa altura y amplitud de miras, que le permiti extraer enseanzas de corrientes poltico-filosficas y estticas diversas que otros consideraran difcilmente compatibles con una cultura proletaria. La paradoja de muchos izquierdistas, aade el tambin traductor de Aristteles y Epicuro, ha sido que, vidos de expropiaciones materiales, han sido incapaces de expropiar muchas de las riquezas culturales que se extendan ante ellos, tildndolas de reaccionarias. El punto es importante porque es puro Marx: recordemos su carta de 5 de marzo de 1852 a Joseph Weydemeyer.

Por lo que a m se refiere, no me cabe el mrito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses haban expuesto ya el desarrollo histrico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatoma econmica de stas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases slo va unida a determinadas fases histricas de desarrollo de la produccin; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por s ms que el trnsito hacia la abolicin de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...

Dejemos, no es el momento, el necesariamente, la dictadura del proletariado y el trnsito hacia la abolicin de todas las clases. Lo importante: Marx bebe de resultados de historiadores y economistas burgueses.

Y no es, adems, que esa cultura de izquierda que podramos llamar autista sea producto de las clases ms subalternas, cuyas limitaciones culturales explicaran lo limitado de su apertura a la realidad. Todo lo contrario sostiene el profesor Candel: con esa limitacin suele ir aparejada, en las clases humildes, la conciencia de la misma, el reconocimiento de su ignorancia y el respeto por los que saben, reconocimiento en el que reside el verdadero principium sapientiae: slo es peligrosa la ignorancia que se ignora a s misma.

Cosa bien distinta ocurre en cambio, prosigue el traductor de Searle y Gramsci, con el pequeoburgus narcisista que, o mucho me equivoco, o ha venido nutriendo mayoritariamente, desde tiempo inmemorial, los cuadros dirigentes de los partidos de izquierda. En esos cerebros capaces de convertir la crtica en dogma es donde reside el germen del autismo poltico. En esas cabezas presuntamente emancipadas, insiste nuestro helenista, que creen saberlo todo sobre la emancipacin es donde se han gestado la mayora de los fracasos polticos de la izquierda. Porque, sostiene, son esas cabezas las nicas capaces de cambiar sus ideas de la noche a la maana: de pasar de soar con la guerrilla urbana a gestionar una reduccin de plantilla en una empresa con beneficios; de defender el internacionalismo marxista-leninista albans a exigir el reconocimiento de la independencia de Kosovo y, en el mismo paquete, la independencia de Catalua; de acostarse con Marx y levantarse con Milton Friedman.

Exquisita agilidad mental la suya (hay tantos casos, generan tanto dolor y confusin!), remarca irnicamente nuestro filsofo, no como la del obrero que sigue machaconamente votando al PSOE cuando es evidente que slo tiene de obrero una de sus siglas. Ni como la del modesto asalariado del cinturn de Barcelona que, cuando le ve las orejas a la manada de Puigdemont, vota a Ciudadanos pese a estar ms claro que el agua que stos tienen tanto de centro-izquierda como el procs de democracia. Es decir, nada pero a veces (y no pocas veces) hay que escoger entre dos males. Y es que esas gentes, aade, suelen ser tan conservadoras que prefieren conservar lo poco bueno antes que cambiarlo por lo ptimo y quedarse sin lo uno ni lo otro. No deberamos ser todos conservadores de lo que merece ser conservado?

Eligen mal se pregunta: naturalmente. Pero no por falta de criterio, sino por falta de alternativas dignas de confianza. Uno de los nudos centrales de nuestra hora.

Para que una izquierda digna de tal nombre llegue a ganarse la confianza de su base natural, sostiene nuestro filsofo helenista, va a tener que trabajar duro y empezar por ah, por la base. Elemental, dirn, pero necesario decirlo. Por escuchar a la gente, tambin (o ms an) a la que vota a la derecha, y tratar de identificar los problemas reales que se ocultan bajo tantas soluciones falsas, tantos prejuicios y tanta ideologa, al tiempo que aade, en la misma lnea, no poner nunca por delante la consigna y la bandera, sino el argumento y la empata. Destaco: argumento y empata, no solo el instrumento ms racionalista.

E incluso, prosigue Miguel Candel, cuando se haya ganado la confianza de mucha gente, no utilizarla como mesnada partidista, como masa de maniobra contra las dems opciones polticas, sino como argumento vivo para hacer ver a esas otras opciones la necesidad y viabilidad de una poltica transigente con las diferencias pero intransigente con las desigualdades [la cursiva es ma y de aplicacin directa a la situacin poltica en Catalua].

Todo esto en el fondo, concluye nuestro helenista, se resume en una idea: la izquierda debe ser la encarnacin viva de la democracia, del ncleo democrtico que est en la base de la muy perfectible, pero muy valiosa, democracia formal al uso, con su divisin de poderes, su presuncin de igualdad de derechos y sus mecanismos legales de defensa de esos mismos derechos.

Ese armazn formal debe revestirlo la izquierda de contenido material, se es su carisma apunta nuestro profesor: de modo que los derechos se traduzcan realmente en hechos. Lo cual slo se consigue de manera estable si, en lugar de optar por rupturas unilaterales, como algunos insensatamente proponen, se profundiza y perfecciona el marco legal existente.

Claro que, seala finalmente, esa tarea es ardua, nada heroica y, por lo general, no da protagonismo en los medios (algo que el pequeoburgus narcisista antes referido no lleva nada bien). Pero, as cierra, es lo que hay (y que dure).

Tambin es parte de lo que hay -y de lo que debe durar- artculos sobre la izquierda escritos desde una perspectiva de izquierdas, lcida, informada, madura, fraternal y no narcisista. Y realista pero sin renunciar a utopas deseables y factibles.


Notas

1) https://www.cronicapopular.es/2019/06/izquierda-sin-ismos/ .

2) La cita es del autor: v ase el oportuno y antidogmtico libro de Francisco Fernndez-Buey, Marx (sin ismos), Barcelona, El Viejo Topo, 1999

3) Recordemos el libro de otro gran filsofo, amigo tambin del autor: Toni Domnech, El eclipse de la fraternidad, Akal, Madrid, 2019, prlogo de Csar Rendueles, eplogo de Daniel Ravents.

4) El estalinismo es un tendente a este tipo de confusiones.

5) Sobre este punto, vase el magnfico artculo de John Bellamy Foster, Capitalismo salvaje, El Viejo Topo, julio-agosto de 2019, pp, 37-47.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter