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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2019

La Razn, sin razn ni razones, arremete (de nuevo y como OKdiario) contra Manuel Sacristn

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


La Razn public el pasado domingo, 7 de julio, un editorial [1] en el que defenda a Ciudadanos y el PP y criticaba las palabras del Ministro del Interior. Est en su derecho? Por supuesto que s. La Razn puede defender y contarnos que PP y Cs son defensores de los derechos LGTBI y nosotros somos libres de creerlo o no. El diario racionalista aada en su texto una guinda -este es el motivo de esta nota- que no vena al cuento de la que, probablemente, conoca alguna nota pero no la msica completa y muchos menos el contenido. Resumo sus posiciones y comento.

Es paradjico acudir a una manifestacin a favor de los derechos del colectivo de gais, lesbianas y transexuales, seala el editorial, y ser vctima de los insultos y el acoso violento por parte de grupos pertenecientes a estos movimientos. Representantes de Cs, fueron sometidos a un escrache insoportable y vergonzoso en la manifestacin del pasado sbado en Madrid, al punto de tener que ser escoltados por la Polica. Que en una marcha en la que se defiende la tolerancia hacia la diversidad sexual se ejerza la intolerancia, prosiguen, pero adems con esa actitud tan atvica y machista de querer imponerse por la fuerza del insulto es muy sintomtico. Sintomtico, de qu? No concreta aunque se ve venir: la izquierda habla de tolerancia pero, en el fondo (y en las formas), son unos intolerantes.

Los organizadores del Orgullo en Madrid, en opinin de La Razn, deberan reflexionar sobre este hecho, habida cuenta de que han aceptado con normalidad esta actitud violenta y de un sectarismo impropio de quien dice defender los derechos civiles. Recibieron, adems, la complicidad de quien, precisamente, deba mirar por una celebracin pacfica y libre: el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, critic en el arranque de la marcha a Cs por pactar de una forma descarada y obscena con quien trata de limitar derechos LGTBI, permitiendo muy irresponsablemente el escrache que tuvo lugar a continuacin. VOX es el partido sealado y parece obvio que no es VOX un partido comprometido en la lucha de los derechos LGTBI. Lo contrario parece mucho ms verdadero.

En esas palabras, las del Ministro en funciones, sostiene el editorial, est el sntoma de los movimientos llamados de gnero o que luchan por la diversidad de creer que tienen una autoridad moral por encima del resto de los ciudadanos para decidir a quin se le permite formar parte de estos colectivos y quin debe ser sealado y acosado. Segn La Razn, Cs, como tambin el PP, son defensores de los derechos civiles de gais y lesbianas, respetan su eleccin sexual y forman parte con absoluta normalidad de su militancia, pero no son aceptados desde el principio muy totalitario de que slo puede ser homosexual quien es de izquierdas, se entiende, adems, que de una izquierda muy reaccionaria o que se cie a los patrones establecidos por una filosofa de gnero al servicio de principios polticos muy sectarios. Filosofa de gnero al servicio de principios polticos muy sectarios? Habra que concretar y explicar, no es inmediato, no basta con decir. En todo caso, conocen a alguien que no resida en el puro desvaro y que sostenga que solo puede ser homosexual quien es de izquierdas? Nos cree La Razn tan tontos y estpidos?

El editorial prosigue por el mismo sendero: la izquierda es impresentable. Recordemos, seala, que en 2010, la organizacin del Orgullo en Madrid prohibi que participaran grupos de homosexuales de Israel porque decan que eran responsables del genocidio palestino, precisamente el nico pas de oriente prximo donde se respetan los derechos de la comunidad gay. Respetar, si es el caso, los derechos de la comunidad gay justifica o hace buena la masacre-genocidio del pueblo palestino? Por lo dems, fue esa exactamente la formulacin de los organizadores? Tengo mis dudas. Tampoco entro en ello.

Es sintomtico, afirma el editorialista de La Razn, que en estos movimientos anide un iliberalismo que contradice de plano lo que dice defender y crean, adems, inocentemente que grupos todava fieles a la ortodoxia de regmenes antidemocrticos permiten la homosexualidad. Basta conocer, aaden, la situacin en la que se encuentran en Cuba y la represin que siguen sufriendo, demostrando, al decirlo, que el editorialista habla de odas, que no conoce bien el tema y que confunde pasado y presente. La Cuba de hoy puede dar verdaderos lecciones sobre estos asuntos a muchos pases latinoamericanos gobernados por partidos afines al PP y a Cs.

Sin embargo, sigue el editorial, se aplica una discriminacin hacia partidos como Cs y PP, todo hace pensar que por el sectarismo en el que vive la izquierda espaola, que llega incluso al PSOE y su actual Gobierno, como Grande-Marlaska nos ha demostrado. Esa izquierda reaccionaria, sostienen quienes no han sido, ni de lejos, los defensores de derechos bsicos como los derechos LGTBI, es incapaz de entender que muchas conquistas sociales ya son del conjunto de la ciudadana y que nadie puede ser excluido, a no ser que lo que se persiga sea precisamente expulsar como siempre al adversario poltico. Son, ciertamente del conjunto de la ciudadana, pero podemos convenir sin riesgo que no todos los ciudadanos y formaciones polticas los defienden y han defendido con el mismo ahnco sin olvidar que los derechos conquistados pueden recibir limitaciones y ataques, e incluso disoluciones. Lo slido puede desvanecerse en el aire. Por lo dems, en el haber de la historia de las izquierdas espaolas, sin olvidar errores y algunas incomprensiones, est el haber defendido, en minora de muy pocos, los derechos de homosexuales y lesbianas cuando eran duramente perseguidos durante el fascismo.

Viene ahora la guinda, el motivo que ha desencadenado esta nota. Es inevitable -inevitable!- recordar, concluye el editorial,con sus palabras de cierre,

cuando el poeta Jaime Gil de Biedma quiso ingresar en el Partido Comunista, all por el ao 1956, y fue denegada su solicitud por Manuel Sacristn, un alto dirigente, gua ideolgico, traductor de El capital de Marx al castellano y falangista en la posguerra porque un homosexual era un riego para la revolucin, citando, adems, un texto de Lenin sobre el particular. Como dijo entonces el poeta ngel Gonzlez, la torpeza de unos burcratas impidi una torpeza an mayor, la de afiliarse. Quin puede dar lecciones?

Sin entrar en el comentario de ngel Gonzlez (que habla de burcratas en general y no tuvo conocimiento directo del caso probablemente) y sealando que tiene bemoles y su qu que el editorialista de La Razn cite a un poeta de sus caractersticas politicas, si alguna cosa demuestra la intolerancia (y falta de rigor) de un diario que dice ser tolerante y defensor de los derechos cvicos y sociales, es esa acusacin mil veces repetida y diez mil veces refutada. Ni Sacristn fue un falangista de postguerra -no tena edad para ello; se afili de bachiller a las Juventudes de la Falange, como tantos otros jvenes de aquellos aos, para darse de baja, con riesgos para su propia vida, al conocer casos de maltrato y violencia contra estudiantes catalanistas en la Facultad de Derecho-, ni Lenin viene a cuento [2] ni tampoco fue l el responsable de denegar la solicitud de militancia en el PSUC de Gil de Biedma (denegacin motivada, como hemos dicho, por los riesgos de la clandestinidad, no por homofobia), quien, por otra parte, sigui vinculado al Partido de los comunistas catalanes durante aos [3] y conserv su amistad con el filsofo germanista y militante y dirigente antifascista del PSUC-PCE, quien tradujo efectivamente a Marx y (casi todo) El Capital [4].

Entender alguna vez la derecha espaola que no todos tuvimos o tuvieron el mismo comportamiento y que s hubo fuerzas que lucharon por los derechos LGTBI durante el fascismo, fuerzas situadas a la izquierda del espectro poltico, no en la derecha ni siquiera en un centro que suele mirar a la derecha? Entender alguna vez que no todo vale y que Manuel Sacristn, digan lo que digan, no fue el responsable de una difcil decisin, tomada -me permito insistir- en tiempos de clandestinidad, de lucha antifascista y de persecucin feroz y brutal contra los homosexuales (recordemos el caso Landnez [5]), decisin motivada bsicamente por razones de seguridad -y defensa ante posibles detenciones y torturas- dada la vida nada clandestina ni escondida del entonces ejecutivo de Tabacos de Filipinas y en absoluto por homofobia e intolerancia?

Notas:

(1) https://www.larazon.es/opinion/editorial/una-izquierda-machista-e-intolerante-MP24095944

(2) El editorialista, sin citarlo, se est refiriendo a un paso de las memorias de Fabin Estap, quien, por otra parte y ms all de su amistad con el poeta segoviano, no conoci bien los interiores de la decisin de un Partido del que no era militante.

(3) Para ms detalles, Salvador Lpez Arnal, En respuesta a Pedro Carlos Gonzlez Cuevas. Desde la izquierda "chiflada" a la derecha dura, descorts, insultona y un peln desinformada. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=257638 . Igualmente, Sobre fe, esperancismo, utopas y asuntos muy afines (I). http://www.rebelion.org/docs/258063.pdf

(4) Tradujo los dos primeros libros (OME 40, 41 y 42 de la Obras de Marx y Engels que l mismo diriga) y dej a medias el libro III.

(5) Gregorio Morn, La leyenda del gran Landnez http://www.caffereggio.net/2012/12/15/la-leyenda-del-gran-landinez-de-gregorio-moran-en-la-vanguardia/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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