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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2006

Transicin inacabada hacia la democracia

Pedro Casas Alvarez - Profesor. Miembro de la Plataforma 18/98+ de Madrid
Gara


Los ciudadanos chilenos votaron hace casi 20 aos no slo contra Pinochet, sino contra su rgimen dictatorial. Sin embargo Chile se libr del dictador, pero no de su herencia, atada y bien atada por un sistema electoral que bloquea su posible modificacin. Se trata por tanto de un sistema injusto y tramposo que qued deslegitimado en el referndum de 1988, y por tanto debera ser derogado.

En Chile se han celebrado recientemente elecciones al Senado, a la Cmara de Diputados y a la Jefatura del Estado en dos vueltas. Se ha hablado del sistema electoral binominal, pero generalmente no se explica en qu consiste la tramposa herencia que el dictador Pinochet ha legado a su patria, y que 15 aos de gobiernos de la Concertacin no han sido capaces de cambiar.

La votacin a jefe del Estado es la ms sencilla: Cada elector vota por un candidato, y si alguno obtiene ms del 50% sale elegido automticamente. En caso contrario los dos ms votados pasan a la segunda vuelta, resultando elegido quien ms votos obtenga, que ser la persona que adquiera la Jefatura del Estado y del poder ejecutivo.

El congreso se divide en dos cmaras, de Diputados y el Senado. En ambos casos se eligen por circunscripciones electorales y un sistema mayoritario corregido llamado sistema binominal. En qu consiste?

Cada coalicin de partidos puede presentar hasta dos candidatos por circunscripcin, figurando en la papeleta, junto al nombre del candidato, no slo el nombre de la coalicin sino su propia adscripcin a tal o cual partido o independiente. Cada elector slo puede marcar un candidato.

El reparto de los escaos de cada circunscripcin se hace de la manera siguiente: El primero va al candidato ms votado, y el segundo al candidato ms votado de la segunda lista en votos, aunque el segundo de la lista ms votada hubiera conseguido ms votos que el primero de la segunda lista. Para que los dos escaos queden en poder de la lista ms votada, sta tiene que duplicar en votos a la segunda lista (el llamado doblaje), dndose la circunstancia absurda, tambin en este caso, de que puede salir elegida una persona con menos votos que otra.

Este es el famoso sistema binominal que tan desprestigiado est en Chile, pero que an nadie de los que tienen capacidad para hacerlo lo haya transformado, o al menos intentado. Pero si aberrante resulta este sistema llamado binominal, que produce estos resultados tan injustos, lo verdaderamente antidemocrtico es el propio sistema mayoritario, que impide la representacin de las minoras (la coalicin Juntos Podemos Ms obtuvo un 7% de votos en las legislativas, sin conseguir ningn escao).

Este sistema electoral es una de las herencias vigentes de la dictadura de Pinochet. Pero hay ms aspectos que hacen pensar que la transicin hacia la democracia en Chile todava tiene un largo trecho que recorrer.

Los partidos, para ser legalizados, tienen que presentar un elevado nmero de firmas de votantes. Pero si en unas elecciones no alcanzan el 5% de votos en todo el territorio, o un porcentaje superior en tres pro- vincias consecutivas, tiene que repetir el proceso de presentacin de firmas para poder volver a tener existencia legal, con el consiguiente desgaste de energas.

La ley obliga a votar, bajo sancin, a toda persona inscrita en el censo electoral. Por eso algunos partidos proponen el voto nulo (no la abstencin) en segunda vuelta. Esto no significa que la participacin sea del 100%, pues lo que ocurre es que muchos ciudadanos con derecho a voto no se inscriban, por no verse obligados a votar el resto de sus das, lo que ocurre con sectores poco identificados con las reglas de la democracia institucional, en particular la heredada de la dictadura, lo cual impide que estos sectores pudiesen votar en circunstancias especiales. Adems, en las pasadas elecciones, ha habido un nmero considerable de personas, en particular jvenes, que no han podido votar por culpa de la escasa diligencia de la administracin censal. Esta obligatoriedad en el voto contrasta con la imposibilidad de voto de los residentes en el extranjero (otra de las herencias de Pinochet, para excluir a toda la colonia exiliada).

Los colegios electorales estn separados por sexos, con lo que la familia, que la constitucin pinochetista considera el pilar de la sociedad, no puede votar unida. Adems los carabineros y militares son los encargados de resguardar el Orden Pblico.

Como ancdota, el da de las elecciones se prohbe la apertura de casi todos los comercios, y la venta y distribucin de alcohol durante las 24 horas. El peridico de mayor tirada en Espaa informaba de la ley seca impuesta en las elecciones bolivianas, como para destacar algo pintoresco de un pas que elige a presidentes tambin pintorescos. Sin embargo oculta este mismo aspecto en Chile, afirmando que este pas ha cerrado ya su transicin democrtica por el slo hecho de no tener ya senadores vitalicios.

No quisiera que estas lneas se interpretaran como un anlisis paternalista, desde la neo-metrpoli, sobre la transicin de un pas hacia la democracia siguiendo el modelo que Espaa ha tratado de exportar con verdadero cinismo. Porque existen otros aspectos de los que deberan aprender con humildad algunos pases que se llenan la boca de democracia todos los das.

Los cuatro candidatos presidenciales de la primera vuelta celebraron dos debates que fueron televisados por varias cadenas en directo. En ellos, las preguntas a las que les sometieron los periodistas, y el tiempo de respuesta, fue escrupulosamente el mismo para cada candidato.

Adems en Chile, como es sabido, se est procesando al que fue jefe del estado y a unos cuantos responsables de la represin durante la pasada dictadura militar, sin que la dignidad de las vctimas tenga que soportar el castigo aadido del olvido por razones de coyuntura o posible enfado de los militares. Y se estn rescatando para la memoria algunos de los lugares ms tristes de aquel perodo, como la Villa Grimaldi, hoy parque por la paz, lo que debera ser ejemplo para nosotros.

Herencia de dictaduras

Aunque de todos conocido, no est de ms recordar que las dictaduras militares suspenden y destruyen, de manera violenta e ilegal, no slo un sistema democrtico vigente con su ordenamiento jurdico, sus instituciones, sus representantes populares, sino tambin las condiciones que regulan las relaciones entre los agentes productivos, los derechos sociales y laborales conquistados, etc., eliminando fsicamente adems a una gran parte de los dirigentes polticos y sociales que expresaban y conformaban los intereses populares.

Sabido es tambin que durante los aos de gobierno de la dictadura existen muchas empresas y grupos de poder que aprovechan la situacin para enriquecerse, tanto por mtodos ilegales, como por las condiciones de sobreexplotacin que la nueva legislacin y falta de libertades suele favorecer.

Cuando el trabajo sucio de las dictaduras ha cumplido su objetivo, y el lastre que suponen, para una burguesa que se las da de democrtica, empieza a ser pesado, es cuando se plantea el retorno a la democracia, con procesos de transicin ms o menos complejos, en los que supuestamente se restituyen derechos suspendidos. Desde qu premisas se plantea esa restitucin?

Si aceptamos que el golpe de estado fue ilegal e ilegtimo, no cabe otra posibilidad que volver exactamente al punto en que se encontraba el pas la vspera de dicho golpe, derogando la legislacin dictada en el perodo excepcional, rescatando todos los derechos polticos, econmicos y sociales anteriores al golpe, restaurando a las instituciones y restituyendo en sus cargos y puestos a todas las personas (u otras de su misma ideologa). Adems los empresarios que hicieron negocio con el rgimen ilegtimo tienen obligacin de devolver a los trabajadores y a la ciudadana, todo el botn acumulado con el saqueo. Y a esto habra que sumarle la reparacin de todo el dao moral e irreparable causado por la prdida de vidas, las secuelas fsicas, morales, etc. de todas las vctimas. Slo as podramos hablar con propiedad de una verdadera restitucin del orden legtimo.

Cualquier proceso de transicin que no cumpla escrupulosamente con estas premisas, es una transicin deficitaria, y por ello inacabada. Algunas transiciones llamadas modlicas, como la espaola, presentan aspectos tan aberrantes como los siguientes:

- No se reinstaur el rgimen republicano que estaba plenamente legtimo y en vigor cuando se produjo el alzamiento de Franco. Y para mayor escarnio se ha heredado al jefe del Estado impuesto por el dictador.

- Ningn responsable, militar o civil, de las matanzas, torturas y represin realizada, ha sido procesado.

- Algunas de las vctimas de la dictadura tienen que soportar todava la cicatera con la que la reinstaurada democracia trata de sus derechos inalienables, mientras que otras an ni siquiera han sido reconocidas ni enterradas dignamente.

- Las grandes fortunas acumuladas a la sombra del franquismo, algunas incluso de manera ilegal, no se han distribuido o expropiado, sino que han sido reconocidas hasta con ttulos nobiliarios.

- Continan en las calles y plazas de ciudades y pueblos, y hasta en las montaas, smbolos enaltecedores del alzamiento militar, construidos muchos de ellos con el sudor y la sangre de las vctimas de la represin.

En otros lugares (como en Chile) se hereda la legislacin bsica, la constitucin y el sistema electoral diseado por la dictadura, sin atisbo de rubor por aquellos que se llaman demcratas (de toda la vida). En Chile se ha heredado tambin un sistema educativo, sanitario y de previsin social de inspiracin neoliberal fundamentalista, impuesto a sangre y fuego. Como ejemplo, todo el fondo millonario de pensiones se dio a la gestin de empresas privadas, que juegan con l en bolsa, con el consiguiente riesgo general y sin garanta ninguna para la poblacin. Tan bueno era el invento, que Pinochet se guard muy bien de que el ejrcito quedase fuera del nuevo sistema.

Por lo tanto en todo proceso de recuperacin de la democracia hay que contemplar todos estos aspectos. Mientras que la reparacin no sea total, la llamada transicin no slo ser inacabada, sino que tendr un dficit de legitimidad democrtica proporcional a las causas pendientes de reinstaurar y reparar.

No bastara, sin negar su importancia, con procesar a los responsables directos de la represin y la masacre, a los que han hecho el trabajo sucio para el capital. Podrn ser juzgados, condenados; pero cuando llegue otro momento necesario, el capital intentar reclutar a otro ejrcito, regular o mercenario, para hacer de nuevo un trabajo sucio que despeje el camino al beneficio y la rapia. El capital lo acumulan manos limpias, que pagan los servicios prestados, pero a las que nunca se les exige responsabilidad por los crmenes inducidos, ni por los beneficios obtenidos en una relacin desigual e injusta. Hay que restituir derechos polticos, sociales y econmicos en toda su dimensin histrica. -



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