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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Un costo oculto de las migraciones
Intercambio desigual de afectos

Renn Vega Cantor
Rebelin


Los migrantes se convierten en noticia mundial, de efmera duracin, cuando mueren decenas o cientos de seres humanos tratando de alcanzar una frontera esquiva en cualquier lugar del mundo, como en el mediterrneo europeo, en el norte de Mxico, en Turqua Son imgenes de dolor, las de los nios muertos ahogados, solos o junto con sus padres, o las de nios enjaulados en el pas de la libertad (Estados Unidos), o las de familias enteras que marchan con lo que llevan puesto y unos pocos enseres, dejando atrs el territorio donde nacieron y vivieron, y al que no volvern a ver en mucho tiempo o quizs nunca ms.

Esas imgenes, que de vez en cuando circulan en los medios de desinformacin mundiales, parecieran ser inexplicables, no responder a ninguna lgica, ser producto de la mala suerte, no estar relacionadas entre s, como si fueran resultado de hechos aislados y fortuitos. Esto es lo que se nos quiere hacer creer, porque la desgracia de las migraciones si tiene explicacin, la que se encuentra relacionada con el accionar del capitalismo, cuya lgica destructiva y desigual en el plano mundial origina la movilidad forzada de millones de seres humanos en el planeta entero, en la que predomina la tendencia a que los pobres busquen escapar de los lugares en que viven (inhabitables, contaminados, asolados por la guerra y la muerte y donde no existe ninguna perspectiva de que la situacin vaya a mejorar), para dirigirse a los parasos capitalistas, en donde esperan encontrar una vida mejor, en la que por lo menos tengan asegurada su subsistencia, lo cual en gran parte es una utopa que en general no se corresponde con la dura realidad, en la que van a soportar nuevas y viejas formas de opresin y explotacin.

En los pases capitalistas centrales (de Europa, Estados Unidos) y en pases rentistas (como Arabia Saudita) s que se sabe que puede hacerse con esos millones de trabajadores expulsados por las buenas o por las malas de sus hogares, puesto que esa es la reserva laboral (abundante y barata) que requieren para mantener sus economas y para realizar los trabajados domsticos y de cuidados indispensables para garantizar la reproduccin de esas sociedades.

Cabe destacar el papel esencial que desempean las mujeres migrantes en las actividades de cuidados, lo que permite hablar de un intercambio desigual de afectos, como complemento del intercambio econmico (y ecolgico) desigual que resulta de la relacin asimtrica entre los pases capitalistas centrales y los pases perifricos. Dicho intercambio de afectos es una dura realidad que soportan las mujeres y sus familias, con un incalculable impacto humano para los habitantes de los pases perifricos, algo que no suele nombrarse como si no existiese, pero que es parte del costo oculto de las migraciones, que vale la pena examinar; costo oculto que recae principal y mayoritariamente sobre los hombros de las mujeres, sin las cuales literalmente la economa mundial capitalista no podra funcionar.

Trabajo de cuidados

En el capitalismo de nuestros das es primordial el trabajo de cuidados que se desempea principalmente en el hogar e involucra actividades como cocinar, planchar, lavar la ropa y la loza, servir alimentos, limpiar espacios y objetos, atender a nios, ancianos, enfermos, discapacitados, mascotas, contribuir al cuidado de nios y personas (como en los centros educativos, sanitarios, recreativos). Gran parte de ese trabajo es realizado por mujeres, empezando por el que ellas efectan en su propio hogar, que no es retribuido, pero cada da tambin se suele realizar en los hogares de otros o en sitios de trabajo en los cuales se ha implantado la lgica del servicio domstico, como sucede en escuelas, colegios, centros geritricos

En rigor, existiran dos tipos de trabajos de cuidados que no estn separadas sino ms bien se encuentran superpuestas: el trabajo directo de cuidados (es decir personal y relacional), como dar de comer a un bebe o cuidar a un miembro de la familia enfermo; y el trabajo de cuidados indirectos, tales como cocinar y limpiar una casa. Tambin podra decirse que hay unos trabajos de cuidados usualmente no remunerados como los que se desempean en el propio hogar y hay otros trabajos a cambio de los cuales se recibe un salario, y se desempean en hogares externos o en sitios de trabajo especializados en labores de cuidado, como en un hospital, por ejemplo.

Cadenas globales de cuidados

Si bien en cada pas se ha constituido un mercado laboral interno de los cuidados, lo mismo puede decirse a nivel mundial, puesto que el capitalismo ha construido cadenas globales de cuidados. Estas cadenas podran definirse en forma escueta como el establecimiento de vnculos personales y afectivos de tipo laboral (sea o no remunerado) entre personas pertenecientes a distintos pases (a menudo, situados en diversos continentes) para desempear labores de cuidado, principalmente de tipo domstico, para servir a quienes en esta relacin cuentan con los recursos econmicos y cierto tipo de poder para hacerse a los servicios de personas (mujeres en su abrumadora mayora) que les trabajen en sus propios hogares.

La constitucin de las cadenas globales de cuidados est relacionada con varias modificaciones en la economa capitalista mundial. Por una parte, la incorporacin de grandes cantidades de mujeres en los pases centrales al mercado laboral, lo que implica que muchas familias puedan contratar a mujeres provenientes del extranjero para que realicen las labores domsticas; asimismo, se destaca el envejecimiento de la poblacin, lo cual requiere a una gran cantidad de trabajadoras para atender a ese segmento de la poblacin, que se incrementa en forma sostenida. Por otra parte, ha cambiado la configuracin de las migraciones internacionales, con el aumento de la cantidad de mujeres jvenes que se trasladan de un pas a otro, de un continente a otro. Adicionalmente, estas mujeres, que generalmente son madres jvenes sin compaero sentimental, se ven obligadas a migrar fuera de su pas por las difciles condiciones de trabajo y de vida que soportan.

La paradoja del dar afecto a otros y no a los suyos

Las mujeres jvenes parten fuera con diversos rumbos, algo que se da tanto de Sur a Norte como de Sur a Sur, puesto que mujeres sudamericanas viajan a Estados Unidos o a los pases europeos, peruanas y bolivianas se van para la Argentina, filipinas se van a trabajar a Arabia Saudita, o centroamericanas terminan como empleadas domsticas en el sur de Mxico

Al margen de esos variados destinos geogrficos, una cosa si es clara, siempre sucede lo mismo: las mujeres que migran como trabajadoras domsticas y de cuidados en el extranjero, abandonan en forma forzosa a sus hijos y parientes, para ir a cuidar a los hijos y parientes de otros. Esto puede hacerse en condiciones de trabajo asalariado, usualmente mal remunerado, o incluso pueden terminar convertidas en esclavas o semi-esclavas de sus [email protected] [email protected]. Y quienes las reemplazan en la labor de cuidar a sus hijos son otras mujeres, ms pobres que las que partieron, que son sus hermanas, madres, tas o primas. Estas, a su vez, asumen el cuidado de los que no son sus hijos. Tal es el brutal costo de la migracin de las mujeres, separar sus propias familias y abandonar la labor de acompaar, formar y educar a sus propios hijos, a muchos de los cuales vern tiempo despus, solamente a travs de internet o nunca.

Un aspecto importante en esta transferencia (este intercambio desigual de afectos) radica en que los cuidados no desaparecen, simplemente se transfieren, lo que tiene consecuencias para toda la vida, tanto para las madres que migran como para los hijos que quedan. Nunca se podr recuperar el tiempo ido, sin la compaa vital de sus madres y de sus hijos, con lo que queda un hueco imposible de llenar, por ms que las madres sustitutas hagan su mejor esfuerzo.

Claro, como se habla del capitalismo informtico se supone que las relaciones directas, de carne y hueso, que son las verdaderamente importantes y significativas en la vida de la gente, sobre todo en la infancia, pueden ser sustituidas por relaciones virtuales a distancia, mediante el uso de Smartphones y computadores, con aplicaciones como el Skype, en donde pueden verse a travs de las pantallas los rostros de hijos y madres y or sus voces y sollozos. Como si ese vano consuelo, fugaz y frustrante, pudiera sustituir el afecto corporal de una madre, con todo lo que supone en la formacin de la personalidad de un ser humano.

Por su parte, los hogares donde se emplean a las mujeres migrantes tienen una doble ganancia: siguen manteniendo la unidad maternal, puesto que la madre natural regresa en las horas de la noche, luego de trabajar, y acompaa a sus hijos los fines de semana, con lo que eso implica en trminos filiales y afectivos; y, para completar, bebes, nios y jvenes reciben el afecto de la mujer migrante, afecto del que ya no gozan ni podrn disfrutar sus propios hijos. Esto es lo que podemos caracterizar como el intercambio desigual de afectos, un rasgo detestable del capitalismo contemporneo.

Publicado en papel en Periferia, Medelln, noviembre de 2019

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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