Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Berlin Santiago (1989 - 2019)
Una travesa por la historia sin fin

Daniel Escotorin
Rebelin


BERLIN 1989

El 9 de noviembre de 1989 comenzaba a gestarse la primera revolucin silenciosa que pondra fin segn Hobsbawn al corto pero intenso siglo XX; el historiador ingls afirmaba que el siglo haba comenzado en 1914 con la guerra europea y finalizara en 1989/90 con la cada del socialismo real de Europa oriental. En esas dramticas jornadas el pueblo berlins dividido por un muro que divida su ciudad en una parte capitalista (occidental) y otra comunista (oriental) se re-uni para derribarlo en un proceso de cambio irreversible como un efecto domin comenz en la Repblica Democrtica Alemana (RDA comunista) y se propagara por el resto del bloque: Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria, Hungra, Rumania y Polonia fueron contagiadas de esta ola de libertad cuyo antecedente hay que buscarlo en las reformas polticas y econmicas que haba encarado en la Unin Sovitica el primer ministro Mijal Gorbachov conocidas como perestroika y glasnot. El control sovitico absoluto sobre las naciones y stas sobre sus sociedades se ablandaron permitiendo dar paso a un movimiento de protesta y de demandas de reformas con mayor libertad, as como un castillo de naipes los regmenes comunistas colapsaron en forma pacfica pero de la mano de enormes manifestaciones y movilizaciones excepto en Rumania donde el gobierno de Nicols Ceacescou termin de forma sangrienta con l y su esposa fusilados sumariamente. Dos aos despus la primera experiencia socialista nacida en octubre de 1917 desapareca definitivamente: la Unin Sovitica se disolva e iniciaba el trnsito hacia el capitalismo como ya venan haciendo los otros pases del ex bloque comunista. La guerra fra haba terminado, sin confrontacin militar directa, el socialismo europeo se derrumbaba en una implosin causada por sus propias limitaciones, errores y desviaciones polticas. Se iniciaba otra historia.

El capitalismo festejaba, los capitalistas (propietarios y gerentes polticos) celebraban y brindaban a la salud de la gran victoria. Surgi entonces un funcionario norteamericano del Departamento de Estado fungido como intelectual que un artculo periodstico proclam en 1992 el fin de la Historia: el capitalismo haba triunfado definitivamente, el comunismo derrotado desapareca para siempre y ya sin rivales ideolgicos el liberalismo slo poda avanzar implacablemente sobre el resto del mundo para imponer un nuevo orden mundial definitivo y nico. El fin de la Historia era el fin de los conflictos, la muerte de las ideologas salvo una por supuesto que llevara a la imposicin del pensamiento nico. Francis Fukuyama, tal el personaje en cuestin, apelaba a una concepcin teleolgica propia de las doctrinas del modernismo pero sobreactu su triunfalismo en plena ola de euforia por los acontecimientos de esa etapa. Marcaba la diferencia entre sociedades poshistricas, aquellas que pondran nfasis en la interaccin econmica (libre mercado) y las histricas donde an prevalecan conflictos poltico ideolgicos, tnicos o religiosos; mundos paralelos pero que de todas maneras el formato de la democracia liberal los alcanzara para entonces s completar ese nuevo orden. Democracia liberal, libre mercado, globalizacin eran los pilares de lo que pareca una ola imparable.

Demasiado pronto, vaya paradoja por dos, la realidad demostrara lo contrario: en la misma Europa civilizada la Historia se reiniciara con uno de los tantos cruentos conflictos. Tras la disolucin del bloque socialista Yugoslavia se desmembrara en diversas naciones y durante la dcada del noventa la guerra civil dejar como secuela el genocidio cometido contra los serbios y musulmanes. La Historia seguir en Irak por tres, en frica y en regiones de Asia; en Amrica Cuba mantendr su andar socialista y en los albores del siglo XXI una nueva oleada reformista y popular (populista al decir de sus detractores) torcer el rumbo de la tragedia neoliberal del continente.

SANTIAGO 1989

Mientras el mundo se conmova por los sucesos europeos y sus notables efectos globales, al otro lado del mundo, en Chile en el mes de diciembre la democracia volva a renacer para poner fin a la terrible dictadura militar que desde 1973 oprimi a la sociedad chilena, claro que no a todos, una minora se haba beneficiado de ese Estado autoritario y desde haca una dcada en alianza con el poder econmico financiero y la proteccin de Estados Unidos haban puesto en prctica un proyecto que para fines de los ochenta se expandira como una peste mundial: el neoliberalismo. Chile result el laboratorio perfecto para probar ese proyecto, un Estado policial sin libertades polticas ni civiles para garantizar una economa de mercado abierto, desregulada y dando primaca al sector financiero. Para los neoliberales no hay contradiccin entre el Estado autoritario y el libre mercado, o sea entre la falta de libertades ciudadanas y la plena libertad para el mercado (dueos del gran capital) dado que el libre mercado es la verdadera libertad. La llegada de la democracia apenas subsanara el restablecimiento de las garantas y derechos civiles, no mucho ms. Chile recuperaba una democracia dbil y restringida. En esas elecciones y por cuatro periodos subsiguientes triunfar la Concertacin, coalicin de centroizquierda que gobern en el marco impuesto por modelo y el poder real.

No obstante, en Amrica Latina soplaban ya los vientos neoliberales por todos los pases: Argentina con Menem, Brasil con Collor de Melo, Per con Fujimori, Venezuela con Carlos Andrs Prez. Justamente en este ltimo pas comenzarn los primeros pasos de resistencia con el caracazo en 1989, estallido que reg de muertos por centenares pero lograr despertar la conciencia de un militar que jurar no levantar nunca ms sus armas contra el pueblo: Hugo Chvez, quien en 1992 intentara un golpe militar que fracasa, siendo condenado y luego indultado. El 1 de enero de 1994 al mismo momento que se pona en prctica el Tratado de Libre Comercio para Amrica del Norte (TLCNA o NAFTA por sus siglas en ingls) desde el profundo del corazn de las tierras mexicanas emerga una potente grito de resistencia: el Ejercito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN). No, evidentemente la Historia segua viva y en curso de bsqueda de nuevas alternativas a esa propuesta monocorde y autoritaria como es el neoliberalismo.

SANTIAGO 2019

El siglo XXI lleg pleno de promesas de cambio para la regin: Chvez primero, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador y Vzquez Mujica en Uruguay, un bloque progresista como nunca se haba visto pona el cimiento para una nueva mirada alternativa al neoliberalismo. Una dcada despus el mapa torn otra vez en grises y un equilibrio tan frgil como inestable recorre la regin: el Brasil de Bolsonaro tan a la derecha que la democracia es poco menos que una fantochada, el Uruguay del Frente Amplio se agota en sus autolimitaciones, Venezuela es una caricatura de lo que fue con Chvez, el pueblo ecuatoriano resiste la traicin de Moreno pero ste persiste. Evo Morales enfrenta otra vez a una oposicin menos poltica y ms clasista y racista. La gestin de Lpez Obrador en Mxico es un desafo enorme para un pas devastado por los efectos de su sumisin a Estados Unidos y el poder inconmensurable de los crteles del narcotrfico. En Argentina la derrota del macrismo tras slo cuatro aos de gestin pero suficientes para dejar tierra arrasada otra vez, a manos de la frmula Fernndez Fernndez es otra luz de esperanza regional, pero la Historia se reinicia y renace en las calles de Santiago de Chile y en las otras ciudades.

Como todo estallido social la causa es particular y hasta casi ftil: el aumento del precio del transporte. La chispa, estudiantes que llaman a una evasin masiva (saltar molinetes y no pagar), la llama, carabineros reprimindolos y frases desubicadas de funcionarios altaneros, la explosin, la solidaridad de los ciudadanos, los usuarios, el pueblo todo: cacerolazos, barricadas, incendios, marchas, movilizaciones en toda Santiago, luego Temuco, Valparaso, Antofagasta. Chile en llamas, Chile despertando. Treinta aos despus como la misma ancdota sobre la revolucin francesa: es una rebelin? pregunt el monarca, No, es una revolucin respondi el consejero.

El hartazgo social se convirti en voluntad colectiva de cambio, cohesion a una gran mayora en un campo amplio de demandas concretas. La rebelin devino revolucin, una revolucin que no toma el Palacio de Invierno ni La Moneda, va ms all porque impact en la mentalidad social y cerr definitivamente la pos-dictadura, esa que se empea en resistir a travs de los gases, los carros hidrantes, los golpes, las balas de todo tipo, las detenciones, los secuestros, las torturas, los heridos y heridas, los muertos. El Estado de Emergencia, el Ejrcito en las calles, el toque de queda no hicieron ms que profundizar el rechazo a lo vigente, al gobierno y al statu quo. De las movilizaciones, cacerolazos y barricadas se pas a un estado de asamblea social que en s mismo ya constituyente; el pueblo delibera, el pueblo debate, el pueblo decide.

En 1989 en Berln y en Europa oriental las sociedades colectivamente decidieron salir de un sistema que haba prometido el cielo y termin en un sistema opresivo: igualdad y libertad era el desafo a sintetizar. Mientras en Amrica y en Chile en particular el libre mercado o sea, el poder financiero consolidaba su poder va consenso democrtico y libertades recuperadas pero ahond las desigualdades sociales y el costo de la inclusin en el mundo del consumo fue cada vez ms costoso mientras una elite supe minoritaria ensanchaba sus riquezas de manera ostentosa y obscena. No es verdad que esto sucedi de improviso, las luchas del pueblo chileno fueron permanentes, sesgadas pero visibles: Derechos Humanos, estudiantes secundarios, universitarios, mapuches, docentes, deudores hipotecarios, ambientalistas. Slo faltaba esa gota para que el desborde se hiciera imparable.

Ya es una revolucin, como hace treinta aos, en esta parte del mundo occidental en Chile comenzaron a derrumbar el muro de la indiferencia y la resignacin. Chile el pas modelo y ejemplar del orden mundial se derrumb, y con l, el discurso de lo posible, lo mejor y lo necesario, lo nico. En treinta aos se cerr una etapa mundial, la que se inici con la cada del muro de Berln y dio paso al nuevo orden mundial y que en las calles de Santiago y otras ciudades, paradigma del modelo, miles y miles de chilenos y chilenas cada da todos los das estn empeados en darle ya sepultura definitiva. Esta Historia continuar.

Daniel Escotorin es historiador

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter