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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2019

Milicias apoyadas por la CIA atacan varias clnicas en Afganistn matando a su personal sanitario y a decenas de civiles

Andrew Quilty
The Intercept

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Clnica de Tangi Saidan, distrito de Daymirdad, provincia de Wardak, fotografiada a principios de 2019. La clnica, dirigida por el SCA para Afganistn, ha sido escenario de dos asaltos, uno en febrero de 2016 y otro en julio de 2019
(Foto facilitada a The Intercept)

La noche del 8 de marzo de 2019, cuatro empleados de una clnica sanitaria gestionada por Suecia en la provincia de Wardak, Afganistn, cenaron juntos, charlaron alrededor de un termo de t y se acostaron para pasar la noche en la habitacin del guardia. Algn tiempo despus les despert el ruido de los rotores de los helicpteros, seguido por explosiones distantes que retumbaban desde lejos, en el valle de Tangi. Esos sonidos no eran inusuales en Wardak, donde la guerra no ha dado tregua desde hace 20 aos, y los cuatro se volvieron a dormir.

En algn momento, despus de la medianoche, los hombres volvieron a despertarse tras una nueva sacudida. La puerta principal de la clnica, que estaba al lado de la habitacin del guardia, haba sido volada, y el personal escuch pasos apresurados por la destrozada entrada. Los intrusos pasaron corriendo junto a la habitacin del guardia y entraron en el edificio principal de la clnica. El personal sanitario se acurruc a oscuras en la habitacin mientras escuchaban cmo pateaban varias puertas al otro lado del patio del recinto. Despus de un tiempo, que uno de los trabajadores de la clnica describi como cinco o seis minutos, los empleados, preocupados por la posible reaccin de los intrusos cuando finalmente llegaran a la habitacin del guardia, gritaron: Estamos aqu!

Segundos despus, la puerta de la habitacin del guardia se abri de golpe. Los soldados que irrumpieron llevaban gafas de visin nocturna y les dijeron a los empleados de la clnica que miraran hacia la pared. Ataron a los hombres, les cubrieron la cabeza con capuchas y les condujeron a una habitacin que uno de los trabajadores, que The Intercept identifica solo como Hashmatullah por motivos de seguridad, crey que se trataba de la farmacia de la clnica. Hashmatullah no poda ver, pero supuso que haba cinco o seis soldados en la sala.

Estis aqu para ayudar a los talibn, afirmaron los soldados. Hablaban en dar y pastn, las dos lenguas principales de Afganistn, pero los detenidos tambin escucharon algunas palabras en ingls.

Sabemos que son extranjeros cuando utilizan el ingls, dijo Hashmatullah a The Intercept.

El asalto del mes de marzo a la clnica del Comit Sueco para Afganistn, o SCA (por sus siglas en ingls), en Wardak, del que no se haba informado con anterioridad, fue solo uno de la cifra creciente de asaltos perpetrados por unidades de milicias afganas respaldadas por la CIA en instalaciones mdicas en Afganistn, segn testigos y documentos vistos por The Intercept.

La milicia secreta progubernamental afgana, responsabilizada de varios de estos ataques en Wardak, es conocida como la 01. Ostensiblemente supervisada por la Direccin Nacional de Seguridad, el servicio de inteligencia de Afganistn, la unidad y sus homlogos por todo el pas estn entrenados y dirigidos por la CIA.

La 01, que opera en el centro de Afganistn, incluidas las provincias de Wardak, Logar y Ghazni, es conocida por su irrupcin nocturna en las aldeas y por dejar un rastro de muerte y destruccin. Las unidades son responsables de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, ataques areos indiscriminados, ataques a instalaciones mdicas y otras violaciones del derecho internacional humanitario o las leyes de la guerra, declar Patricia Gossman, directora asociada de Human Rights Watch para Asia, quien ha escrito un informe , que se publicar el mircoles por la noche, sobre los abusos cometidos por milicias respaldadas por la CIA en Afganistn. Muchos testigos de redadas nocturnas dicen que la 01 est atacando deliberadamente a civiles.

Capturas de pantalla de la cuenta de Twitter administrada por la Unidad NDS 01, presentando supuestas muertes de talibanes por parte del grupo, adems de memes promocionales (The Intercept)

La ley prohbe al gobierno de Estados Unidos utilizar dinero para entrenar o equipar unidades militares extranjeras cuando exista informacin creble de que esas unidades han cometido abusos graves contra los derechos humanos. Sin embargo, esa restriccin solo se aplica a los departamentos de Estado y Defensa; no existe una ley anloga para las operaciones de inteligencia.

En respuesta a las detalladas preguntas de The Intercept, el secretario de prensa de la CIA, Timothy Barrett, dijo que la agencia lleva a cabo sus operaciones globales de acuerdo con la ley y bajo un slido sistema de supervisin. Los talibanes no operan con reglas similares y, lo que es peor, llevan a cabo una extensa campaa de propaganda para desacreditar a quienes apoyan al gobierno legtimo de Afganistn.

Pero los supervivientes de los asaltos, los familiares de los muertos y algunos funcionarios afganos tienen una opinin diferente. Lo nico que crea distancia entre la gente y el gobierno son esos ataques nocturnos, dijo Amir Mohammad Malikzai, gobernador del distrito de Sayedabad, en Wardak, donde se produjo el ataque del 8 de marzo.

El alcance de la participacin estadounidense en las redadas vara, pero en la misma noche de marzo que la clnica SCA fue allanada, al menos tres casas y una mezquita cerca de la clnica quedaron destruidas por ataques areos o explosivos en lo que parece haber sido una operacin relacionada. Esos ataques mataron a cuatro hombres que los aldeanos describieron como combatientes talibn, as como al menos a cinco civiles, incluida una mujer y una nia de 12 aos. Un vecino le dijo a The Intercept que vio estadounidenses cuando un grupo de soldados lo llev a l y a su familia fuera de su casa antes de destruirlo todo con un ataque areo mientras observaban.

Los datos del ataque areo proporcionados pblicamente por las Fuerzas EE. UU.-Afganistn, que desde entonces han sido eliminados, mostraban que hubo tres ataques que machacaron un lugar no especificado en Wardak el 8 de marzo, y que otros tres atacaron el distrito de Sayedabad el 9 de marzo.

En respuesta a las inquietudes planteadas por la Misin de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistn, o UNAMA, sobre las vctimas civiles de los ataques, el ejrcito de los EE. UU. llev a cabo una investigacin exhaustiva de estos incidentes, incluida una revisin a fondo de toda la inteligencia disponible recopilada de las fuerzas areas y terrestres poco despus del ataque, dijo a The Intercept un portavoz del contingente estadounidense de la OTAN, conocido como USFOR-A. En base en esta evaluacin, USFOR-A determin que ningn civil haba resultado herido o muerto en estos ataques.

EL AUMENTO DE LOS ATAQUES a instalaciones mdicas, que constituyen crmenes de guerra a menos que las clnicas se estn utilizando para llevar a cabo hostilidades, sigue las instrucciones del presidente Donald Trump a sus jefes militares y espas, poco despus de su toma de posesin, con objeto de que intensificaran la lucha contra los talibanes. Trump suaviz las reglas de combate introducidas durante la administracin de Obama para reducir las bajas civiles, ampli la autoridad de los comandantes del campo de batalla y despleg 3.000 tropas estadounidenses ms. En octubre de 2017, el entonces director de la CIA, Mike Pompeo, dijo que la agencia debe ser agresiva, cruel, despiadada e implacable... Debemos centrarnos cada minuto en aplastar a nuestros enemigos y proporcionar una ventaja inalcanzable a nuestros diplomticos, nuestros militares y nuestro presidente.

Los cambios pueden haber tenido la intencin de crear condiciones en el campo de batalla que obligaran a los talibanes a negociar un acuerdo poltico con EE. UU. Sin embargo, el acuerdo de paz est desactivado y los civiles continan pagando un precio ms alto que nunca. Un informe reciente de la UNAMA document el mayor nmero de vctimas civiles registradas en un solo mes, julio, desde que empezaron a contarse las bajas hace una dcada. La cantidad de muertes de civiles causadas por ataques areos este ao aument en un 71% en comparacin con el mismo perodo del ao pasado, segn el informe.

La UNAMA inform tambin de un aumento este ao en el nmero de civiles muertos y heridos en las llamadas operaciones de bsqueda, tambin conocidas como incursiones nocturnas. Ms de la mitad de las bajas documentadas por la UNAMA (147 en total) se atribuyeron a unidades de las fuerzas especiales del Directorado Nacional de Seguridad afgano, incluida la 01.

En ningn lugar ha sido peor la violencia que en Wardak, donde desde el pasado enero el personal de las clnicas del Comit sueco ha informado de 20 incidentes de seguridad. En uno de los ms atroces, un grupo de soldados, que el personal de las ONG cree que pertenecen a la 01, allanaron una clnica en Tangi Saidan que se encuentra en otra zona de la provincia del valle de Tangi, forzando su camino hacia la clnica y disparando contra una persona que iba acompaando a un paciente. Otros cuatro pacientes fueron llevados afuera y tres, incluidos dos empleados del SCA, fueron ejecutados; otro empleado del SCA fue detenido violentamente y hecho desaparecer antes de ser liberado. Segn los testigos, en esta redada solo intervinieron soldados afganos.

Esto representa una flagrante violacin del derecho internacional humanitario e instamos a las partes beligerantes a que dejen de atacar de inmediato a los civiles y las instalaciones sanitarias, dijo el Dr. Khalid Fahim, director del programa del SCA, en un comunicado tras el asalto.

Las unidades de la milicia afgana acusan habitualmente a los trabajadores clnicos de atender a los combatientes o simpatizantes de los talibn. Si creen que los talibn pueden estar utilizando sus servicios, tratan de impedirlo, dijo el secretario general del SCA, Andreas Stefansson. Es muy inquietante que se instrumentalicen de esta forma los servicios de salud.

La misma clnica haba sido allanada antes, en febrero de 2016, cuando las tropas afganas ejecutaron a dos pacientes y a un nio que estaba de visita, segn un informe del SCA sobre el incidente. En ese caso, los afganos iban acompaados, casi con toda seguridad, por soldados internacionales. El informe no dice que las tropas extranjeras fueran estadounidenses, pero Estados Unidos era el nico pas que continu las operaciones de combate en Afganistn despus de que la OTAN hizo la transicin oficialmente a una misin de entrenamiento, asesoramiento y asistencia all en 2014.

El Dr. Khalid Fahim, director del programa del Comit Sueco para Afganistn, en su oficina el 17 de julio de 2019. Las clnicas de la organizacin en Wardak han sido allanadas en varias ocasiones por la 01. Foto: Rahmat Gul/AP

El Comit sueco y el Gobierno sueco exigieron que el Gobierno afgano y las fuerzas extranjeras realizaran una investigacin independiente. Desde entonces, los funcionarios afganos le han comunicado al SCA que se ha llevado a cabo una investigacin sin proporcionar informacin sobre quin la realiz, ni cmo ni cules fueron los hallazgos, dijo Stefansson a The Intercept .

Quin tiene que rendir cuentas?, dijo Stefansson. La respuesta es un gran signo de interrogacin.

EL COMIT SUECO tiene una larga historia en Afganistn. Cuando los talibn gobernaron el pas entre 1996 y 2001, el grupo empleaba a 11.000 personas en todo el pas. Sus races son especialmente profundas en Wardak, donde lleva operando desde la dcada de 1980; desde 2003, administra 77 centros de salud, incluido el hospital provincial de Maidan Shahr.

Despus de que la clnica del SCA en Tangi Saidan fuera allanada en julio, comenzaron a surgir rumores de que haba sido atacada porque era considerada como un hospital talibn. Pero los datos de la clnica lo refutan. En los primeros seis meses de 2019, Fahim le dijo a The Intercept que el personal mdico de la clnica atendi 279 partos, puso 1.374 vacunas a mujeres, realiz 453 visitas prenatales y 343 visitas postnatales, as como 39 visitas de planificacin familiar y 12 cesreas. En los primeros cuatro meses del ao, en la clnica del Valle de Tangi, se trataron 3.270 casos de morbilidad infantil general.

Sin embargo, el SCA se encontr atrapado entre las partes en conflicto, incapaz de apaciguar a ninguna de ellas. El da despus de la incursin de la 01 en marzo, el representante de la comisin local de salud de los talibn le dijo al personal del SCA que si no cerraban la clnica, los talibn se aseguraran de que todas las instalaciones sanitarias del SCA en la regin de Wardak y en todo el pas tuvieran que cerrarse, segn un informe interno del SCA.

El SCA cerr la clnica durante tres das, pero segn un miembro del personal de la oficina de SCA en Wardak, se debi principalmente a que el personal estaba bajo un gran estrs despus del asalto y una gran parte del equipo haba quedado destruido. Tras el ataque a la clnica del SCA en julio, los talibn obligaron a la ONG a cerrar sus 42 clnicas en Wardak ubicadas en territorio bajo control talibn durante cinco das. Si el SCA no lo cumpla, se les dijo, habra consecuencias.

Durante las incursiones nocturnas, los miembros de la milicia afgana reprenden a los civiles por dar comida y refugio a los talibn, segn declaran los supervivientes. Pero la situacin es complicada, dijo Fahim. Se trata de la hospitalidad de las personas en las aldeas... [y] tambin es la incapacidad de las personas para decir no. Permiten la entrada [a sus hogares] como estrategia de supervivencia.

Ruinas de una casa destruida por los ataques areos de la noche del 8 de marzo-primeras horas de la madrugada del 9 de marzo de 2019, en el valle de Tanqi, distrito de Sayedabad, provincia de Wardak (Foto facilitada a The Intercept)

A las tres de la madrugada del 9 de marzo, el valle de Tangi haba quedado en silencio. Todos los helicpteros y aviones de guerra se haban ido. Las explosiones haban cesado.

Cuando el color volvi al cielo, un puado de aldeanos sali con cautela de sus hogares. Haban sobrevivido a las explosiones de la noche, pero no haba ocurrido lo mismo con algunos de sus vecinos.

Anteriormente, esa misma noche, un ataque areo haba afectado a una casa, sacudiendo la construccin y haciendo que el agua hirviendo que haba en un fogn cayera sobre una nia de 12 aos llamada Sana. El padre de Sana, Mohammad Wali, estaba sostenindola entre sus brazos cuando una segunda bomba impact y todo desapareci, segn un primo que habl con Wali en la maana del 9 de marzo y luego transmiti su relato a The Intercept.

Debajo de las ruinas, Sana luchaba por respirar a pocos metros de donde su madre yaca muerta. El techo aplast el pecho de su padre cuando cay sobre ellos. Gravemente herido y ciego debajo de su casa destruida, Wali sinti a Sana morir en sus brazos.

Al menos otras tres edificaciones haban sido destruidas con gente adentro. En la casa contigua a la de Wali, los aldeanos sacaron de entre los escombros los cuerpos de tres jvenes -dos de ellos haban regresado recientemente de trabajar en Irn y haba un amigo con ellos en ese momento-. Los cuerpos de tres hombres, que se cree que eran combatientes talibn, fueron encontrados hechos pedazos debajo de las ruinas de una mezquita. No sabamos qu mano perteneca a qu cabeza, dijo un aldeano a The Intercept . Pusimos todas las partes de los cuerpos en bolsas de plstico y las distribuimos en tres atades.

Wali haba sufrido heridas graves y estaba cubierto de sangre. Sana todava no haba sido recuperada de entre las ruinas. Yo estoy bien, implor al primo que haba venido a ayudar. Por favor, encuentra a mi hija.

Esa maana, en la clnica del SCA, unos hombres de la localidad se acercaron para ayudar a los empleados que haban quedado atrs despus del ataque. Haban sido golpeados y seguan encapuchados y atados a unas sillas con bridas de plstico. Uno de los supervivientes les dijo a los aldeanos que los soldados se haban llevado a Hashmatullah y a un conductor de ambulancia llamado Mujahid.

Los miembros de la milicia afgana que allanaron la clnica del SCA parecan particularmente interesados ​​ en Mujahid, quiz s porque su nombre significa guerrero isl mico (el nombre no es raro en Afganist n). Hab an interrogado a Hashmatullah y al resto del personal de la cl nica sobre Mujahid. Uno de los trabajadores de la cl nica, a quien The Intercept identifica solo como Farid, dijo a los soldados que el conductor de la ambulancia era un buen tipo que solo ganaba alrededor de 190 dlares al mes, un salario relativamente bajo.

Los soldados se haban llevado a Hashmatullah y Mujahid, atados y encapuchados, en medio del aire glido de la noche. Hashmatullah haba caminado durante media hora, cayendo sobre la nieve antes de que le subieran a un helicptero, record ms tarde. Los soldados lo sentaron en el piso de acero. No tena ni idea de si sus tres colegas estaban con l. Tena escalofros a causa del fro. Si hablaba, le golpeaban. El helicptero despeg y aterriz media hora despus.

Le llevaron a un centro penitenciario donde le interrogaron y le negaron el acceso a un telfono para llamar a su familia, que no tena idea de dnde estaba o de si estaba vivo. Despus de doce das, le trasladaron en un vehculo durante un trayecto que dur 20 minutos, le entregaron el telfono celular y los aproximadamente 9 dlares que llevaba con l la noche del 8 de marzo y le depositaron en una rotonda en Kabul. Lleg a casa despus de un viaje en taxi de cinco horas en la vspera del Ao Nuevo persa, el Nowruz. Pas las vacaciones con su familia y volvi a trabajar en la clnica al da siguiente. Fue solo entonces cuando se enter de todo lo sucedido durante la noche en que fue detenido.

Mujahid, el conductor de la ambulancia, segua desaparecido. Sus colegas esperaban que Mujahid y Hashmatullah hubieran sido detenidos juntos. Se sintieron desanimados cuando Hashmatullah regres solo.

A fines de abril, siete semanas despus de la incursin, el propietario de una casa destruida la noche del asalto regres al valle de Tangi para comenzar la reconstruccin. El cuerpo de un presunto luchador talibn ya haba sido recuperado de las ruinas de la casa, y entonces el propietario descubri otro cuerpo debajo de un bloque de la pared derrumbada.

Fue difcil reconocerle despus de tanto tiempo, dijo Hashmatullah, pero los soldados afganos se haban llevado todos los documentos [de los trabajadores de la clnica], los metieron en bolsas de plstico y los ataron con cuerdas alrededor del cuello. Mujahid todava tena el suyo alrededor del cuello.

Andrew Quilty es un fotoperiodista independiente. Ha ganado los premios Polk y World Press Photo por sus trabajos. Vive en Kabul desde 2013. Web: www.andrewquilty.com

Fuente: https://theintercept.com/2019/10/30/afghanistan-health-clinics-airstrikes-taliban/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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