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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Uruguay, la derrota sin atenuantes del partido del Gobierno

Ernesto Herrera
Correspondencia de Prensa


Confirmado. Desde el 1 de marzo de 2020, Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, ejercer como presidente de la Repblica liderando un gobierno de coalicin integrado por cinco partidos de derecha. (1)

Entonces, la llamada era progresista, abierta el 1 de marzo de 2005, con la primera presidencia de Tabar Vzquez, quedar oficialmente cerrada. El Frente Amplio (FA) colgar su ropa de partido de gobierno para vestirse de oposicin responsable.

En efecto, habr sucesin en el poder. Bajo el formato de una alternancia de partidos en la gerencia del Estado capitalista. Legitimada por el inapelable veredicto de las urnas. An si la mnima diferencia entre las dos opciones en el balotaje del 24 de noviembre, seale un empate tcnico entre dos mitades de pas. (2)

La transicin comienza el prximo lunes 2 de diciembre, con la reunin entre el presidente Tabar Vzquez y Lacalle Pou. Prolija informacin, relacin amistosa, Sin traumas ni crispaciones. Honrando la reconocida tradicin cvica del pas. Todo controlado.

Lejos del turbulento vecindario regional. Pertrechados contra el acecho insurreccional. No hay peligro de contagio, por ahora. La contrarrevolucin ideolgica operada durante los 15 aos de progresismo gubernamental, desinfl la radicalidad de las demandas sociales, y la intensidad de la beligerancia entre las clases antagnicas. Enchalecando la idea de desobediencia civil.

La paz social, efectivamente, aparece como una adquisicin ciudadana. Solo desafiada por los marginados, drogadictos, sicarios, delincuentes y lumpenes-consumistas que maltratan la seguridad pblica. Por eso, la mayora de la poblacin requiere proteccin y autoridad del Estado. Con el nuevo gobierno, la represin aumentar todava ms. Las crceles seguirn llenndose, principalmente de jvenes. Cualquier insubordinacin social estar penada con mano dura.

Sin fuga de capitales o sabotaje de los mercados. Las calificadoras de riesgo, aunque vigilantes sobre el dficit fiscal, ya dieron su aprobacin. Las instituciones financieras internacionales, apenas observan. Saben que el programa macroeconmico tendr escasos cambios. Aunque la pugna retrica sobre los dos modelos de pas, haya imperado en la campaa electoral.

Pero los pilares son los mismos, fueron colocados en los aos de coalicin entre el Partido Colorado y el Partido Nacional, en la llamada dcada perdida de 1990. Ley Forestal; Ley de Inversiones; Ley de Puertos, Ley de Zonas Francas; Sistema de Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (Afap).

Ninguna fue derogada en estos 15 aos de hegemona progresista. Por el contrario, el FA bas su programa econmico en esa matriz heredada. Desregulacin financiera; concentracin-extranjerizacin de la tierra; exoneraciones tributarias a las multinacionales de celulosa y mineras; privatizaciones y subcontrataciones. Y las leyes de Participacin Pblico-Privada (PPP) y de Inclusin Financiera, bajo el mandato de Mujica (2010-2015) como presidente.

Un plus para la coalicin neoliberal. No tendr que hacer el ajuste echando mano a una nueva batera de contrarreformas. A no ser la de la seguridad social, empezando por el aumento de la edad jubilatoria, Pero en esto, ya es sabido, cuenta con el inexorable acuerdo del Frente Amplio.

En el parntesis o interregno progresista, convivieron neoliberalismo y pos-neoliberalismo, sin salirse de la misma lgica de acumulacin de capital. Ahora, el ncleo duro, genuino, asume el mando directo. Con la intencin de acelerar los mecanismos de apropiacin privada de la riqueza. Sin llegar a fisurar las piezas del contrato bsico: la democracia de mercado. En esto, tambin, la clase poltica, de todos los lados del tablero ideolgico, concuerdan.

El blindaje funciona. Es la ventaja comparativa de una democracia liberal, muy arraigada en la sociedad. Organizada por los de arriba, consentida por los de abajo. A esto se remite el infranqueable pacto republicano que, tanto las elites progresistas como las derechistas, han venido y seguirn certificando. Dicho con lenguaje ms aejo: el carcter del rgimen poltico de dominacin tiene consenso. Robusta musculacin. Atornillando la estabilidad institucional. Dando las condiciones necesarias de gobernabilidad, independientemente de mayoras o minoras parlamentarias. As viene ocurriendo desde la restauracin democrtica en 1985, luego de 12 aos de dictadura militar.

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Amargura, claro. Si ante todo, se piensa en los 400 mil trabajadores que no alcanzan dos salarios mnimos al mes (3); en los 120 mil jubilados con prestaciones sumergidas, esto es, miserables (4); en los 54 mil asalariados que perdieron su empleo en los ltimos cinco aos en la industria, la construccin, el comercio minorista, el agro. En ese 30% de jvenes desempleados, menores de 25 aos, empujados a sobrevivir en la desesperanza del no-futuro. En las ms de 193 mil personas que habitan los 600 asentamientos precarios, donde se reproduce la pobreza estructural, afectando sobre todo a mujeres jefas de hogar, nios y adolescentes. O en las 20 mil personas que, en algn momento, durmieron en situacin de calle durante los ltimos tres aos.

Son datos inocultables. Una fotografa ntida de la fractura socio-econmica que el progresismo y sus planes asistenciales focalizados nunca saturaron. Suman centenares de miles. Componen ese segmento de la poblacin clasificado en condicin de pobreza (menos de 4 dlares diarios) y de clase media vulnerable (entre 10 y 15 dlares diarios), segn el estudio ms riguroso elaborado sobre ingreso, empleo, vivienda, salud, educacin, ncleo familiar, y franjas etarias, de las llamadas clases subalternas en el pas. (5)

No obstante, muchsimos de ellos y muchsimas de ellas repitieron el voto por el FA. Volvieron a sostener un hilo de confianza. Sobre todo la franja ms joven, entre 18 y 34 aos, que masivamente (55%) le dio apoyo a la frmula Daniel Martnez-Graciela Villar.

Sabiendo, por un intuitivo olfato de clase, que sus condiciones de vida, ya de por s frustrantes, no mejoraran con un gobierno de la coalicin multicolor. Entendiendo, sin demasiada sofisticacin analtica, el peligro de una avance de la ultraderecha. An descontentos, se atrincheraron en el sufragio para evitar lo peor, y cortarle el paso al fascismo.

Esta corajuda decisin, no asegura luchas inmediatas, ni masivas resistencias futuras. Tampoco presagia una ola de grandes huelgas o estallidos sociales invadiendo las calles. Solamente indica que hay una base social con capacidad de reaccin, y una acumulacin democrtica que, incluso en medio del enojo, la confusin, el hasto, distingue las fronteras ideolgicas que no pueden sortearse. Es una de las innumerables razones de porque tantos miles de votantes de Cabido Abierto y del Partido Colorado, el 27 de octubre, hayan optado, a ltimo momento, por el FA en el balotaje. (6)

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No obstante, existen poderosas mquinas de amortiguar las expresiones de protesta y rebelda popular. Los aparatos sindicales burocrticos y la mayora del Secretariado del PIT-CNT que, seguramente, regularn el aumento de la conflictividad que anunciaron se vena si ganaba el neoliberal de Lacalle Pou. Aunque luego del 24 de noviembre, se hayan puesto ms cautos. Y, por supuesto, los principales dirigentes del FA. Que ya proponen una orientacin componedora con el nuevo gobierno, especialmente con su ala de centro-derecha.

Al ensayar una especie de perspectiva, el expresidente y senador electo, Jos Mujica, adelant la posible estrategia: no se debe bombardear intilmente al nuevo gobierno, debe s batirse por aquellas cosas que considere importantes para la gente. (7) Argumento razonable, segn dirigentes cercanos a Lacalle Pou, como el senador lvaro Delgado, futuro secretario de la presidencia: Mujica es un interlocutor fundamental y un actor clave en este proceso. (8)

El presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, fue ms explcito. Lo importante es mantener un dilogo con el futuro gobierno y no empujar a Lacalle Pou a los brazos de sus socios de ultraderecha, es decir, Cabildo Abierto liderado por el general (r) Guido Manini Ros, aunque no lo considere un fascista como Bolsonaro. Si no ms bien buscar entendimientos con las fuerzas democrticas de la coalicin, donde estn incluidos el Partido Nacional y el Partido Colorado. Y de ninguna manera, enfatiz, el Frente Amplio incendiar la pradera. (9) Hay un slido y no tan lejano antecedente que da crdito a esa afirmacin. Cuando la peor crisis econmico-financiera en la historia del pas (2001-2002), en medio de una espantosa crisis social, el Frente Amplio desalent cualquier proceso insurreccional similar al argentinazo (2000-2001) y declar su lealtad institucional.

No son pura ancdota. Sino razones decisivas. Ms todava, si consideramos que la cpula dirigente del Frente Amplio y su tropa de funcionarios y parlamentarios, luego del resultado del 27 de octubre, haba tirado la toalla, dando por perdida la pelea. Por eso, fue tanto ms indecoroso, su festejo la noche del 24 de noviembre. No hubo una casi victoria, sino al revs: una derrota poltica, sin atenuantes, del FA como partido de gobierno; administrador de los asuntos de Estado, de sus instituciones representativas y de sus aparatos coercitivos, en el cuadro infranqueable del orden del capital. Durante 15 aos, esa cpula dirigente funcion como trituradora de las ideas revolucionarias, anticapitalistas. Como cerrojo de las luchas sociales radicales y de cualquier horizonte emancipatorio.

Es verdad. Contina siendo la principal fuerza poltica del pas, gobierna Montevideo, la capital, desde hace 29 aos, y volvi a ganar en el departamento de Canelones, es decir, gerencia todava la regin donde se concentra ms de la mitad de la poblacin de Uruguay. Sin embargo, estos dos contrapoderes fcticos, no desequilibran la nueva correlacin de fuerzas creada con la victoria de la derecha.

En octubre, el FA gan en 9 departamentos; en noviembre, solamente en dos, la coalicin encabezada por Lacalle Pou, en 17. Un dato estratgico que la militancia frenteamplista debera registrar. Sus jefes fueron desplazados. El poder, real, cambi de manos.

Tambin, deberan registrarlo las decenas de acadmicos, militantes polticos y activistas sociales que, poco antes del balotaje firmaron una Carta abierta a las izquierdas, convocando, con tono resignado, a votar por el FA. An si durante los ltimos tiempos, venan manifestando posiciones muy crticas, linderas con la ruptura, al evaluar la derechizacin poltica y econmica del gobierno del FA.

En la Carta, decan: Luego de tres gobiernos, quienes militamos a nivel social o poltico fuera del FA no hemos logrado construir una herramienta poltica que nos permita organizar los anhelos de cambio en una perspectiva socialista. Por el contrario, la primera vuelta de las elecciones nacionales nos mostr que el FA sigue siendo, guste o no, el principal instrumento poltico-electoral de los sectores subalternos. Por eso sus lmites y deficiencias nos duelen como si fueran nuestras, porque somos parte activa del proceso poltico popular uruguayo. (10)

Luego de la derrota, y de la responsabilidad que le cabe a la direccin del FA, y a sus aparatos mayoritarios, el dilema de ayer se convierte en un cruce de caminos. Porque la estrategia contina siendo la de un partido del orden burgus. La metamorfosis no tiene vuelta atrs. Como herramienta de transformacin social, el FA dej de existir hace mucho tiempo. Su pase a la oposicin no lo convierte, nuevamente, en una opcin de izquierda. Su actual naturaleza no cambia.

Por su parte, la derecha triunfadora, sabe que no tiene un cheque en blanco. Sobre todo en cuestiones democrticas, derechos laborales, conquistas de nuevos derechos, seguridad pblica. Menos que recibir una tregua de los familiares de detenidos-desaparecidos en su incansable bsqueda de la verdad.

Pero est decidida a inclinar, decisivamente, la balanza en favor del gran capital. Y no dudar en usar, de ser necesario, a las corporaciones armadas del Estado. Por lo pronto, ya dio la primera seal: el nuevo Ministro del Interior ser el senador Jorge Larraaga, impulsor de la reaccionaria reforma constitucional Vivir sin Miedo, derrotada el 27 de octubre. (11) Una provocacin, si se quiere. Al tiempo que un ruidoso cachetazo para Fernando Pereira, presidente del PIT-CNT, quien una semana antes del balotaje, consideraba a Larraaga, dentro del brazo izquierdo de la coalicin derechista, y posible socio en algunas temas. (12) Este solo ejemplo, bien podra simbolizar la debacle poltica de los dirigentes del FA y de su colateral sindical. Y una advertencia. La nula confianza que los trabajadores y los militantes de las izquierdas, pueden depositar en ellos.

Notas

1) La alianza que acord un documento programtico titulado Compromiso por el pas, est conformada por el Partido Nacional, Partido Colorado, Cabildo Abierto, Partido Independiente, Partido de la Gente, todos con representacin parlamentaria.

2) Lacalle Pou obtuvo el 48,8% del total de votos emitidos (1.189.313 votos) mientras que Martnez tuvo el 47,3% (1.152.271 votos). As la diferencia de votos se sald en 37.042 votos.

3) La fuerza laboral empleada es 1 milln 500 mil personas. El salario mnimo nacional es de $14.000, equivalente a 400 dlares.

4) Esta franja de jubilados, tiene una prestacin de $12.400, unos 360 dlares Durante la campaa hacia el balotaje, Daniel Martnez, candidato del Frente Amplio, se comprometi, si resultaba electo, a darles un aguinaldo, sin anunciar el monto.

5) Progreso Multidimensional en Uruguay: Dinmica del bienestar de las clases sociales en los ltimos aos. Autores: Marco Colafranchesqui, Martn Leites y Gonzalo Salas. PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), Montevideo, julio de 2018

6) La coalicin no pudo retener sus votos de la primera vuelta, que le daban una suma del 54%. Mientras que el Frente Amplio capt por la derecha. Gan cerca de 200 mil votos. De ellos, 71 mil provenientes de Cabildo Abierto y 43 mil del Partido Colorado, y una gran cantidad de indecisos fueron al casillero progresista. Fuente: Daniel Martnez recogi ms adhesiones entre los votantes de Cabildo Abierto que del Partido Colorado, La Diaria, 26-11-2019.

7) Declaraciones al informativo de Telenoche, canal 4, recogidas por el diario El Pas, 28-11-2019.

8) Declaraciones al Semanario Bsqueda, 21-11-2019.

9) Entrevista al semanario Bsqueda, 28-11-2019.

10) Carta abierta a las izquierdas.

11) Victoria sin miedo. Victoria tensa, derrota a medias.

12) Entrevista en el programa 7 da, Teledoce, 17-11-2019.

Fuente: https://correspondenciadeprensa.com/2019/11/30/uruguay-la-derrota-sin-atenuantes-del-partido-de-gobierno-ernesto-herrera/



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