Portada :: Cultura :: Leer
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2019

Entrevista al historiador Raimundo Cuesta con ocasin de su nuevo libro Verdades sospechosas: Religin, historia y capitalismo (Parte I)
"Navegamos en un planeta de destino incierto"

Javier Cortines
Rebelin


Raimundo Cuesta (Santander, 1951) acaba de publicar Verdades sospechosas: Religin, historia y capitalismo (I), a mi juicio uno de los ensayos ms relevantes de esta dcada (en el campo de la poltica, sociologa, religin, etc.) que, partiendo de los gigantes que derribaron las columnas que sostenan la civilizacin occidental, nos explica los pasos que se dieron -dentro de nuevos marcos referenciales- para volver a disear un nuevo manantial conceptual del que bebemos hasta ahora. Asimismo, nos muestra la actual geografa de este mundo que, gracias a sus creadores-demoledores, se encuentra en un continuo proceso de construccin-destruccin.

Raimundo Cuesta, Premio Nacional a la Innovacin Educativa, nos ofrece un texto (profundo, claro y entretenido, cualidades que ambos admiramos de los antiguos griegos) que supone una gua extraordinaria para entender las consecuencias del vendaval que supusieron Marx, Freud y Nietzsche, entre otros monstruos que no dejaron piedra sobre piedra en la arquitectura sagrada que heredamos de nuestros antepasados, incluso desde hace milenios. Todo pasado es digno de ser cuestionado y censurado, como dira Nietzsche en su ensayo Las Tres Caras de Clo. Raimundo Cuesta (2) sigue la lnea nietzscheana de la Historia Crtica, que es aquella que trata de ajustar cuentas con el pasado y poner cada cosa en su sitio. Su trabajo explora y analiza con rigor acadmico -y la sabidura acumulada en dcadas de estudio y reflexin- las circunstancias que nos moldearon a travs de los siglos, y nos ofrece las claves para entender las preguntas que consultbamos al Orculo de Delfos: Quines somos? Por qu somos lo que somos? y De dnde venimos? La cuarta Hacia dnde vamos? Sigue sin respuesta ya que, al decir de Raimundo Cuesta, ahora navegamos en un planeta de destino incierto.

1-P. Ciertamente el acontecimiento ms importante de los tiempos modernos no es que la Tierra gire alrededor del Sol sino que el dinero gire alrededor de la Tierra. Qu te parece esa reflexin del filsofo alemn Peter   Sloterdijk   que resaltas en uno de los pasajes de tu ensayo?

R .-Es una sentencia muy expresiva, aunque el capitalismo que envuelve la esfera terrestre no sea solo dinero girando sin cesar, sino tambin una lgica determinada de pensar y sentir que atraviesa y tiende a encerrar la subjetividad de las personas a escala mundial en una misma crcel conceptual. En mi libro sostengo que el totalcapitalismo es el envoltorio que abriga e impregna a muy variadas culturas religiosas como el cristianismo.

2-P. En   tu ensayo, Verdades sospechosas. Religin, historia y capitalismo), muestras una profunda desconfianza hacia todo tipo de ideas dogmticas y arremetes contra las utopas, entre ellas el marxismo. Asimismo, sostienes que   la   actual fase del   capitalismo ha entrado, cual caballo de Troya, en todas las   religiones universales. Por qu?

R. El tema de las relaciones entre religin y capitalismo es un clsico del pensamiento social desde que Max Weber se dedicara, en la primera dcada del siglo pasado, a establecer los vnculos entre la tica protestante y el espritu del capitalismo. El gran socilogo alemn vea en el ascetismo cristiano de corte calvinista y puritano una racionalizacin de la conducta y una represin de los deseos concordantes y coadyuvantes con los valores propios del empresario y, por extensin, con el comportamiento del homo   laborans   de la economa capitalista. Poco despus, otro pensador alemn, marxista muy heterodoxo, Walter Benjamin, escribi en 1921 un opsculo breve, poco conocido pero muy brillante, titulado Capitalismo como religin, en el que iba ms all de las tesis de su compatriota afirmando la esencia religiosa del capitalismo: segn   Benjamin, el capitalismo   es   una religin. En Verdades sospechosas   empleo y reinterpreto la aportacin de ambos autores y muy especialmente la del segundo de ellos para argumentar que el capitalismo no es que sea hoy una religin mundial sustitutiva de las dems, sino que sus reglas, valores y normas funcionan como un consenso transcultural de creencias dominantes en la poca de la globalizacin, como una simulacro religioso de una doctrina y un culto transversales y ya adheridos a las viejas religiones universalistas como el cristianismo, que, no obstante, prosiguen muy presentes y cada vez ms en versiones fundamentalistas (que son las ms expansivas hoy).

No obstante, me gustara aclarar que, en efecto, arremeto contra las ideas dogmticas (desde las religiones a las ideologas polticas), pero no contra el deseo utpico de cambiar el mundo; esa pulsin humana es muy respetable:

Critico la   trasmutacin patolgica   del marxismo en un dogma   daino   y una experiencia histrica desafortunada   tal como se plasmaron en   el socialismo real   de factura estalinista. El pensamiento de Marx contiene un surtidor de ideas muy aprovechables para explicar el mundo   (ms   para   su mundo pero tambin el nuestro),   si bien   su deriva en marxismo codificado por sus herederos   oficiales   contribuy a hacer de su obra una caricatura.  

3-P. En el primer captulo dedicado a la crtica de la religin y a los maestros de la sospecha: Marx, Nietzsche y Freud, dices que ese tro desvel que detrs de la fachada de las ideas de progreso de Occidente perviva una injusta explotacin de los seres humanos, un profundo engao moral y una represin psquica de los deseos. Qu supusieron esos mazazos en las columnas del Templo Conceptual que sostenan prcticamente todo?

R . De una forma u otra, siempre que se quiere fundamentar una crtica profunda de la modernidad, hay que volver la vista a los tres pensadores que Paul Ricouer considerara pertenecientes a una suerte de escuela de la sospecha. Los tres maestros de la sospecha son todava imprescindibles, son los tres sansones que hicieron temblar las columnas del templo de las ideas preconcebidas. Ocurre, sin embargo, que volvemos a ellos de manera muy diferente conforme sean las inquietudes del presente que en cada momento nos acucian y nos invitan a su reactualizacin. Poco tienen que ver las motivaciones de mis primeras lecturas de sus obras hace cincuenta aos con la relectura que he efectuado con ocasin de la escritura de mi libro actual. Lo cierto es que, si bien nos fijamos, se trata de pensadores completamente diferentes, de sucesivas generaciones (sus escritos se publican en el transcurso de poco ms de un siglo de cultura europea: desde los primeros ensayos de Marx en los aos cuarenta del siglo XIX hasta la muerte de Freud en 1939); todos ellos magnficos escritores de cultura alemana empero de inquietudes y saberes muy lejanos entre s porque manejan un tono intelectual e ideolgico nada parecido. Ledos a fondo se observa, por distintas razones, que fueron capaces de poner una carga de profundidad en los fundamentos de las bases de la sociedad capitalista moderna. Estos rasgos impugnadores se plasman de manera meridiana en su crtica de la religin, a la que, por unos u otros argumentos ponen bajo sospecha y a la que equiparan a una mera ilusin ms o menos conveniente para el orden social.

4-P. En lo que hace a la crtica de la religin qu aportaron cada uno de ellos?

R. En efecto, la operacin de derribo de las creencias religiosas (del monotesmo judeocristiano) la realizan los tres desde supuestos tericos muy dismiles. Marx efecta una interpretacin social del fenmeno religioso, que, segn l, poseera un carcter ambivalente. As se recoge tempranamente en un texto de 1844: por una lado, es esperanza de los desheredados de la tierra (El sollozo de la criatura oprimida) y, por otro, es como opio del pueblo que sirve para mantener la sociedad clasista; Nietzsche, por su parte, es portador de una crtica alegrica y trgica que lanza sus incendiarios dardos contra la idea de un Dios y una moral que para l han muerto y deben ser enterrados por un nuevo tipo de hombre erguido y guiado por una moral radicalmente nueva; mientras que, por su parte, Freud, un doctor de vida y modales burgueses, es responsable intelectual de una implacable crtica (su pensamiento tambin es, como el de Nietzsche y el de Marx, pura dinamita) que, sin embargo, pone el acento en una interpretacin psicolgica del fenmeno religioso en tanto que neurosis obsesiva hija de la represin que se transmite de generacin en generacin como si de una ley evolutiva se tratara.   Ahora bien, desveladas algunas de las trampas discursivas de las verdades absolutas dadas por ciertas, entre ellas los dogmas monotestas judeocristianos, a pesar de ello la fuerza de la religin persiste, como dijera Freud, porque est pegado a la sociedad como como el liquen a la roca. Su sombra prosigui siendo aplastante, por ms que la muerte de Dios ya fuera algo ms que una frase cuando vivan los maestros de la sospecha.  

5-P. En alguno de tus textos he ledo   el adagio rabe de que los hombres se parecen ms a su poca que a sus padres. Me acord   de ese apunte cuando dices- parafraseando al historiador britnico Eric   Hobsbawm-   que el Marx del siglo XXI sin lugar a dudas sera muy distinto al Marx del siglo XX. Podras ser ms explcito   y concretar   esa apreciacin?

R . Este admirable historiador marxista ha sido la viva encarnacin de esa sentencia en su vida y en su obra. Es difcil estudiar con provecho la vida social de los pueblos sin admitir la sabidura de ese proverbio.

 

La sociedad nos impone maneras de pensar y estructuras del sentir. Los individuos nos construimos   como tales   siempre en un marco de necesidades y constricciones en pugna con el afn   humano   de hacer uso de la libertad.  

Considero lo que Hobsbawm escribi en su libro Cmo cambiar el mundo. Marx y el marxismo (1840-2011) como una respuesta a esa melancola de izquierdas, que nos ha ido invadiendo desde hace aos con motivo de los muchos y graves fracasos de las promesas y experiencias revolucionarias del siglo XX, sostenidas principalmente por los herederos y seguidores de Marx. El historiador britnico, quiz el ms grande del pasado siglo, a pesar de sus muchos desengaos segua percibiendo en la produccin de Marx un filn inagotable. As terminaba su libro: El liberalismo poltico y econmico, por separado o en combinacin, no pueden proporcionar solucin a los problemas del siglo XXI. Una vez ms, ha llegado el momento de tomarse en serio a Marx. A tal fin conviene desterrar los restos de toda la herrumbre cientificista y la hipoteca de la idea de progreso (la inequvoca direccin de la historia hacia un fin prefijado, el socialismo) que parasita y a veces se adhiere a sus escritos. El coloso intelectual nacido en Trveris, en sus tiempos de joven hegeliano de izquierdas deca: La crtica no es una pasin del cerebro, sino el cerebro de la pasin. Pues eso.

6-P.   Por qu caus y sigue causando tanta fascinacin F. Nietzsche? Por qu seguimos repitiendo, como si siempre lo hiciramos por primera vez, su sentencia Dios ha muerto? Fue ese asesinato un formidable intento de destruir (los valores caducados) de una sociedad que no se atreva o no poda dar el salto comunal, un gran avance hacia nuevas ideas?

R. Esa fascinacin es inagotable. Quiz se deba a las condiciones extremas y muy penosas de la vida de una persona que traspasa todos los lmites, que no se pone barreras y que escribe divinamente (de ah su inmortalidad como escritor). As como los tres pensadores de la sospecha nos invitan a una bsqueda edificada sobre la desconfianza respecto a lo aparente y establecido, Nietzsche da un paso ms y nos propone tambin un mtodo de pensamiento asentado sobre una tarea de destruccin, lo que l llama un nihilismo activo, capaz de derribar sin contemplaciones las creencias admitidas, las verdades aceptadas. Desde luego, su tratamiento del tema religioso es un ejemplo de ese filosofar en el filo de la navaja. En 1888, cuando Nietzsche contaba con cuarenta y cuatro aos de edad, escribe su libro El Anticristo, subtitulado Maldicin sobre   el cristianismo, en el que dice: Dios ha muerto y los hombres tendrn que convertirse ellos mismos en dioses para mostrarse dignos de la muerte de Dios. El tema de la muerte de Dios aparece en varias de sus obras y ha llegado a ser un smbolo de su quehacer filosfico, aunque tiene sus precedentes y luego se ha convertido en un tpico y una bandera de la fallida emancipacin prometida por la razn moderna. En el caso de nuestro filsofo significa una forma de decir que es preciso acabar con la moral imperante y el medroso tipo humano que la sustenta, apostando por otra moral y otra clase de hombre (el superhombre) capaz de renegar enteramente de los pusilnimes valores cristianos.

No obstante,   en mi opinin,   cuando Nietzsche se   muestra   como creador de una nueva religin la fuerza de su pensamiento   se desvanece y   desemboca en lo irrelevante. Nietzsche me dice mucho como crtico   genealgico de los valores; me dice muy poco como fundador de un nuevo credo.    

7-P.   Freud, que tuvo entre sus discpulas   a Lou Andreas Salom, el amor frustrado de Nietzsche, abri la Caja de Pandora del subconsciente   y nos hizo tomar conciencia de nuestros deseos reprimidos. En tu obra sealas que el fundador del Psicoanlisis compara la religin con una patologa de la mente y citas al maestro cuando reduce la religin a una neurosis de la Humanidad. Es as?

R. Marx y Freud vivieron la experiencia de pertenecer y ser cabezas visibles de ncleos familiares capitaneados por un padre rodeado de una numerosa ristra de hijos. A ese esquema escap Nietzsche porque, soltero y sin descendencia, sufri una desdichada vida sentimental que adems sufri las calabazas de Lou Andreas-Salom, notabilsima y librrima mujer, que, como dices, luego sera brillante discpula de Freud.

En fin, las tres luminarias del pensamiento occidental, cada uno a su manera, adoptaron puntos de vista y actitudes androcntricas, que en ocasiones incluso rayaron en una indecente misoginia.  

Empero los tres seran atendidos en sus ltimos das de postracin por mujeres (Marx por sus hijas y su fiel muchacha de servicio; Nietzsche por su nefasta hermana; y Freud por su Ana, una de sus hijas que sera famosa psicoanalista).

Tras construir una familia burguesa comme   il   faut, el doctor Freud opt por la abstinencia sexual y la sublimacin de su libido en beneficio de sus indagaciones intelectuales. Aunque algo tardos, sus estudios sobre religin son a menudo lcidos, incisivos y siempre polmicos. En uno de sus opsculos finales, en Moiss y la religin monotesta   (1938), nos dice: desde entonces [desde 1912 cuando escribi Ttem y tab ] mi certidumbre no ha cesado de aumentar. Jams he vuelto a dudar de que los fenmenos religiosos solo pueden ser concebidos de acuerdo con la pauta que nos ofrecen los ya conocidos sntomas neurticos individuales. Segn su opinin, el persistente retorno en la vida de los pueblos a lo religioso es consecuencia de una represin inconsciente (de un olvido del origen: el asesinato ritual del padre por los hijos), olvido inconsciente que se trasporta de generacin en generacin y que aflora en forma de creencias y cultos diversos. Siempre lcido y ya con ms de ochenta aos, en su exilio de Londres, Freud, habitual de la cocana para paliar sus muchos dolores causados por un cncer muy persistente, recurri a la eutanasia para poner fin sus sufrimientos.

8-P. Al comienzo de tu obra, en la introduccin,   confiesas que Verdades sospechosas ha sido una especie de ajuste de cuentas con tu propia vida. Qu significa eso? Quisiste poner   cada   cosa en su sitio, ordenando las ideas que han   ido mutando a lo largo de los aos y que ahora, en la edad de las conclusiones, parecen tomar un perfil definitivo?

R. En cierto modo, as ha sido. Mi libro no pretende una crtica facilona de la religin. Yo soy ateo pero no de cualquier manera. Toda pretendida verdad tiene su historia. La religin tiene su historia, y lo que yo pienso, tambin la tiene. Hasta los diecisiete aos fui catlico practicante.

Luego, en pleno tardofranquismo,   me mud   al marxismo sin muchos problemas porque sustitua con facilidad una fe en la trascendencia por una fe mundana de transformacin del mundo. Hoy no me cuesta nada comprobar la facilidad con la que cualquier pensamiento puede convertirse en una crcel dogmtica.   De ah que en mi libro no solo ajuste   cuentas con el cristianismo, sino tambin con el marxismo   ortodoxo   y   con   la crtica ms convencional   de la religin.

Notas    

(1) La presentacin del libro, por primera vez en Espaa, tendr lugar el prximo mircoles, 11 de diciembre, a las siete de la tarde, en La Librera Santos Ochoa de Salamanca (Gran Va, 12). La obra est a la venta desde el pasado 26 de noviembre y se puede adquirir -de momento- en la mencionada librera o a travs de Ediciones Visin Libros, sello con el que ha publicado Raimundo Cuesta su ltimo ensayo.

(2) Raimundo Cuesta, doctor en historia con premio extraordinario, es co-fundador de las plataformas de pensamiento crtico Cronos y Fedicaria, que han tenido una marcada influencia en las ltimas tres dcadas en Espaa y Amrica Latina, en el campo de la educacin y la Ciencias Sociales: Para saber ms de nuestro autor pinchar en este enlace: Nebraskaria.

Nota: El Blog de Javier Cortines es: Nilo Homrico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter