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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2020

Corea
La dificultad de unificar dos mundos antagnicos

Eduardo Garca Granado
El Salto


Corea es una nacin compartida por dos mundos radicalmente opuestos. La pennsula no slo est dividida por la zona desmilitarizada, sino por dos cosmovisiones antitticas. La voluntad de reunificacin existe, pero los obstculos son extraordinarios.

El Paralelo 38 norte es nicamente una ancdota geogrfica para La Mancha y Extremadura, a las que atraviesa. Tambin para las personas de Sicilia, Irn o Uzbekistn, a quienes esta referencia slo remite al punto concreto de la latitud terrestre en el que se ubican. Para los coreanos, sin embargo, es mucho ms. En la pennsula de Corea nombrarlo es evocar la mal llamada zona desmilitarizada, una colosal franja de 238 kilmetros de longitud con un potente contenido simblico por cuanto separa lo que antao fue un mismo pas. Sesenta y siete aos despus de su construccin, la frontera intercoreana segmenta en dos partes a una nacin dividida en todo lo fundamental: poltica, economa, cultura, cosmovisin, e incluso lengua.

Este muro fue erigido tras la firma del armisticio de Corea en julio de 1953 entre Estados Unidos y la joven Repblica Popular Democrtica de Corea, acuerdo que contina vigente hasta hoy sin que se haya puesto fin oficialmente a la guerra. Si bien estos kilmetros de asfalto y casetas han cumplido aceptablemente su rol de contencin, se ha producido algn intercambio de disparos que se enmarca a la perfeccin en el clima perenne de calma tensa.

La guerra de Corea (1950-1953) result del gran conflicto blico del siglo XX: la Segunda Guerra Mundial. Terminada sta y con Japn derrotado por la va nuclear, el Imperio del Sol Naciente perdi el dominio de la pennsula, que qued partida y atravesada por la incipiente Guerra Fra. El pueblo coreano se libr as de la mano de hierro de las fuerzas de ocupacin y los dirigentes nipones, responsables de cuarenta aos de maltrato y expolio. Estados Unidos y la Unin Sovitica quedaron al mando del sur y del norte del pas, con gobiernos afines respectivamente, situacin que se mantuvo despus de la guerra. Eventualmente, la URSS abandon el territorio quedando Corea del Norte como un Estado independiente. Los estadounidenses, por su parte, dilataron su presencia militar hasta el da de hoy.

Pese a haber recorrido caminos paralelos durante ms de setenta aos, en el imaginario colectivo de ambas sociedades opera un pancoreanismo abstracto, herencia simblica de quienes vivieron la separacin. Incluso existe un trmino, Uriminzokkiri (우리 민족끼리), instalado en el vocabulario popular de ambos pases, cuyo significado hace referencia a la necesidad de que sean los coreanos quienes marquen los destinos de la nacin, sin la injerencia de otro pas. Si bien la voluntad de unificar Corea sigue teniendo una considerable difusin, la brecha cultural crece. El sur se occidentaliza a pasos agigantados y sus jvenes dejan de sentirse interpelados por un proyecto comn con sus vecinos norteos.

Corea del Norte: radiografa del retraimiento

El aislamiento de Corea del Norte tiene razones histricas: la pennsula estuvo ocupada desde 1905 por Japn, fue dividida en 1945 por dos superpotencias y hoy existe una guerra oficialmente abierta con el sur y Estados Unidos. La Guerra Fra sigue definiendo su cotidianeidad y su esttica. Adems, siguiendo una suerte de patriotismo cultural implcito en la idea juche ( 주체 ) desarrollada por Kim Il-sung, la produccin coreana es preferencial en los medios de comunicacin del pas.

Es una combinacin de cinco factores la que convierte a Corea del Norte en un pueblo tendente al aislacionismo: histricos, por cuanto el pas ha estado ininterrumpidamente amenazado por potencias extranjeras durante ms de un siglo; econmicos, siendo China, por mucho, el principal origen de las importaciones (en 2017, el 94% del total) y estando el gobierno sometido a numerosas sanciones; blicos, mantenindose con altibajos una constante tensin con Washington; geopolticos, ubicndose en un enclave de relevancia en las relaciones entre China y Estados Unidos; y culturales, habiendo sido el mantenimiento de las costumbres y tradiciones coreanas una cuestin de Estado desde la fundacin de la Repblica.

El tradicionalismo norcoreano enlaza directamente con el confucianismo, que durante siglos ha impregnado a buena parte de Asia oriental de una moral ntimamente ligada al honor y a la rectitud. Esta firme nocin de la tica ayuda a explicar la rigidez cromtica del vestuario de los norcoreanos, as como por qu la prostitucin y la pornografa no solo estn prohibidas por ley, sino que son materialmente inexistentes en Corea del Norte. Cualquier tipo de expresin afectivo-sexual, de hecho, est reservada al mbito de la intimidad.

Estos slidos fundamentos morales no son los nicos cimientos de la personalidad identitaria norcoreana, la nacin juega tambin un papel central en un sistema que funciona como una gigantesca cooperativa. La filosofa juche en s misma fue formulada como una coreanizacin del leninismo hasta el punto de concebirse al pas como una gran familia que decide adems dotarse de un nexo de unin: el lder.

El ancla de todo el entramado poltico, social y cultural de Corea del Norte es el padre de familia hoy, Kim Jong-un, que asume el rol de conexin simblica entre las distintas esferas de la sociedad y hace explcita la subordinacin del individuo al colectivo. El arraigo de esta concepcin familiar del pas proporciona un intenso aura alegrico a la figura del Lder Supremo y su desarrollo histrico vertical (primero Kim Il-sung, despus su hijo y actualmente su nieto) le envuelve en una mstica emotiva que atraviesa a la comunidad.

Pero el consenso alrededor del proyecto juche y del liderazgo no es tan hondo como cabra esperar. Desde la crisis de la ltima dcada del siglo XX, la Generacin Jangmadang (장마당) viene cuestionando los fundamentos del socialismo coreano. Son jvenes que crecieron en los aos ms duros de la historia reciente del pas y no se sienten parte de esta mstica nacionalista ni de la gran cooperativa.

Corea del Sur: la profeca de Hobbes

El milagro del ro Han hace referencia al crecimiento ininterrumpido de la economa surcoreana desde los aos sesenta y al proceso de industrializacin que convirti al pas en una potencia tecnolgica. El modelo de rpido desarrollo tuvo que ver con unos fuertes vnculos entre polticos, burcratas del Estado y grandes familias del pas que sentaron las bases para la economa de los chaebol (재벌) caracterstica de Corea del Sur.

Los chaebol son corporaciones masivas capaces de abarcar un amplio abanico de sectores dominando la industria y la prestacin de servicios. Sus ntimos lazos con la burocracia del Estado son el principal motivo de los altos niveles de corrupcin institucional en el pas y de los numerosos escndalos empresariales. Samsung es un ejemplo paradigmtico: produce telfonos, barcos y frmacos, entre otros. Ofrece servicios de marketing y de seguridad, gestiona varios clubes deportivos e incluso est al frente de un think tank.

En Corea del Sur el hombre s es un lobo para el hombre. El expansionismo chaebol es una realidad que se apropia a golpe de billete de los escasos espacios que todava conservan las pequeas y medianas empresas coreanas. Estas corporaciones, que ocupan la mayor parte del mercado de trabajo, son el objetivo principal de los jvenes que consiguen superar un sistema educativo hiperexigente, preludio perfecto para un mundo laboral feroz. No por nada el documentalista Julin Varsavsky apod a los surcoreanos como talibanes del estudio al hablar del Suneung ( 대학수학능력시험 ), una suerte de selectividad que paraliza al pas.

La extrema dificultad para formar una familia, acceder a la vivienda o conciliar los ritmos de estudio y laborales con un hipottico noviazgo hace que buena parte de los jvenes surcoreanos sientan un considerable desapego por el pas. Esta situacin explica en gran medida por qu el suicidio es la primera causa de muerte en todas las franjas de edad por debajo de los 40 aos.

Los altos niveles de depresin y estrs contrastan con una industria cultural pujante. Si bien el Gangnam Style fue el primer boom surcoreano que consigui propagarse en Europa, el k-pop vena creciendo desde 2010 y hoy es una realidad en los consumos musicales de la juventud europea, latinoamericana e incluso norcoreana. Los iconos pop de la Repblica de Corea compiten con los estadounidenses mientras bandas como EXO se erigen como la segunda gran exportacin del pas por detrs de la innovacin tecnolgica.

No obstante, el tradicionalismo de los nacidos antes de la dcada de los ochenta, con una concepcin de la tica y la intimidad similar a la de los norcoreanos, da pie a una considerable brecha generacional. Mientras los mayores surcoreanos abrazan el recato y el cuidado del honor tpicos de la pennsula, los jvenes experimentan con su esttica y pugnan por marcar el rumbo de lo mainstream en occidente.

Esta apertura del pas por medio de la va cultural no resta importancia a la poltica institucional, marcada por los primeros totalitarismos tras la guerra y las altas tasas de corrupcin en las ltimas dcadas que dejan un pas desconfiante de los partidos y los burcratas. Evidentemente, el rol ejercido por el Presidente de la Repblica es en lo simblico ms reducido que el del Lder Supremo norcoreano, pero se le presupone un rol de ejemplaridad propio de los liderazgos en Asia Oriental. La poltica surcoreana est tambin atravesada por el conflicto nacional y, si bien existe un amplio consenso en la necesidad de normalizar las relaciones con el norte, el proyecto poltico de la reunificacin no tiene tanto peso como en sus vecinos.

Una nacin, dos mundos

La frontera intercoreana separa dos universos opuestos. Al norte, planificacin tcnica estatal con nula influencia del sector privado ms all de una minscula y localizada economa sumergida. Al sur, un corporativismo pujante en el mercado internacional y que fomenta la competitividad individual hacia dentro. Un sistema poltico de bloque nico frente a una democracia de audiencia.

Quiz uno de los pocos puntos en comn entre Corea del Sur y Corea del Norte es el contraste que existe en ambos pases entre unas ciudades altamente tecnologizadas en comparacin a un mundo rural atrasado y dbilmente desarrollado. Este proceso de crecimiento desigual entre las ciudades punteras y la periferia rural es comn en casi todos los pases del mundo, pero en Corea es especialmente ntido. Daegu, Sel, Pyongyang o Kaesong son profundamente ms ricas y productivas y el Estado llega a ellas de un modo inimaginable en las ciudades y pueblos del interior.

Otro lugar de encuentro es la lengua. No obstante, el coreano Hangugeo (한국어) en el sur; Chosŏnmal (조선말) en el norte ha estado sometido a dos presiones: una centrpeta y otra centrfuga. No puede hablarse de dos lenguas diferentes, pero s se discute la existencia de un cierto elemento dialectal.

La separacin de ms de siete dcadas que ha dado pie a estas divergencias tiene dos lecturas contrarias, pero la evidencia es que la mayora de los coreanos que hoy viven no tienen referencias directas de una Corea unificada. nicamente los relatos de generaciones anteriores y las narraciones oficiales que difieren en lo fundamental dotan de sentido a la pennsula.

La disimilitud entre una y otra explicacin se refleja en dos ideas distintas de lo que tiene que significar la nacin coreana. En el norte, una Corea unida es el proyecto poltico por antonomasia y la reunificacin es la aspiracin suma, el clmen de la liberacin patritica que dise Kim Il-sung. En el sur, el espectro de opinin abarca posturas que van desde una apuesta efectiva por la reunificacin hasta la aceptacin de Corea del Sur y Corea del Norte como dos naciones distintas cuyo mximo anhelo compartido debe ser la cooperacin.

La reunificacin, por otro lado, no solo depende de la voluntad. Los obstculos van mucho ms all de las diferencias socioculturales. Los intereses geopolticos de Estados Unidos chocan con sta, pues difcilmente en una Corea unificada podra conservar sus bases militares. La potestad simblica de la familia Kim no puede pasarse por alto, tampoco la enorme distancia en el desarrollo tecnolgico y de infraestructuras entre el sur y el norte, marcadamente superior a la existente en 1990 entre la Repblica Federal Alemana y la RDA. Factores polticos, culturales, econmicos, histricos, simblicos, geopolticos e incluso logsticos hacen de la reunificacin coreana uno de los grandes retos polticos del siglo XXI.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/asia/corea-dificultad-unificar-dos-mundos-antagonicos



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