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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2006

La Administracin Bush por fin escucha nuestras opiniones

G. Buster
SinPermiso


Con un poco de retraso, los ciudadanos europeos podemos compartir ya con los de Estados Unidos la vigilancia de Gran Hermano. No se trata, por supuesto del programa de televisin que pretende hacer una parodia de la violacin masiva de nuestros derechos civiles. Se trata de la realidad misma convertida en un programa de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE UU.

El peridico US Today acaba de revelar que la NSA ha recopilado decenas de millones de telfonos y el tiempo de sus llamadas dentro de EE UU . Ya en el mes de diciembre, el New York Times desvel que la NSA estaba escuchando el contenido de las conferencias de ciudadanos de EE UU con otros pases sin contar con las rdenes judiciales oportunas. El semanario Newsweek dedica su ltima portada y su principal artculo a hacer un brillante resumen de esta violacin masiva de los derechos constitucionales en EE UU.

Al frente de toda esta operacin estaba el General de aviacin Michael Hayden, director de la NSA hasta que hace unos das el Presidente Bush le design para dirigir la CIA. El anterior Director de la CIA, Porter J. Goss ha dimitido sin dar ninguna explicacin. Aunque motivos no faltan, desde Guantnamo a los vuelos secretos de la CIA, en un gigantesco sistema de violacin de los derechos humanos, en nombre la lucha contra el terrorismo internacional, inasumible pblicamente por los aliados de EE UU.

O al menos eso pareca hasta ahora.

El origen de Gran Hermano

Tras los ataques de Al Qaeda de 9/11 del 2001, el Presidente Bush firm varias Directivas Presidenciales de Seguridad Nacional sobre control y seguimiento de llamadas telefnicas y otros medios de comunicacin electrnicos que ampliaban considerablemente la Directiva 18 sobre inteligencia de comunicaciones de 1980. Varios senadores y congresistas fueron informados de los nuevos protocolos de actuacin de las agencias de inteligencia en el terreno de las comunicaciones, incluyendo su seguimiento y grabacin sin el preceptivo mandato judicial. Pero nadie protest en el marco de una movilizacin nacional contra el terrorismo que pareca aconsejar sacrificios en las libertades pblicas a favor de la seguridad.

Las primeras en colaborar fueron las compaas telefnicas. Segn el testimonio del tcnico de AT&T  Mark Klein, esta compaa desarrollo un sistema de seguimiento especfico para la NSA en sus propias instalaciones de San Francisco. Y tambin se sumaron al esfuerzo Verizon y Bell South. Otra gran compaa, Qwest, se neg a colaborar y exigi de la NSA garantas jurdicas sobre sus pretensiones. Las compaas que colaboraron y fueron pagadas por sus servicios a la NSA se encuentran hoy bajo la amenaza de las demandas judiciales de sus clientes.

El problema de esta eficacia tecnolgica por parte de la NSA es que puede llegar a producir 650 millones de escuchas diarias en todo el planeta. Pero la capacidad de anlisis humano de esta informacin es muy inferior. El General Hayden intent superar este obstculo de nuevo con ms tecnologa, desarrollando un programa de seleccin computarizado con el nombre clave de Trailblazer a partir de las experiencias de las compaas de marketing electrnicas. El experimento, a pesar del fuerte presupuesto destinado, al parecer ha sido un fracaso. Tanto es as, que la NSA fue incapaz ya antes del 11/S de analizar dos mensajes telefnicos interceptados a Al Qaeda en Afganistn un da antes: El partido comienza maana y Maana es la hora cero. De hecho, no fueron traducidos hasta el da 12.

En septiembre del 2004, el Departamento de Justicia comenz a objetar legalmente a las escuchas en territorio de EE UU sin mandato judicial. Y abri una investigacin, con apoyo de senadores y congresistas, que tuvo que ser cancelada cuando el Departamento de Defensa no concedi a los funcionarios de Justicia las credenciales de seguridad necesarias para revisar sus expedientes.

Estas cosas no pasan en Europa o s?

La idea general de que estas violaciones  de los derechos civiles son imposibles en la Unin Europa no pasa de ser un prejucio. De hecho, las legislaciones de los estados miembros en materia de seguridad y privacidad de las comunicaciones ofrece todo tipo de lagunas y las razones de estado son esgrimidas y aplicadas sin el sistema de  garantas constitucionales y judiciales de EE UU. Gran Bretaa modific con gran oposicin en el parlamento su legislacin para facilitar la lucha contra el terrorismo internacional, pero no pudo hacerlo por segunda vez.

Sin embargo, en febrero de este ao, la Comisin aprob una directiva para la retencin durante seis meses de todos los registros de las llamadas y comunicaciones por correo electrnico durante seis meses. Segn el peridico sueco Sydsvenskan, una semana ms tarde, el 2 de mayo, tuvo lugar una reunin de alto nivel de funcionarios europeos y de EE UU en la que la delegacin Norteamrica segn la minuta europea de la reunin- inform de su inters de tener acceso a la informacin registrada por las compaas europeas y poder integrarla en su programa de seguimiento y escuchas. Los representantes austriacos de la presidencia comunitaria de turno aseguraron que los acuerdos existentes permitan el acceso a esta informacin a los EE UU.

Efectivamente, los acuerdos actuales permiten que el FBI solicite de cualquier fiscala de un estado miembro informacin sobre comunicaciones de ciudadanos de la UE, que esta puede facilitar tras requerirla legalmente a las compaas de telecomunicaciones.

El precedente de los vuelos de la CIA

Es probable que el escndalo producido en EE UU y el debate en el Congreso, con sus consecuencias en perodo preelectoral, dificulten sobremanera la continuacin del programa de escuchas ilegal de la NSA. Pero el programa ha existido y la colaboracin europea parece estar fuera de toda duda. Los estados miembros de la Unin Europea padecen un fuerte sndrome de compensacin con la Administracin Bush por su falta de apoyo real en Iraq, con la excepcin evidente de Toni Blair. Los resultados de las investigaciones abiertas por el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa sobre los vuelos clandestinos de la CIA para trasladar prisioneros a crceles secretas para ser torturados no ofrece ninguna duda de hasta donde se puede llegar en esta complicidad cuanto menos pasiva. Y en algunos casos mas que activa, facilitando la propia crcel, los torturadores y los ciudadanos europeos de religin musulmana para ser torturados.

Convendra por lo tanto preguntar formalmente en sede parlamentaria a los gobiernos europeos hasta que punto estn dispuestos a colaborar o han colaborado con los programas norteamericanos de intercepcin y seguimiento de comunicaciones. Exigir la inmediata abolicin de la directiva europea de almacenamiento de informacin sobre comunicaciones electrnicas, esclarecer si en el caso del estado espaol estas escuchas se estn regulando por la muy laxa ley de creacin del CNI o si la Fiscala General mantiene el control sobre las mismas.

Mientras tanto, la prxima que hable por telfono, enve un correo electrnico o un SMS sobre poltica  a sus amigos acurdese de saludar en ingls.



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