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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2007

Oriente Prximo como escenario de la nueva guerra fra

Alberto Cruz
Rebelin


El discurso del presidente de Rusia, Vladimir Putin, en la Conferencia de Seguridad de Munich el 10 de febrero criticando con dureza a los Estados Unidos por su poltica exterior sorprendi a ms de uno. Desde entonces no son pocos los analistas que han vuelto a hablar del inicio de una nueva guerra fra entre estos dos pases. No se tratara de una guerra de influencias entre sistemas ideolgicos, polticos y econmicos diferentes sino de una guerra entre dos potencias capitalistas en disputa por la conquista de reas de influencia comercial. Una de esas reas sera el Oriente Prximo

Rusia desapareci de la escena prximo-oriental con el derrumbe de la Unin Sovitica en 1991 y quedaron los EEUU como potencia incuestionable. No fue sino hasta once aos despus, en diciembre de 2002, cuando los rusos comenzaron a rehacer su poltica exterior de la mano de Putin. En lo que atae a Oriente Prximo, los EEUU acababan de poner en marcha el Plan de Asociacin Estados Unidos-Mundo rabe (12 de diciembre de ese ao) por el que se pretenda la transformacin sociopoltica e identitaria rabe por una prximo-oriental con Israel como potencia regional incuestionable al mismo tiempo que se sealaba a tres pases como potenciales amenazas para la seguridad nacional de los EEUU: Iraq, Arabia Saud y Egipto. No por sus regmenes polticos, sino principalmente por su sistema educativo y social, a los que se consideraba como la cuna del terrorismo internacional. Merece la pena recordar que este plan se aprobaba slo tres meses antes de la invasin de Iraq, el eslabn ms dbil de los tres pases mencionados. Ocupado Iraq, el plan se desarrollara por s slo puesto que los regmenes egipcio y saud (tambin en horas bajas tras los atentados del 11 de septiembre en EEUU) no tendran margen de maniobra alguno y se tendran que plegar a los planes imperialistas.

La Administracin Bush ya haba dado los primeros pasos en su nuevo camino expresado en este plan al romper una cierta estrategia de acercamiento que mantena con el gobierno sirio al aprobar el Acta de Responsabilidad Siria y Restauracin de la Soberana Libanesa en diciembre de 2003 bajo la acusacin de apoyar a grupos terroristas, tratar de conseguir activamente armas de destruccin masiva, generar problemas en el Lbano con su presencia militar y provocar la desestabilizacin en Iraq (1), aplicando al gobierno de Bashar al Asad sanciones de diverso tipo.

Rusia estaba saliendo de una importante depresin econmica, la principal herencia de Boris Yeltsin, que haba llevado al pas casi al colapso financiero en 1998 a pesar de las constantes inyecciones financieras del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de los propios EEUU, entonces gobernados por Bill Clinton. Gran parte de los 4.000 millones de dlares otorgados por el FMI haban acabado en manos de los oligarcas, principalmente vinculados a la industria del petrleo, y a cuentas privadas de funcionarios corruptos del crculo de Yeltsin. Compaas petrolferas como Yukos se hacan con el control del pas al calor de la apertura democrtica, las reformas del libre mercado y las privatizaciones al tiempo que mantenan una sospechosa alianza con las corporaciones petrolferas estadounidenses y hacan prcticamente al dlar como la moneda de referencia.

Cuando a finales de 2003 Putin dio un puetazo en la mesa y orden la intervencin de Yukos y el encarcelamiento de su presidente, Mijail Jodorkovski, hubo quien pens que el pulso entre los oligarcas cuyo poder vena del expolio de los recursos naturales y de la industria tras la cada de la URSS- y los nacionalistas una lite ambiciosa salida de la base de la intelectualidad sovitica con el apoyo de los servicios secretos, a quienes representa el propio Putin- lo ganaban stos ltimos. Hubo otros que opinaron que Jodorkovski haba cavado su propia tumba por haber violado el acuerdo tcito existente entre Putin y los oligarcas (no revisar las privatizaciones de los aos 90 a cambio de no inmiscuirse en poltica). Y hubo quienes opinaron que se iniciaba una reestructuracin de la poltica exterior basada en el poder del petrleo puesto que Jodorkovsky era un ferviente defensor de los intereses americanos en Rusia hasta el punto de abogar por la exportacin sin lmites de crudo ruso a los EEUU y de la construccin de un oleoducto hasta Murmansk (una de las ciudades ms septentrionales de Rusia) para abastecer de petrleo a la costa oeste de los EEUU (2).

sta ltima tesis es la ms interesante puesto que cuando en abril de 2004, al ponerse de manifiesto que la invasin y ocupacin de Iraq tena muchas ms dificultades de las previstas, los EEUU redisearon su plan inicial de dos aos antes con el nombre de Iniciativa para el Gran Oriente Prximo y con el objetivo declarado de la democratizacin de los pases rabes el revuelo fue maysculo.

Las grietas en los aliados rabes de los EEUU

Egipto y Arabia Saud, que vean las dificultades de los EEUU en Iraq, se atrevieron a rechazar esta iniciativa al considerarla un intento de imposicin de valores y perspectivas occidentales. En Arabia Saud un diario ligado a la familia real lleg a titular un editorial como Bush, el nazi (3). En Egipto optaron por algo ms de moderacin y se limitaron a editorializar La reforma respaldada por Estados Unidos no es bienvenida (4) aunque en su contenido se dejaba bien patente la distancia que se comenzaba a abrir entre los antiguos aliados: las relaciones cada vez ms tensas entre los musulmanes y Occidente son inevitables, ms conforme Occidente sobrepasaba la lnea roja con llamamientos a cambiar los estudios religiosos de Arabia Saud o Egipto con el argumento de que las academias religiosas de estos pases engendran terroristas. Y se iba algo ms lejos an: Mientras nadie puede negar la existencia de sentimientos anti-occidentales y anti-americanos en el mundo islmico, es igualmente imposible de refutar que tal odio es una exportacin occidental que ha sido marcada como 'devolver al remitente'. Es una respuesta a los envites llenos de odio de los medios occidentales y a las declaraciones oficiales, comentarios polticos y publicaciones literarias dirigidas contra el otro".

Los rusos entendieron perfectamente la situacin y decidieron volcarse en Oriente Prximo para recuperar la influencia perdida aadiendo, adems, el componente del petrleo puesto que el gobierno de Putin haba visto en la iniciativa de los EEUU el intento definitivo de controlar la OPEP y senta cmo tras las invasiones de Afganistn e Iraq los EEUU se haban acercado peligrosamente a su flanco sur y cercaba a uno de sus tradicionales aliados en la zona: Irn.

Las reacciones de Rusia fueron directamente a la lnea de flotacin de los EEUU: por una parte, Putin anunci, bien es cierto que en trminos muy vagos, que Rusia podra cambiar su comercio petrolfero en euros; por otra, decidi restaurar su posicin e influencia en Oriente Prximo aprovechando la prdida progresiva de influencia de EEUU en la zona.

Los rusos no daban el paso en falso puesto que a pesar de las afirmaciones de lealtad a Washington, los pases miembros de la OPEP, incluyendo los pases rabes, haban venido reduciendo la proporcin de sus reservas en dlares en ms de 13 puntos porcentuales en los ltimos tres aos, fundamentalmente a favor del euro, segn el Bank for International Settlements. El ltimo informe trimestral de este banco en el ao 2004 estableca que las reservas denominadas en dlares haban cado desde el 75% en el tercer trimestre de 2001 al 615% en el mismo trimestre de 2004, mientras que la proporcin de las reservas denominadas en euros subi desde el 12% al 20% durante el mismo periodo (5). Otros pases, como Irn, tambin tomaron buena nota de la tendencia.

As las cosas, el ao 2005 se convierte en uno de los principales en el rediseo de la poltica prximo-oriental rusa y tiene dos vertientes: una tradicional a la sovitica, consistente en la venta de armas modernas a Siria e Irn, y una novedosa ms gil, inventiva e imaginativa acelerando la firma de contratos econmicos por importantes cantidades para evitar que se reprodujesen situaciones como las del Iraq de Saddam Hussein, que inmerso en un dursimo embargo internacional firmaba protocolos de actuacin que no fueron cumplidos por los ocupantes tras su derrocamiento e invasin del pas. Rusia, a pesar de haber condonado el 90% de la deuda a Iraq, se encontr con que slo poda optar a una parte muy reducida del pastel petrolfero iraqu, la participacin de Lukoyl junto con la empresa estadounidense Conoco-Phillips en la explotacin de uno de los yacimientos petroleros ms ricos del pas, el Kurna Oeste-2, pero con el convencimiento que los intereses rusos quedaban a merced de EEUU, dueo y seor del reparto de los recursos en Iraq.

Ante la hiptesis de una situacin parecida en el futuro, Rusia blindaba sus intereses econmicos. Con Irn el comercio de armas, tecnologa y maquinaria pesada alcanz un total de 1.800 millones de dlares el primer semestre de ese ao. En los meses finales, Rusia dio el golpe de gracia vendiendo a Irn 29 sistemas de defensa area Tor-M1 por un valor aproximado de 1.000 millones de dlares. Los Tor-M1 son capaces de detectar, identificar y seguir hasta 48 blancos simultneamente adems de abatir, al mismo tiempo, dos objetos en el aire que vuelen a alturas entre 20 y 6.000 metros. Con las ventas a Irn y a otros pases como China e India, Rusia se converta en el primer pas exportador de armas superando a los EEUU por primera vez en mucho tiempo.

En paralelo a estas ventas armamentsticas, Rusia decida firmar con Siria un acuerdo sobre la devolucin de la deuda que el pas rabe mantena con ella desde la etapa sovitica. En sntesis, Rusia decida cancelar el 73% de la deuda de 13.000 millones de dlares, el resto se devolvera bien en dlares, en moneda siria o participando en proyectos econmicos conjuntos. As fue como Rusia pasaba a convertirse en un socio privilegiado en el mbito energtico, especialmente en la explotacin y mantenimiento de centrales hidrulicas y trmicas as como en la extraccin de gas y petrleo en yacimientos o en el oleoducto Kirkuk-Baniyas. Ni qu decir tiene que este acuerdo fue duramente criticado por los EEUU, que si bien no logr que los rusos diesen marcha atrs s logr que no se extendiese a la venta de armas, especialmente a los misiles Iskander-E, que pueden alcanzar cualquier parte del territorio israel. Rusia daba una de cal y otra de arena, pero las bases ya estaban bien asentadas y le serva a Putin para expandir su poltica prximo-oriental a otros pases en los que Siria juega un papel: Lbano, Palestina, Irn e incluso Iraq.

Irn y Arabia Saud: potencias regionales

En 2005 Irn realiz dos operaciones estratgicas para dejar patente su posicin de potencia regional con la aquiescencia de Rusia. La primera, la consolidacin de su alianza con Siria en todos los aspectos: econmicos, polticos, culturales y militares. En virtud de estos ltimos, los dos pases se comprometen a apoyarse mutuamente en caso de ataque de Israel o de los EEUU. La segunda, la puesta en marcha su proyecto de enriquecimiento de uranio, suspendido desde noviembre de 2003 a raz de un acuerdo suscrito con Alemania, Gran Bretaa y Francia aduciendo que los europeos no haban cumplido los compromisos firmados entonces. Una decisin de este calado no la hubiese tomado si Rusia se hubiese opuesto, pero el gobierno de Putin vea en esta decisin la oportunidad de construir reactores nucleares e ingresar en sus arcas miles de millones de dlares.

La historia a partir de entonces es ms o menos conocida: agudizacin de la crisis nuclear, puesta en marcha de la bolsa petrolera iran, etc. No obstante, hay que hacer mencin a lo sucedido desde la finalizacin de la guerra de Israel contra Lbano del verano de 2006, momento en el que surge en escena otro actor: Arabia Saud. Los EEUU estn comenzando a desaparecer de la zona como consecuencia de su incapacidad para hacer avanzar el proceso de paz rabe-israel. Por esta razn, y para cuidar su propia estabilidad, los pases rabes, con los saudes a la cabeza, desempolvaron un viejo plan de 2002 (6) para lograr la paz y lo presentaron al Consejo de Seguridad con la intencin de que sirviese de base para una solucin definitiva del problema, pero de ello hace ya medio ao y no hay noticias.

Aunque parezca aventurado decirlo, nunca como ahora los EEUU han estado tan cerca de ser expulsados de la zona. Personajes como Zbigniew Brezinski, ex Consejero de Seguridad Nacional, y Richard Hass, asesor de Bush, han coincidido en que el dominio estadounidense en Oriente Prximo termin (7) y que ha empezado una nueva era. Por diferentes caminos, ambos coinciden en sealar que una nueva era ha comenzado en la historia moderna de la regin () en la que la hay que tener en cuenta la preponderancia de las fuerzas locales [lase pases] frente a los actores externos [las potencias tradicionalmente influyentes, como los EEUU].

Ni Brezinski ni Hass lo dicen con claridad, pero se puede afirmar que se est formando una nueva estructura regional de seguridad que incluye a varios pases: Arabia Saud, Turqua, Siria e Irn. Y de ellos, el primero y el ltimo son los ms activos moviendo sus piezas en el tablero regional. Saudes e iranes han mantenido contactos al ms alto nivel para solucionar la crisis de Lbano (8) y se han enzarzado entre s en una lucha sorda por el control de la zona.

As, los saudes han apadrinado el gobierno de unidad nacional palestino para quitar a los iranes la baza del apoyo exclusivo a Hams mientras que los iranes, por su parte, han decidido contraatacar sacando del ostracismo a Libia, reunindose con el emir de Kuwait y presentar su programa nuclear como una opcin del mundo islmico reprochando a los pases rabes el hecho de que durante aos hayan estado poco menos que mudos ante el podero nuclear israel y ahora se muestren tan temerosos frente a los planes nucleares de un pas musulmn que proclama a todos los vientos que son pacficos. Los saudes, en una semana en la que los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU vuelven a discutir sobre las sanciones a Irn, han propuesto a Siria una reunin para discutir todos los temas (9). Eso incluye Lbano, Iraq e Irn.

Ante esta situacin, el comportamiento de los EEUU y Rusia ha sido diametralmente distinto. La Administracin Bush, aunque incentiva el enfrentamiento sectario sunes-shies dentro de su estrategia de las fronteras de la sangre- no puede consentir la presencia de un poder rabe autnomo en la zona, por muy amigo que sea, porque ese puesto ya est otorgado a Israel y, en consecuencia, acelera sus planes de guerra contra Irn. Los neoconservadores creen que un ataque limitado no slo debilitara a Irn, sino tambin a Arabia Saud porque disminuira la amenaza de una consolidacin de dos poderes regionales y devolvera a los EEUU a una posicin privilegiada en la zona.

Los rusos, por su parte, se preocupan por conocer la opinin rabe. Las visitas de Putin a Arabia Saud, Qatar y Jordania, ms el recibimiento en el Kremlin a una delegacin de Hams presidida por su jefe poltico Kaled Meshaal, y la posterior visita del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, entre otras, han puesto de manifiesto un nuevo estilo y dejado bien claro que en Oriente Prximo hay alguien ms que marca la pauta.

Mosc afirma que no hay alternativa a un esfuerzo internacional colectivo y diplomtico para solucionar los problemas regionales o globales. En esta nueva guerra fra el pragmatismo ruso est causando ms de un quebradero de cabeza a Washington. Aprueba las sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU contra Irn pero, al mismo tiempo, mantiene su alianza estratgica con el pas persa. Se mantiene dentro del famoso Cuarteto para Oriente Prximo pero recibe a los dirigentes de Hams, boicoteados por occidente. Mantiene sus relaciones con Israel y vende armas a Irn y Siria al tiempo que abre mercados en los mismsimos pases del Golfo. Amr Moussa, secretario general de la Liga rabe, lo ha dicho claramente: las relaciones entre Rusia y el mundo rabe estn prosperando hoy y valoramos grandemente la poltica de Rusia en Oriente Prximo. Las polticas de otros pases con respecto a nuestra regin quizs no han sido acertadas. Rusia es uno de los pocos pases cuya poltica se distingue por una comprensin de la realidad de nuestra regin (10). No es que la credibilidad de la inoperante e ineficaz Liga rabe est muy alta, que se diga, pero las palabras de Mousa suponen algo ms que una mera declaracin de cortesa y vienen a decir claramente que ya no se puede dejar a Rusia fuera de escena en Oriente Prximo.

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1. www.whitehouse.gov/news/releases/2004/05/20040511-7.html

2. La primera opinin la mantuvo el peridico International Herad Tribune (1 de noviembre de 2003); la segunda la revista Foreing Policy (febrero-marzo de 2006) y la tercera la revista Sovietskaya Rossia (9 de noviembre de 2003).

3. Al Riad, 6 de octubre de 2004.

4. Al Ahram, 16-22 de septiembre del 2004.

5. http://www.bis.org/publ/arpdf/ar2004e5.pdf

6. Alberto Cruz, El grito de la calle rabe: sin justicia no hay paz http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36850

7. Foreing Affairs, noviembre-diciembre 2006.

8. Al Safir, 24 de enero de 2007.

9. The Daily Star, 26 de febrero de 2007.

10. Ria Novosti, 7 de febrero de 2007.

Alberto Cruz es analista del Centro de Estudios Polticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo

[email protected]



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