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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2007

Los limites neoliberales de las polticas sociales y ecolgicas de la UE

G. Bster
Rebelin


Como es habitual, el Consejo Europeo de primavera (7 y 8 de marzo 2007) ha estado dedicado al debate de las cuestiones econmicas y sociales. El punto fundamental de la agenda ha sido la poltica energtica y el cambio climtico. La Presidencia alemana ha conseguido su objetivo de una propuesta unilateral con gancho de cara a la reunin del G-8 en junio, donde defender el impulso de las negociaciones para un Acuerdo post Kyoto en el marco de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climtico 2007-2009. Pero el concepto de la energa como un servicio pblico esta totalmente ausente, sacrificado a la dinmica interna de un mercado nico en formacin bajo el dictamen de las grandes empresas energticas europeas.

El Consejo Europeo y la Comisin continan la aplicacin sistemtica de la Agenda de Lisboa, a travs de los planes nacionales, en el marco de las polticas neoliberales que siguen erosionando el llamado modelo social europeo. Y ello a pesar de la recuperacin econmica que se extiende al conjunto de los estados miembros. La izquierda europea no debe apoyar esta estrategia que divide a su base social y que a la larga sacrifica a los beneficios empresariales el mismo proyecto de construccin europea.

1- Un contexto de recuperacin econmica que pagan los trabajadores

El Consejo toma buena nota de la importante recuperacin de la economa europea, en especial de la zona euro y de Alemania, con una tasa de crecimiento fuerte del 2,7%. Este cambio cclico alcista ha supuesto ya una poltica monetaria ms restrictiva del Banco Central Europeo, con subidas de sus tipos hasta el 3,75% (aunque se sitan un punto y medio por debajo de los tipos de la Reserva Federal para el dlar).

El contexto de esta recuperacin, sin embargo, no esta exento de peligros. Hay un crecimiento de la economa mundial, sobre todo de la capacidad productiva, que implica una fuerte competencia por cuotas de mercado, que afectan a una economa exportadora como la europea. Las exportaciones europeas tienen que competir con un dlar muy devaluado, lo que abre el interrogante de las posibles estrategias para mantener su competitividad. Bien una estrategia de incremento de la productividad que permita salarios y empleos de calidad, o una reestructuracin que haga recaer en los trabajadores, sus salarios y calidad de empleo la presin por la competitividad.

La disyuntiva es de gran importancia y en definitiva vive en el enfoque contradictorio y un poco esquizofrnico de la Agenda de Lisboa, con sus distintos nfasis en innovacin tecnolgica y modelo social europeo, pero reinterpretado desde la ptica de la "flexiseguridad", que es en definitiva la opcin por un mantenimiento de la competitividad frente al dlar basado en un ataque contra los trabajadores y el modelo social europeo.

En este sentido, los debates de Consejo siguen marcando una tendencia muy preocupante, cuya filosofa es posponer siempre a la consolidacin de los beneficios empresariales cualquier otra consideracin de poltica social o econmica. En el desarrollo temporal, primero se aplica la "flexiseguridad", que es la continuacin de las reformas estructurales contra el empleo estable, las pensiones, ampliacin de la edad de jubilacin -con sus consecuencias presupuestarias-, y se deja para ms adelante desde el estudio de la nueva situacin social europea, que la Comisin debe hacer, a las medidas sociales previstas en la Agenda de Lisboa.

Pero la realidad es que los salarios siguen cayendo: "la participacin de los salarios ha alcanzado los niveles histricos ms bajos en los ltimos aos". Lo dice el propio informe de la Comisin Desarrollo de los salarios y de los costes laborales en la zona euro: el peso de los salarios sobre la renta total ha cado desde el 68% en 1993 al 64% en 2006. Y aade: "los costes nominales laborales unitarios han crecido a un ritmo significativamente ms bajo que el objetivo de estabilidad de los precios del 2% en los ltimos aos". Todo ello ha supuesto que los ingresos por empleado "han registrado el crecimiento histrico ms bajo, el 2,6% entre 1995 y 2005".

Segn este anlisis de la situacin econmica de la UE, si se produjera un ajuste al alza de la participacin salarial en la distribucin de la renta, "los salarios podran crecer a un ritmo mayor que la productividad, sin que esto tuviera como reflejo unos precios ms altos y por tanto sin poner en riesgo la estabilidad monetaria". Esto implicara que "los beneficios marginales, actualmente a niveles altos, deberan absorber parte del incremento de los costes laborales".

No se trata solo de "buenos sentimientos" por parte de unos responsables econmicos europeos, que han dado cumplidas muestras de que parte estn. Cuando el Financial Times hace campaa sistemtica desde hace meses por un aumento de las rentas salariales en los convenios sindicales, es porque hay una profunda preocupacin de que para que la recuperacin europea sea sostenible, es necesario un aumento sustancial de la demanda interna, que depende esencialmente de los salarios.

El ejemplo de EE UU no puede ser ms significativo. El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, expres en su discurso del pasado 6 de febrero su inquietud por el fuerte crecimiento de las desigualdades en su pas, en especial en el fuerte aumento de las diferencias de renta: el 1% de las familias ms ricas ha pasado de representar el 8% del total del pastel en 1979, al 14% en 2004. Por el contrario, el 20% de los hogares ms pobres han visto descender su participacin en el pastel desde el 7% al 5%, en el mismo periodo. Dada la importancia del mercado inmobiliario en la capacidad de endeudamiento de los trabajadores en EE UU, la cada en el PIB del ltimo trimestre en EE UU en un 0,1% tiene que ver directamente con una cada en el consumo en EE UU ligada a esas desigualdades.

La cuestin en Europa es por lo tanto en que medida la recuperacin econmica va a permitir un reforzamiento del modelo social europeo a travs de una mayor participacin de los salarios en la renta total y reforzar la demanda interna. En que medida la mayora de los europeos van a poder compartir o no las tasas de de beneficios de las grandes empresas europeas, que alcanzan records histricos que, en algunos pases como Espaa se sitan de media para el Ibex 35 en un 30% por cuarto ao consecutivo.

En esta situacin una poltica de creacin de empleos de calidad, junto con aumentos salariales, es crear la legitimidad imprescindible para poder seguir avanzando en el proyecto poltico de la construccin europea. El Consejo Europeo propone pasar del 64% al 66% de la poblacin empleada. Con que planes concretos, con que incentivos? No puede ser a travs de la "flexiseguridad", el empleo precario y la extensin de la edad de jubilacin porque su efecto seria aumentar la erosin de modelo social europeo que estn detrs del rechazo del proyecto neoliberal de Tratado Constitucional.

Debera ser evidente -incluso para los miembros del "Club de Madrid" que siguen defendiendo el proyecto neoliberal de Tratado constitucional europeo-, que no se puede construir ms Europa con menos derechos sociales para los europeos. Pero la orientacin general del Consejo Europeo, aun en un ciclo de recuperacin econmica, sigue siendo la "flexiseguridad". Es decir, basar la recuperacin de la competitividad europea en los mercados internacionales frente a un dlar devaluado en la erosin del modelo social europeo, en la contencin salarial en una poca de beneficios empresariales y en una debilidad de la demanda interna que resta autonoma y mrgenes de maniobra a las polticas econmicas europeas. Una orientacin que ha sido denunciada por el vicepresidente de la Confederacin Europea de Sindicatos, Reiner Hoffmann.

2- Cambio climtico: regulando intereses no necesidades

En la Unin Europea, a diferencia de EE UU, no existe un margen poltico para poner en cuestin las evidencias cientficas del cambio climtico y sus efectos desastrosos en un periodo de tiempo de menos de cien aos. Las instituciones europeas y las grandes empresas han visto en la lucha contra el cambio climtico una oportunidad de crear nuevos mercados globales, como el de cuotas de emisiones de CO2 o tecnologa verde anticontaminante, y tambin de recuperar la produccin de energa elctrica nuclear. La Unin Europea ha sido el sujeto poltico ms importante en los Acuerdos de Kyoto. Y quiere volver a jugar este papel en la nueva Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico, que debe buscar un marco regulatorio global que incluya a EE UU, Australia y China.

El problema de la presidencia alemana cara a la cumbre del G-8 en junio es como construir una posicin comunitaria tras la Ampliacin que le permita a la vez responder a la presin de un electorado cada vez mas movilizado por los temas ecolgicos y al desarrollo de un mercado comn energtico europeo en buena parte dependiente para sus suministros de hidrocarburos de Rusia.

El comodn que ha permitido llegar a un acuerdo es el horizonte de un nuevo ciclo de produccin de energa nuclear en los nuevos estados miembros de Europa central y el bltico pero con tecnologa francesa y alemana en vez de rusa. En el mercado comn energtico, el origen "sucio" de esa energa elctrica nuclear quedar absorbido en la red general de distribucin, al mismo tiempo que dota de autonoma energtica a los estados miembros de Europa central y blticos por los que atraviesan los oleoductos y gaseoductos hasta el corazn de la zona euro.

Por lo tanto, no es ingenuo ese apartado final en el Plan de Accin Energtico aprobado por el Consejo Europeo. Pero ni la energa nuclear es neutral en relacin con las emisiones de CO2 como se parece pretender ni esta exenta de contradicciones la compatibilidad del principio de decisin individual de uso de cada estado miembro con la imprescindible regulacin comunitaria de las normas de seguridad y tratamiento de residuos.

Pero ese es el precio que ha pagado Merckel y la presidencia alemana por una iniciativa unilateral que refuerce su posicin negociadora en el G-8 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climtico. La posicin unilateral se basa en tres compromisos: 1) una reduccin del 20% de las emisiones comunitarias de gases invernadero para el 2020, cualquiera que sea la posicin de EE UU, Australia o China en las futuras negociaciones; 2) alcanzar el 20% de energas renovables para el conjunto de la UE en la misma fecha; 3) regular obligatoriamente en cada estado miembro el consumo de un 10% de biocombustibles.

Hay que sealar los limites de este triple compromiso unilateral, que est lejos de las proporciones necesarias para una lucha consecuente del cambio climtico. Porque el objetivo sealado como imprescindible por la comunidad cientfica en la reduccin de gases invernadero no es el 20%, sino el 30% para el 2020, en el horizonte de llegar a un 60% en el 2050, una vez que la atmsfera ha alcanzado un nivel de concentracin de gases invernadero que se sita en la parte baja de la horquilla de peligro (450-550 ppmv).

La capacidad de produccin potencial de energas renovables es mucho mayor con una regulacin adecuada del mercado y la tasa del 10% de biocombustibles parece marcada ms por las necesidades de asegurar en toda la UE una demanda de mercado para la grandes empresas productoras que de asegurar la mezcla necesaria de fuentes de energa para alcanzar la cuota de reduccin del 20% de gases invernaderos.

Pero ms importante que este compromiso a medias con la lucha contra el cambio climtico es la ausencia de una referencia tambin con cuotas a las imprescindibles polticas de ahorro energtico. Frente a un modelo de desarrollo sostenible, la poltica energtica comunitaria viene dictada por las necesidades de un mercado comn neoliberal regulado de manera oligplica por las grandes empresas europeas de la energa a travs de la Comisin. Por eso tampoco hay ninguna referencia a la energa como un servicio pblico regulado sobre la base del principio de acceso universal de todos los ciudadanos europeos. Por el contrario, como recoge el articulo III-157 del proyecto neoliberal de Tratado Constitucional, se "garantiza" el abastecimiento del mercado y su funcionamiento, se "fomenta" la eficiencia energtica y las energas alternativas, pero se mantiene la competencia de los estados miembros para decidir su modelo energtico. El dficit de la Europa de la energa es tan evidente como el de la Europa social.

La izquierda europea necesita por lo tanto un modelo ms radical y comprometido de lucha contra el cambio climtico, que empiece con medidas unilaterales de ms calado. Y necesita un modelo de comunitarizacin de la energa que parta no de los beneficios de las empresas oligoplicas del sector energtico sino de las necesidades de los ciudadanos, a partir de su concepcin de servicio pblico universal. Estamos todava muy lejos de esa concepcin y, por lo tanto, de una Europa ecolgica y sostenible.


3- El futuro de Europa convertido en un tema de cena

El impasse sobre el Tratado Constitucional tuvo que quedar relegado a la cena de los jefes de estado y de gobierno del 8 de marzo. La presidencia alemana quera forzar un cuarto apartado en la declaracin sobre el 50 Aniversaria del Tratado de Roma del prximo 25 de marzo con un compromiso de acuerdo sobre el futuro del Tratado Constitucional para finales de la presidencia portuguesa en el segundo semestre del 2007 y la ratificacin del nuevo tratado antes de las elecciones al Parlamento Europeo del 2009.

A pesar del nuevo lobby de 19 estados miembros creado en Madrid bajo el patrocinio espaol, el Tratado constitucional neoliberal parece condenado por la oposicin cerrada de Reino Unido, Polonia, Repblica Checa, Pases Bajos y Francia. El texto rechazado es inaceptable polticamente para quienes lo rechazaron por sus polticas neoliberales convertidas en ley. Pero el reforzamiento de los derechos sociales como contrapartida es inasumible para quienes se oponen a cualquier proceso de construccin poltica. El bloqueo parece total, a pesar de las intenciones de la presidencia alemana, a lo que no ayuda la falta de peso y entusiasmo portugus, que tiene otras prioridades para su prxima presidencia.

Por ello, la solucin ms realista para continuar el proceso de construccin poltica europea es la apertura de un autntico proceso constituyente a partir de las elecciones al parlamento europeo del 2009. Que el nuevo parlamento europeo se convierta en una asamblea constituyente que discuta y elabore un nuevo borrador de Tratado Constitucional a partir de la nica institucin verdaderamente representativa de los ciudadanos europeos. Y que se someta el resultado de su trabajo constituyente a un referndum europeo, acompaado por las ratificaciones de los estados miembros segn sus legislaciones internas. No solo es el proceso ms democrtico para construir ms Europa, comienza a ser adems el nico viable.

Porque la situacin actual de funcionamiento de acuerdo con el Tratado de Niza es tan insostenible a medio plazo como la utilizacin cotidiana en las instituciones comunitarias de las pequeas calculadoras repartidas por la presidencia alemana para conocer el resultado de las posibles combinaciones de voto de los estados miembros. No deja de ser una irona que la pretendida democracia europea solo sea inteligible con unas pequeas maquinas electrnicas fabricadas en China.



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