Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-03-2007

Informacin y lenguaje en el caso de Lbano

Alberto Cruz
Alterzoom


La informacin es la transmisin de contenidos de todo tipo. En la acepcin que aqu nos ocupa, la entendemos referida a la transmisin de contenidos de conciencia de unas personas o grupos de personas a otras. Con la ayuda de signos, estos contenidos de conciencia se forman, transmiten, reciben, elaboran y/o almacenan en el proceso social de comunicacin con la finalidad de producir una determinada forma de comportamiento. Por lo tanto, la informacin est condicionada por los intereses de clase y persigue el objetivo de influir en el pensamiento, sentimientos y accin de las personas

Si se echa un vistazo a la situacin de la produccin comunicacional se observa una creciente concentracin que discurre paralela al resto de la concentracin industrial, mercantil y financiera. Estamos ante una vertiente de la globalizacin de la que no se habla y que constituye una amenaza real a la soberana nacional, a la identidad cultural e impide en muchos aspectos el desarrollo de la vida social. Quien hable de libertad de expresin no tiene en cuenta que las posibilidades que tienen los receptores de participar en peridicos, revistas, radio o televisin son, de hecho, mnimas. No hace falta irse muy lejos para comprobar esta realidad, pero si tenemos en cuenta al mundo rabe o islmico, al indgena en Amrica Latina o a los pases donde se desarrolla una nueva realidad transformadora de la situacin que se ha vivido hasta ahora, como en Venezuela o Bolivia, lo que nos encontramos en los llamados medios de comunicacin son mensajes que hablan de lo de all con ideas de aqu (de Occidente), con lenguaje de aqu, con la ideologa de aqu. En sentido estricto s es informacin, pero sesgada puesto que bajo la apariencia de objetividad se esconde el uso de cdigos que revelan la transmisin de normas selectivas (bueno-nosotros/malo-ellos) y de dominio social. Y, en sentido estricto, tambin se puede decir que no es un proceso social de comunicacin, de ampliacin de conciencia sino de transmisin de normas selectivas puesto que la manera de exponer los hechos, el contexto en el que se presentan, tiene una importante funcin ideolgica.

Afganistn, Iraq y Palestina son una buena muestra de ello y eso nos llevara a preguntarnos no slo sobre qu se informa, sino cmo se hace. Es lo que se conoce como "comunicacin persuasiva": no hay que hablar de fuerzas ocupantes y s de "coalicin"; no hay que hablar de acciones militares, digamos "labor humanitaria y reconstruccin"; no hay que hablar de la gnesis de la violencia, centrmonos en la violencia en s y por eso son frecuentes expresiones como "enfrentamiento entre las partes", "cese de las dos violencias", etc. O sea, una fuerza militar, con o sin la autorizacin de la ONU (en el caso del primer pas y del segundo y el an inexistente tercero, respectivamente) invade un Estado, se mete en las casas de los ciudadanos, en la cocina, incluso en la cama y entonces los habitantes de ese pas, ya hartos, dan una bofetada al intruso. "Un acto de terrorismo", se grita a coro. Por esa regla de tres, Daoz y Velarde y los guerrilleros contra las fuerzas napolenicas seran hoy considerados terroristas.

El lenguaje es una produccin viciada, encargada de transmitir estereotipos y pautas culturales que mantienen la alienacin. La Escuela de Francfort (Adorno, Horkheimer y Marcuse, entre otros) dedic muchos estudios a ello y lo hizo mucho antes de que se pusiera de moda el concepto de globalizacin. "Los medios de comunicacin se encargan de proporcionar no slo un lenguaje adecuado, sino adems los juicios elaborados que el individuo debe manejar, la forma en que deber comportarse y las imgenes y pautas del rol que, como consumidor, deber asumir-consumir", decan a mediados de la dcada 1960-1970. Casi medio siglo despus este tipo de anlisis se mantiene vigente.

El epicentro libans

Veamos Lbano, un pequeo pas de casi 5 millones de habitantes, para identificar algo de lo esbozado anteriormente. Desde primeros del ao 2006 este pas se ha convertido en el epicentro de todas las estrategias occidentales: econmicas, polticas y comunicacionales a un nivel muy superior al de cualquier otro pas, incluido Iraq y, tal vez, con la excepcin de Venezuela.

La guerra de liberacin nacional en Iraq, el empantanamiento en Afganistn, el triunfo de Hams en las elecciones en Palestina, la resistencia de Irn a las presiones para que desmantele su programa nuclear -la excusa para una nueva guerra- , la derrota de Israel en la guerra del verano de 2006 y la firme determinacin de Hizbul para no desarmar a su brazo militar mientras el pas hebreo siga ocupando una parte de territorio libans han puesto sobre la mesa el fracaso de la estrategia de las grandes potencias imperialistas al calor de la globalizacin: imponer sus propias reglas como las nicas posibles, ejercer el derecho de injerencia e imponer el derrocamiento de sistemas de gobierno que no son considerados "aceptables". Se puede decir, sin miedo a equivocacin alguna, que Occidente, en su arrogancia, ha subestimado la resistencia de los pueblos.

Los ejemplos son muchos, pero una buena muestra es la ltima guerra de agresin de Israel contra Lbano. Todos los medios de comunicacin al unsono repitieron una informacin falsa: la "respuesta" de Israel, aunque en ocasiones calificada de "desproporcionada", estaba justificada porque los militantes de Hizbul que capturaron a dos soldados y matado a otros ocho en una incursin militar "haban violado el territorio israel" y que fue Hizbul quien atac a Israel. Pero resulta que esa accin militar no se produjo en las fronteras reconocidas del Estado de Israel, sino en el territorio ocupado de las granjas de la Shebaa. Una franja de terreno que la ONU dice que pertenece a Siria, Siria que pertenece a Lbano y los libaneses que es propio. Pero, sea como sea, no es israel y est ocupada por este pas.

Luego si es un territorio ocupado la accin de Hizbul es lcita, se mire como se mire y segn el Derecho Internacional. El artculo 48 del Protocolo I de la IV Convencin de Ginebra establece, de forma textual, lo siguiente: "los pueblos sometidos a dominacin colonial estn legitimados para utilizar todo tipo de medios, incluso el uso de la fuerza armada, con el fin de ejercer su derecho a la libre autodeterminacin frente a la potencia metropolitana que se oponga al mismo y no se emplee contra objetivos civiles". Estn las granjas de la Shebaa sometidos a ocupacin colonial? Es evidente que s. En ellas hay colonos y una importante produccin de cebada y fruta, adems de estar -y de ah la razn por la que Israel las ocupa- en un enclave estratgico por una cuestin de suma importancia en esa zona de Oriente Medio: el agua. Realiz Hizbul una accin militar contra civiles? Est claro que no. Fue un ataque militar, con vctimas militares y con prisioneros militares que estaban en un territorio ocupado, tal y como de facto reconoce la ONU en su Resolucin 1701 que puso fin a la guerra. Pero nada de eso se encontrar en la informacin proporcionada entonces.

La resistencia de los combatientes de Hizbul, y del resto del pueblo libans, que no baj un pice su apoyo a este movimiento poltico-militar, descoloc a los principales analistas, que hicieron bueno el viejo aserto de que el buen periodista es aqul que escribe (o habla) de todo y no sabe de nada. Y ms cuando este movimiento poltico-militar lleg a un acuerdo con uno de los principales grupos cristianos para establecer una alianza en contra del gobierno. Se rompa as una de las socorridas teoras occidentales: el confesionalismo shi. Por lo tanto, haba que recurrir a otra estratagema para deslegitimar lo que all estaba sucediendo y, as, se empez a hablar de una lucha contra un "gobierno democrtico y legtimo".

Un viejo adagio romano deca que "excusa no pedida, acusacin manifiesta". En Lbano hay que matizar los calificativos de "legtimo y democrtico" al referirse al gobierno, pero ningn medio de comunicacin se tom la molestia de explicarlo. Podan haber dicho, por ejemplo, que los colonizadores franceses disearon el sistema poltico en 1943 segn un censo poblacional de 1932, hoy obsoleto. El virtud de la correlacin de fuerzas entonces existente, el presidente tena que ser catlico maronita (al igual que el jefe supremo del Ejrcito libans), el primer ministro sun y el presidente del parlamento shi. Todo a mayor gloria de las lites polticas y econmicas, maronitas y sunes, mientras que los shies eran los parias. El reparto de escaos era, tambin, favorable a los cristianos, aunque hoy hay una equiparacin cristianos-musulmanes de 64-64 tras una modificacin adoptada en 1989 en los Acuerdos de Taif que pusieron fin a la guerra civil pero que no tiene en cuenta, por ejemplo, que el 70% de la poblacin es musulmana. Y ya que entramos en la cuestin religiosa, el 40% del total de la poblacin de Lbano es de confesin shi.

Demasiadas profundidades y complejidades para una prensa poco proclive al anlisis y en la que cada vez hay ms coincidencias entre empresarios y trabajadores a la hora de defender el orden existente y ocultar sus contradicciones, esas que dicen que la deuda externa de Lbano es de 41.000 millones de dlares, o sea, que cada ciudadano de ese pas debe 8.200 dlares. Y eso cuando el salario mnimo es de 250 dlares (192 euros) y el 54% de la poblacin es considerada pobre. Esto son minucias que no importan.

La manipulacin es siempre intencionada y consciente, ms cuando lo que est en juego es el predominio de un sistema poltico y econmico. El dominio del capital monopolista, que es el que defiende el gobierno libans, por no citar otros, no se apoya exclusivamente en el poder econmico y poltico, sino tambin en el hecho de retener informaciones que pueden poner en peligro ese dominio. Sin embargo, eso es cada vez ms difcil puesto que los pueblos se dotan de sus propios medios de comunicacin. En Oriente Medio, la televisin Al Jazeera, ha servido de contrapeso a la omnipresencia de la CNN y ahora ha aparecido con fuerza un nuevo elemento, Al Manar, la televisin de Hizbul que compite en popularidad entre la poblacin rabe con la anterior y es la ms vista en determinadas zonas rabes como Gaza, por ejemplo. Esa, y no otra, es la razn por la que Al Manar fue el primer objetivo de la aviacin israel en la guerra -al igual que lo fue la televisin yugoslava durante la guerra de 1999- aunque no logr la interrupcin de las emisiones.

Sorprendentemente, cuando se produjo el ataque no hubo muchas reacciones de protesta dentro del llamado movimiento antiglobalizacin pese a que este fenmeno (as como el impulso de los medios comunitarios que se est haciendo en Venezuela con el beneplcito del gobierno del presidente Hugo Chvez), es uno de los ms importantes de esta dcada. Tanto, que los gobiernos occidentales estn tomando medidas: la compaa francesa Eutelsat ha cerrado sus satlites a las emisiones de Al Manar, Intelsat -compaa radicada en Barbados- ha hecho lo propio para las emisiones hacia Amrica del Norte, Holanda ha prohibido la seal en su territorio y Espaa decret el 21 de marzo de 2006 el cierre de las emisiones de Al Manar a travs del canal Hispasat. Se intenta que la expresin comunicacional que representa Al Manar no llegue a las comunidades rabes que residen en Europa y ello es, a la vez un reconocimiento de que el prestigio del comunicador puede influir doblemente en el efecto de la comunicacin.

El ejemplo de Al Manar es interesante porque pone de manifiesto que es posible la creacin de un marco organizativo y comunicacional que constituye un reto para la dinmica de un mercado mundial que est controlado por las corporaciones multinacionales y por los pases desarrollados, que siguen impulsando sus tcticas imperialistas para imponer un modelo poltico, social y cultural determinado pretendiendo subyugar las caractersticas nacionales, culturales y sociales de los pueblos.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter