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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2007

India, entre la euforia nuclear y la insurreccin naxalita

Alberto Cruz
CEPRID


India es el segundo pas ms poblado del mundo y, al mismo tiempo, uno de los ms desconocidos. Mientras que por una parte Rusia y China estn coqueteando con India para crear un contrapoder real a los Estados Unidos (1), la oligarqua de este pas quiere romper para siempre esta hipottica alianza y para ello utiliza el asunto nuclear. Sin embargo, la propuesta de EEUU de compartir tecnologa y combustible nuclear con India no cuenta con el beneplcito hind en un tema crucial: la realizacin o no de nuevas pruebas nucleares. EEUU se opone a ello, mientras que India considera que plegarse a las exigencias estadounidenses limitara su derecho a procesar combustible atmico empobrecido, un paso clave para la obtencin de plutonio, y limitara su soberana.

Esta no es slo la postura oficial del gobierno, sino de la oposicin (izquierdista y derechista) y de los cientficos, que exigen que el acuerdo no se ratifique si antes no lo hace el Parlamento. En esto tanto el Partido Comunista de India (marxista), que tiene 44 escaos de un total de 543 que tiene el Parlamento de Nueva Dehli, como el derechista Bharatiya Janata (138 escaos) estn de acuerdo y sin ellos no es posible conseguir la mayora suficiente en el Parlamento de Nueva Dehli. La presin es de tal calibre que si el primer ministro, Manmohan Singh, lo ratificase sin esa aprobacin parlamentaria significara el punto final de su gobierno de coalicin. Merece la pena mencionar que el gobierno est formado por una alianza de tres partidos centristas liderados por el Congreso Nacional de la India (145 escaos), el Rashtriya Janata Dal (21 escaos) y el Dravida Munnetra Kazhagam (16 escaos), apoyados desde fuera del gobierno por el Frente de Izquierda (Partido Comunista de India -Marxista- 44 escaos, y el Partido Comunista de India, 10 escaos) junto a otros partidos de corte regionalista y tnico.

La Administracin Bush inici el proceso de acercamiento a India en la cuestin nuclear en marzo de 2006, coincidiendo con el comienzo de la crisis nuclear con Irn (2). Ese acercamiento consista en el reconocimiento, por parte de EEUU, de la capacidad nuclear de India y se justific como parte del empeo de Bush de prevenir la extensin de armas nucleares, evitar la carrera de armamentos entre India y Pakistn y reforzar las relaciones entre los EEUU e India. Se terminaba as con un embargo en materia nuclear de 30 aos, impuesto a India -que no es signatario del Tratado de No Proliferacin de Armas Nucleares, mientras que Irn s lo es- en 1974, cuando realiz su primera prueba atmica. En virtud de ese acuerdo, que ahora est en el aire, India aceptara la presencia de inspectores del Organismo Internacional para la Energa Atmica (OIEA) en 14 de sus instalaciones nucleares y separara claramente los aspectos civiles y militares de su programa nuclear.

Pero el acuerdo iba ms all: se pretenda que India rompiese todos sus acuerdos, energticos y militares, con Irn. La oferta de los EEUU inclua un reforzamiento de los lazos comerciales con Kazajstn y Turkmenistn, dos estados asiticos con grandes reservas energticas, especialmente gas, as como con Afganistn y Pakistn para contrarrestar la carencia energtica de India si rompa con Irn.

Tanto India como Pakistn tienen firmado un convenio con Irn para construir un oleoducto, el "oleoducto de la paz", para distrubuir gas a los tres pases -con un montante econmico de 7.000 millones de dlares- y que se espera est finalmente concretado de manera formal el 30 de junio. Esto es algo que los EEUU intentan evitar a toda costa puesto que para finales de este mes tiene previsto volver a la carga en el Consejo de Seguridad de la ONU con una nueva batera de sanciones, ms duras, contra Irn por no haber parado su programa nuclear. Ya se estn produciendo las primeras presiones estadounidenses hacia los pases que componen el CS de la ONU para que las empresas gassticas se incluyan dentro de las sanciones (3). Como de costumbre, la poltica exterior de EEUU conlleva una innegable dosis de presin y, en este caso, no es menor: a cambio de la firma del acuerdo nuclear la Administracin Bush apoyara el ingreso de India en el Consejo de Seguridad de la ONU en calidad de miembro permanente, aunque sin derecho a veto.

Segn la reforma de la ONU que inici con timidez Kofi Annan, el Consejo de Seguridad de la ONU sera ampliado tiendo en cuenta la nueva realidad mundial y se integraran en el mismo en calidad de miembros permanentes, pero sin derecho a veto, Alemania por Europa, Nigeria o Sudfrica por frica, Brasil o Mxico por Amrica Latina e India o Japn por Asia. El criterio que manejaba Kofi Annan era el peso democrfico y econmico, adornndolo con criterios de una mayor representacin en el rgano ejecutivo de la ONU de los diferentes pueblos y culturas.

La insurreccin maosta y la lucha por la tierra

India aspira a convertirse en un poder regional sin rivales hacia 2015. Para conseguirlo, es vital que tenga garantizadas sus necesidades energticas (petrleo y gas, preferentemente) y es en este aspecto en el que la energa nuclear juega un importante papel. Desde su independencia de Gran Bretaa, India ha intentado sacar partido de lo que se puede denominar "economa de dimensin", es decir, sacar provecho de su potencial geogrfico y poblacional. Sin embargo, a pesar de las enormes diferencias sociales las fuerzas revolucionarias o, si se prefiere, de izquierda han progresado con dificultad puesto que el capitalismo se ha seguido desarrollando lentamente, pero de forma constante en una situacin que puede explicarse porque desde el mismo momento de la independencia (en 1947) dispuso de una industria relativamente desarrollada y de una burguesa rica, poderosa y muy hbil tanto en el mbito de la poltica internacional (no hay que olvidar el peso de India en la creacin del Movimiento de Pases No Alineados) como en el nacional, compaginando las medidas sociales -aunque sin abolir el sistema de castas- con las propiamente capitalistas.

Sin embargo, durante los ltimos 18 aos India ha venido impulsando polticas neoliberales, desmantelando paulatinamente su economa centralizada y privatizando los principales sectores al abrigo de una batera de leyes que han protegido las Inversiones Extranjeras Directas, de forma especial las de origen estadounidense que en este tiempo han pasado de los 76 millones de dlares a los 4.000 millones. En estos momentos el producto interior bruto de India se sita en los 786.000 millones de dlares, cuatro veces el del resto de pases del sur de Asia.

Esta poltica ha favorecido el auge de una clase media cercana a los 300 millones de personas, los que ven las pelculas de Bollywood, emigran a Europa o Estados Unidos y se aislan, cada vez ms, de las clases ms desfavorecidas no slo en las tradicionales divisiones en castas, sino en cuestiones econmicas. Se estima que ms de 700 millones de indios viven en la pobreza ms absoluta. Casi la prctica totalidad de ellos son campesinos que viven de sus parcelas de terreno que no llegan a la hectrea y que dependen de las grandes empresas privadas para el suministro de semillas, abonos y materiales. Adems, tienen que sobrevivir en medio de impresionantes proyectos industriales (extraccin de minerales, especialmente) e hidrulicos que anegan sus tierras o se las expropian a precios irrisorios. A ello hay que sumar la opresin tradicional que las castas inferiores vienen sufriendo desde tiempos inmemoriales y la presencia, cada vez mayor, de los paramilitares al servicio de los grandes propietarios.

No es de extraar, por lo tanto, que en estos momentos en India se est extendiendo como una mancha de aceite por el papel una insurreccin maosta que abarca ya a 14 de los 28 estados de India (Chatisgarh, Jharkhand, Uttar Pradesh, Asma, Uttaranchal, Kerala, Tamil Nadu, Bengala Occidental, Gujarat, Andhra Pradesh, Madhya, Pradesh, Orissa, Maharashtra y Bihar) y que, en cifras, significa que en 165 distritos -de un total de 602 en que est dividido administrativamente el pas- son los maostas quienes controlan la situacin. De hecho en los cinco ltimos estados mencionados ms arriba se puede hablar de que es un hecho el "poder popular de nueva democracia" que proclaman los maostas puesto que son ellos quienes controlan el poder en todo el campo, cobran impuestos a las grandes empresas en sus zonas de influencia, construyen diques, sistemas de regado, imparten justicia, disciernen los problemas de lindes de tierras entre los campesinos y han suprimido, por ejemplo, los matrimonios entre nios. El primer ministro Singh reconoci el avance maosta el 23 de agosto de 2006 al afirmar, de manera solemne en el Parlamento, que "se han convertido [los maostas] en el desafo interno ms grande para la seguridad que tiene India" (4).

Paramilitares al estilo centroamericano

Para hacer frente al auge maosta el gobierno de Nueva Dehli puso en marcha la conocida estrategia de los EEUU en Vietnam y perfeccionada despus en Amrica Central durante los procesos revolucionarios de El Salvador y, sobre todo, Guatemala: la creacin de las aldeas estratgicas y la formacin de patrullas paramilitares que defenderan esas aldeas (las Patrullas de Autodefensa Civil de Guatemala). En India son conocidos como Salwa Judum (que se traducira como "Cazadores de la paz") y tienen la categora de "agentes policiales especiales" en los poblados campesinos. Son especialmente activos en Chatisgarh y es contra ellos contra los que est centrando en estos momentos su ofensiva la guerrilla. El 15 de marzo una emboscada caus 50 muertos una fuerza conjunta de paramilitares y policas (5). La principal actividad de los paramilitares es el desplazamiento forzado de campesinos hacia "campos temporales" que ha creado en las reas de Bhairamgarh, Gedam y Bijapur y en los que se hacinan en estos momentos 50.000 personas (6).

Pagados por terratenientes y por el propio estado indio, los paramilitares cobran un sueldo estimado en 1.500 rupias mensuales (unos 26 euros). La guerra contrainsurreccional, como en los pases centroamericanos mencionados o en Per y Colombia, intenta cortar a base de terror el avance de la guerrilla. Se estima que son unos 5.000 los integrantes del Salwa Judum y el idelogo, al estilo de los paramilitares colombianos que ampar el actual presidente, lvaro Uribe, durante su etapa como gobernador de Antioquia, fue el principal dirigente del Partido del Congreso en Chatisgarh. Este es el partido al que pertenece el presidente Singh. A ellos hay que sumar unos 2.000 policas "contraterroristas", que han seguido un curso de formacin similar al que dio origen al tristemente clebre Batalln Atlacal de El Salvador, que cometi innumerables asesinatos masivos, vejaciones, intimidaciones y desplazamientos forzosos. Por si esta formacin paramilitar no es suficiente para parar a la guerrilla, el gobierno otorga, adems, recompensas de un milln de rupias (unos 17.000 euros) por la delacin de los principales dirigentes guerrilleros.

Esta estrategia est en marcha preferentemente en la "zona roja", denominacin que el gobierno hind otorga a los estados de Andhra Pradesh, Madhya Pradesh, Orissa, Maharashtra y Bihar, aunque en los ltimos meses se ha desatado una impresionante campaa militar guerrillera en Chatisgarh que ha hecho que el ejecutivo de Nueva Delhi ponga sus ojos en este estado dejando un poco aparcados sus planes en los anteriores. La razn del por qu los maostas se estn centrando en Chatisgarh es que este estado, junto al de Jharkhand, se est conviertiendo en la punta de lanza de la poltica neoliberal del gobierno tras firma de suculentos contratos de millones de dlares con las grandes corporaciones industriales, nacionales y multinacionales, del acero, hierro, carbn y de la electricidad que van a suponer un nuevo auge del xodo de campesinos a los barrios miseria de las ciudades. De hecho, el ms reciente ataque guerrillero se produjo el 3 de junio contra la central elctrica de Narayanpur, un distrito de Chatisgarh (7).



Los maostas suelen ser muy parcos a la hora de reivindicar sus acciones. Es un hecho que el control guerrillero de este estado es casi total, con 10 de los 16 distritos que lo componen en su poder (8) y que sus acciones militares con cada vez ms audaces, incluyendo atentados contra autoridades, policas, representantes polticos y objetivos estratgicos econmicos e industriales.

La pretensin gubernamental es circunscribir la presencia maosta en esa "zona roja" y evitar que se extienda con igual fuerza por el resto del pas. Una vez conseguido el objetivo, la represin se centrara en lo que se puede denominar "bases de apoyo" o zonas liberadas. No obstante, son los diferentes estados quienes tienen responsabilidad en cuestiones de seguridad y no el gobierno central, de ah que en la represin participe la polica y no el Ejrcito, y hay diferentes opiniones sobre la mejor forma de enfrentarse al auge guerrillero. En Andhra Pradesh hay una tendencia a entablar negociaciones directas mientras que en Chatisgarh se fomenta el fenmeno paramilitar, por mencionar los dos ejemplos ms extremos. En estas posturas influye en papel que la izquierda moderada tiene en los diferentEs gobiernos e, incluso, en el gobierno central que sin este apoyo caera, como se ha dicho ms arriba. Esa es la razn por la que se estn intentando poner en marcha tmidas reformas agrarias en toda India y que tiene como experiencia piloto la que en 2005 se puso en marcha en el Estado madre de la guerrilla: Bengala Occidental.

Por el momento, la guerrilla est dejando a un lado las ciudades para centrarse en el control total del campo, siguiendo la vieja estretagia de cercar las ciudades desde el campo. La estrategia es penetrar en las reas rurales, consolidarse en ellas y, una vez que consideran seguras sus bases de apoyo, ir estableciendo coordinaciones eficaces y efectivas entre las diferentes clulas en otros Estados. Es la estrategia clsica y que tan buenos resultados ha dado en Nepal. Al igual que sus camaradas nepales, los maostas indios respetan a los cargos locales incluyendo a policas- si el pueblo considera que son honestos y no estn comprometidos en casos de corrupcin o represin. Tambin respetan a las empresas que estn instaladas en sus zonas de influencia, pero las cobran un impuesto revolucionario, que oscila entre el 15 y el 20% de sus beneficios, con el que financian sus actividades.

Historia de los naxalitas

Los maostas hindes son conocidos como naxalitas, denominacin que surge del poblado de Naxalbari, perteneciente al estado de Bengala Occidental, donde tuvieron lugar las primeras acciones armadas de una organizacin denominada Grupo Guerrero del Pueblo, brazo armado del Partido Comunista de India (marxista-leninista), que con la consigna de una reforma radical de la propiedad de la tierra mantiene desde los aos 60 en jaque al estado indio. Aunque la rebelin que impulsaron -toma de tierras, quema de registros del catastro de propiedad, derogacin de las deudas hipotecarias de los campesinos y ejecucin de los ms significados opresores y usureros- apenas dur tres meses, termin con una dursima represin que caus ms de 10.000 muertos y la casi desaparicin de los cuadros de la organizacin. Pero algunos grupos siquieron activos aunque sin contacto entre ellos. Eso provoc el fraccionamiento del PCI (m-l) que ha durado hasta el ao 2003, cuando el Centro Comunista Maosta y el Centro Revolucionario Comunista de la India se unifican formando el Centro Comunista Maosta de la India (CCMI) y, un ao ms tarde, en 2004, se produce otra unificacin con una tendencia del PCI (m-l) denominada "Guerra Popular". As es como surge el actual Partico Comunista de India (maosta) y su principal lema es "combate contra el feudalismo y el imperialismo".

Si hay que hacer caso a los informes de los servicios de inteligencia de India, maostas de ese pas se han fogueado en la guerra popular revolucionaria de Nepal, donde habran adquirido mayor formacin poltica y experiencia militar. Estos servicios de inteligencia estiman que el Ejrcito Guerrillero del Pueblo (nombre de la rama militar de los maostas indios) contaba el ao pasado con 8.000 combatientes, 25.000 milicianos defienden las bases de apoyo y realizan labores de inteligencia y ayuda logstica a los combatientes- y 50.000 cuadros polticos. Cifras pequeas si se tiene en cuenta que India es un pas con cerca de 1.000 millones de habitantes, pero el rpido desarrollo del movimiento maosta ha encendido las alarmas entre la lite poltica india (9). La miseria de dos terceras partes de la poblacin india y la opresin social se contraponen a los deseos de la lite de convertirse en una potencia regional al calor del arma nuclear y el acuerdo con los EEUU. Hoy los naxalitas son una realidad que hay que tener en cuenta. Tal vez los occidentales que recalan en India hayan podido comprobar que "naxa" ha pasado al vocabulario de los hindes como expresin equivalente a "campesino rebelde" y que la lucha, actual y pasada, de los naxalitas forma parte de la cultura india moderna, incluso en el mbito cinematrogrfico.

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(1) Rajiv Sikri, "Estn los lderes de India, China y Rusia preparados para un desarrollo radical?
http://www.nodo50.org/ceprid/territorios/rrii/

(2) Alberto Cruz, "India e Irn: otra muestra de la hipocresa occidental "http://www.rebelion.org/noticia.php?id=27805

(3) Asia Times, 1 de junio de 2007.

(4) Cristian Science Monitor, 28 de agosto de 2006

(5) France Press, 15 de marzo de 2007.

(6) The Indian Express, 7 de junio de 2007.

(7) The Hindu, 3 de junio de 2007.

(8) Prensa Latina, 15 de marzo de 2007.

(9) The Pioneer, 27 de abril de 2006.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Especializado en Relaciones Internacionales.

[email protected]



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