Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2007

Publicado en Ediciones Bajo Cero
Prlogo a "Textos antisionistas" de Agustn Velloso

Alberto Cruz
Rebelin


Un espacio de conflicto. As es como se sita a Palestina en el marco de la investigacin acadmica, de la informacin en los medios. Un espacio de conflicto en el que es necesario rescatar la construccin de la paz, se dice desde los valores y actitudes -preados de mala conciencia- de la sociedad bienpensante. El fcil discurso de las dos violencias, del manido concepto de paz en su vertiente negativa (ausencia de conflicto) en vez de en su vertiente positiva (resolucin de las causas que dan origen a ese conflicto). El reconocimiento, en definitiva, de que gran parte de la literatura y de la prctica refleja los valores y actitudes pretendidamente liberales pero siempre vinculados a los intereses estratgicos y econmicos de los grandes poderes. Por eso es necesario fijar posiciones y dejar atrs las pretensiones de objetividad y neutralidad, as como a la falsa equiparacin entre opresor y oprimido haciendo caso omiso al sistema de opresin.

Deca Edward Said que "la tarea del intelectual crtico es no caer en la incapacidad de evaluar y sopesar la evidencia comparativa entre el pecador y su vctima, el decir de manera sosa que todo el sufrimiento humano es igual". No. Lo importante es ver lo que hace la parte ms fuerte y cuestionarla, no justificarla argumentando que la parte ms dbil hace lo mismo (tal vez habra que decir ojal pudiera!, puesto que eso provocara un cambio en la correlacin de fuerzas que llevara, inevitablemente, a un acuerdo de paz duradero). El pedagogo brasileo Paolo Freire iba ms all y criticaba los pretendidos esfuerzos acadmicos y educativos en pro de la paz "si en lugar de revelar el mundo de injusticia, lo que hace es opacarlo y cegar a sus vctimas porque, la reflexin, si es verdadera, conduce a la prctica". Y es en esta lnea en la que hay que ubicar los textos de Agustn Velloso. Es fcil hablar de lo que ha ocurrido en Palestina desde la creacin del Estado de Israel, el xodo forzado de millones de personas a quienes se niega no slo el derecho al retorno a su tierra, sino a su propio reconocimiento como pertenecientes a un pueblo; el genocidio sistemtico a que se enfrenta y la muerte de toda una generacin de jvenes, la destruccin de su cultura y modo tradicional de vida. Pero no lo es tanto de la necesidad de ayudar al pueblo palestino impulsando la necesidad de cambios fundamentales en las polticas de los pases de occidente, presos del discurso maniqueo y falso del "terrorismo y la lucha antiterrorista" proveniente del centro neurlgico de la globalizacin (EEUU) y donde se define como terrorista cualquier lucha contra la injusticia o por la dignidad y liberacin nacional y social. Si el 11-S de 2001 marca el punto de inflexin, en el caso de Palestina este discurso viene de mucho ms atrs, como bien se pone de manifiesto en el primer artculo que recoge este libro, "El poderoso impone su ley a sangre y fuego", escrito casi un ao antes.

Con Palestina venimos asistiendo desde hace ms de una dcada a una asuncin del discurso israel, segn el cual paz equivale a seguridad. Con ello se invierte la lgica del conflicto: ya no estamos ante la ocupacin militar de unos territorios (Gaza, Cisjordania y Jerusaln Este) sino ante una cuestin de simple terrorismo. Da igual que los combatientes palestinos ataquen un tanque, un convoy de soldados, un asentamiento de colonos, un comercio o un autobs de lnea. Todo es terrorismo y, por lo tanto, hay que acabar con ello como sea. Da igual que la resistencia palestina contra la ocupacin est amparada por el derecho internacional o a que exista proporcionalidad entre los medios utilizados por los palestinos, que no tienen Ejrcito -en virtud de los tan alabados Acuerdos de Paz de Oslo de 1993, condicin que mantiene la "Hoja de Ruta"- y los objetivos perseguidos, que no son otros que la retirada israel a las fronteras de 1967. En este sentido es muy gratificante leer el repaso que hace Velloso a cmo la ONU ha venido tratando a Israel, las decenas de resoluciones aprobadas de las que Israel ha hecho caso omiso "sin que por ello se aprecie un avance en el cumplimiento de los fines de la Carta de las Naciones Unidas", como dice el autor, lo que significa, en la prctica, un aval a la poltica de hechos consumados que viene impulsando el rgimen sionista. Ah est el hecho sangrante de la resolucin del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya en contra del muro del apartheid y sin que an se haya implementado. El muro avanza y, con l, las fronteras de un Israel cada vez ms grande y una Palestina cada vez ms pequea mientras occidente mira complacido hacia otro lado.

Es el prt--porter ideolgico, ese que nos dice lo que tenemos que pensar, cmo tenemos que comportarnos, cmo vivir. Un prt--porter ideolgico en el que la lucha armada no est bien vista, y menos la palestina: indignmonos por la violencia de respuesta con ms intensidad que con la que la origina. En este sentido, el artculo titulado "La Intifada espaola del dos de mayo de 1808: lecciones para la Intifada palestina" supone un soplo de aire fresco y un llamado a la conciencia, que se repite a la hora de abordar otras acciones armadas recogidas en el apartado "La resistencia". Si la distribucin de los artculos en tres partes ayuda a una cabal comprensin de la interpretacin combatiente de la realidad palestina, la ltima es la ms completa puesto que pone de manifiesto la hipocresa de quienes piden concesiones a los combatientes, a los resistentes y no a los ocupantes.

Los artculos de Agustn Velloso nos sitan en el dilema dialctico legalidad-tolerancia ante los hechos consumados. La tragedia palestina es consecuencia de una poltica imperialista globalizadora basada en la opresin, la ocupacin y el apoyo ilimitado que recibe Israel para convertirse en el instrumento de occidente para controlar la regin de Oriente Medio mediante la negacin de los derechos humanos, tan proclamados en otras partes, la ocupacin militar y la agresin tambin por la fuerza de las armas. A Palestina se le ofrecen planes que no son de paz, sino de rendicin, y se inscriben una y otra vez en la lgica imperialista de crear y sostener regmenes polticos -como el de Abbas- en los que la legitimidad por contar con respaldo popular brilla por su ausencia y la nica legimitidad legtima, valga la redundancia y el juego de palabras, es su adecuacin y sumisin al imperio. Si como muestra vale un botn, recurdese el papel de la UE en el boicot a que se ha sometido al pueblo palestino tras el triunfo de Hams en las elecciones ("Todos contra Hamas? No, todos contra los palestinos").

Un intelectual espaol, Jos Bergamn, respondi a quienes le criticaron que en su calidad de catlico apoyase al gobierno de la II Repblica que "existir es pensar y pensar es comprometerse". Eso es lo que nos muestran los textos de Agustn Velloso, sobrios, rigurosos y decididamente combativos, alejados del pragmatismo de quienes piensan que hay que hacer del caso de Palestina un nuevo ejercicio de viabilidad y relegar la lucha de liberacin nacional a los libros de historia. El reconocimiento de los derechos nacionales del pueblo palestino representa una amenaza para la existencia colonial de Israel, por lo que hay que desnaturalizarlos. Ya no se denomina a Gaza, Cisjordania y Jerusaln Este como Territorios Ocupados, pero lo estn y esa es la raz del problema y el hilo conductor de los artculos que se recogen en este libro, indispensable para comprender desde el compromiso ms activo una realidad mucho ms desconocida de lo que a veces creemos.

Sobre Palestina se ha escrito mucho, desde el Estado espaol poco. Agustn Velloso es una de las excepciones. Y sus artculos, parte de los cuales estn recogidos en este oportuno libro, deberan ser de obligada lectura para todas aquellas personas que creen en la paz (en su sentido positivo), en la justicia social, en la soberana y en la autodeterminacin de los pueblos.

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