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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2007

El viaje del PSOE al centro del electorado

G. Buster
Sinpermiso


Las vacaciones estivales en el reino de Espaa han servido para escenificar el anunciado viaje del PSOE al centro del electorado. Como en la trama imaginada por Julio Verne en su Viaje al centro de la tierra, los expedicionarios de Ferraz [la calle de la sede central en Madrid del PSOE] han tenido que hacer frente a peligros desconocidos y a monstruos primitivos al margen de la evolucin ocurrida en la superficie del planeta, aunque en este caso el escenario fuera Navarra y el pos-carlismo de UPN, la fiera pretendidamente amansada. Pero mientras Julio Verne es un ejemplo de optimismo tecnolgico y de racionalidad lgica, el viaje al centro de Ferraz ha demostrado una peligrosa incoherencia ideolgica y estratgica. Una incoherencia por otra parte ensimismada, incapaz de comprender los primeros atisbos de ruptura popular con el proyecto Zapatero que la crisis de las infraestructuras en Catalua ha puesto de manifiesto, o el alcance de las dudas, por decirlo sin acritud, que plantea en el conjunto de las izquierdas una cesin a la derecha de un gobierno autonmico estratgico como es Navarra.

A pesar de ser las dos cuestiones centrales de este verano, no han sido por supuesto las nicas. El anuncio de la ruptura del cese el fuego de ETA del 5 de junio ha acabado teniendo sus dramticas consecuencias en el atentado de Durango del 25 de agosto, aunque solo haya habido dos heridos leves y daos materiales. El lapso de 80 das ha demostrado la capacidad represiva del Gobierno contra los comandos de ETA, frustrando al menos cinco intentos de atentado con detenciones que han blindado al Gobierno frente a la crtica del PP, arrebatndole esa lnea de oposicin. Pero es una carrera contra el tiempo, mientras Arnaldo Otegi el principal portavoz de Batasuna, en prisin desde el 8 de junio y sin la solidaridad de una campaa por su libertad digna de ese nombre, recordaba en una entrevista que el proceso no tiene alternativa, aunque la palabra paz ya haya sido enterrada/1.

Al mal tiempo veraniego que ha evitado quiz incendios como los del Peloponeso griego, o los ha limitado a Castelln se han sumado tambin las primeras nubes amenazadoras de la crisis financiera hipotecaria en EE UU, a pesar de las inmediatas seguridades balbuceadas por el Ministro de Economa Solbes. A su favor poda ensear un elogioso artculo de The Economist, situando a Espaa al frente del crecimiento econmico de la OCDE. Lo que le permiti, como a Zapatero en el debate del estado de la nacin/2, evitar entrar en las contradicciones del modelo de desarrollo.

Pero la vuelta al curso poltico sigue marcada por el agotamiento del proyecto Zapatero. No es ya que la Vicepresidenta De la Vega ria a los subsecretarios de los ministerios por su falta de iniciativas. Es que los zig zags a derecha e izquierda del equipo gobernante han perdido todo objetivo estratgico; slo buscan responder tcticamente a las encuestas de opinin, y los horizontes de cambio social y poltico dan paso al hispnico virgencita, que me quede como estoy, convertido en gran leit motiv del viaje al centro.

La entrevista de apertura del curso poltico de Zapatero en El Pas de hoy (2-09-2007) es una expresin al ms alto nivel de esa parlisis de iniciativa poltica: se vende lo hecho, como si no estuviera ya consumido polticamente, y no se ofrece proyecto para una segunda legislatura, que queda reducida a un poco ms de todo lo mismo. La resistencia abierta y el conflicto social planteado desde la derecha ante cualquier perspectiva de cambio, por moderada que sea, pretenden superarse por la va de ignorarlos. O lo que es lo mismo, pretendiendo limar todas las aristas de ese mismo cambio, hasta que deja de ser tal y se convierte en la gestin de la parlisis. Se olvida as que la polarizacin poltica alimentada en estos aos por el PP, con el apoyo de poderes fcticos como la Iglesia, tiene el objetivo final de recuperar la gestin directa del Gobierno, del que considera fue desalojado ilegtimamente por una conspiracin tras el 11-M.

Navarra

Quizs convenga comenzar recordando la importancia estratgica de un cambio progresista en Navarra. Sin ese cambio, y a travs de un partido regional que hunde sus races en el carlismo y est hoy dominado por el Opus Dei Unin del Pueblo Navarro, la derecha espaola tiene en la prctica un derecho de veto sobre un posible proceso de paz en Euskal Herria. Es en Navarra donde la experiencia poltica de la izquierda nacionalista ha permitido que sectores de la izquierda abertzale se articulen en Aralar, fuera de la estrategia de ETA, y hayan podido construir una coalicin como Nafarroa Bai, capaz de convertirse en la segunda opcin poltica.

La negativa de la ejecutiva federal del PSOE contra la opinin mayoritaria de rganos y afiliados del PSN a liderar una mayora de progreso con Nafarroa Bai e IU, a pesar de ser la tercera fuerza poltica, enva tres mensajes que perfilan el pretendido viaje al centro: 1) La direccin del PSOE no tiene un horizonte de proceso de paz, sino de mera pacificacin, subordinado a la presin del PP y de la derecha del propio partido, que son capaces de imponer un veto, a pesar de las promesas de Zapatero en el debate del estado de la nacin; 2) La apuesta de un sector de la izquierda nacionalista vasca por entrar en un proceso de paz independientemente de ETA, como es el caso de Nafarroa Bai, se queda sin efectividad poltica, porque las opciones del Gobierno Zapatero estn determinadas por su poltica anti-terrorista ante ETA; 3) La federalidad es un concepto inexistente en Ferraz: desde Madrid se impone una poltica de este alcance al Partido Socialista Navarro, amenazando con la expulsin a la mayora disidente.

Al final, el nico argumento esgrimido por el secretario de organizacin federal, Jos Blanco, para entregar a la derecha de UPN en minora el gobierno de Navarra es que la alianza con Nafarroa Bai, aun consolidando el voto socialista en Navarra, poda hacer perder votos en el resto de la pennsula, o mejor dicho, en Andaluca, Castilla y Extremadura, en las prximas elecciones generales previstas para marzo de 2008. Todo apunta a que Manuel Chaves, Presidente de Andaluca y del PSOE, con el apoyo directo de Bono, Ibarra y los barones de la derecha socio-liberal, han sido el elemento decisivo de presin, acompaado tambin, con motivaciones propias, por el ministro del interior, Rubalcaba, para cerrar definitivamente la bsqueda de un proceso de paz como sea de identidad del gobierno Zapatero. Como bien ha sealado Paco Roda/3, se trata no solo de una cuestin poltica tctica que refleja la correlacin de fuerzas, sino de uno de los limites simblicos reimpuestos por las clases dominantes ante las ambigedades de Zapatero.

La nica satisfaccin ante esta vergenza ha sido la reaccin de los militantes socialistas navarros que, en su inmensa mayora incluyendo a las agrupaciones de la Ribera, la regin ms alejada de la identidad nacional vasca, han contestado abiertamente la imposicin de Ferraz. Su candidato Fernando Puras ha dimitido, como la direccin de las Juventudes Socialistas, y el Comit Regional se ha expresado con clara mayora a favor de una coalicin de progreso, a pesar de que los cargos electos en el Parlamento de Navarra se han plegado al chantaje de la direccin federal/4. Las pretensiones de Ferraz de asegurar la estabilidad institucional del gobierno minoritario de la UPN no haciendo oposicin real chocan con una clara mayora social inclinada al cambio en Navarra, lo que acabar forzando, mas pronto que tarde, una mocin de censura y la cada del Gobierno de la UPN.

Catalua

Los apagones elctricos, los atascos en las autovas de salida de Barcelona, de 70 km. De largo, los retrasos y parones de horas de los trenes de cercanas, la congestin del aeropuerto del Prat; todo eso y ms ha llevado a la vida cotidiana de millones de catalanes uno de los elementos centrales de debate en los presupuestos del Gobierno Zapatero: la falta de inversiones suficientes en infraestructuras. El problema no solo afecta a Catalua, sino que se extiende a la cornisa cantbrica, hasta Galicia y el eje del Levante, sin olvidar a ambas Castillas o Canarias.

La acumulacin de dficit es el resultado de una compleja suma de factores: el aumento y concentracin de la poblacin en el Levante mediterrneo, una de las zonas de mayor crecimiento econmico; una poltica fiscal de dficit cero introducida por el primer Gobierno Aznar en nombre de la convergencia del euro, pero mantenida por las polticas de Solbes; las privatizaciones de los aos 80 y 90 de los servicios pblicos y la falta de control sobre inversiones y calidad de los servicios, a pesar de los inmensos beneficios de las compaas.

En el caso de Catalua, la aportacin por parte del Gobierno central de un flujo de inversiones proporcional a la aportacin del PIB de la comunidad se ha convertido en una reivindicacin central de todas las fuerzas polticas catalanas, a excepcin del PP. La reforma del Estatut, al suponer un avance en la atribucin de competencias, debera haber permitido una mejor gestin y control de esos servicios pblicos. Pero Solbes se ha negado hasta la fecha a presentar la balanza fiscal con las comunidades autnomas y a negociar el nuevo marco de financiacin, alegando que solo ser posible cuando se cierre el ciclo de reformas estatutarias. La consecuencia es que el Estatut es papel mojado, y sus efectos, inmediatamente visibles, como en este verano.

La falta de una concepcin federal de la estructuracin del estado, patente en el debate del estado de la nacin entre el representante de ERC y Zapatero, vuelve a reaparecer, como la lava en la novela de Julio Verne, por otras grietas y pasadizos. A veces en el propio PSOE, como cuando Juregui convierte el federalismo en un arbitraje bonapartista desde el centralismo, con la denominacin de federalismo competitivo, o como cuando el propio Zapatero lanza la imagen de marca de Gobierno de Espaa. La cuestin nacional no es slo una reivindicacin democrtica de la propia identidad, sino que implica la modernizacin imprescindible de un estado de las autonomas a las que se han transferido funciones esenciales ligadas al gasto pblico sin una reforma fiscal y presupuestaria que las sustente, aplicando as polticas de austeridad encubiertas que empiezan a resultar amenazantes para el propio crecimiento econmico, adems de agravar y acrecentar la desigualdad social, como viene denunciando, entre otros, Vicen Navarro con un apoyo estadstico incontrovertible.

Los apagones y los atascos veraniegos de Catalua han azuzado una crisis del Gobierno de Progrs cataln, sobre la base de un aumento de la abstencin patente en todas las encuestas. El electorado de izquierdas cataln ha sido la primera piedra del proceso de cambio iniciado por la derrota del Gobierno Aznar, pero tres aos y medio despus ve cada vez con ms desapego y frustracin la accin de un Gobierno Zapatero incapaz de avanzar en la modernizacin estructural de la comunidad, para no hablar de las reivindicaciones democrticas nacionales. Hasta la propia CiU, el partido de la burguesa catalana, a pesar de la presin de sectores encabezados por su portavoz en Madrid, Durn i Lleida, para firmar en esta legislatura un pacto de gobierno con el PSOE que quieren tambin los sectores socio-liberales de este partido se ve ahora obligada a poner condiciones. O incluso a advertir, por boca del ex-presidente Pujol, que esas condiciones sern tan exigentes que harn casi imposible esa alianza, porque los sectores ms populares de su electorado no la aprobaran. Es difcil dar crdito a estas afirmaciones en el caso de CiU; pero reflejan la presin popular existente alimentada por la crisis de las infraestructuras.

Crisis e inestabilidad

El viaje al centro del PSOE esta provocando una crisis poltica de orientacin en el conjunto de los partidos nacionalistas y de izquierdas y una creciente inestabilidad en el imprescindible sistema de alianzas en las que tendra que apoyarse un gobierno que, como el de Zapatero, no goza de mayora parlamentaria propia.

Hasta ahora, la movilizacin de la derecha y el miedo a una vuelta del PP han contribuido a facilitar alianzas a derecha e izquierda. Pero la presente crisis no nace de una hipottica capacidad de la derecha espaola para construir una mayora propia descontada como est polticamente una derrota de Rajoy en marzo tras el debate del estado de la nacin, incluso en su propio partido, sino de los limites en los que se mueve el propio Gobierno Zapatero/5. El PP se enfrenta cotidianamente al debate sobre la sucesin de Rajoy, bien con los besos de judas del alcalde de Madrid, Gallardn, y su ofrecimiento de ir en las listas electorales, ya con los abrazos de oso del presidente honorario Fraga, o con la amenaza velada que implica la vuelta de Rodrigo Rato del FMI. Como bien ha sealado Javier Prez Royo, el problema del PP no es la sucesin de Rajoy como candidato, que caer como fruta madura tras su derrota electoral, sino que es Aznar como lder de la derecha espaola/6.

Las fuerzas polticas nacionalistas se encuentran todas divididas por un debate entre soberanistas y posibilistas, entre partidarios de mantener la alianza con el PSOE o intentar presionar desde una oposicin ms o menos frontal, segn se muestre el peligro de la derecha. En el PNV, la lnea separa a Imaz y a su proyecto de alianza con el PSE de Egibar y del Lehendakari Ibarretxe apoyado por EA y EB y de su bsqueda de una autonoma poltica respecto de Madrid y de ETA que pueda impulsar la movilizacin de la sociedad civil vasca para decidir sobre su futuro. CiU y ERC se disputan un voto popular por la mayora del catalanismo poltico. Coalicin Canaria ya se ha partido con su alianza con el PP contra el PSOE. Y la crisis se acabar manifestando mas pronto que tarde tambin en el BN gallego. A ello se suman la que arrastra IU desde el comienzo de la legislatura, relacionada no solo con el tratamiento de la cuestin nacional, sino tambin especialmente con el dficit social en el conjunto del estado, y la reciente de su socia catalana ICV/7. El motivo de fondo de este marco de inestabilidad para un sistema de alianzas que en el caso navarro se ha trasladado al propio PSOE es la incapacidad de los socialistas, y particularmente de Zapatero, de ir ms all de los lmites que frenan el cambio democrtico y social, con un proyecto modernizador la modernizacin definitiva ,segn Zapatero que trajera consigo la ruptura con el modelo de desarrollo neoliberal y autonomista heredado del PP.

Para ser exactos en esta descripcin, hay que aadir un elemento fundamental: la derecha ha sido capaz de mantener una fuerte movilizacin poltica y social en estos tres aos, mientras que la izquierda vive a cuenta de la correlacin de fuerzas establecida en el ciclo de movilizaciones del 2002-2004, creciente y seriamente erosionada, con muy pocas excepciones. Zapatero tiene una fuerte presin social por su derecha, mientras que por su izquierda le asalta el miedo a una abstencin. Lo que intenta conjurar con la agitacin del fundado miedo al PP, por un lado, y por el otro, con el viaje al centro, a fin de competir por el electorado de una hipottica derecha moderada, asustada por la derecha extrema del PP. Pero en la actual fase de polarizacin poltica y social, el viaje al centro es en el mejor de los casos la aspiracin a unos equilibrios inestables por parte de unos aparatos polticos profesionales, no un proyecto de izquierdas para el cambio social y poltico.

NOTAS:

1/Aunque la izquierda abertzale ha mantenido una cierta capacidad de movilizacin local, la ruptura de la tregua ha vuelto a colocarla en una situacin defensiva que debilita su campaa por la completa legalizacin de sus candidaturas municipales. Rubalcaba lo ha expresado con su claridad habitual: Batasuna calla, porque esta esperando que hable ETA. Pero la eficacia de la capacidad represiva del estado espaol, gracias a la colaboracin con Francia y Portugal, ha sido importante en estos 80 das, alcanzando al aparato militar. Por otra parte, Qu nivel de violencia es asumible por la propia base social de la izquierda abertzale tras el fracaso del proceso de paz, cuando este sigue siendo el nico horizonte posible para los dirigentes de Batasuna? Incluso los rebrotes de kale borroka tras la prohibicin de los actos de homenaje a Sabin Euba en Amorebieta, la noche del 14 de agosto, parecen una expresin de frustracin ms que una estrategia de acumulacin de fuerzas.

2/ Las seguridades de Solbes parten de un modelo de endeudamiento hipotecario mucho ms estricto en Espaa que en EE UU, que dan un margen de seguridad sobre los pagos mayor, a pesar del endeudamiento del 115% de la renta disponible de las familias espaolas, no muy distinto del de las norteamericanas. Pocos das despus se hacia pblico que una serie de fondos de inversiones y de pensiones privadas espaolas si haban invertido volmenes importantes en el sector subprime hipotecario de EE UU a travs de fondos de riesgo. Pero si el efecto directo no parece sustancial, el indirecto y psicolgico sobre el sector de la construccin, ya en retroceso en sus tasas de crecimiento y cada vez ms dependiente de la compra de segundas viviendas por ciudadanos europeos, puede tener efectos acumulativos. Por otra parte, los optimistas datos de crecimiento de The Economist no pueden ocultar un dato tan significativo sobre el agotamiento del actual ciclo de crecimiento de casi once aos como es la tasa de beneficios. De todos los pases de la zona euro, Espaa es el pas con una cada en la tasa de beneficios ms rpida, en contradiccin con el ciclo ascendente en Alemania o EE UU. Esa cada sostenida, aunque desde niveles muy altos, aumenta la presin sobre los salarios que se har notar en el 2008- y la hace especialmente susceptible al coste de capital, aumento de tasas de inters y retornos de inversiones financieras, como bonos (Goldman Sachs, European Weekly Analyst, Junio 28, 2007).

3/ Paco Roda, Navarra: una razn incmoda, Rebelin 13-08-2007: A ver, los socialistas no tienen problemas ni en Catalua ni en Galicia para gobernar con los nacionalistas. Por qu aqu s? Porque Navarra es ms que una factora ideolgica. Es una razn incmoda. Una especie de axioma histrico no resuelto. Navarra desata las pasiones ms ntimas y representa para la derecha ms paleozoica un bandern de enganche, un toque de corneta o una homila apocalptica. Navarra representa el miedo atvico de Espaa a su fractura. Porque por Navarra puede llegar el secesionismo norteo. Por eso Navarra est condenada a ser, en el imaginario estatal, una caverna amnitica. El refugio espiritual ante la adversidad.Pero no slo por eso. Sino porque el poder de verdad, no el poltico, sino el que tiene capacidad para gestionar la vida y la libertad de las personas, el que define las estrategias de progreso o de miseria, el que configura los grandes circuitos de consumo y venta, el que gestiona la verdad y la mentira, el que determina nuestros puestos de trabajo, nuestros intereses personales, nuestras pasiones y nuestra esperanza o nuestra felicidad, ha visto en esta operacin de cambio, una amenaza muy seria. Ese poder tiene nombre y apellidos.

4/ El sector critico del PSN se ha aglutinado finalmente en dos sectores: alrededor del ex secretario general Juan Jose Lizarbe y de las agrupaciones de la Ribera. Sus reivindicaciones son la celebracin de un Comit Regional -que ha tenido lugar el 31 de agosto, con la presencia de Jose Blanco (El Pas y Gara 31-08-2007)-, una poltica de alianzas para construir una mayora de progreso que desemboque en una mocin de censura del Gobierno de UPN; y un marco de autonoma para el PSN similar al del PS de Catalua. La existencia de esta mayora critica en el PSN, aunque dividida tcticamente en su choque con Ferraz y las simpatas que ha despertado en otras federaciones del PSOE-, contradicen el anlisis de que la coalicin de progreso en Navarra era imposible por la naturaleza misma del PSOE, como pretende Iaki Gil de San Vicente, El PSOE en accin, Rebelin 14-08-2007. De hecho, en vez de impulsar una campaa de movilizacin unitaria contra el Gobierno de la UPN que hubiera facilitado a la vez la reivindicacin de la plena legalizacin de las candidaturas de la izquierda abertzale en Navarra- Batasuna denunci la creciente presin popular a favor de una coalicin de progreso con Navarra Bai e IU como un segundo fraude tras la ilegalizacin de sus candidaturas. Priorizando los aspectos institucionales, dej de lado ser el eje de la movilizacin unitaria, porque la ruptura de la tregua hacia incompatible esta perspectiva de coincidir en la calle con las gentes de Nabai, IU y socialistas.

5/ La incoherencia del viaje al centro del PSOE oblig a Ferrar a conceptualizarlo con una nota de prensa, recogida por el El Pas el 27-08-2007, El PSOE centra su imagen: El inicio del nuevo curso poltico que acaba de arrancar est marcado por la cita electoral de marzo y la confrontacin poltica entre el PSOE y el PP, con el trasfondo de la amenaza terrorista de ETA. Ante esta situacin, los socialistas quieren romper la dinmica que ha marcado la legislatura, centrada en las reformas territoriales y el dilogo con la banda terrorista, convertidos por el PP en eje del debate poltico. Las encuestas dan favorito al PSOE, pero no con la suficiente holgura como para tener asegurada su victoria en las urnas en marzo. Para garantizarla, los socialistas intentarn poner en valor su accin de Gobierno; sobre todo, en su vertiente de cohesin social y territorial. Quieren impedir que el PP monopolice el smbolo de la nacin espaola, que ha tratado de apropiarse al hilo del debate sobre la reforma del Estatuto de Catalua. Y ofrecern como alternativa la cohesin social y territorial de Espaa que el Gobierno ha reforzado en estos tres ltimos aos a travs de sus polticas sociales y de las inversiones en infraestructuras. No se trata de dar un bandazo poltico. La prueba es que el Gobierno va a tratar de mantener sus apoyos multipartidistas en el Parlamento hasta su disolucin. Lo que se trata es de explicar lo que el Gobierno ha hecho en esta legislatura y profundizarlo en la siguiente, recogindolo en el programa.

6/ Javier Prez Royo, La sucesin de Aznar, El Pas, 1-09-2007. 7/ Ver en este sentido la interesante descripcin de la estructuracin poltica de la izquierda en Europa que hace Jordi Borja, Con dos izquierdas y no estar loco, El Pas, 20-08-2007.

* Gustavo Bster, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es el heternimo de un analista poltico madrileo.

www.sinpermiso.info


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