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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2007

Morir en Madrid, hoy

G. Buster
Sin Permiso


"Mientras la estrategia de polarizacin social de la derecha extrema del PP -con su combinacin de movilizacin extraparlamentaria y bloqueo a partir del aparato del estado- pareca tener posibilidades de xito culminantes en una victoria electoral del PP, la extrema derecha mova en el mismo terreno. Pero cuando empieza a ser evidente que esa estrategia puede fracasar y que la izquierda va camino de volver a ganar las elecciones de marzo de 2008, las organizaciones fascistas y xenfobas comienzan a actuar por su cuenta en una estrategia de tensin destinada, primero, a provocar la abstencin, y despus, a justificar una nueva campaa de deslegitimacin de los resultados electorales que tome el relevo de la ya desacreditada teora conspiratoria aznariana del 11-M, basada ahora en la pretendida inseguridad ciudadana y en el cultivo de la ms soez xenofobia antiinmigrante"

El pasado 11 de noviembre, Carlos Javier Palomino, un joven madrileo de 16 aos, fue apualado y muerto en el metro de Legazpi por un soldado de 24 aos de ideologa fascista. Carlos se diriga, con un grupo de amigos, a una contramanifestacin organizada por la Coordinadora Antifascista de Madrid en repulsa por la concentracin del partido fascista Democracia Nacional en el barrio de Usera a la hora en la que suelen reunirse en la plaza de Legazpi los inmigrantes latinoamericanos del sur de Madrid.

No era la nica. Esa misma maana, la delegacin del gobierno haba autorizado tambin otro acto de otro grupsculo fascista, el Frente Nacional, contra los trabajadores inmigrantes en la plaza de Cuatro Caminos, en el popular barrio de Tetun, donde residen muchos de ellos. Asistieron 150 militantes de extrema derecha, a los que un cordn policial impidi entrar en el barrio. Ambos actos, el de Legazpi y el de Cuatro Caminos, haban sido preparados con una pegada de carteles por las zonas de la ciudad consideradas "nacionales", utilizando la imagen de las ovejas blancas que expulsan al cordero negro del partido suizo xenfobo UDC, ganador con el 29% de la recientes elecciones legislativas en aquel pas.

En los ltimos quince aos, la violencia fascista, dirigida en buena parte contra los trabajadores inmigrantes, se ha convertido en un problema poltico real. Han tenido lugar ocho asesinatos desde 1992 y ms de 6.000 agresiones en 200 municipios en solo cuatro aos/1. Lejos de tratarse de un "problema entre bandas de jvenes fascistas y antifascistas" como pretenden algunos informes de la polica y los medios de comunicacin de la derecha, estamos ante la reorganizacin de un sector del espectro poltico que va desde el franquismo nostlgico de los nietos de Blas Piar, de los grupsculos falangistas, del populismo xenfobo de Democracia Nacional, del nacional-catolicismo de grupos juveniles parroquiales y de colegios religiosos, hasta los grupos neo-nazis skins y asociaciones de clubs de ftbol, como los Ultra-Sur del Real Madrid. Hace escasamente unos meses, Sin Permiso reproduca un articulo de Miguel Urbn que adverta del proceso de reorganizacin de la extrema derecha espaola/2.

Una estrategia de tensin

La pregunta esencial es cul es la funcin poltica que cumplen esta violencia y esta reorganizacin del fascismo espaol para las clases dominantes. De ser parte de los servicios de orden del Partido Popular y la Asociacin de Victimas del Terrorismo (AVT), han pasado a convocar sus propias manifestaciones, y se multiplican los actos de agresin en la calle contra inmigrantes y militantes de izquierda en los ltimos meses.

La acumulacin de estas acciones de la extrema derecha coincide con el perodo preelectoral. As ocurri en Catalua en marzo, con las campaas antiinmigrantes de las listas de Plataforma per Catalunya de Josep Anglada, Vens Independents de Premi, o la Coalicin Adelante Catalua (una alianza de Alternativa Espaola y Democracia Nacional) de Esteban Gmez Rovira. O en San Sebastin, cuando el Tribunal Superior de Justicia vasco autoriz una marcha falangista por "la unidad de Espaa" en pleno Barrio Viejo de Donosti el 12 de octubre de este ao, dando lugar a una batalla campal entre la polica y los contramanifestantes, que consiguieron finalmente impedir el acto.

Ahora, en Madrid, la cadena de actos no puede ser ms llamativa: 11 de noviembre: las manifestaciones ya comentadas de Democracia Nacional y Frente Nacional; 17 de noviembre: marcha de Falange hasta el Valle de los Cados por "Jos Antonio Primo de Rivera, asesinado por los socialistas en 1936" y manifestacin de Alianza Nacional con la consigna de "la inmigracin destruye tu futuro" en la Puerta del Sol; 18 de noviembre: concentracin de la Confederacin Nacional de Excombatientes en la Plaza de Oriente; 20 de noviembre: otra marcha al Valle de los Cados, esta vez del Frente Nacional, mientras La Falange organizaba un acto en memoria de Jos Antonio en Alcal de Henares; finalmente, el 24 de noviembre la AVT convocaba su octava manifestacin en cuatro aos contra un proceso de paz inexistente en el Pas Vasco, al que daban su apoyo explicito Democracia Nacional, Alianza Nacional, Juventudes Falangistas, Espaa 2000, La Falange, Asociacin Comandante Ynestrillas, Espaa y Libertad, Frente Nacional, Los Peones Negros, Alternativa Espaola y Juventudes de la Falange Espaola.

Con la excepcin de la manifestacin de Alianza Nacional el 17 de noviembre, todas estas manifestaciones han sido autorizadas por la delegacin del gobierno de Madrid tras la decisin de la seccin octava del Tribunal Supremo de Justicia de Madrid, el cual, ante el recurso por la prohibicin de la marcha falangista del 18 de noviembre, estableca que: "no existe riesgo de alteracin del orden pblico, con peligro para las personas o bienes". Y ello a pesar del precedente del asesinato de Carlos Palomino el 11 de noviembre.

La financiacin econmica de estas manifestaciones y los recursos legales utilizados para su legalizacin no dejan lugar a dudas sobre la profundidad del entramado y su conexin con sectores de la derecha social. Es un secreto a voces, si se considera que el Arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastin Aguilar, desde la pgina web de su sede episcopal, menciona como "dignos de consideracin y apoyo" a grupos fascistas como FE de las JONS o Alternativa Espaola. O que el dirigente de esta ltima organizacin, Rafael Lpez-Diguez, trabaja en la consultora Suala Capital Partners SL, fundada por Patricia Botn, heredera del BSCH/3.

Se podra argumentar que se trata de un canto de cisne de las conmemoraciones tradicionales de estas organizaciones alrededor del 20 de noviembre, fecha de la muerte de Jos Antonio y Franco. Que este ao, tras la aprobacin de la Ley de la Memoria Histrica que las prohibir en el futuro, era la ltima oportunidad de escenificar la nostalgia fascista. Por el contrario, el propio Zapatero, en el cierre de la Conferencia poltica del PSOE, en septiembre del 2006, alertaba del peligro de una "nueva extrema derecha" alimentada por la estrategia de polarizacin poltica extraparlamentaria del PP, el revisionismo sobre la insurreccin del 18 de julio de 1936 y la dictadura franquista alentado por historiadores como Po Moa o Csar Vidal, el intento de revitalizar el nacional-catolicismo de la cpula episcopal con las beatificaciones de los "mrtires religiosos de la Guerra Civil" y la desapoderada campaa de los medios de comunicacin ("Espaa se rompe"), liderada por Jimnez los Santos desde la cadena de radio de los obispos, la COPE.

Mientras la estrategia de polarizacin social de la derecha extrema del PP -con su combinacin de movilizacin extraparlamentaria y bloqueo a partir del aparato del estado- pareca tener posibilidades de xito culminantes en una victoria electoral del PP, la extrema derecha mova en el mismo terreno. Pero cuando empieza a ser evidente que esa estrategia puede fracasar y que la izquierda va camino de volver a ganar las elecciones de marzo de 2008, las organizaciones fascistas y xenfobas comienzan a actuar por su cuenta en una estrategia de tensin destinada, primero, a provocar la abstencin, y despus, a justificar una nueva campaa de deslegitimacin de los resultados electorales que tome el relevo de la ya desacreditada teora conspiratoria aznariana del 11-M, basada ahora en la pretendida inseguridad ciudadana y en el cultivo de la ms soez xenofobia anti-inmigrante.

No conviene olvidar que las organizaciones fascistas se justifican finalmente, en relacin con otras formas de organizacin de la derecha, por su capacidad de violencia en la calle a la hora de enfrentar, dividir y desmovilizar a las clases trabajadoras. Esta funcin se subordina, en una situacin liberal-democrtica como la del Reino de Espaa, a la estrategia electoral de la derecha poltica "respetable", capaz de representar al conjunto de la derecha social. De hecho, las perspectivas electorales autnomas de la extrema derecha son mnimas, pero ligeramente crecientes. Desde 1979, primeras elecciones democrticas, ha pasado de los 378.964 votos de Fuerza Nueva a 17.061 en 1996, 30.957 en 2000 y 48.118 en 2004, que representan el 0,18% de los votos. Pero ello no la hace menos peligrosa en la calle.

La respuesta de la izquierda

La respuesta a esta ofensiva fascista del mes de noviembre ha puesto de relieve las debilidades, divisiones y disputas de la izquierda, a la bsqueda de una respuesta unitaria a la altura del desafo poltico existente.

La primera reaccin ha sido la de los sectores juveniles agrupados alrededor de la Coordinadora Antifascista, en Madrid y en numerosas ciudades. La Coordinadora se cre en Madrid en 1989, agrupando a las organizaciones de extrema izquierda comunistas y anarquistas, movimientos ocupas y alternativos para responder a las actividades anuales del 20-N de la extrema derecha. Desde entonces, ha convocado una manifestacin anual de unos cientos o miles de personas, segn el caso, con gran protagonismo de los jvenes estudiantes de enseanza media, de formacin tcnica y trabajadores precarios de los servicios, que hacan de ella su actividad central pblica, marcada por un "antifascismo" anti-partidos. En los ltimos aos, las manifestaciones han sido legalizadas, con fuerte presencia policial, que tema una importacin a Madrid de la kale borroka vasca, que nunca se ha llegado a producir.

La Coordinadora Antifascista convoc una primera asamblea para decidir su respuesta el da 13 de noviembre, tras una primera concentracin de unas 500 personas en la Puerta del Sol el mismo da del asesinato de Carlos. El lugar fue la parroquia "roja" de San Carlos Borromeo, en Entrevas, con una asistencia de unas 200 personas. La asamblea hizo un calendario de manifestaciones, en especial para el 17-N en Puerta del Sol, contra la de Alianza Nacional, adems de programar la anual de la Coordinadora, que este ao estaba prevista para el 24-N. Y se hizo eco de otras convocatorias, como paros en los institutos de enseanza media para el da 15, la de la Asociacin de Vecinos de Vallecas -barrio de Carlos Palomino- para el da 16 o la huelga de enseanza convocada por el Sindicato de Estudiantes para el da 22, seguida de manifestacin.

Pero los problemas polticos ms urgentes de la asamblea eran dos: cmo conseguir la legalizacin de la manifestacin del 24 de noviembre, con el especial agravio comparativo de la legalizacin de las anteriores manifestaciones fascistas y la de la AVT ese mismo da; y la reaccin paralela ante el asesinato de Carlos Palomino de las grandes organizaciones sindicales y polticas de la izquierda, agrupadas en el Foro Social de Madrid (FSM), que ya haba hecho una concentracin en Sol el da anterior.

En relacin con la legalizacin, la Coordinadora decidi volver a entrar en contacto con la delegacin del gobierno de Madrid y presentar un recurso ante los tribunales, adems de solicitar la ayuda a las organizaciones del Foro Social de Madrid (FSM). Pero al mismo tiempo que solicitaba esta ayuda, mostraba su desconfianza ante los partidos y sindicatos que consideraba "reformistas" y que, con su movilizacin masiva en una manifestacin unitaria propia, podan "robarle la poltica" y el protagonismo en la respuesta.

A pesar de los esfuerzos del FSM de mediar ante la delegacin del gobierno para la legalizacin y presentar la manifestacin del 24-N de la Coordinadora y la suya propia, prevista para el 2 de diciembre, no slo como compatibles, sino como fases distintas complementarias de una misma respuesta, la ideologa "anti-partido" de la Coordinadora cre todo tipo de fricciones.

En definitiva, lo que esta detrs es un debate clsico en el movimiento obrero desde los aos 30. Cmo derrotar al fascismo? Mediante una tctica de confrontacin interna en la izquierda por la hegemona del supuesto sector ms radical frente a la representatividad de las fuerzas "reformistas" o, por el contrario, a travs de una poltica de frente nico que agrupe a todos los sectores, aunque con formas de movilizacin distintas? Para toda una generacin de la izquierda madrilea se trata de su primer debate poltico serio, de fondo, en relacin con una experiencia de masas colectiva.

Para responder a este desafo fascista en Madrid parece evidente la necesidad de satisfacer tres condiciones: unidad, masividad en la respuesta y servicios de orden disciplinados. Ms cuando los nmeros con los que hay que medirse no son los cientos de las manifestaciones y concentraciones fascistas, sino los 65.000 de la manifestacin de la AVT el pasado 24 de noviembre. La mera movilizacin de las fuerzas aglutinadas entorno a la Coordinadora Antifascista no poda superar los miles, aunque fuese el sector ms joven y combativo. Slo la movilizacin de conjunto de los trabajadores madrileos, con sus partidos y sindicatos tradicionales, puede generar la movilizacin necesaria para aislar a los grupsculos fascistas y el medio social en el que se apoyan. La diferencia es que la experiencia del FSM, como una concrecin del frente nico, ha permitido hacer posible esa movilizacin unitaria del conjunto de la izquierda madrilea, como haba demostrado la gran manifestacin del cuarto aniversario de la guerra de Irak en marzo del 2007/4.

En cualquier caso, la prohibicin y represin de la manifestacin del 24-N programada por la Coordinadora Antifascista, en base al rechazo del recurso por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, ha tensado aun ms los trminos del debate. Un debate que ya ha enfrentado a los manifestantes del Sindicato de Estudiantes con un grupo de jvenes autnomos el da 22. Para los sectores mas jvenes es muy difcil aceptar un doble rasero en la legalizacin de las manifestaciones, que atribuyen directamente al PSOE, partido de la delegada del gobierno, al mismo tiempo que le ven convocando a la manifestacin del 2-D.

La manifestacin del 24-N acab siendo una coleccin de carreras, pequeas manifestaciones y enfrentamientos limitados con la polica en el centro de Madrid por parte de unos miles de manifestantes. Mientras, tena lugar a la misma hora la concentracin en Coln de la AVT. Solo despus de dos horas de carreras, la polica permiti una concentracin y homenaje a Carlos Palomino en el lugar de su muerte por parte de unos 500 jvenes.

En el resto del Reino de Espaa, la respuesta al asesinato de Carlos Palomino ha sido generalizada. En muchas ciudades se han producido pequeas manifestaciones y concentraciones de jvenes, aunque con una menor implicacin en algunos casos, ausencia de los partidos y sindicatos tradicionales. En algunas ciudades, como Barcelona y Granada, han acabado con enfrentamientos y disturbios, que amenazan con convertir esa experiencia generacional tambin en una ruptura de este sector juvenil con las grandes organizaciones obreras. Por si faltase algo, el da 23 de noviembre otro militante de extrema derecha acuchillaba a un joven antifascista en Cceres, en represalia por un anterior enfrentamiento.

Pero, a pesar del discurso sobre los "enfrentamientos entre bandas" de los informes policiales y de la prensa de derecha, un discurso involuntariamente alimentado por algunas reacciones pre-polticas de sectores juveniles antifascistas, lo vivido estos das en Madrid est muy lejos de ser una consecuencia postmoderna de la crisis urbana global. A pesar de estas explicaciones interesadas, la experiencia del fascismo en Espaa est an demasiado cercana como para que no sea reconocible para la mayora de la poblacin y de las clases trabajadoras lo que anda en juego. Incluyendo la integracin de los trabajadores inmigrantes, que ya suponen un 15% de la poblacin de la capital del Reino. Hoy, en Madrid, como en los aos 30, se puede morir a manos del fascismo. Lo que explica que PSOE, IU, CC OO 5/ y UGT hayan decidido finalmente tomar en sus manos el asunto de cmo responder y convocar de manera unitaria una manifestacin, a travs del FSM, el prximo 2 de diciembre. El desafo es demasiado importante como para permitirnos un fracaso.

NOTAS:  

1/Solamente en Madrid se han producido los asesinatos de Lucrecia Prez (13-XI-1992), Ricardo Rodrguez Garcia (21-V-1995), David Gonzlez Rubio (20-I-1996), Augusto Ndombele (20-VI-2002). Este ao qued tetraplgico de una paliza propinada por fascistas Miwa Buena Monake el pasado 10 de febrero en Alcal de Henares.  

2/ Miguel Urbn, "La extrema derecha en el Reino de Espaa", Sin Permiso, 25 febrero 2007, http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=1044. Vase tambin Juanma Romero, "Los cuatro grandes bloques de la extrema derecha en Espaa", diario Pblico, 18 de noviembre del 2007.

3/ Alfredo Muiz, "Los nietos de Blas Piar", Confidencial 18 octubre 2006, http://www.elconfidencial.com/ocio/indice.asp?id=3227  

4/ En aquella ocasin tambin se reprodujo el mismo debate a un nivel mas limitado. Un sector de organizaciones de la izquierda alternativa organiz su propia manifestacin, con consignas que ponan el acento en la diferencia con la poltica del Gobierno Zapatero, especialmente en Afganistn, para denunciar su carcter "reformista". El hecho de que IU defendiera la salida de las tropas espaolas de Afganistn en el seno de la manifestacin unitaria del FSM no fue argumento suficiente tampoco en aquella ocasin. La manifestacin alternativa no lleg a reunir 1.000 personas frente a las ms de 200.000 de la que fue la mayor manifestacin contra esa guerra en todo el mundo.  

5/ (Nota del Editor): Resolucin Ejecutiva Regional de CCOO de Madrid: CCOO CONTRA LA VIOLENCIA RACISTA, XENFOBA Y FASCISTA : En los ltimos cuatro aos, se han producido ms de seis mil agresiones racistas, xenfobas o protagonizadas por elementos de inspiracin fascista, en al menos doscientos municipios espaoles. En los ltimos meses su tendencia es creciente y han tenido su manifestacin ms reciente en la muerte por apualamiento de un joven madrileo de 16 aos. Ante esta situacin, la Comisin Ejecutiva Regional de CC.OO.-Madrid quiere manifestar lo siguiente: 1) Nuestra rotunda condena de estos actos que atentan contra los derechos humanos recogidos en la Constitucin. 2) Nuestra gran preocupacin al valorar que los discursos radicales y populistas y las polticas que debilitan la cohesin social contribuyen a alimentar estas conductas. 3) Nuestra exigencia a los poderes pblicos para que acten con la mxima eficacia en la prevencin de estos hechos. 4) Nuestra conviccin de que la defensa de los valores democrticos debe ser abordada por toda la sociedad empezando por la escuela, la familia y los medios de comunicacin. 5) Nuestra propuesta y compromiso de movilizar a todos los trabajadores y trabajadoras en defensa de los valores democrticos. Nuestro rechazo al reciente asesinato sucedido en Madrid y nuestra firme voluntad de dar respuesta a cualquier acto terrorista. 6) Reivindicamos una firme actuacin de los poderes pblicos en relacin con las asociaciones y organizaciones de todo tipo que, bajo la cobertura de fines polticos, culturales, deportivos, sociales, promuevan la discriminacin, el odio o la violencia racista, xenfoba o de carcter fascista, contra personas o grupos de poblacin concretos. Esas actuaciones de los poderes del Estado deben valerse de todas las herramientas existentes en un Estado de Derecho incluida, cuando proceda, la capacidad punitiva prevista para estos comportamientos en el Art. 515 del vigente Cdigo Penal. Por ltimo CCOO hace un llamamiento a la participacin de los trabajadores madrileos a la manifestacin convocada por el Foro Social de Madrid (en el que participa entre otras muchas organizaciones, CCOO) para el prximo domingo 2 de diciembre..- En Madrid, a 20 de noviembre de 2007.

*Gustavo Bster, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es el heternimo de un analista poltico madrileo.


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