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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-12-2007

La incontinencia de Dieterich y la autocrtica

Alberto Cruz
CEPRID


Un hombre es sabio mientras busca la sabidura; si llega a creer que la ha encontrado, se convierte en idiota
PROVERBIO RABE

La derrota del s en el referndum sobre la reforma constitucional venezolana ha desatado una curiosa carrera entre los intelectuales de medio mundo: unos hacen anlisis de la derrota viendo la botella medio llena, otros claramente medio vaca.

Entre los primeros destacan los latinoamericanos, esperanzados con un proceso que ha devuelto a sus pueblos la dignidad. Por toda la parte sur del continente se ha extendido un importante debate sobre el control nacional de la energa y otros recursos naturales, as como el que los beneficios que generan sean utilizados en sus propios pueblos y eso es debido al empuje dado por Venezuela. Se puede, y debe, discutir si la soberana del petrleo est en manos de Venezuela o contina en manos de las multinacionales, como apuntan sectores vinculados a Tercer Camino que criticaron con especial dureza los artculos 112, 113 y 115 del texto presentado a reforma constitucional-, pero lo que es innegable es que una parte muy considerable de sus beneficios ha revertido en el pueblo. La recuperacin de las riquezas nacionales fue uno de los catalizadores que llevaron a Evo Morales a la presidencia y se convirti en uno de los referentes principales para las diferentes expresiones de la izquierda en Ecuador, Nicaragua o Per y que tambin ha incidido en el rechazo popular a la firma de tratados de libre comercio en Colombia, Uruguay, Costa Rica y otros pases.

Entre los segundos destacan los europeos, poco crticos con un proceso del que bastantes se han beneficiado o en el que han participado (como es el caso de varios espaoles, especialmente) en calidad de asesores de tal o cual instancia del gobierno o institucin incluso del Palacio de Miraflores- cuando se estaba en la cresta de la ola y que ahora, habiendo saboreado la miel amarga de la derrota parece que quisieran distanciarse o, al menos, que nadie les achaque a ellos su parte de responsabilidad. De todas las crticas que se han podido leer sobre las causas de la derrota del s sorprende la total ausencia de autocrtica.

Dentro de este sector hay quien ha sido moderado, considerando que la derrota es grave, pero no irremediable, y quien ha sido radical, opinando que la derrota ha sido estratgica. El paladn de esta ltima opinin ha sido Heinz Dieterich, sobre el que ha cado toda una avalancha de crticas en el que le llaman de todo, menos bonito. Su artculo Derrota estratgica en Venezuela; peligro mortal para Bolivia y Cuba (http://www.aporrea.org/tiburon/a46125.html) debera ser de obligada lectura para toda persona preocupada por el proceso bolivariano en Venezuela, se est de acuerdo con lo que all se escribe o no.

No es la primera vez que Dieterich mantiene opiniones conflictivas ni alineamientos cuestionables. Tampoco sera la primera vez que se equivoca de medio a medio. Por ejemplo, durante un encuentro internacional de solidaridad con Colombia que se celebr durante el mes de julio de 2002 en Mxico DF, tuvo el atrevimiento de pedir la renuncia de Hugo Chvez de la presidencia para reorganizar sus fuerzas tanto a nivel popular como dentro del Ejrcito. Y lo hizo en un momento clave: haba fracasado el golpe de Estado de abril y unos cuantos intelectuales, como l, no daban un cntimo por el futuro de Chvez en la presidencia ni del proceso en marcha. Los delegados venezolanos que participaban en ese evento pidieron la palabra para rebatir los argumentos de Dieterich, argumentaron que estaba equivocado de todo punto de vista, que el pueblo estaba organizado y consciente y que su postura haba sido claramente derrotista. El tiempo les dio la razn a los delegados venezolanos y se la quit a Dieterich.

El problema de Dietrerich es que pretende ser categrico. Como cuando habla del fin del proceso en Bolivia para 2008 o anuncia una nueva situacin de riesgo en Venezuela con otro referndum revocatorio contra Chvez en 2010. A lo mejor habra que decir que se ha llegado a esta situacin porque el proceso ha sido muy laxo con la oligarqua -acaso hay que recordar lo sucedido con el problema de la tierra y el mtodo Chaaz, acrnimo de Chavez-Azpura, un terrateniente de Barinas que lleg a un acuerdo con el gobierno para entregar parte de las tierras ociosas, es decir, no productivas de su hacienda a los campesinos y evitar as la expropiacin, que, en la prctica, legaliza para los terratenientes tierra propiedad del Estado?- y, en este caso, reconocer la parte alcuota de responsabilidad en los desabastecimientos. Cuando algunos como quien escribe este artculo se hacan eco de que organizaciones como el Frente Campesino Ezequiel Zamora hablan de revolucin agraria y no de reforma agraria, al tiempo que hacan hincapi en la soberana alimentaria (La reeleccin de Chvez implica la profundizacin del proceso revolucionario, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=42319) o se hablaba de las Empresas de Produccin Social para superar el modelo cooperativista de la Misin Vuelvan Caras caracterizado por fracasos sonoros y xitos incuestionables pasando por muestras de corrupcin y favoritismo en la entrega de crditos junto a la tendencia a satisfacer primeramente los intereses de los cooperativistas y no de las comunidades en que se insertan dnde estaban esos intelectuales crticos de ahora, incluso Dietereich?

En el caso del profesor de la Universidad Autnoma de Mxico tal vez sea un problema de incontinencia: si l fue uno de los primeros en teorizar sobre el Socialismo del siglo XXI (Ediciones Paradigmas y Utopas, febrero de 2002, edicin mexicana) ser quien ms autorizado est para hablar de cmo se llega a l y aconsejar, imponer, maximizar para corregir errores. Tal vez sea un atrevimiento, pero da la impresin que se considera un poco como el padre del proceso bolivariano, especialmente desde el momento en el que Chvez se pronunci por esa meta, por el momento bastante vaca de contenido, de socialismo del siglo XXI.

El revuelo que ha causado con su artculo, hbilmente utilizado por la oligarqua venezolana lo que nos llevara a recordar un viejo dicho de un compatriota alemn del profesor, Karl Liebknecht, referente a que cuando una persona de izquierda, si es que se considera como tal, se sita en el mismo campo que una de derecha tiene que hacerse una autocrtica-, no es para tanto. En l se encuentran partes que son fcilmente defendibles, como lo referente a la nueva clase poltica que ha surgido en Venezuela al calor de este proceso o la adulacin que durante bastante tiempo ha habido por parte de ciertos intelectuales a quienes denomina, con un calificativo que es fcil de suscribir, como aplaudidores. Algunos de esos aplaudidores aparecen ahora como crticos y se atreven a hacerlo con un ya lo deca yo.

La alarma que ha provocado este artculo es a todas luces excesiva. En el libro mencionado Dieterich no acert en aspectos claves como el futuro de Rusia, sobre quien vaticinaba que iba a caer en la rbita de la OTAN y de la UE (pg. 12), sobre la situacin en Oriente Medio (pg. 10) o sobre la Organizacin de Cooperacin de Sanghai (pg. 11) a la que daba por fenecida. Estos aspectos, junto a otros en los que s acert como el papel de la OTAN como sustituto del orden internacional hasta ahora representado por la ONU-, aparecen en la introduccin que acoge toda su teora sobre el socialismo del siglo XXI.

El proceso que se vive en Venezuela es emancipatorio, pero no es ni fcil ni corto. Mucho se ha hablado de los resultados electorales y se hablar ms, pero de lo que hay que partir es de que la oligarqua tiene un techo aumentar algo ms de 200.000 votos sobre su mejor porcentaje pese a todo el apoyo exterior y meditico que tuvo, con la satanizacin de Chvez y su pretendido autoritarismo, lo que debera hacer pensar a Dieterich sobre la viabilidad de triunfo en ese referndum revocatorio que vaticina como posible en 2010- y los sectores populares un piso esos ms de 4 millones que estn ah para lo que haga falta-.

Habr muchos Dieterich, pero tambin habr muchos Alan Woods (Qu significa la derrota en el referndum? http://www.lahaine.org/index.php?blog=3&p=26232) o James Petras (El referendo venezolano: anlisis y eplogo http://www.rebelion.org/noticia.php?id=60124). Y lo ms importante: los propios venezolanos. El debate est abierto a todos los niveles, desde los barrios hasta las altas esferas. Slo hay que echar un vistazo a la pgina www.aporrea.org para darse cuenta del nivel de discusin que se ha abierto de inmediato. Todos podremos aportar desde fuera, especialmente cuando hagamos un ejercicio de autocrtica que, como con las excusas del rey de Espaa por el incidente de la Cumbre Iberoamericana de Santiago, an no se ha hecho. Y siempre que no perdamos de vista que son los propios venezolanos quienes tienen en sus manos el destino final. Porque, recordando a otra alemana como Rosa Luxemburgo hay que aprender en la dialctica de la historia, es decir, el derecho de la clase obrera a equivocarse y a aprender de esas equivocaciones porque as es como se contina el proceso revolucionario.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor especializado en Relaciones Internacionales. albercruz (arroba) eresmas.com





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