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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2008

Las races fascista de una ...
La indignidad de Esperanza Aguirre

Pedro Casas
LoQSomos

Vienen muchos extranjeros a delinquir, porque es muy barato, dijo Esperanza Aguirre, parafraseando los lemas de la manifestacin que los racistas de Democracia Nacional haban celebrado en Madrid, por decisin unilateral de los demcratas de toda la vida del Tribunal Superior de Justicia


Haba dudas de por qu en Espaa no cuajaba electoralmente un partido fascista, como el de Le Pen en Francia. Tras estas declaraciones ya no queda ninguna duda, pues la ideologa de estos partidos est en el interior del Partido Popular, como as nos muestran con frecuencia sus destacados dirigentes. Ellos recogen en frutos electorales el odio que siembran entre la poblacin, sobre todo en los perodos de crisis que su sistema genera.

Sabemos que las palabras de Aguirre (o la clera de dios, como se titulaba una pelcula) van dirigidas contra los extranjeros/inmigrantes pobres, a los que trata de atemorizar y humillar, para que de esa manera los empresarios puedan abusar mejor de ellos con el beneplcito o complicidad de la opinin pblica. Pero si Aguirre se refiriese a los amigos del bribn y otros dueos de capitales que vienen de lejos a blanquearse en las costas de nuestro pas (en la Blanca como el polvillo que introducen, y en otras), o a los que cobran suculentas subvenciones pblicas para abandonar al poco tiempo las instalaciones dejando en la calle a miles de trabajadores, pues a lo mejor podamos estar de acuerdo con ella. Pero esto, que lleva ocurriendo mucho tiempo (KIO, Delphi, etc), no se lo habamos odo denunciar.

Esperanza Aguirre es una indigna presidenta de la Comunidad de Madrid. El hecho de que haya sido elegida por votacin no garantiza tener las virtudes que requiere el ejercicio de la actividad pblica, tal como la historia nos muestra, no slo en la Alemania nazi, sino en varios municipios de nuestra cercana geografa.

Adems de ser indigna de su cargo, esta seora no tiene autoridad para encabezar las celebraciones conmemorativas del levantamiento popular de 1808, pues dicho levantamiento fue la expresin de la resistencia de un pueblo contra los invasores franceses (lo mismo que hace ahora el pueblo iraqu contra la invasin norteamericana, en la que su gobierno particip), y de la rebelda popular contra un poder corrupto y despilfarrador de los bienes pblicos, como el que ella representa.

200 aos despus, el pueblo de Madrid debera ser capaz de levantarse de nuevo contra sus gobernantes, antes de que dejen esquilmado todo el patrimonio pblico que los votantes depositaron en sus manos, y que, en lugar de proteger y administrar, estn regalando a sus amigos.



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