Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2008

Cuatro das que estremecieron Oriente Medio

Alberto Cruz
CEPRID


La toma de Beirut por los militantes de Hizbul y sus aliados entre los das 7 y 11 de mayo abort una operacin poltico-militar contra las fuerzas patriticas y nacionalistas libanesas patrocinada por los EEUU y Arabia Saud y consistente en el debilitamiento y derrota definitiva de Hizbul.

Desde la victoria de Hizbul contra Israel en la guerra del verano de 2006, tanto la administracin estadounidense como la monarqua saud han venido impulsando una estrategia dual en contra de esta organizacin: por una parte, reducir el prestigio con que cuenta entre significados sectores de la poblacin rabe, desde Marruecos hasta Irak y con independencia de la adscripcin religiosa; por otra, desarmar su estructura militar.

La campaa de desprestigio contra Hizbul se inici desde el mismo momento de la finalizacin de la guerra y se generaliz cuando esta organizacin y las fuerzas patriticas y nacionalistas que la apoyan (cristianos marionitas, izquierdistas y laicos) iniciaron una campaa de desobediencia civil contra el gobierno de Siniora en noviembre de 2006. Con la renuncia de los cinco ministros que Hizbul mantena en el gobierno, a la que se aadi la de un cristiano maronita, el gobierno debera haber dimitido puesto que la constitucin libanesa establece que cualquier decisin que se tome sin la presencia de todos los sectores, no es legtima. Sin embargo, el gobierno se enroc, contando con el apoyo occidental y saud. La decisin del gobierno de Siniora no fue autnoma, sino impuesta desde fuera: no se poda aceptar, bajo ningn concepto, un gobierno que estuviese influenciado por una organizacin que haba derrotado a Israel y cuyo ejemplo es visto con simpata por organizaciones como Hams en Palestina. Eso desestabilizara la regin. Es decir, marcara el camino para los pueblos, que comenzaran a liberarse del yugo de unos regmenes corruptos. Es lo que los expertos en Oriente Medio identifican como el efecto Hizbul y que echa por tierra el diseo neocolonial pretendido por EEUU en esa zona del mundo.

Haba, por lo tanto, que intensificar la campaa sectaria del tipo aumenta la influencia shi en la zona, Hizbul es una marioneta iran en este sentido hay que tener en cuenta la aparicin de fenmenos como el de Fatah al Islam en el campo palestino de Narh al Baerd, situado cerca de Trpoli, donde desde hace tiempo el Movimiento al Futuro, al organizacin prosaud que lidera Saad Hariri, cuenta con influencia- y, en consecuencia, comenzar a buscar un contrapoder armado a Hizbul. Es as cuando hacen su aparicin, en forma de contratistas de seguridad (empresa Secure Plus, por ejemplo), milicias sunes con las que hacer frente a la expansin shi y fuerzas policiales claramente vinculadas con el clan Hariri, que debe su fortuna a su estrecha alianza con los saudes y, en concreto, al prncipe Bandar bin Sultan, hoy Consejero de Seguridad de Arabia Saud (1).

Los enfrentamientos en Narh al Bared fueron vistos como una prueba piloto por parte del gobierno de Siniora para una futura confrontacin con Hizbul. Sin embargo, el intento no fructific. Pese a la destruccin del campo, la lucha no trascendi de all. Haba, por lo tanto, que dar una nueva vuelta de tuerca y esa lleg con la denuncia, realizada por el druso Walid Jumblat, el ms fiel representante de los intereses imperialistas y sionistas en Lbano, sobre la red de comunicaciones de Hizbul y la exigencia de su desmantelamiento. Recogido el hecho por todos los medios occidentales, el gobierno Siniora se puso manos a la obra y decidi desmantelar la red y destituir, al mismo tiempo, al jefe de seguridad del aeropuerto por considerarlo prximo a Hizbul.

Pero resulta que la existencia de esa red era conocida desde hace tiempo y es en lo que se sustent el triunfo de Hizbul contra Israel en la guerra del verano de 2006. Por qu entonces el empecinamiento del gobierno en desmantelarla en estos momentos? En Beirut existe la certeza que exista un diseo por parte de Israel y EEUU, con la connivencia de algunos gobiernos rabes, de la realizacin de una operacin militar contra Hizbul, diseada para el 25 de abril, que no fue finalmente puesta en marcha por esa red de telecomunicaciones y, de forma especial, por la existente en la pista 1-7 del aeropuerto internacional.

El da elegido para la operacin coincida con unas maniobras militares, Turning Point 2, que Israel realizaba en la frontera con Lbano. Cuando fue asesinado Imad Mugniya en Damasco, considerado como uno de los principales comandantes militares de Hizbul, fue considerado unnimemente como una provocacin israel para obligar a una respuesta de Hizbul y desencadenar as una nueva guerra. Dado que Hizbul decidi que respondera, pero eligiendo el dnde y el cundo, haba que provocar una nueva situacin. Esa era la operacin que finalmente se abort al conocerse la existencia de la red de Hizbul en el aeropuerto de Beirut. Por lo tanto, para que ese tipo de operaciones sean posibles en el futuro haba que desmantelar ese sistema.

El semanario egipcio Al Ahram recoge grficamente qu significaba esta medida: Para la comunidad de inteligencia extranjera que opera en Oriente Medio, a menudo en colaboracin con los regmenes aliados [se refiere a los rabes prooccidentales], no es ningn secreto que Israel tiene la capacidad tecnolgica para supervisar y escuchar las telecomunicaciones de la regin. La red de Hizbul ha demostrado ser impenetrable y eso es una fuente de frustracin tanto para los israeles como para los EEUU. Por lo tanto, la alarma mostrada por Jumblatt y el gobierno de Siniora sobre la red de Hizbul y el jefe de la seguridad del aeropuerto internacional de Beirut slo puede ser interpretada dentro del contexto de la escalada de EEUU-Israel contra Siria-Irn. Una potencial accin militar contra Irn o Siria requerira la neutralizacin, si no la destruccin, de Hizbul. En el caso de que el primer ministro Siniora hubiese tenido xito con la red de telecomunicaciones de Hizbul, incluso con la colaboracin del ejrcito libans, no sera difcil de adivinar dnde habran terminado los cdigos y manuales de funcionamiento 48 horas ms tarde (2).

Era, claramente, una declaracin de guerra, como dijo el secretario general de Hizbul, Hasn Nasral. Tanto Jumblat, como Siniora o Hariri eran conscientes de lo que pedan y su pretensin era que el Ejrcito hiciese lo que no hizo cuando los islamistas se alzaron en Narh al Bared: la guerra total con Hizbul. En ese escenario, la FINUL se habra visto obligada a intervenir en apoyo del ejrcito libans, aplicando la Resolucin 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero Hizbul les mostr que haban cometido un enorme error de clculo. Y lo hizo slo en cuatro das.

La toma de Beirut fue una magistral operacin poltico-militar y una demostracin de la frialdad de una organizacin que sabe graduar a la perfeccin sus golpes, como puso de manifiesto el hecho de que no quisiese tomar ni la sede del gobierno ni las residencias de los principales dirigentes prooccidentales y que fuese entregando al Ejrcito las zonas que haba tomado bajo su control. El Ejrcito no es su objetivo. Tampoco el enfrentamiento sectario, en contra del manido discurso embrutecedor y alienante de los medios de comunicacin occidentales y rabes alineados con sus regmenes reaccionarios. Y algo ms preocupante an para los sostenedores de un gobierno que hace aguas por todas partes: las milicias que haban creado para protegerse de los shies se deshicieron como un azucarillo en una taza de caf. 60 millones de dlares tirados a la basura y tres aos de trabajo de servicios secretos occidentales y algunos estados rabes (saudes y jordanos, especialmente) no han servido para nada (3).

La calle rabe

La calle rabe no vio en ningn caso un retorno a la guerra civil, del que hablaban las agencias occidentales, ni un enfrentamiento sunes-shies del que hablaban los medios oficiales de los regmenes prooccidentales rabes. Encuestas recientes indican que el 63% de la poblacin libanesa considera que el gobierno de Siniora es el responsable de lo ocurrido (4). En Egipto, Nasral, sigue siendo visto como un referente para el mundo rabe (5) y el lder supremo de los Hermanos Musulmanes (sunes), Mohamed Mahdi Akef, ha dicho pblicamente que la resistencia libanesa es el nico grupo que determina lo que es bueno para el pas [Lbano] al tiempo que se enfrenta a la entente sinoista-EEUU. En Jordania donde la monarqua est entrenando mercenarios de ese ejrcito privado de Hariri- tanto los islamistas sunes como un reputado grupo de 60 intelectuales, musulmanes y laicos, han apoyado pblicamente a Hizbul (6). La percepcin en la calle rabe no es la misma que la de sus gobiernos y el prestigio de Hizbul sigue prcticamente intacto (7). No obstante, s que hay que reconocer que en algunos sectores ortodoxos sunes la imagen de Hizbul ya no es la misma, al tiempo que hay quien sigue alentando la formacin de milicias sunes como resistencia islmica frente a Irn y sus apoderados en Lbano (8).

El estado de opinin de la calle est empezando a calar en los gobiernos rabes. En la reunin de urgencia convocada por la Liga rabe, adems de un enfrentamiento entre Siria y Arabia Saud, se constat un desmarque significativo de las tesis saudes de pases como Qatar, Yemen y Argelia. Ya slo queda como ncleo duro el compuesto por Arabia Saud-Egipto-Jordania. Esta trada de gobiernos prooccidentales es la nica que mantiene el manido discurso de la interferencia iran en la zona y la que an sigue abogando por una estrategia de contencin a la expansin shi.

La debilidad de la trada, y de sus mentores estadounidenses, es total. Si es evidente la derrota del gobierno libans, obligado a dejar sin efecto el desmantelamiento de la red de telecomunicaciones de Hizbul y la separacin del cargo del jefe de la seguridad aeroportuaria, no lo es menos la derrota de la estrategia saud. Quien haba convertido a Lbano en un rehn de su enfrentamiento con Irn est ahora en una situacin de mayor debilidad y sin capacidad de maniobra.

Esta es la razn por la que el rey saud, Abdul, ha desautorizado a su ministro de Exteriores cuando ste calific lo ocurrido esos cuatro das como golpe e hizo un llamamiento a los pases de Oriente Medio para que se abstuviesen de atizar las tensiones sectarias en Lbano.

Aunque todo el mundo est obligado a ceder, quien ms tiene que hacerlo es el gobierno y sus mentores, aceptando al general Michel Suleiman como nuevo presidente, la formacin de un gobierno de unidad nacional y, lo ms importante, la revisin de la ley electoral antes de la celebracin de las elecciones parlamentarias el ao que viene. Eso implica la reforma de los Acuerdos de Taif de 1990 y el fin del sectarismo, herencia del colonialismo francs. Las conversaciones que se estn manteniendo en Doha, la capital qatar, no fructificarn si se sigue insistiendo en el desarme de Hizbul mientras se mantenga la ocupacin de las granjas de la Shebaa y no se reforme el sistema constitucional libans.

Notas:

  1. Alberto Cruz: La nueva estrategia de EEUU en Lbano: la guerra secreta contra Hizbul http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article31

  2. Al Ahram (Egipto), 15-21 de mayo de 2008.

  3. The Angeles Times, 12 de mayo de 2008.

  4. Asia Times, 13 de mayo de 2008.

  5. Al Destour (Egipto), 13 de mayo de 2008

  6. Al Manar, 14 de mayo de 2008

  7. Asia Times, 16 de mayo de 2008.

  8. Khaled Al-Dhaher, ex parlamentario libans, en entrevista a la LBC TV el 12 de mayo de 2008.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Especializado en Relaciones Internacionales.

[email protected]



 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter