Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2008

Condolezza Rice tena razn: nace un nuevo Oriente Prximo

Alberto Cruz
CEPRID


El acuerdo de Doha para Lbano ha puesto de manifiesto una nueva reordenacin del mapa en Oriente Prximo. Tena razn la Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice, cuando en plena guerra de Israel contra Lbano, en el verano de 2006, mientras la aviacin israel bombardeaba las zonas civiles del pas rabe, especialmente los barrios shies de Beirut y las ciudades del sur del pas, justificaba la masacre afirmando que se estaba asistiendo a los dolores del parto de un nuevo Oriente Prximo. Lo que no soaba la Rice es que con la victoria de Hizbul sobre Israel ese nuevo Oriente Prximo iba a ser diferente del diseo imperialista y que, poco a poco, se iba a ir distanciando de la tutela estadounidense y sus agentes en la zona: Arabia Saudita, Egipto y Jordania.

Al igual que est sucediendo en Amrica Latina, en el mundo rabe hay un despertar. A la lucha de los iraques, palestinos y libaneses se suma la de los trabajadores egipcios y, en menor medida, pero tambin merece ser resaltado la de los jordanos en contra de las polticas neoliberales y fondomonetaristas de sus gobiernos. Es el parto del nuevo Oriente Prximo, el de los pueblos.

En poltica exterior no hay verdades inmutables y quien es hoy un fiel aliado maana puede verse convertido en un paria. Y al revs. Por lo tanto, si bien no se puede hablar de que la estrategia imperialista en Oriente Prximo haya sido derrotada, s se puede afirmar que est seriamente debilitada. El mrito inicial hay que atriburselo a los patriotas iraques, que lograron una paralizacin de la reordenacin geopoltica y neocolonial de la zona iniciada con la invasin y ocupacin de Irak. Pero el golpe definitivo fue asestado con la derrota de Israel en la guerra del verano de 2006. Desde entonces, Hams se ha hecho fuerte en Gaza y ahora en Lbano los vencedores son las organizaciones de la alianza patritica y nacionalista que forman Hizbul, el Movimiento Patritico Libre, Amal y toda una plyade de organizaciones de izquierda que forman parte de la resistencia.

Los EEUU y sus agentes en la zona, como Arabia Saud, han intentado convertir Lbano en el espejo rabe en el que deban reflejarse el resto de pases tras el fracaso de esta estrategia en Irak. En el mes de marzo, el embajador estadounidense en Beirut, Jeffrey Feltman, mostraba sin recato alguno su disgusto por los continuos y descarados ataques contra las instituciones democrticas de Lbano por aquellos que buscan restaurar la toma de decisiones en Siria [en referencia a las fuerzas patriticas y nacionalistas, unnimemente calificadas como pro-sirias por la famosa comunidad internacional y sus medios de choque informativos]. El mismsimo George Bush ha venido insistiendo hasta la saciedad, y as lo ha repetido durante su ltima gira por la zona que vino a coincidir casi en el tiempo con la toma de Beirut por los militantes de Hizbul y sus aliados, que Lbano es un pas en el que las fuerzas que reciben apoyo de Irn y Siria deben ser enfrentadas y derrotadas. Ha sido justamente al revs. Las fuerzas prooccidentales, pro estadounidenses y pro saudes han sido derrotadas en todos los terrenos, en el militar y en el poltico (1).

En el aspecto militar, tal y como recoge el diario libans de izquierda As Safir, la toma de Beirut por los militantes de Hizbul y sus aliados ha tenido, adems de un claro mensaje interno demostrando la fragilidad de las estructuras militares de las fuerzas prooccidentales que con tanto empeo estadounidenses, saudes y jordanos intentaban convertir en el contrapeso de Hizbul, una vertiente externa: ha recordado a americanos e israeles que las aventuras militares tendran funestas consecuencias (2). Un hecho que se ha producido, y eso es digno de recordar, pocos das ms tarde de que Bush visitase Oriente Prximo y que para este diario ha significado el ltimo clavo en el atad en el que reposa el diseo americano en Oriente Prximo (3).

En el aspecto poltico, el hecho de que las fuerzas polticas libanesas hayan alcanzado un acuerdo en Doha para poner fin a la crisis pone de manifiesto que existe una clara voluntad de organizaciones polticas, e incluso de gobiernos, de desafiar, resistir y oponerse al diseo neocolonial y sectario que EEUU, Israel y los aliados reaccionarios rabes intentan imponer en la zona. El nacionalismo rabe, adormecido durante aos, vuelve a despertar y ello atisba un nuevo diseo de Oriente Prximo muy alejado de las pretensiones imperialistas.

El fin de la era saud

El acuerdo al que han llegado las fuerzas prooccidentales libanesas y las patriticas y nacionalistas ha supuesto una derrota de los intereses de EEUU y sus aliados en la zona, especialmente de Arabia Saudita. Ya durante la reunin de urgencia que celebr la Liga rabe para tratar el tema, como consecuencia de la toma de Beirut por los militantes de Hizbul y sus aliados, se produjo un desmarque significativo de las tesis saudes que consideraban nico responsable a Hizbul, abogaban por su desarme y pedan una condena expresa de la lucha armada- por parte de varios pases rabes como Qatar, Yemen y Argelia.

Mientras la coalicin prooccidental 14 de Marzo insista en que Hizbul y sus aliados haban dado un golpe de Estado, los saudes, por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Saud al-Faisal, utilizaban el mismo lenguaje y aadan un nuevo elemento: la comparacin entre la invasin por Israel de Beirut en 1982 y lo que estaba sucediendo entre los das 7 y 11 de mayo de este ao. El saud fue ms all de lo que nadie haba ido hasta entonces: compar al secretario general de Hizbul con el ex primer ministro israel Ariel Sharon. La coincidencia de argumentos tena como finalidad crear el clima de opinin necesario para hacer aceptable el envo de fuerzas militares rabes a Lbano (4) ante la debacle de las fuerzas que apoyaban a la coalicin que sustentaba al gobierno prooccidental dirigido por Fouad Siniora, rpidamente derrotadas y puestas en ridculo por los militantes de Hizbul y sus aliados. Los prooccidentales y pro saudes, de forma especial los representados por el clan Hariri, demostraron lo que realmente son: una impresionante potencia financiera conseguida al calor de la corrupcin que conllev la reconstruccin de Beirut tras la guerra civil pero desprovista de apoyo popular fuera de sus clanes partidarios. A este sector slo le queda una baza y no es descartable que la utilicen: el reforzamiento de los islamistas, ligados o no a Al Qaeda, y la desestabilizacin de Lbano utilizando los ataques a las fuerzas de la FINUL como principal factor.

Ante esta situacin Qatar, un pas que est adquiriendo un papel cada vez ms relevante en Oriente Prximo, contando con el apoyo de otros pases rabes como los anteriormente mencionados logr neutralizar la escalada intervencionista proponiendo una reunin en su capital, para lo que logr el apoyo formal de la Liga rabe.

No ha sido una reunin cualquiera, sino que ha sido un sutil y ambicioso toque de atencin a las intenciones de Arabia Saudita de convertirse en potencia regional (con la aquiescencia de los EEUU). El acuerdo que ha puesto fin a la crisis libanesa se ha negociado en Doha, la capital, con los qatares como principales mediadores. El texto del acuerdo comienza de la siguiente manera: Bajo los auspicios del Emir de Qatar () y de los esfuerzos del secretario general de la Liga rabe () y los ministros de Asuntos Exteriores de Jordania, Emiratos rabes Unidos, Bahrein, Argelia, Yibuti, Omn, Marruecos y Yemen () (5). Obsrvese que no hay mencin de dos pases claves hasta ahora en Oriente Prximo, Arabia Saudita y Egipto, y fieles aliados de EEUU, junto con Jordania aunque este pas s estuvo presente en Doha.

Arabia Saudita est herida en su orgullo y derrotada militar las milicias de sus patrocinados se disolvieron como un azucarcillo en una taza de caf ante el empuje de los militantes de Hizbul y sus aliados- y polticamente. El Acuerdo de Taif de 1990, que puso fin a la guerra civil que durante 15 aos ensangrent Lbano al margen de la ocupacin israel del sur del pas, que termin en el ao 2000 como consecuencia de la guerra de desgaste impuesta por la resistencia liderada por Hizbul- se alcanz en esa ciudad saudita y ellos, los saudes, han venido considerando desde entonces Lbano como un feudo logrando convertir este pas en un rehn de su enfrentamiento con Irn. Si alguien deba supervisar lo que sucede en Lbano, tenan que ser ellos. Eso es algo que se ha roto ahora y que va a tener una repercusin importante en el futuro.

Ha sido sintomtico que mientras la mayora de los participantes en la conferencia de Doha retornasen a Beirut uno eligi un destino distinto: Riad. Cul fue el nico dirigente libans que no retorn a su pas para explicar a sus bases el acuerdo? Pues Saad Hariri, el principal dirigente del Movimiento al Futuro (6). Hariri ha dejado claro que quien le mueve es el dinero saudita y que toda su actuacin no es otra cosa que la prolongacin de la estrategia saudita en Lbano. Tal vez sea el primer ministro del futuro, una vez se celebren las elecciones tal y como ha quedado reflejado en el acuerdo de Doha, de lo que se hablar ms adelante, pero su actuacin prosaud queda maniatada y sin margen de maniobra.

La derrota de Arabia Saudita no llega sola. Con la finalidad de impedir, o dificultar la cumbre de Doha los EEUU, junto a Francia y Gran Bretaa, intentaron imponer una nueva resolucin al Consejo de Seguridad de la ONU en contra de Hizbul y su organizacin armada. Rusia, China, Sudfrica y Libia se opusieron no solo aesa nueva resolucin, sino a cualquier intento de modificacin de las resoluciones 1559 (que trata sobre la retirada de las tropas sirias de Lbano y el desarme de Hizbul y las organizaciones palestinas existentes en los campos de refugiados) y la 1701 (por la que se sancion el cese el fuego entre Hizbul e Israel tras la guerra del verano de 2006 y que, tambin, habla del desarme del movimiento poltico-militar libans y los palestinos) como pretendieron los promotores de la fallida iniciativa tras constatar que no contaban con el plcet de estos pases para una nueva resolucin.

El Consejo de Seguridad ha tenido que contentarse con aprobar una declaracin no vinculante (7) en la que se acoge con satisfaccin el acuerdo de Doha y se recuerdan las anteriores resoluciones el CS de la ONU en las que, an sin nombrarlas expresamente en esta declaracin de la presidencia, se peda el desmantelamiento y el desarme de todos los libaneses y las milicias extranjeras, trmino con el que la ONU se refiere a los palestinos de los campos de refugiados.

Los trminos del acuerdo

El acuerdo de Doha mantiene la actual estructura de poder en Lbano: un cristiano maronita en la presidencia del pas y en la jefatura del Ejrcito, un musulmn sunita como primer ministro y un musulmn shi como presidente del Parlamento. Eso ha satisfecho a franceses y estadounidenses pese a que la evolucin demogrfica del pas haya hecho de los shies la parte mayoritaria de la poblacin, con un 40% del total de los casi 5 millones de habitantes del pas. Aunque esa estructura de poder no se toca, hay una significativa variacin que pone al descubierto con toda crudeza cmo los hasta ahora aliados en la coalicin prooccidental se abandonan unos a otros para garantizar su parcela de poder.

El acuerdo recoge una nueva reformulacin de los distritos electorales de Beirut, lo que aparentemente otorga una cierta ventaja a la fraccin sun, prooccidental y prosaud, que representa Saad Hariri y su Movimiento al Futuro. Eso hace que, muy posiblemente, este personaje se convierta en el prximo primer ministro. Sin embargo, la reordenacin de los distritos electorales deja al descubierto un flanco importante: el voto cristiano.

Los cristianos estn divididos, unos forman parte de la coalicin 14 de Marzo, la que apoya al gobierno, y otros a la coalicin 8 de Marzo, la que forma parte de la oposicin patritica y nacionalista. La reordenacin de los distritos electorales perjudica a los cristianos aliados de Hariri y se sienten traicionados. De forma especial la formacin que lidera Samir Geagea, las Fuerzas Libanesas, que con esta nueva formulacin apenas conseguira 2-3 escaos en las prximas elecciones. El bloque prooccidental comienza a hacer agua y eso lo sabe ya todo el mundo.

Las fuerzas patriticas y nacionalistas son las claras vencedoras. Consiguen menos puestos en el gobierno, pero se garantizan una minora de bloqueo que har imposible cualquier medida que no cuente con su aprobacin. No se va a discutir el tema de las armas de Hizbul, lo que invalida cualquier pretensin occidental, amparada por las resoluciones de la ONU o no, de insistir en ese extremo (y aqu hay que resear que el nuevo presidente libans, Michel Suleiman, haya dicho en su discurso de posesin que es necesaria una fuerte estrategia de defensa para hacer frente a la agresin israel y que esta estrategia debe utilizar las capacidades de la resistencia (8).

Y, como ha dicho grficamente en la sesin de investidura de Suleiman el presidente del parlamento libans, Nabib Berri, el plan de EEUU [en referencia a lo dicho por Condolezza Rice sobre el parto de un nuevo Oriemte Prximo] no tiene cabida en ningn lugar de Oriente Prximo (9). Como dato clarificador de ello, la fecha elegida para nombrar a Suleiman nuevo presidente de Lbano ha sido el 25 de mayo. Ese da del ao 2000 los soldados israeles abandonaban el sur de Lbano empujados por una heroica resistencia patritica liderada por Hizbul. Ya slo queda como territorio ocupado en Lbano las granjas de la Shebaa y las colinas de Kafar Shuba.

No es extrao, por tanto, que Israel sienta el hecho como una nueva derrota. Despus de preguntarse, y al mundo que quin sera capaz de parar a Hizbul cuando esta organizacin y sus aliados tomaron Beirut (10), ahora considera que el precio que se ha pagado a Hizbul es demasiado alto: el control a largo plazo, de facto, de Lbano (11).

Notas:

  1. Alberto Cruz, Egipto y Lbano: dos huelgas, una estrategia y una realidad http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article128

  2. As Safir, 22 de mayo de 2008.

  3. Ibid.

  4. Alberto Cruz, Cuatro das que estremecieron Oriente Medio http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article132

  5. The Daily Star, 22 de mayo de 2008.

  6. Ibid.

  7. Declaracin de la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU S/ PRST/2008/17, 22 de mayo de 2008.

  8. The Daily Star, 26 de marzo de 2008.

  9. Ibid.

  10. Haaretz, 12 de mayo de 2008.

  11. Haaretz, 26 de mayo de 2008.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Especializado en Relaciones Internacionales.

[email protected]



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