Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2008

Crnica desde los campos de refugiados palestinos de Lbano

Manuel Tapial
Rebelin


Escribo estas lineas desde el campo de refugiados palestinos de Ein El Hilweh, en el Sur de Lbano. En este campo viven casi 100.000 personas y est fuertemente amurallado con alambre de espino en la parte superior de los muros, estando controladas sus entradas y salidas por un fuerte despliegue del ejercito libans. Durante algo ms de un mes estar conviviendo con los compaeros que muy afortunadamente por mi parte me han acogido en su casa, el Centro de Solidaridad Social de Ein El Hilweh, y con los cuales estamos estableciendo unos protocolos de trabajo conjunto para el el ciclo 2008-2009. Espero que sea capaz de trasmitiros todo aquello que aqu me toque vivir. Adjunto tres fotografas; la primera es una visin general del campo donde se puede visualizar su extensin, la segunda es uno de los muchos controles que se pueden apreciar en Beirut y la tercera es de uno de los muchos jvenes que ante la falta de esperanza ha decidido ser miliciano.

Son ya 6 das los que llevo en los campos de refugiados, en concreto en el de Ein El Hilweh de Sidn, al Sur de Lbano. La estancia aqu es tensa, sobre todo cuando uno sale y entra del campo y est expuesto a las burlas de los militares libaneses, que chequean a todo el mundo protegidos por muros de hormign, tanques y una infinidad de armas M16 que cuelgan de sus hombros. Estos seis das me parecen que son ya 3 meses. Los vecinos de la calle donde me alojo ya me reconocen y me saludan en un pobre espaol y mis compaeros de trabajo se esfuerzan por que me sienta cmodo e integrado y nunca borran un buen gesto hacia m o una tierna sonrisa. Cristina y Mustafa, esos refugiados que han visitado el local de la Asociacin Hayde Santamara varias veces son mis anfitriones y en sus oficinas han habilitado una habitacin para alojarme.

En estos das es increble ver el da a da de las ms de 80.000 personas que aqu viven. La hostilidad del ejrcito a las entradas y salidas, que yo mismo he tenido que sufrir an teniendo permiso para estar en el campo, la mezcla de olores: a zotal, a basura, a perfumes que adornan los opacos cuerpos de las mujeres y a las especias subastadas en la calle del mercado, las paredes; pintadas de graffitis con poco arte, llenas de carteles de los ms de 15 grupos organizados en el campo llamando a sus fieles a luchar por sus reivindicaciones, las escuelas de la UNRWA y los centros sanitarios con sus guardias de seguridad privados que al fin y al cabo son miembros de las milicias de Al Fatah, del FPLP, de la Yihad... milicias armadas con viejos kalashnikovs que no esconden y de los cuales presumen... todo ello en un gueto construido sobre terreno prestado desde hace ya 60 aos a este pueblo convertido en nmada.

Pasear por Beirut, por no decir pasear por Lbano, es como pasear en un pas en guerra donde una tregua no establecida puede romperse en cualquier momento. Cada esquina tiene su pequea trinchera con sus tanques, sus cadenas de pinchos para evitar que ningn coche se pase los miles de controles militares que tiene la ciudad, sus 4 o 5 militares que en posicin de alerta no dejan de vigilar visualmente a toda una sociedad sospechosa.

La situacin en el norte de Lbano tampoco hace predecir una mejora de la situacin y casi justifica la presencia del ejrcito libans en cualquier rincn del pas. Desde que he llegado aqu, las noticias sobre atentados o disturbios armados en Trpol son una constante. Ante esto, los palestinos estn tranquilos. Saben que es un conflicto armado es un conflicto interno que de momento a ellos no les afecta. De momento.

El motivo de este viaje es valorar y establecer las relaciones necesarias para en el ao 2008-2009 el Festival Interpueblos pueda dar comienzo desde aqu, desde este conflictivo pas que aloja en su lecho a mas de 300.000 refugiados palestinos a los cuales se les aplica una inmoral doctrina de NO tener derecho al trabajo y mucho menos, el derecho al retorno que todos anhelan.

Me deca Adel, un nuevo amigo palestino, que lo primero que les ensean a sus hijos a la vez que su nombre es la ciudad de la que ha sido desalojada la familia de tal manera que trasmiten de una generacin a otra sus deseos de retorno, de ser un Estado, un pueblo unido. Tambin me recalcaba que cuando los jvenes pierden la esperanza y no divisan futuro, ese es el momento en el que deciden dar el paso a empuar las armas... Tendremos algo de responsabilidad la comunidad internacional en esto? Yo creo firmemente que s.

Otro de los puntos reseables, y no es nuevo, es que entre los propios palestinos no se ponen de acuerdo sobre las prioridades estratgicas que han de tener como pueblo. El conflicto ms notable y conocido por todos es el que mantienen Al Fatah y Hamas, aqu tambin representados, con nuevos grupos en este escenario que, aunque con una trayectoria corta y sin mucha fuerza poltica son muy fuertes militarmente, generando ms conflictos dentro de los campos de los que los propios palestinos desearan. La gente est cansada y desea no solo el retorno, sino poner fin a un conflicto que se ha cobrado ya muchas vidas y que para su resolucin, nicamente confian en la Comunidad Europea y en Espaa concretamente, por su posicin justa con aquellos puntos que a los palestinos se refieren. Lo que aqu no saben es que Espaa vende armas a Israel mientras en foros internacionales defiende sus causas.

Ser espaol en un campo de refugiados palestino le hace a uno sentirse como en casa, especialmente cuando las polticas exteriores que se hacen con respecto a Palestina por el pas de uno, son de condena hacia Israel... Recientemente ha llegado la noticia de que la Audiencia Nacional espaola ha aceptado a trmite una querella contra militares israeles por un bombardeo en Gaza en el que murieron el supuesto terrorista que queran matar y varios nios y mujeres de las casas adyacentes. Aqu la gente entiende que de seguir su curso y terminar en condena, sentara un precedente histrico, ya que lo que se entiende que est en juego es el fin de la inmunidad del Estado de Israel sobre las masacres cometidas sobre los palestinos. Por supuesto, esta noticia la celebr entre mis ya conocidos amigos, y los nuevos que desde que he llegado no han dejado de guardarme y cuidarme siendo mis interpretes, mi guas y mis palabras. En estos das me he convencido de que somos nosotros desde Espaa los que tenemos que tomar la iniciativa de la defensa del "Derecho Palestino", la Europa neoconservadora de la restriccin de las libertades y los derechos, alineada con EEUU, no tardar en acabar de machacar a esta poblacin completamente indefensa. Ningn cohete qassan de los que pueda lanzar Hamas desde la franja de Gaza justifica la masacre de estos nios, estas mujeres y estos jvenes que en mi da a da me acompaan.


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