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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2008

Sobre la detencin de Remedios Garca, acusada de miembro de las FARC
Matar un ruiseor

Alberto Cruz
Rebelin


La detencin de Remedios Garca Albert me recuerda a la pelcula Matar un ruiseor. Ella es el negro en una sociedad corrupta hasta la nusea, racista quitad la referencia al color y poned a la protagonista involuntaria de esta dramtica pelcula la etiqueta de terrorista- y donde el odio al disidente se ha convertido en el paradigma que un comportamiento supuestamente democrtico convierte en su objetivo alienador. Hay un refrn castellano que dice dime de qu presumes y te dir de qu careces. Es algo que hay que aplicar, a pies juntillas, tanto a la sociedad colombiana como a la espaola. Esa que sale a las calles en contra de las FARC mientras se calla ante la muerte de sindicalistas, luchadores sociales, periodistas o cualquier otro disidente del sistema capitalista.

Como en Matar un ruiseor, en Colombia y en Espaa hay personajes pblicos, amparados por su pertenencia a las, supuestas, diferentes esferas de poder de las que hablaba Montesquieu que actan sin prejuicio y sin moral alguna a la hora de elegir a sus vctimas. Da igual que se sea, como Remedios, una cooperante preocupada por la paz con justicia social, o un sindicalista, como Guillermo Rivera, el penltimo muerto por defender a los trabajadores. A fin de cuentas, ellos son como los negros que retrata esa pelcula, gente a la que no hay que creer puesto que su palabra no vale nada comparada con la de un prohombre defensor de la religin, la ley y el orden. Ya lo dice quien acusa: lo hizo, slo s que lo hizo, y el testimonio acusatorio de una computadora milagrosa hace que el populacho sea vctima de su propia y cruel pobreza e ignorancia.

Como en Matar un ruiseor, aqu el juez que ha encausado a Remedios tiene una imagen impoluta, intachable puesto que fue el hombre que se atrevi a procesar a Pinochet. Ese caso sirvi para lavar su imagen de censor, puesto que dicho juez fue

quien cerr el diario Egin, y quien se caracteriza por ser un psimo instructor de causas. Pero es el tipo de juez que nunca, jams, acaso, ni se atrevera a iniciar causa alguna contra cualquier diario, espaol o colombiano, de los que hacen constante apologa del golpismo en Venezuela o alientan el racismo en Bolivia. Esto es libertad de prensa, por supuesto. Faltara ms.

Como en Matar un ruiseor la polica aparece como la simple cumplidora de la ley aunque las pruebas se hayan conseguido al margen de la ley que dice defender y con muertos a quienes se remat para que quedasen bien muertos, aplicando la tan conocida ley de fugas, no fuese a ser que contasen la verdad. Por eso persiguen a las guerrilleras que sobrevivieron y a la estudiante mexicana. Porque, como deca un viejo pensador, la verdad es revolucionaria. Y ya se sabe que la revolucin es peligrosa para el sistema que con tanto ardor y dedicacin defienden polticos, jueces y policas de pases como Espaa o Colombia.

Como en Matar un ruiseor a Remedios ya la han linchado mediticamente quienes defienden una supuesta objetividad e independencia informativa, la han marcado con el hierro candente con el que los esclavistas identificaban a los negros que eran de su propiedad y luego iban a misa y hacan generosas ddivas para los pobres como buenos amantes de la ley, la religin y el orden. De eso saben mucho los espaoles que se lucraron con el comercio de esclavos en pases como Cuba, por ejemplo, y criollos que se mantuvieron en el poder en Colombia luego de la independencia de la metrpoli.

En el trfico de esclavos y explotacin de los trabajadores est el origen de las fortunas y de los emporios comerciales de quienes reclaman la restitucin de sus propiedades en Cuba esperando el momento del fin de la Revolucin o quienes controlan Colombia no en vano cuando se aboli la esclavitud los terratenientes que tenan esclavos fueron indemnizados por el Estado ya independiente- y siempre se han opuesto a cualquier medida de paz que incluyese reformas estructurales en la poltica econmica. Porque eso, y no otra cosa, era lo que reclamaban las FARC en los dilogos del Cagun. O hace falta recordar lo que se public entonces y se dijo por parte de esta gente y su frente meditico? Hace falta recordar a diarios claramente exponentes de los intereses oligrquicos colombianos como El Tiempo o revistas como Semana lo que publicaban esos das y cmo se hacan eco del rechazo, que alentaban, a las conversaciones de paz por parte del sector empresarial colombiano? Remedios estaba all, y muchos otros que, tal vez de forma cndida, apostbamos por la paz con justicia social.

El comportamiento de los nuevos esclavistas, de cuerpos y mentes, es muy similar al de sus antepasados. Ellos siguen basando su fortuna en el trabajo de esclavos (ms horas semanales, aumento de la edad de jubilacin, nada de sindicacin combativa y s esa parodia de sindicato dcil con el patrn al estilo de los capataces de los ingenios y esclavos de confianza de las haciendas, prdida de conquistas sociales adquiridas a base de lucha, sangre y latigazos) y siguen calmando su conciencia con las ddivas que hoy dan a travs de Fundaciones y Organizaciones No Gubernamentales. Atender al pobre, no atender a las causas que generan la pobreza, como si la pobreza y la miseria no fuesen generadas por un sistema econmico concreto.

Por eso hay que ser crticos sin pausa con quien habla de paz en su vertiente negativa, es decir, paz igual a ausencia de conflicto. Por eso hay que repetir hasta la saciedad que ese concepto de paz negativa no nos interesa, sino el de la vertiente positiva: paz igual a resolucin de las causas que generan los conflictos. La paz en Palestina es el reconocimiento de los derechos nacionales de un pueblo a quien se le vienen negando desde hace 60 aos. Por eso en Palestina hay organizaciones armadas. La paz en India es cambiar un sistema econmico que arroja a la miseria a 750 millones de personas mientras una minora ve las pelculas de Bollywood, emigra a Occidente y negocia acuerdos nucleares. Por eso en India hay organizaciones armadas. La paz en Colombia es iniciar la reformulacin de la poltica econmica y su consecuencia ms inmediata: una mejor distribucin de la riqueza y la finalizacin de la injusticia social. Por eso en Colombia hay organizaciones armadas. La paz en otras partes del mundo pasa por el reconocimiento del derecho a la autodeterminacin de los pueblos.

Como en Matar un ruiseor a Remedios la han matado mediticamente (y a Guillermo fsicamente), todos y cada uno de quienes estn interviniendo en esta pelcula que rueda el juez espaol Baltasar Garzn con el guin que le llega desde Colombia y que, publicado a modo de folletn por los peridicos y emitido a modo de serial por las radios y/o televisiones, evita que la poblacin se haga preguntas sobre por qu se detiene a una mujer por el simple hecho de cartearse con alguien, sea guerrillero o no, o por qu las FARC son malas y por qu el gobierno colombiano, arropado por su homlogo espaol, es bueno matando (s, matando) a sindicalistas, luchadores sociales, periodistas y dirigentes polticos ao tras ao.

Nosotros somos como los nios de la pelcula Matar un ruiseor. Hemos intentado ver el mundo con otros ojos y hemos perdido de golpe nuestra inocencia. Como dice la nia protagonista de Matar un ruiseor, no se conoce realmente a una persona hasta que no has llevado sus zapatos y has caminado con ellos. Yo he llevado los zapatos de Remedios y he caminado con ellos los mismos caminos en Mxico, en Irak, en Colombia, en Cuba, en

Y como en la pelcula, matar a un ruiseor es algo que no se permite porque es un ave buena que no hace dao a nadie: no hace otra cosa que cantar [escribir] para regalarnos el odo [la mente], no picotea los sembrados [no roba], no entra en los graneros a comerse el trigo [aunque tenga hambre]; no hace ms que cantar con todas sus fuerzas para alegrarnos [el fin de la injusticia social].

http://elzurriago.blogia.com/



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