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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2008

La izquierda en India
La revolucin naxalita

Alberto Cruz
CEPRID


El ao que viene, en el mes de mayo, se van a celebrar elecciones generales en India, un pas de ms de mil millones de habitantes y que acaba de firmar un acuerdo nuclear con Estados Unidos que le sita, de forma inequvoca, dentro de la rbita occidental. Una vieja aspiracin de la oligarqua india que en los ltimos 19 aos se ha traducido en la imposicin de polticas neoliberales, desmantelando paulatinamente su hasta entonces economa centralizada y privatizando los principales sectores. Junto a este hecho, y en un intento por reforzar este paso al occidentalismo, India ha alcanzado acuerdos militares con Israel (lo que ha provocado un auge del islamismo que se est traduciendo en atentados por todas las ciudades del pas y en ataques contra otras confesiones religiosas, en especial contra los cristianos, en estados como Orissa) y estudia congelar el acuerdo de construccin de un oleoducto de gas con Irn.

Es, por tanto, un ao crucial para la izquierda india, muy numerosa y con responsabilidades de gobierno en estados como Bengala Occidental, Kerala, Minipur, Tamil Nadu y en Tipura (que albergan a unos 220 millones de indios en total, casi la cuarta parte de la poblacin del pas), todos gobernados por el Frente de Izquierda hegemonizado por el Partido Comunista de India (marxista). Pero tambin en India se est asistiendo al auge, cada vez mayor, de la insurreccin naxalita (1* -Recomendada la lectura del artculo que aparece en el enlace de esta nota para entender el proceso revolucionario en India-), liderada por el Partido Comunista de India (maosta) y su brazo armado, el Ejrcito Popular Guerrillero del Pueblo. Existe, adems, otra organizacin guerrillera impulsada por el Partido Comunista Marxista-Leninista Guerra Popular. Estas dos organizaciones ya han hecho un llamamiento a boicotear las elecciones.

Fuente: Centro Asitico de Derechos Humanos. El mapa est fechado en abril de 2008.

Los naxalitas se estn convirtiendo en un movimiento poltico de alcance nacional. Actan en 14 (15 segn el mapa del CADH) de los 28 estados de India (Chhattisgarh, Jharkhand, Uttar Pradesh, Asma, Uttaranchal, Kerala, Tamil Nadu, Bengala Occidental, Gujarat, Andhra Pradesh, Madhya Pradesh, Orissa, Maharashtra y Bihar) y que, en cifras, significa que en 182 distritos, de un total de 602 en que est dividido administrativamente el pas, son los maostas quienes controlan la situacin (2). Hay que hacer notar que en el mes de abril se consideraba que actuaban en 165 distritos (170 segn del CADH), por lo que el que ahora estn activos en 17 distritos ms indica claramente su progresin imparable que se produce no slo en el campo, sino que est comenzando a extenderse a las ciudades, especialmente a las zonas obreras e industriales de Delhi, Mumbai, Raipur, Pune y Jammu alternando las acciones propagandsticas con las militares. El propio gobierno indio consideraba hace un ao que entre el 30% y el 35% del territorio de India est bajo el control de los naxalitas (3), porcentaje que ser mayor en la actualidad.

Los xitos revolucionarios en el campo son incuestionables: ni la polica ni los funcionarios estatales se atreven a entrar en Bastar, una extensa zona del estado de Chhattisgarh de unos 100.000 kilmetros cuadrados (4), y sus acciones contra los paramilitares de Salwa Judum (que se traducira como "Cazadores de la paz", armados por terratenientes y el propio Estado que les ofrece, adems, un sueldo) estn provocando la desmoralizacin y desercin de estos mercenarios en cuanto se produce un combate ante las constantes bajas que sufren. El peridico Indian Express relataba con crudeza lo ocurrido tras un ataque maosta que caus 55 muertos a una fuerza conjunta de policas y paramilitares al hacerse eco de un informe oficial en el que se recoga la investigacin llevada a cabo: la cobarda, la desercin, la excesiva dependencia de los oficiales de polica respecto de la Polica Especial Local [los paramilitares de Salwa Judum tienen la categora de agentes policiales rurales], la carencia de un entrenamiento apropiado y el consumo de sustancias txicas influyeron en las causas de la matanza de los 19 policas y 39 PEL [Salwa Judum]. Para minimizar un tanto el efecto de la derrota, el informe recoga que dicho ataque haba sido efectuado por una fuerza de por lo menos 400 naxalitas (5). Aunque este ha sido, hasta el momento, el ataque con un mayor nmero de muertos, constantemente se reportan bajas entre los policas y paramilitares, incluyendo los comandos de lite de Andhra Pradesh, denominados Galgos, que el pasado mes de junio sufrieron 38 bajas mortales al ser atacado el barco en el que se dirigan a realizar una operacin militar contra un campamento maosta (6).

Los naxalitas han dado el paso de la guerra de guerrillas a la de movimientos, con una mayor acumulacin de fuerzas y siguiendo el esquema clsico maosta de diez contra uno, uno contra diez, es decir, obligar a las fuerzas estatales, bien sea el Ejrcito o la Polica, a asumir una posicin defensiva tctica que es fcilmente atacable en base a la superioridad de fuerzas- para, debido a estos golpes militares, obligarles posteriormente a asumir una posicin defensiva estratgica, o sea, la inmovilidad y la concentracin de fuerzas en un solo punto para defender una ciudad o un territorio. Se puede afirmar que la guerrilla naxalita acta en brigadas de hasta 300 combatientes. Si hay que hacer caso a la prensa india, los ataques contra estaciones de polica, locales de los paramilitares, empresas mineras, ferrocarriles, estaciones de telecomunicaciones, construcciones elctricas e, incluso, asaltos a crceles en el mes de diciembre de 2007 atacaron la crcel de Raipur, la capital de Chhattisgarth, logrando que pudieran fugarse 299 presos, 100 de ellos guerrilleros- se producen por fuerzas de entre 40 y 150 combatientes aunque en ocasiones llegan a los 400. No obstante, eso no quiere decir que los naxalitas mantengan grandes formaciones guerrilleras con carcter permanente, sino que se constituyen en funcin de la estrategia.

Los datos son esclarecedores: en el ao 2007 los naxalitas realizaron 8.488 ataques a establecimientos policiales en 91 distritos de 11 estados, segn un informe presentado por el Ministro del Interior, Sriprakash Jaiswal, en el Parlamento indio (Lok Shaba, Cmara del Pueblo) (7). Y la guerrilla est comenzando a buscar la complicidad de los policas, a quienes realiza llamamientos para que se pasen a sus filas si no quieren seguir sufriendo sus embestidas militares. Desde el mes de junio de 2007, cada vez que se realiza un ataque contra un establecimiento policial los guerrilleros dejan en el lugar panfletos en los que se puede leer Ests luchando para impedir el levantamiento del pueblo, por lo que tu vida est en juego porque el pueblo, al que ests matando, es de tu propia clase. Levntate contra el sistema (8). Merece la pena indicar que el Ejrcito, como tal, no est implicado en la lucha con los guerrilleros aunque algunas de sus unidades de lite s han participado en operaciones concretas contra la dirigencia naxalita.

La situacin ha llegado a tal extremo que el gobierno, que ya consider hace unos aos a la insurgencia maosta como el principal problema de India, ha decidido poner en marcha un plan para contener el avancede la guerrilla: iniciar un programa de desarrollo de las zonas ms empobrecidas de India, modernizacin de la Polica, creacin de infraestructuras viales que sirvan tanto a las poblaciones como para facilitar el traslado rpido de las fuerzas policiales y la creacin de seis escuelas de guerra, es decir, la formacin de unidades antiguerrilleras para poder atacar y destruir los campamentos naxalitas en la selva. La idea del gobierno es crear unos batallones especficos para la lucha contra la guerrilla que estn compuestos por 14.000 efectivos y en los planes aparece que antes de que finalice el ao tiene que haber dos o tres en funcionamiento (9). En la actualidad la Fuerza Central de Reserva de la Polica, junto a los paramilitares de Salwa Judum, lleva el protagonismo en la lucha contra los maostas: cuenta con 201 batallones, de los que 32 estn desplegados en las zonas donde operan los naxalitas (10) pero se han mostrado altamente ineficaces y reciben cada vez con ms frecuencia contundentes golpes militares, por lo que ahora se ha decidido la creacin de los batallones antiguerrilla al estilo del tristemente clebre Batalln Atlacalt de El Salvador, perpetrador de innumerables matanzas en zonas rurales del pas centroamericano.

El gran salto adelante

Hasta este momento la guerrilla estaba dejando a un lado las ciudades para centrarse en el control total del campo, siguiendo la vieja estrategia de cercar las ciudades desde el campo. La estrategia es penetrar en las reas rurales, consolidarse en ellas y, una vez que consideran seguras sus bases de apoyo, ir estableciendo coordinaciones eficaces y efectivas entre las diferentes clulas en otros Estados. Esto ha dado inmejorables resultados en Nepal. Al igual que sus camaradas nepales, los maostas indios respetan a los cargos locales incluyendo a policas- si el pueblo considera que son honestos y no estn comprometidos en casos de corrupcin o represin. Tambin respetan a las empresas que estn instaladas en sus zonas de influencia, pero las cobran un impuesto revolucionario, que oscila entre el 15 y el 20% de sus beneficios, con el que financian sus actividades. Por el contrario, los naxalitas son implacables en su lucha contra las Zonas Econmicas Especiales (ZEE) que est poniendo en marcha el gobierno central, con el apoyo de los gobiernos de los estados, para establecer industrias, incluidas las metalrgicas y mineras, y que estn provocando el desplazamiento de sus hogares de decenas de miles de habitantes rurales, que por consiguiente estn perdiendo sus medios de vida. La enorme mayora de desplazados son aparceros sin tierra, artesanos y pequeos comerciantes, provenientes de las comunidades desfavorecidas de dalit y adivasi y de minoras religiosas (11).

Precisamente el trabajo con los dalits, los intocables en el sistema de castas y los parias dentro de India, es con quien est centrando su trabajo poltico la guerrilla naxalita, segn lo acordado en su IX Congreso, realizado en enero de 2007. Esta decisin ha estado en el origen de la expansin guerrillera por toda India. En este congreso se acord, adems, como eje del trabajo poltico y militar la extensin de la guerra popular a todo el pas, el apoyo a las luchas nacionales contra el expansionismo indio en Cachemira y Jammu, la expansin del movimiento a las ciudades para tener presencia entre las masas urbanas, empobrecidas, y la clase media con la finalidad de lograr un movimiento masivo contra las polticas neoliberales y, por consiguiente, la lucha contra las Zonas Econmicas Especiales que han sido creadas en los ltimos aos en India y que han provocado, a su vez, la dislocacin de las pequeas industrias y de los comerciantes, que han sido empujados a la bancarrota por la ofensiva masiva de las imperialistas compaas transnacionales y de los compradores-burcratas-burgueses y que son calificadas de enclaves neocoloniales (12).

La entrada en las ciudades es el gran salto adelante de los maostas indios. Hay presencia de clulas naxalitas en las zonas obreras e industriales de Delhi, Mumbai, Raipur, Pune y Jammu. Aunque por el momento la principal actividad es la propagandstica, en algunas zonas donde el movimiento naxalita es especialmente fuerte se estn ya realizando acciones militares. Es el caso de Nayararh, una de las ms importantes ciudades del estado de Orissa, donde un comando naxalita realiz una de sus ms audaces acciones hasta el momento: el 16 de febrero de este ao se produjo el asalto a una comisara de polica y la requisa de 1.069 armas almacenadas en este establecimiento policial. El gobierno indio slo ha dado la cifra, no la calidad de las armas capturadas, lo que indica que en poder de la guerrilla hay ahora un material ms sofisticado, como se pondra de relieve en las ltimas operaciones militares donde se han bombardeado instalaciones policiales con morteros de 80 milmetros y se estn usando lanzagranadas para atacar las caravanas de vehculos policiales y paramilitares.

La presencia naxalita en las ciudades y centros industriales da un salto cualitativo a la guerra popular prolongada. Desde mediados de 2007 los naxalitas han actuado de forma preferente en las Zonas Econmicas Especiales de una franja que comprende las ciudades de Bhilai-Ranchi-Dhanbad-Calcutta, por un lado, y de Mumbai-Pune-Surat-Ahmadabad por otro, al tiempo que han planteado bloqueos que han sido impuestos de forma desigual, dependiendo de las zonas donde tienen ms fuerza, como es el caso de los estados de Jharkhand, Orissa, Chhattisgarh y Bengala Occidental y en los que menos, como en Haryana y Punjab. En Bengala Occidental, un estado gobernado por la izquierda, la ZEE prevista ha tenido que ser suspendida tras una revuelta popular campesina, que cont con el apoyo maosta, que fue sofocada a sangre y fuego. Este hecho ha provocado un tremendo descrdito de la izquierda tradicional, del que se est beneficiando la insurreccin naxalita que ve cmo los campesinos pobres se estn incorporando en masa a sus filas. De este asunto, as como de otros parecidos, se tratar en la segunda parte que aborda la situacin de la izquierda india.

En India hay en estos momentos 40 ZEE en funcionamiento y el gobierno central calcula que este ao 2008 supongan un volumen de comercio superior a los 27.000 millones de dlares en cuanto a bienes, servicios y mercancas. En total, el gobierno indio tiene previsto aprobar 339 ZEE y dice que supondrn un empleo directo para 800.000 personas. Las ZEE son reas que, gracias a las desgravaciones fiscales que hacen que las empresas no paguen ningn impuesto, gozan de ventajas fiscales y econmicas para favorecer la productividad y donde se puede eludir la legislacin normal del pas en materia laboral, sindical y ambiental con el objetivo de atraer inversores locales y extranjeros.

El xito poltico junto al militar

Los xitos militares de los revolucionarios indios estn siendo acompaados de un xito poltico demostrable en las zonas bajo su control, donde se ha logrado una eficaz mejora del nivel de vida de la poblacin, bsicamente rural, y estn en condiciones de ofrecer una alternativa a la izquierda tradicional y reformista. Esto est provocando que un cierto sector de los intelectuales indios vea con agrado y simpata a la guerrilla y que, como es el caso de Arundhati Roy, se niegue a calificar su lucha de inmoral o como terrorista. O como el conocido msico Ravi Shankar, que ha dicho pblicamente que los maostas son admirables.

Desde que los naxalitas comenzaron a realizar trabajo poltico en las ciudades, entre los pobres urbanos, los habitantes de los barrios marginales y de la clase obrera organizada, y especialmente tras la masacre de campesinos ordenada por el gobierno de Bengala Occidental gobernado por el Frente de Izquierda hegemonizado por el Partido Comunista de India (marxista)- en marzo de 2007 cuando se oponan a la ZEE prevista en Nandigram, las voces para que los maostas lideren otro frente de izquierda en India, de carcter inequvocamente revolucionario, se estn alzando cada vez con mayor fuerza. Se les pide una nueva dinmica en la propaganda, una mayor atencin hacia los no iniciados en poltica y una mayor atencin a las clases medias.

Los maostas estn en ello, conscientes que el progreso de su guerra popular prolongada depende de la creacin de una plataforma cultural y polticamente diferente de la que ha existido hasta ahora en India de forma especial en lo que se refiere a la separacin de castas, la opresin feudal de la familia y las costumbres- y, sobre todo, alejada de los pasillos del poder que tanto gustan a la izquierda tradicional.

Notas:

  1. Alberto Cruz, India, entre la euforia nuclear y la insurreccin naxalita http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article267

  2. The Hindu, 23 de agosto de 2008.

  3. The Tribune, 7 de agosto de 2007.

  4. The Pioneer, 19 de agosto de 2008.

  5. Indian Express, 1 de septiembre de 2007.

  6. Asian Age, 29 de junio de 2008.

  7. Indian Times, 3 de diciembre de 2007.

  8. The Hindu, 13 de febrero de 2008.

  9. Asian Age, 17 de julio de 2008.

  10. Prensa Latina, 4 de febrero de 2008.

  11. Los dalit son los intocables del sistema de castas, los adivasi son pueblos indgenas y las minoras religiosas son, fundamentalmente, islmicos.

  12. Partido Comunista de India (maosta), febrero de 2007.

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor especializado en Relaciones Internacionales.

[email protected]



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