Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2009

Los partisanos de Tito y lo que sucede en Palestina

Alberto Cruz
CEPRID


La reciente matanza llevada a cabo por los nazis del siglo XXI, vinculados al rgimen sionista de Israel, ha vuelto a poner de manifiesto que sigue viva una vieja tradicin en un sector de la denominada izquierda: los "ni-ni". En las manifestaciones populares, en las entrevistas periodsticas y en los escritos de anlisis ha habido un importante sector que ha pretendido indignarse por la matanza perpetrada por los sionistas en Gaza pero dejando claro que estn tanto contra la agresin israel como contra Hams. Son los que hicieron lo mismo cuando a principios de 2003 se manifestaron contra la guerra de invasin de Irak con mucho cuidado para que no se les identificase con el gobierno de Sadam Hussein, quienes en el verano de 2006 criticaron a Israel por arrasar el sur de Lbano al tiempo que no ahorraban ninguna forma conocida o desconocida de desmarcarse de Hizbul. Y ahora lo han vuelto a hacer. Sin embargo no son seres angelicales, sino que estos "ni-ni" muestran a quin favorecen con este tipo de planteamientos porque ponen en plan de igualdad al agresor y a la vctima, es decir, ponen al mismo nivel al opresor y al oprimido haciendo caso omiso del sistema de opresin. Y, lo ms importante, dan una patada -como los sionistas y sus aliados- al Derecho Internacional y a la historia de los pueblos.

Por lo tanto, y puestos a rizar el rizo, tal vez merezca la pena volver la vista atrs, a la Historia , con maysculas. De ah el ttulo de este artculo, llamativo, sin duda, provocativo, si se quiere, y al mismo tiempo esclarecedor de lo que pretende: vincular la lucha de liberacin nacional y social impulsada por los partisanos de Tito en la Yugoslavia ocupada por los nazis con la que mantienen en Palestina las organizaciones palestinas, especialmente en Gaza. En realidad, se podra decir que cualquier parecido con la realidad actual es algo ms que un parecido: es una coincidencia.

La invasin de Yugoslavia dur 12 das. Una vez los nazis se hicieron con el control del pas, procedieron a su desmembracin poltica y a acentuar los enfrentamientos entre los diferentes pueblos que componan Yugoslavia. Los croatas recibieron un trato muy suave, tanto que los nazis permitieron un gobierno ttere bajo el control de los fascistas ustachis croatas y le dieron toda clase de apoyos, incluido el militar. Este gobierno ttere azuz a sus tropas y sus fuerzas paramilitares, que los alemanes le haban permitido conservar, contra los resistentes al nazismo. Nadie estaba a salvo. Cualquier resistente antinazi era, sistemticamente, detenido, vejado, torturado y asesinado. Las vctimas del salvajismo ustachi se cuentan por decenas de miles. Ello provoc que los serbios se organizasen alrededor de Drazha Mihailovic, un antiguo coronel monrquico fervientemente anticomunista y a quien no le interesaban lo ms mnimo los agravios sociales o econmicos que ocasionaba la ocupacin.

Mihailovic era un hombre tan moderado que no realiz acciones militares de renombre contra los ocupantes alemanes, esperando que la lucha de los dems le facilitase el camino y que, una vez lograda la retirada alemana, y con sus fuerzas prcticamente intactas, las potencias vencedoras le reclamasen para hacerse cargo de Yugoslavia. Este chetnik serbio se dedic toda la guerra a reclamar el reconocimiento de las potencias aliadas -y lo obtuvo- como el lder de la insurgencia, no dudando en entrevistarse con los ocupantes alemanes para sondear algn tipo de cooperacin ante el auge, cada vez mayor, de la parte ms significativa y relevante de la resistencia yugoslava: los partisanos de Tito.

Josip Broz, "Tito", era la anttesis de Mihailovic. Miembro del Partido Comunista, hablaba al mismo tiempo de revolucin social y de liberacin nacional, dando un argumento poltico al pueblo serbio que los colaboracionistas chetniks ni siquiera se planteaban. Su propuesta de realizacin de acciones conjuntas a Mihailovic cay en saco roto e, incluso, se vio abocado a un enfrentamiento armado con los chetniks, que ya colaboraban de forma abierta con los alemanes, quienes sufrieron una derrota decisiva para el devenir de Yugoslavia. A partir de entonces qued claro que la resistencia a la ocupacin en Yugoslavia slo era una, incluso para las potencias occidentales, que comenzaron a enviar "oficiales de enlace" con los partisanos.

Los partisanos de Tito sufrieron, y resistieron, nada menos que siete grandes ofensivas alemanas. La pretensin nazi era aniquilar a la resistencia de Tito, y lo hacan a conciencia. Nada les paraba, ni mujeres, ni nios, ni ancianos, ni heridos. Pero los partisanos resistieron una y otra vez. William Deakin, uno de esos oficiales de enlace enviados por los britnicos, lo relata en sus memorias: "Las tcticas de los partisanos estaban concebidas como una contraimagen del enemigo, y el estilo especial de sus acciones explicaba el milagro de su supervivencia. Los partisanos se movan en lneas interiores dentro de un crculo que se iba estrechando. Con armas ligeras y familiarizados con el terreno, entrenados para actuar por instinto en grupos pequeos y aislados, sus unidades eran capaces de eludir embestidas envolventes del enemigo".

Pero junto a la accin militar, la resistencia yugoslava liderada por los comunistas de Tito pona mucho nfasis en la administracin de lo que iba a ser su estado. Fabricaron armas, proveyeron a la poblacin de las reas bajo su control de alimentos y otras mercancas -cuando podan- y pusieron en marcha un servicio postal propio. Incluso hicieron funcionar una vieja fbrica de cigarrillos, los famosos "Estrella Roja", que se convirtieron en la ms eficaz arma propagandstica de la resistencia.

Conocedores, tal vez, de esta parte de la historia, los generales israeles ordenaron bombardear la nica fbrica de helados existente en Gaza, no fuese a ser que cuando un nio saborease uno -si es que ha tenido la suerte de sobrevivir a los bombardeos- estuviese implcitamente reconociendo el gobierno de Hams en la franja.

En la segunda guerra mundial no haba muchos "ni-ni" pero, de haberlos, seran aquellos que criticasen por igual a los partisanos de Tito -que tampoco se andaban por las ramas en el combate- y a los ocupantes nazis. Es decir, se situaran en una cmoda posicin, como la de Mihailovic o como el dios Jano, el de las dos caras: aparentemente, un resistente; en la prctica, un colaboracionista.

Guste o no que se diga en el caso de la reciente matanza de Gaza los "ni-ni" han actuado de la misma manera. Han condenado el lanzamiento de cohetes desde Gaza -cuando no es ms que una dramtica forma de llamar la atencin sobre un asedio en el que todos han colaborado- y se han referido a la "respuesta" israel como "desproporcionada".

Si estos "ni-ni" supiesen de qu hablan se podra entrar en un debate interesante, y necesario, sobre la proporcionalidad utilizada por unas fuerzas y por otras. Ya pas en la guerra de liberacin de Yugoslavia contra la dominacin nazi y volvi a pasar en la guerra de Vietnam, cuando el Vietnam Congsan (el famoso Vietcong, "Vietnam Rojo" en vietnamita) decidi fusilar a prisioneros estadounidenses en represalia al fusilamiento de sus combatientes por los ocupantes y sus aliados del gobierno colaboracionista del sur.

Los sionistas se protegen argumentando que ha existido "proporcionalidad" en su ofensiva contra Gaza. Proporcionalidad con los aviones, helicpteros, bombas de fsforo...? Volvamos entonces por pasiva el argumento: segn el Derecho Internacional, el uso de la fuerza armada por parte palestina no es contrario a la legalidad internacional porque existe proporcionalidad entre los medios utilizados -los palestinos no tienen Ejrcito- y el objetivo perseguido, que no es otro que la libre autodeterminacin y la independencia. Los palestinos no plantean la recuperacin de los territorios de la Palestina histrica (hoy Israel ocupa el 78% de esa Palestina histrica, Gaza y Cisjordania suponen el 22% de ella) y, adems, Israel se niega a retirarse totalmente de los territorios que ocupa de forma ilegal y contraviniendo el Derecho Internacional desde 1967. Alguien recordar que Hams hablaba hasta no hace mucho de la Palestina histrica, cierto, pero en la actualidad slo se refiere a las fronteras de 1967.

El uso de la proporcionalidad est en el Derecho Internacional, ese que una y otra vez es violado con desparpajo por los sionistas tal y como han vuelto a hacer en Gaza, as como el no ataque a civiles. Y, ya puestos, merece la pena recordar que segn el Derecho Internacional, el ocupado no tiene el deber de obedecer al ocupante (artculo 50 del Protocolo I de la IV Convencin de Ginebra), el ocupante no puede establecer castigos colectivos contra la poblacin civil (artculo 33) y debe, adems, facilitar y garantizar el suministro de vveres y productos mdicos, sanidad, higiene pblica, asistencia y educacin a los nios (tambin se recogen estos aspectos en el artculo 50). Es decir, todo lo que no hace Israel.

Qu significado tiene recordar estos artculos, entre otros que sistemticamente viola Israel, del entramado jurdico del Derecho Internacional? Pues, ni ms ni menos, que Palestina -tanto Gaza como Cisjordania y Jerusaln Este- est sometida a ocupacin desde hace ms de sesenta aos. Un aspecto que parecen olvidar o no quieren mencionar los "ni-ni". Y este es el quid de la cuestin, y no otro.

Para hacer frente a esta ocupacin los palestinos han utilizado la fuerza, han ofrecido treguas y han firmado acuerdos de paz con la ilusin de tener un estado independiente y soberano. Mahmoud Abbas, el Mihailovic del relato, lleva aos proponiendo treguas a las organizaciones de la resistencia palestina y renegando de la lucha armada. Sus fuerzas estn dedicadas a reprimir a su pueblo y a proteger al ocupante, ms que a luchar por la independencia. Dudas de que esto sea as? En la actualidad 1.600 "soldados de Dayton" (en referencia al general estadounidense Keith Dayton, quien est a cargo de la formacin de las fuerzas de seguridad palestinas sobre la base de una nueva extensin de la autoridad del Estado) han sido formados en Jordania y a ellos se va a sumar en los prximos das (1) un nuevo contingente de otros 500 sin que an exista un Estado palestino y sin que haya frontera alguna que defender. Luego La pregunta es bien sencilla cul ser su funcin? Pues la que ya ha sido durante la matanza de Gaza: impedir que cuajase el llamamiento de Hams de una tercera Intifada. Los "soldados de Dayton" han estado muy activos en impedir manifestaciones en solidaridad con la resistencia de Gaza -realizando docenas de arrestos- y se han desplegado en la ciudad de Hebrn para evitar enfrentamientos entre el medio millar de colonos que hay all y los palestinos. Pero cuando estos colonos atacaron a los palestinos, los "soldados de Dayton" no intervinieron porque sus rdenes son no enfrentarse a los israeles.

Como Mihailovic hizo durante la ocupacin nazi de Yugoslavia, Abbas y su partido, Fatah, llevan 16 aos intentado hacer ver al pueblo palestino que transigir con el ocupante es la nica forma para conseguir las histricas reivindicaciones palestinas. Pero la realidad es otra, y tozuda. Como bien entendi Tito, slo la lucha ofrece resultados. Los Acuerdos de Oslo han sido un absoluto fracaso para los palestinos en todos los aspectos, incluyendo la situacin de los presos polticos. En virtud de Oslo, los presos polticos palestinos tenan que haber pisado la calle desde hace mucho tiempo, y an estn entre rejas. Israel les mantiene como moneda de cambio.

Por lo tanto, slo las acciones militares podrn ponerles en la calle. Como la llevada a cabo en 2006 para capturar a un soldado, Shalit, desde entonces en poder palestino. Shalit no es un secuestrado, sino un prisionero de guerra y utilizado, tambin, como moneda de cambio. Shalit saldr en libertad intercambiado por un millar de presos palestinos.

Hay dos presos palestinos que son iconos de la resistencia: por una parte, Marwan Bargouti, el principal dirigente de las milicias de Fatah; por otra, Ahmed Sa'adat, secretario general del Frente Popular para la Liberacin de Palestina. Si ellos estn finalmente entre los liberados, se podr hablar de xito de la resistencia y de fracaso del colaboracionismo.

Hay movimientos poltico-militares en el mundo rabe de corte islamista que, en la actualidad, cumplen un papel revolucionario en cuanto a la defensa de las reivindicaciones histricas de sus pueblos. Hizbul, por ejemplo, mantiene una colaboracin estratgica con organizaciones de la izquierda libanesa y se viene caracterizando por la cooperacin y el dilogo con organizaciones abiertamente marxistas. Hams es lo mismo, aunque en menor medida. Ni Hizbul ni Hams, por su propia estructura religiosa, abogan por la abolicin del capitalismo o la implantacin del socialismo. Estn, de hecho, muy alejados de lo que planteaba Tito. Pero, al igual que l, son hoy la principal referencia de lucha contra la ocupacin israel y la pretensin imperialista de cambiar el mapa de Oriente Medio.

(1) Al Quds Al Arabi, 9 de febrero de 2009.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter