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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2009

Un esbozo de programa de izquierdas para la crisis

G. Buster
Sin Permiso


Desde comienzos de los aos 70 el capitalismo ha vivido una fase marcada por una cada continua de la tasa de beneficio del capital. Desde entonces hasta hoy ha perdido casi un 25 % de su tasa de beneficios y ha respondido a esa cada con una ofensiva sin precedentes, eso que llamamos neoliberalismo. En los aos 80 y 90 las polticas neoliberales reestructuraron el conjunto de la economa mundial y las economas nacionales para hacer frente a esa cada de la tasa de beneficios con transferencias de renta muy significativas de los sectores asalariados a los sectores del capital.

Ese trasvase brutal de riqueza desde los asalariados a los nuevos seores de la produccin es, de alguna manera, un proceso largo, un proceso de resistencias, y un proceso que ha acabado provocando la crisis financiera, primero, y la crisis econmica que hoy vivimos, despus. La respuesta a esta crisis que hoy vive el capital internacional ha sido acelerar todava ms el proceso, de nuevo, de fondos pblicos hacia los propietarios del capital. En concreto, desde el verano, en Estados Unidos 700 mil millones de dlares -el equivalente al 1,5 del PIB y en Europa 200.000 -otro 1,5 del PIB europeo- y nos prometen mayores transferencias de dinero pblico hacia los grandes grupos monopolistas, que han sido en definitiva los causantes de la crisis financiera por su avidez, por su bsqueda de beneficios frente a las necesidades de consumo de la poblacin.

Hemos pasado en estas tres dcadas de un neoliberalismo que iba ganando terreno y acumulando fuerzas a la globalizacin armada -que empez a utilizar a partir del ao 83 el presupuesto militar para las dos Guerra del Golfo y las ocupaciones de Afganistn e Iraq. Cuando no ha sido suficiente, cuando ha llegado la crisis definitivamente por un agotamiento del modelo econmico y social neoliberal de los aos 80 y 90, nos prometen ahora un neoliberalismo de choque y hacer en dos aos lo que no fueron capaces de conseguir en los ltimos 30.

La primera consideracin es que esa inmensa inyeccin de dinero pblico no es capaz de frenar la crisis financiera, no ha sido capaz de evitar la cada en cadena de un banco tras otro, no ha sido capaz de frenar la desconfianza entre unos y otros y lo que ha aumentado es la competencia inter-imperialista, la competencia entre los diferentes capitales y una agudizacin de la crisis.

La respuesta al por qu es muy sencilla, porque si no se produce la crisis no habr una nueva fase ascendente del capitalismo, si no se retiran del mercado todos los capitales virtuales, todos los capitales ficticios, y se vuelve a una contabilidad real de la economa, no se puede producir un nuevo salto adelante de acumulacin, una nueva fase de crecimiento de la tasas de ganancias que permitan recuperar las del periodo dorado del capitalismo despus de la Segunda Guerra Mundial.

La encrucijada en la que nos encontramos plantea cmo dar respuesta desde la izquierda a la globalizacin armada a nivel internacional, en concreto a la situacin en Oriente Medio, pero tambin a la lucha por el control de las materias primas y los hidrocarburos. Y, asimismo, cmo damos respuesta a sta llamada a una sobreexplotacin de la clase trabajadora, que es neoliberalismo de choque, con una medida tras otra de trasvase de dinero pblico hacia los propietarios privados de capital, qu nos proponen desde este verano.

La crisis, por lo tanto, exige medidas urgentes e inmediatas, exige una removilizacin de la izquierda, exige evitar que la crisis la paguen los trabajadores y las trabajadoras. Las crisis se producen por causas endgenas, las crisis las producen el capitalismo y, sin embargo, para la salida de las crisis hacen falta soluciones que vengan de fuera del capitalismo porqu el capitalismo por s mismo solo es capaz de reproducirse una y otra vez de una manera que acrecienta la explotacin relativa de la fuerza del trabajo y refuerza el capital privado y a los propietarios de los medios de produccin.

Qu hacemos, por lo tanto, frente a las medidas keynesianas que nos proponen. La pregunta que tenemos que hacer es: medidas keynesianas para quin? Son medidas keynesianas para los propietarios del capital o son medidas keynesianas para los salarios? Porqu el consumo puede aumentar para unos o para otros. Puede ser que contribuyan a aumentar el consumo y, tericamente, las inversiones de los empresarios, sustituyendo a esos beneficios que antes reciban de la bolsa y que han desaparecido de manera virtual o puede ser que sirvan para aumentar el consumo de los asalariados. La respuesta es que la forma ms segura de salir de la crisis es aumentando el consumo de los asalariados, no el de los capitalistas. Primero, porque los capitalistas son pocos y consumen poco. Segundo, porque no invierten nada ms que cuando tienen expectativas de beneficios y hoy esas expectativas no existen y, tercero, porque tienen la costumbre de malgastarlo y usarlo mal.

Esas tres respuestas son no slo opiniones ideolgicas, sino factores y hechos a lo largo de la historia del capitalismo y muy especialmente de los ltimos aos, como ha puesto de relieve la pirmide Madoff. Es un escndalo, pero es un escndalo capitalista que alguien como Madoff sea capaz de acumular 50.000 millones de dlares para malgastarlos inmediatamente en un fraude gigantesco. Esa es la realidad del funcionamiento del capitalismo hoy, y a eso tenemos que oponer las necesidades de los trabajadores.

Salir de la crisis hoy supone poner por delante las necesidades a los beneficios. Y esa frmula tan sencilla y tan simple es sobre la que tenemos que construir un programa de izquierdas que refuerce fundamentalmente la capacidad de consumo de los trabajadores y haga un keynesianismo de izquierdas. No porque un keynesianismo de izquierdas pueda superar la crisis por s solo, simplemente ser capaz de ganar tiempo, de permitirnos ver la crisis de una manera distinta sin sufrir las consecuencias directas, sin que se produzca una desmoralizacin de la clase trabajadora, un empobrecimiento general y una ruptura de la solidaridad de clase y de sus organizaciones, especialmente de los sindicatos.

Por lo tanto, un programa de izquierda para salir de la crisis tiene que empezar por el salario. Cuando nos prometen 400 de recortes fiscales para las clases medias es porque bsicamente piensan que el consumo de las clases medias es lo que puede acortar la crisis. No es verdad. Es el consumo de las familias trabajadoras, del 87% de la poblacin asalariada de ste pas con un endeudamiento del 120% de la renta lo que ha permitido mantener durante 15 aos la prosperidad econmica que hemos vivido. Eso se ha acabado, y lo que nos dicen ahora es que estamos endeudados, que no podemos continuar manteniendo ese esfuerzo, que trasvasemos a travs del recorte de nuestros salarios directos, de nuestros impuestos, dinero para mantener los beneficios.

Lo que nos dice el plan Zapatero, desde el anuncio este verano del recorte fiscal de los 400 euros -copiado del plan Bush de los recortes de 300 $ per capita en Estados Unidos- es bsicamente que para salir de la crisis hay que mantener los beneficios. Y nuestra respuesta debe ser no. Lo que tenemos que hacer para salir de la crisis es asegurar la capacidad de consumo, el nivel de vida, que aumente el gasto social, que seamos capaces de recuperar ese 30 % de dficit social que hemos acumulado, primero con Aznar y que se ha mantenido con el gobierno de Zapatero en los ltimos cinco aos. Sin recuperar, primero la capacidad de los salarios y despus la capacidad del gasto social, no seremos capaces de empezar a dar una salida positiva a la crisis porqu simplemente los beneficios no aumentarn, simplemente ser para que los utilicen en una nueva fase de especulacin generalizada.

Tenemos sistemas de regulacin del sistema financiero, empezando por las cajas de ahorros. Las cajas de ahorros son decisivas para la financiacin de las autonomas y de los ayuntamientos. Es ah donde se juega el 60 % del gasto social en el Estado espaol. Y las cajas no son bancos comerciales normales. Tericamente son instituciones sin nimo de lucro y, sin embargo, se nos han escapado de las manos. Tenemos que recuperar el control poltico, democrtico, a partir de las instituciones sobre un sistema de financiacin que es central porque, entre otras cosas, de l depende gran parte del tejido industrial, de que podamos mantener ese tejido industrial y preparar una reestructuracin sin que se haga a golpe de deslocalizaciones y cierres empresariales.

Si el debate fundamental sobre Lukoil es un debate sobre la propiedad y su gestin- va a entrar el capital ruso en Repsol y va a poner a sus consejeros en Repsol?-, por qu nosotros no podemos tener este debate desde las cajas, desde La Caixa, desde Caja Madrid, desde todas las entidades que dependen de la financiacin del dinero pblico para colocar a nuestros representantes, a los representantes de los que pagan impuestos, para decidir qu tipo de orientacin poltica tenemos en la refinanciacin del sistema econmico y productivo en el Estado espaol?

Es fundamental recuperar la capacidad de control, de decisin, sobre los aparatos del sistema financiero que son financiados en sus orgenes y ms ahora con inyecciones directas o con crditos baratos de dinero pblico, por impuestos y, en definitiva, por todos nosotros. Es esencial el debate sobre la financiacin autonmica y entender en este sentido las diferencias entre el Estatuto de Catalua y el estatuto de Andaluca, las ventajas del sistema de concertacin del Pas Vasco y la necesidad de un sistema de solidaridad inter-territorial. No porque ellos aseguren -que ya nos gustara que aseguraran- el derecho a decidir en todas estas cuestiones. Si no, simplemente, porque sin esa capacidad de financiacin, de ese pequeo cambio en la correlacin de fuerzas, la crisis ser peor para los trabajadores porque tendrn peor capacidad de endeudarse y de tener gasto social a travs del nivel de gobierno ms cercano, que son las autonomas.

Otro aspecto prioritario de este programa de izquierdas: evitar que dividan a la clase trabajadora, evitar que la inmigracin se convierta en la cabeza de turco, que la disminucin de salarios reales afecte significativamente a los trabajadores que no estn dentro de las grandes negociaciones sindicales, que son los trabajadores inmigrantes, los jvenes y las mujeres.

Las crisis empiezan por desmoralizar a la clase, debilitar su capacidad de solidaridad, su capacidad de respuesta. Y por lo tanto, un elemento central de cualquier programa de izquierdas es asegurar que esa solidaridad, que esa unidad de clase se mantenga durante todo el proceso de resistencia para determinar una salida progresista, una salida de izquierda a la crisis.

Para empezar, hay que ser capaces de reconstruir un proyecto de izquierdas en el estado, de hacer girar hacia la izquierda la correlacin de fuerzas que poco a poco se va erosionando desde el 2004 (despus de que las grandes movilizaciones del 2002-2004 permitieran la derrota del gobierno del PP, que implant de forma salvaje el neoliberalismo en el Estado espaol, primero entrando en la moneda nica y despus llevando a cabo una poltica de equilibrio 0 en el presupuesto). Esa es la principal acusacin que tenemos que hacer al gobierno de Zapatero, la de una gestin en fro del triunfo de la izquierda en el 2004 que ha evitado que la movilizacin de la izquierda social contine.

En Madrid han tenido lugar 12 grandes manifestaciones de la derecha social y de la Iglesia catlica slo dos manifestaciones de la izquierda que han puesto un cierto lmite al desfase enorme en esta capacidad de movilizacin. Si no somos capaces de cambiar este desfase, no seremos capaces de evitar que el desarrollo de la crisis vaya degradando la correlacin de fuerzas surgida de la victoria del tripartito en Catalua y despus por la derrota del PP en el conjunto del Estado.

Un instrumento clave para resistir en la crisis son los sindicatos. Si no somos capaces de renovar los sindicatos, de hacer que su capacidad de representacin en los convenios colectivos crezca, de que vuelva a tener prioridad un sindicalismo de fbrica capaz de defender en aquellos sitios ms dbiles las conquistas que se han hecho en las negociaciones colectivas, no seremos capaces de evitar la divisin, fbrica a fbrica, sector a sector, que se producir en el proceso de la crisis. El fortalecimiento de la accin sindical es una de las condiciones para poder construir una poltica alternativa a medio plazo que vaya ms all del keynesianismo de izquierdas.

La caracterstica del gobierno Zapatero en su segunda legislatura es que no tiene un proyecto poltico, que ha agotado su proyecto poltico en los primeros cuatro aos, que la reformas democrticas se frenan por la Iglesia, que las reformas econmicas se establecen en trminos de mantener los beneficios, que la reforma de las autonomas se queda encasquillada porqu no est dispuesto a una ruptura completa con la herencia del PP y llamar a una movilizacin conjunta de la izquierda para mejorar la correlacin de fuerzas.

Por lo tanto, necesitamos un programa de izquierdas. Construirlo supone debatir entre todos, relanzar los movimientos sociales, recoger sus reivindicaciones centrales. Eso es lo que humildemente intentamos hacer desde Sin Permiso, de alguna manera , y por eso nos encontramos y agradecemos a la Fundacin Pere Ardiaca que nos haya dado este espacio.

Necesitamos una polticas de unidad que permitan presionar primero a la izquierda, al conjunto de la izquierda; segundo, acumular pequeas victorias mediante la movilizacin para construir una esperanza y romper con la deprimente sensacin de tres dcadas de que vamos de derrota en derrota, demostrar que somos capaces de cambiar esta situacin y hacer una acumulacin de fuerzas que nos permita aumentar el nmero de concejales, de parlamentarios de la izquierda, tener mayor capacidad institucional y que esta responda mejor a la movilizacin en la calle.

Necesitamos un proyecto europeo tambin de la izquierda. No podemos ser solamente un proyecto a nivel del Estado espaol y por eso es fundamental volver a construir una izquierda europea que sea capaz de movilizarse conjuntamente contra la crisis y de ofrecer una alternativa al despotismo ilustrado que supone la Comisin, el Consejo Europeo y el Tratado de Lisboa que nos quieren imponer con un segundo referndum en Irlanda, chantajeando a su poblacin.

No es un programa, desde luego, que tenga ninguna garanta de xito, estamos demasiado acostumbrados a ser derrotados una y otra vez. Pero, al mismo tiempo, no tenemos ninguna otra alternativa, no perdemos nada como recordaba el viejo Manifiesto Comunista. Tenemos, en cambio, la posibilidad de recuperar nuestra dignidad como clase, mantener nuestros niveles de vida y vislumbrar de nuevo un futuro mejor socialista, que no es poco para pasar a la generacin siguiente.

Gustavo Bster es el heternimo de un analista madrileo, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.


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