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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2009

La crisis econmica en Espaa y la respuesta del Gobierno Zapatero

G. Bster
Rebelin


 

 

 

El otoo del 2008 y el invierno del 2009 han supuesto una dura confrontacin del Gobierno Zapatero con la realidad. La crisis econmica y sus cada vez ms graves efectos sociales absorben el 90% de sus energas sin que sea capaz de establecer una estrategia clara de polticas anticclicas, sumido en la contradiccin de que talante y el consenso no son capaces de superar un choque de intereses sociales en los que inevitablemente habr ganadores y perdedores, alterando profundamente la correlacin de fuerzas.

 

El absurdo empeo meditico del Gobierno Zapatero de no llamar a la crisis por su nombre durante cinco meses no ha evitado una continua correccin de sus previsiones de crecimiento del PIB: 3,3% en noviembre del 2007 para el Presupuesto del 2008; 3,1% en diciembre, tras su aprobacin; 2,3% en abril, tras las elecciones en marzo; 1,6% en julio. Ya se anuncia que 2008 acabar con un -0,1% y las previsiones para el 2009 son de -1,6%.

 

Todas las cifras apuntan un rpido deterioro. El paro ha subido en el verano del 2008 casi tres puntos hasta el 11%, igualando la peor tasa bajo el PP. En enero del 2009 alcanz el 14,5% y se espera que llegue al 18% a finales del 2009. La produccin industrial ha cado un 9,5%, hasta niveles de 1993. Los EREs afectan a 180.000 trabajadores industriales. La venta de coches se ha hundido un 30% anual, la construccin un 16%. El dficit comercial ha aumentado este ao un 21,1% hasta situarse en el 6,1% del PIB. El endeudamiento familiar ha pasado en diez aos del 47% al 135%. Las familias tienen que dedicar el 46,2% de su renta disponible a pagar las hipotecas, aumentando en solo tres aos el 10,2%. La inflacin sigui creciendo un punto por encima de la media europea, hasta el 4,5%, hasta febrero del 2009, para bajar rpidamente con el desplome de los precios del petrleo hasta el 0,8%. La demanda interna ha cado en un -2,4%, con un dficit pblico que ha terminado 2008 en -3,4% y se prev que llegue al -5,8% en 2009.

 

No es de extraar que tanto The Economist como el New York Times consideren que el modelo de desarrollo neoliberal heredado del PP, ladrillo y endeudamiento familiar como motores, se haya agotado. Pero tambin que sea imposible sustituirlo en dieciocho meses por otro, que priorice la exportacin industrial y la innovacin (NYT 14-08-08).

 

Pero por el momento, a pesar del desplome de la actividad econmica, las encuestas muestran una erosin general del sistema poltico y el descontento, pero no un cambio en la correlacin de fuerzas. El PSOE se sigue situando en el 41,3%, el PP sigue estancado en el 38,9%, sin cambios en el resto de los partidos, a excepcin de una ligera recuperacin de IU, que vuelve a alcanzar el 4,5% (Publiscopia 2-1-09).

 

Lo ms significativo, sin embargo es la falta de una orientacin estratgica ante la profundidad de la doble crisis, internacional y del modelo de crecimiento de los ltimos 15 aos. Esta falta de estrategia es sustituida por un acumulo de medidas tcticas de intervencin del sector pblico sin querer al mismo tiempo influir decisivamente en los principales actores econmicos, en especial el sector financiero y las grandes empresas. Este tacticismo de buenos deseos se traduce en la promesa de mantener las polticas sociales y al mismo tiempo los beneficios empresariales.

 

Esta crisis de orientacin que es el reflejo de 15 aos de un ciclo alcista econmico en la vida poltica del pas, sin otro debate que el autonmico- afecta por igual a todos los partidos polticos, incapaces de elaborar propuestas concretas y una hoja de ruta ante la crisis. Los nicos que parecen tenerlo claro son los Presidentes del BBVA, Gonzlez, y del Santander, Botn, como demostraron en sus discursos de fin de ao, anunciando beneficios de 5.020 y 8.876 millones de euros respectivamente. En conjunto, las empresas del IBEX 35 vieron aumentar sus beneficios en 2008 en un 17,15%. En el sector industrial, el termino de moda es la economa forense, que recoge al nuevo sector de especialistas en ERE, cierres de empresas y aplicacin de la Ley Concursal para las quiebras. En trminos generales, en el primer trimestre del 2008 el nmero de empresas creadas (33.767) ha cado un 26%, mientras que el de empresas cerradas (8.530) ha aumentado un 42,4%.

 

Mantener los beneficios para salir de la crisis

 

En que se apoyaba el Gobierno Zapatero para insistir que nos encontramos en una fuerte desaceleracin econmica, pero no en una crisis o en una recesin durante el otoo de 2008? Evidentemente, en el argumento tcnico de que aun no ha habido un crecimiento negativo de la economa espaola durante dos trimestres seguidos. Pero tambin en la lectura que hace de los datos de la crisis, como todas no lineal, y en especial de los beneficios de las empresas.

 

Segn el informe de julio del Banco de Espaa, los beneficios del sector no financiero aumentaron en el primer trimestre del 2008 un 9,2%. Esta cifra solo adquiere todo su significado cuando se tiene en cuenta que las empresas espaolas, gracias a la globalizacin, obtuvieron los mayores beneficios de su historia en 2007, hasta el punto que las cinco mayores empresas del IBEX 35 ganaron unos 30.000 millones de euros, equivalente al 2,82% del PIB, ms que el supervit presupuestario en su momento lgido (2,23%). Junto a la inversin en bienes de equipo, a pesar de su relativa cada, los beneficios sostuvieron esa tasa de crecimiento del 1,6%, ligeramente superior a la media de la zona euro, hasta el verano del 2008. Cifras que explican, a pesar de la cada del consumo, el aumento del dficit comercial. Es esta lectura la que justifica la orientacin ideolgica socio-liberal con la que el gobierno ha articulado su programa de medidas anticclicas como el nico posible. No otra es la opinin del Presidente del Grupo Santander, Emilio Botn, para el que el momento de desaceleracin econmica durar hasta finales del 2009, pero no mucho ms () El pas esta mucho mejor preparado que hace aos cuando hubo otras crisis (EP 6-05-08).

 

A pesar de las declaraciones sobre la solidez del sistema bancario espaol, uno de los problemas ms urgentes de la economa espaola, como ha subrayado en varias ocasiones Pedro Solbes, es el de la financiacin de las empresas y sobre todo del sector bancario. Los bancos y cajas de ahorro necesitan para cubrir los crditos concedidos al sector de la construccin, el inmobiliario y las hipotecas unos 63.000 millones de euros (5,8% del PIB). Una cifra que en el 2009 podra llegar a los 90.000 millones. El mercado de cedulas hipotecarias ha permitido en el primer trimestre del 2008 obtener una financiacin de 26.000 millones. Pero el grueso de la financiacin lo ha sido a travs del Banco Central Europeo, hasta alcanzar en julio la cifra extraordinaria de 49.300 millones, un aumento del 169%. Pero despus de que la crisis se generalizar en agosto del 2009, las subastas del BCE no bastaron para satisfacer las necesidades de liquidez de la banca espaola a precios competitivos, por el acumulo de activos financieros de mala calidad. Y fue entonces cuando la banca tuvo que recurrir al Gobierno Zapatero para asegurarse un sistema de subasta de crditos a precios ms favorables.

 

El margen de estos mecanismos de financiacin del sistema financiero viene dado por la morosidad, que se ha doblado en solo dos aos, pasando del 0,7% al 1,7% en el verano del 2008, para desbocarse en los ltimos meses del ao, un 197%, y se sita en el 2,7% en los Bancos y el 3,6% en las Cajas de Ahorro (mas de 50.000 millones de euros), previendo que la media supere el 5% a mediados del 2009. Ya ha superado la media de la zona euro (2,5%), y conviene recordar que en 1994 la tasa de morosidad lleg en Espaa al 9%. Los analistas del Deutsche Bank consideran posible que se alcance de nuevo esa cifra en el 2011, lo que, con una tasa de crditos no recuperables del 30%, supondra unas perdidas de 51.000 millones de euros. En la actualidad, las previsiones del sistema bancario espaol son de 38.000 millones.

 

La negativa del Instituto de Crdito Oficial (ICO) de reflotar a la inmobiliaria Martinsa-Fadesa, ha puesto en primer plano la capacidad o no de intervencin directa del estado para salvar a las empresas de la construccin ms expuestas. La presin seguir aumentando para que haya un cambio de reglamento del ICO y este pueda comprar deuda del sistema bancario y no solo ofrecer lneas de liquidez o inversin a las empresas.

 

58 medidas para salir de la crisis

 

No existe con este cuadro ninguna duda del carcter estructural de la crisis, del agotamiento del modelo econmico explotado hasta sus lmites en estos trece aos. A Zapatero le puede costar reconocerlo en los debates parlamentarios, pero el Presidente del Banco de Espaa, es taxativo en cuanto al tratamiento: uso de medidas estructurales orientadas a mejorar la eficiencia y la flexibilidad de la economa, as como moderar costes y rentas excedentes (EP 6-05-08).

 

Pero el Gobierno Zapatero todava no tiene un consenso estratgico sobre que hacer. De todos es conocido que Solbes se resisti como gato panza arriba a la utilizacin del supervit fiscal para medidas electorales, como la devolucin de los 400 euros del IRPF, diseadas por el ministro de industria, Miguel Sebastin. Y que Miguel ngel Fernndez Ordez -que consider dicha medida intil- se ha convertido en el sacerdote supremo de la contencin del gasto pblico en el 40% del PIB (por debajo de la media europea del 48%). Solbes ejerci de cancerbero de un equilibrio presupuestario ms rgido que el exigido por la UE, a pesar de que el dficit pblico alcanz el 0,19% del PIB a finales de agosto y se haba evaporado el superavit de 7.500 millones de euros del 2007. Es difcil, sobre la base de estas ortodoxias, reclamar despus al BCE una poltica de tipos de inters ms expansiva. Pero su actitud fue simplemente desbordada por la realidad, que se llev por delante cualquier previsin de la Ley de Estabilidad Presupuestaria a finales del 2008, con un dficit pblico del -3,4% y previsiones para el 2009 de llegar al -5,8% del PIB, como se ha sealado.

 

Las 58 medidas han sido el resultado acumulativo de cinco paquetes, anunciados por el Gobierno Zapatero en abril, junio, agosto y octubre del 2008 y febrero del 2009. Algunas de las medidas son claramente modernizadoras y simplifican el sistema administrativo y de financiacin. Otras, como la eliminacin del impuesto de patrimonio o la devolucin de los 400 euros del IRPF, reducen la capacidad recaudatoria cuando ms falta hace y favorecen a las clases medias y medias altas. Se contiene el gasto pblico mediante la reduccin de la oferta de empleo pblico (un 30% menos) y, finalmente, se da una vuelta de tuerca neoliberal con al proyecto de privatizacin parcial de los aeropuertos y la transposicin de la directiva comunitaria para la liberalizacin del sector servicios.

 

El 8 de octubre, el Gobierno anunci su cuarto paquete de medidas anticiclicas desde el inici de la crisis en el verano. El eje es la creacin de un fondo de liquidez de 100.000 millones de euros para subastas de crdito a los bancos espaoles, acompaado de una lnea de financiacin de 30.000 millones a travs del ICO para empresas y de un fondo de 11.000 millones para proyectos municipales.

 

Cuatro meses despus, el balance del cuarto paquete no puede ser ms magro. Los bancos han acudido a las subastas, con cuatro operaciones avaladas por valor de 19.000 millones de euros. Pero no han trasladado la liquidez a las empresas y las familias y el crecimiento de los crditos ha cado del 20% al 9% y el Santander augura que en 2009 se situar en niveles inferiores. Los crditos del ICO tampoco han llegado a las empresas -185 millones de los 25.000 disponibles, como ha recordado Rajoy- porque la banca comercial no los gestiona alegando escasos mrgenes de beneficio en su comercializacin. Por ltimo, menos de la mitad de los 11.000 millones han sido solicitados para proyectos por escasa capacidad de gestin municipal.

 

La bolsa, mientras tanto, picaba fondo histrico el 10 y el 22 de octubre, perdiendo en los dos das el 9,14% y el 8,16% de su valor por el efecto de la crisis en Amrica Latina y el anuncio de la nacionalizacin de los fondos de pensiones en Argentina y su efecto directo en el mercado de valores espaol.

 

Este fracaso ha provocado un tenso debate sobre la responsabilidad de la Banca y la pregunta dnde est el crdito? Miguel Sebastin afirm que al Gobierno se le estaba acabando la paciencia con los bancos y que actuara en consecuencia, sin aclarar a que se refera. Solbes y Pepe Blanco le desautorizaron asegurando que su paciencia era interminable. Y Botn, desafiante, asegur que los Bancos saban ms que el Gobierno sobre como proteger sus intereses ante la crisis y que era una irresponsabilidad prestar dinero sin tener garantas de recuperarlo con beneficios. La puntilla la puso el presidente de la Asociacin Espaola de Bancos, Miguel Martin, cuando asegur que en Espaa, a diferencia del resto del mundo, era la economa real la que contaminaba al sistema financiero. En el colmo del cinismo, esta exhibicin de prepotencia del sistema financiero espaol tenia lugar al mismo tiempo que el Santander no tena ms remedio que reconocer que haba situado unos 1.300 millones de euros de sus clientes en la pirmide Madoff y que solo podran recuperar el 40% de su inversin inicial.

 

La principal reivindicacin de la CEOE en el dilogo social apoyada por el Presidente del Banco de Espaa, Fernndez Ordez, y por el Comisario Almunia- es el abaratamiento del despido, con una reduccin de las indemnizaciones de 45 a 20 das por ao trabajado. La propuesta ha merecido el rechazo frontal del nuevo secretario general de CC OO, Toxo: el origen de la crisis no es laboral; mientras el de UGT, Cndido Mndez hacia una de las crticas ms directas y duras contra los bancos, exigiendo que devolvieran lo que les haba dado el pueblo.

 

Quin se acuerda ya de los Presupuestos del 2009? Fueron aprobados el 18 de diciembre con los votos del PSOE, PNV y BNG con unas cifras que el propio Solbes reconoci totalmente irreales, superadas ya las propias barreras de la Ley de Estabilidad presupuestaria en ms de un 2,5% del PIB, para situarse por encima del 3,4%. Un documento en buena parte intil, si no fuera por sus promesas de mantener las polticas sociales: el SMI, que ha subido un 4% hasta los 624 euros; las pensiones mnimas en un 6% y la Ley de Dependencia, lo que en total supone un incremento del gasto social de un 9,5%, hasta el 52,8% del total. Con la nica perspectiva de mantener la financiacin a travs de la deuda pblica (ya en el 47% del PIB, y a la Solbes ha puesto un techo mximo del 55%) por la cada de la recaudacin fiscal, la aplicacin del presupuesto del 2009 amenaza con ser una historia de recortes y frustraciones. Como ha sealado Gaspar Llamazares, diputado de IU, la ceguera del Gobierno no es inocente.

 

El debate en el Congreso y las perspectivas de resistencia

 

El 10 de febrero tuvo lugar el ltimo debate sobre la crisis en el Congreso de los Diputados. Como record Zapatero, venia precedido de otros 6 debates anteriores, sin que por ello haya calado todava en la opinin pblica.

 

Zapatero reconoci abiertamente por primera vez la gravedad de la crisis: la peor recesin de carcter global de la historia reciente. Y puso sobre la mesa las cifras catastrficas de paro, que se convirtieron en el eje conductor de su discurso y de su compromiso.

 

Record sin embargo algunos aspectos positivos, como el crecimiento destacable de las inversiones extranjeras en un 17% en 2008, para subrayar la confianza exterior en la economa espaola a pesar del recorte de ratings en relacin con la deuda pblica de algunas agencias. Pero sobre todo, volvi a describir los cuatro paquetes de medidas adoptados por su Gobierno en el Plan espaol para el estimulo de la economa y el empleo, que representa el mayor esfuerzo de intervencin pblica de la historia econmica de la democracia.

 

La intervencin de Zapatero termin con la adopcin solemne de cinco compromisos para orientar su poltica anti-crisis: mantener la cohesin social; mxima austeridad de gastos corrientes para un mximo esfuerzo en la inversin pblica; reformas estructurales para un cambio del modelo productivo; intervencin en los foros internacionales para una reforma de las instituciones financieras, manteniendo la lucha contra el cambio climtico y los Objetivos del Milenio; y el compromiso de un dialogo social que excluye reformas unilaterales de las relaciones laborales por parte del Gobierno.

 

Hasta donde son crebles las promesas de Zapatero de no dejar en suspenso ninguno de los compromisos sociales contrados en el programa () aplicando una poltica socialdemcrata a las dificultades? (EP 2-07-08) Unas promesas reiteradas continuamente hasta el mismo debate en el Congreso del pasado 10 de febrero y en las que se sustenta de manera creciente la legitimidad de su Gobierno.

 

No es posible olvidar -cuando la lgica del Plan Zapatero no esta destinada tanto a aumentar el consumo de los asalariados como a sostener la liquidez y los mrgenes de beneficio de las empresas-, que el gasto social ha cado en Espaa entre 1994 y el 2005, del 28,7% al 25,2% (cuando la media de la zona euro esta ya en el 33,1%), que el salario medio ha disminuido en un 2,4%, que la deuda familiar se ha triplicado y que el 8% de la poblacin vive en la pobreza. Cuando lo que esta en cuestin es todo un modelo de desarrollo para la prxima dcada, un programa de izquierdas tiene que venir dictado por la necesidad de aumentar la productividad con un incremento de las rentas asalariadas y del gasto social, ampliando el mercado interno mediante una mayor capacidad de consumo. Pero el desarrollo de ese programa no podr hacerse como una confrontacin directa contra el Plan Zapatero sino como una progresiva superacin por la izquierda a partir de una alternativa ms coherente que esta aun por elaborar- y por la movilizacin de la izquierda social.

 

No hay ningn programa que se sostenga sin la presin social. Y esta depende en buena parte de la actitud de los sindicatos que son los instrumentos ms importantes de la izquierda en esta situacin-, tanto en el llamado dilogo social como a nivel de empresa. La actividad sindical es dbil y est fuertemente contenida, en un ao de congresos de UGT y CC OO. La movilizacin unitaria en defensa del sector pblico en especial educacin y sanidad- contra la poltica privatizadora del gobierno del PP en la Comunidad de Madrid, ha sido un primer paso. Y empiezan a tomar cuerpo las iniciativas de movilizacin conjunta de UGT y CCOO contra los ERE y las deslocalizaciones a nivel territorial, con jornadas de lucha y manifestacin en Barcelona, Zaragoza, Valencia y Alcal de Henares. Es esencial alimentar y extender esta movilizacin unitaria desde la izquierda, porque a comienzos del mes de junio la derecha social demostr que era tambin capaz de encabezar la conflictividad social en el sector del transporte por carretera y la flota de pesca de bajura, reivindicando subvenciones estatales para el precio del gasleo que utilizan.

 

En definitiva, la actual situacin de erosin de legitimidad, pero de mantenimiento de la correlacin de fuerzas solo podr resolverse positivamente si entran en escena nuevos actores, especialmente las grandes organizaciones sindicales. Si CC OO y UGT no establecen unas claras lneas rojas de defensa de los trabajadores asalariados y del gasto social, la tendencia de la falta de una estrategia coherente de gestin gubernamental de la crisis ira provocando un aumento de la desmovilizacin de la izquierda y la abstencin. Para empezar, ms importante que un plan acabado para salir de la crisis es la voluntad de que no la paguen los trabajadores. Defender sus intereses con la misma firmeza y decisin que demuestran Botn, Gonzalez o Alierta.

 

En este sentido, lo esencial es acumular xitos en la movilizacin unitaria, aunque sean pequeos, que demuestren que la lucha paga. Continuar y alimentar esta lnea es esencial, acompandola de una campaa de explicacin popular sobre la naturaleza y las causas de esta crisis econmica capitalista. Lo ms importante en esta etapa es reforzar la unidad de respuesta y resistencia a nivel local y regional de los trabajadores, implicando a ayuntamiento y autoridades autonmicas de izquierdas junto a los sindicatos. Solo con un avance en este terreno ser posible condicionar posteriormente la poltica macroeconmica, financiera e industrial hacia la izquierda. Sobran consignas propagandistas y falta, sobre todo, trabajo de base sindical en las empresas y en los territorios que creen las condiciones de la movilizacin unitaria de los trabajadores.



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