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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2009

Zapatero II: cambio de ritmo o repliegue sobre s mismo?

G. Buster
Sin Permiso


"Cambiar de ritmo", "un gobierno para hacer frente a la crisis", "mayor peso poltico". Los titulares diseados por Moncloa para presentar al nuevo gobierno hacen hincapi en una nueva voluntad poltica, en una recuperacin de la iniciativa por parte de Zapatero que marcara definitivamente el curso de esta segunda legislatura.

La realidad es otra y el cambio de gobierno, en su concepcin y desarrollo, muestra todas las limitaciones del Gobierno Zapatero que hemos ido analizando en Sin Permiso, con una degradacin lenta pero continua de la correlacin de fuerzas en su contra, sin que se vaya a la raz de los problemas polticos que la ocasionan. Frente a la crisis econmica, la estrategia de verdad no ha sido otra que la de ganar tiempo con la emisin de deuda pblica, en la esperanza de poder cumplir simultneamente sus promesas de mantenimiento del gasto social, por un lado, y su apoyo a los beneficios de las grandes empresas, por el otro. La reforma estatutaria se encuentra bloqueada en la negociacin de su financiacin, sobrepasados ya todos los plazos estatutarios, mientras a credibilidad del gobierno tripartito cataln se erosiona sin remedio. En Euskadi, el giro poltico iniciado por el PSE en 2004 ha completado un recorrido de 360 grados para volver a la alianza con el PP y a un "frentismo constitucionalista" enfrentado al conjunto del nacionalismo vasco.

El impulso poltico de la primera legislatura, "la modernizacin definitiva" del Reino de Espaa, parece acabar en un repliegue sobre s mismo del PSOE y su capacidad tcnica de gestin, sin horizontes de cambio social o poltico, apoyado en el prestigio personal de Zapatero, solo frente a la crisis y despus de haber situado al resto de las fuerzas polticas en la oposicin, aun sin contar con una mayora absoluta en el Congreso de los Diputados. El cambio de Gobierno a slo un ao de haber ganado las elecciones de 2008 muestra el error de haber mantenido en lo esencial el equipo de la primera legislatura ante una nueva situacin de crisis econmica tarda, renuente e incompetentemente reconocida como tal, y augura grandes dificultades polticas a la hora de proceder a ulteriores cambios de Gobierno, pase lo que pase, de aqu a las elecciones generales del 2012.

La escenografa

El cambio de Gobierno ha tenido una larga preparacin, bajo una fuerte presin meditica, alentada desde sectores del propio PSOE que haban quedado en segunda fila tras las elecciones de 2008, y que exigan "renovacin" generacional. Polticamente, esta presin ha sido ejercida desde la derecha, con el objetivo de extender su capacidad de veto a travs de "acuerdos de estado" sectoriales PSOE-PP, al mismo tiempo que alimenta la fuerte polarizacin poltica entre ambos partidos.

La larga preparacin no ha evitado el descontrol en la manera en que se ha producido el cambio, hasta provocar una crisis velada de Gobierno, es decir una crisis de la autoridad poltica de Zapatero. El primer episodio fue el cese del ministro de justicia Bermejo a fines de febrero, como consecuencia de la huelga de jueces y de la presin de la derecha, y su sustitucin por Francisco Caamao. El segundo, el continuo cuestionamiento de Solbes en los ltimos meses como ministro de economa, no solo desde la oposicin, sino desde sectores del propio PSOE, hasta el punto de tener que defenderse solo y reiterar l mismo la confianza que le depositaba un presidente de Gobierno mudo en el Congreso. El tercer episodio, que mostr la falta de coordinacin de la accin del gobierno, fue el anuncio de la retirada de las tropas espaolas de KFOR en Kosovo sin la necesaria preparacin diplomtica y poniendo en primer plano meditico a la ministra de defensa, Carme Chacn, quien vio pblicamente cuestionada su decisin desde Moncloa por el secretario general Bernardino Len.

Conocemos ya que la primera semana de marzo Solbes haba presentado su dimisin ante el silencio de Zapatero, y que el 11 de ese mismo mes el presidente del Gobierno haba pactado con Chaves su sustitucin al frente de la Junta de Andaluca, despus de 19 aos, y su nueva tarea como Vicepresidente tercero responsable de la coordinacin de las polticas territoriales (El Pas 10-4-09). Hasta el 5 de abril, fecha de la filtracin por "fuentes prximas al Presidente del ejecutivo" de las lneas generales del cambio de Gobierno al diario El Pas, Zapatero parece haberlo preparado en contacto con la vicepresidenta Maria Teresa Fernndez, el ministro del interior, Alfredo Rubalcaba, y el vicesecretario general del PSOE, Pepe Blanco.

La filtracin se realiz con Zapatero en Estambul, en donde asista al II Foro de la Alianza de Civilizaciones como copresidente, junto al primer ministro Erdogan. Un evento colofn de la llamada "semana fantstica" de la poltica exterior espaola, que haba comenzado con la asistencia como invitado a la Reunin del G-20 en Londres, haba seguido con la Cumbre de la OTAN en su 60 aniversario en Bruselas y continuado luego con la Cumbre UE-EE UU en Praga, en cuyos mrgenes tuvo lugar el ansiado encuentro bilateral con Obama.

La escenificacin completa del nuevo papel de Espaa en el naciente sistema internacional multilateral en sus vertientes econmica, de seguridad, transatlntica y cultural, esta ltima considerada aportacin especficamente espaola, que tanto esfuerzo haba costado y al que tanta importancia se haba dado tras el fiasco diplomtico de la retirada de las tropas espaolas de Kosovo, qued en segundo plano por el anuncio de la crisis de Gobierno. Una crisis que pareca pillar por sorpresa al principal urdidor de la misma: mientras sus principales detalles ocupaban la primera pagina de todos los peridicos, Zapatero solo pudo contestar a los periodistas: "es una facultad que corresponde al Presidente del gobierno y no lo comento, mucho menos fuera de Espaa".

La lgica del cambio de gobierno

Dos das ms tarde, el 7 de abril, ya en Moncloa, Zapatero anunciaba la composicin del nuevo gobierno. Cesaban el ministro de economa Solbes, la ministra de educacin Cabrera, el ministro de sanidad Soria, el ministro de cultura Molina y la ministra de fomento lvarez.

El ncleo importante de esos ceses es, sin duda, la vicepresidencia segunda que ostentaba Solbes como ministro de economa y coordinador de los ministerios del rea. Solbes haba mostrado en numerosas ocasiones su desacuerdo con una estrategia econmica ante la crisis fundada en ganar tiempo con una poltica expansiva financiada con una deuda pblica que ha pasado en ao y medio del 35 al 50% del PIB. Es difcil saber el alcance de los desacuerdos de Solbes, pero entre stos se halla claramente una apuesta por una gestin presupuestaria ms rgida, con un dficit pblico ms contenido (el espaol ha pasado en las previsiones del 1,6%, al 3,5%, al 5,8%, para finalmente situarse, al parecer, en el 8,3% para fines de 2009, segn el Banco de Espaa).

Frente a la autonoma parcial de Solbes, sustentada en su acreditada capacidad tcnica y en su larga trayectoria como ministro y comisario europeo, la designacin de Elena Salgado subraya su "capacidad de gestin", avalada por la puesta en marcha del Plan de ayuda a los ayuntamientos 8.000 millones de euros, que se ha convertido en el instrumento ms visible de su plan anti-crisis. En este sentido, Zapatero trata de escapar de las presiones que haban rodeado en los ltimos meses la gestin de Solbes, con el pulso de dos lgicas distintas de salida a la crisis, defendidas por las patronales CEOE y AEB, por una parte, y los sindicatos CC OO y UGT, por otra, hacindose personalmente responsable de la poltica econmica encaminada a contrarrestar los efectos de una crisis verosmilmente devastadora.

El discurso de Zapatero en el Congreso Confederal de UGT, pocos das antes de la crisis de Gobierno, reiter su compromiso con el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de los salarios, con el gasto social y el consenso con las organizaciones sindicales, sin medidas unilaterales del Gobierno bajo la presin de la patronal. Pero, de nuevo, la estrategia seguida se basa en confiar en que la crisis remita hacia finales del 2010 y que sea posible colocar en el mercado la deuda pblica necesaria, superando incluso el 60% del PIB en un nuevo paquete de medidas a finales del 2009, cuando se agote el efecto de las actuales y se hagan sentir las consecuencias sociales ms duras de la crisis, en trminos de empleo y agotamiento de las prestaciones por el paro de la primera oleada de despidos (ms del 3% de la poblacin activa). Por eso, y con independencia de la manifiesta voluntad gubernamental de limitarse a una "buena gestin", es de prever que las tensiones suscitadas en el llamado "dilogo social" entre dos lgicas de intereses irreductiblemente contrapuestos la patronal y la sindical se traducirn da s y otro tambin en sucesivos e impertinentes aldabonazos a las puertas de los ministerios econmicos, y aun a las de Presidencia del Gobierno, en busca de un arbitraje definitivo que modifique la correlacin de fuerzas.

La creacin de la Vicepresidencia tercera, que ocupar Chaves, deposita en el veterano Presidente del PSOE el poltico que durante ms tiempo ha estado al frente de un gobierno autonmico, y quien solo quedaba esta salida de Andaluca la responsabilidad de la negociacin sobre la financiacin autonmica y el cierre de la reforma de los estatutos de autonoma. Desbloquear la negociacin es una cuestin de supervivencia para el Govern tripartito cataln (1), que ha visto hasta la fecha rechazada su interpretacin de su propio Estatut, paralizada su aplicacin y recurrido el propio texto ante el Tribunal Constitucional por el PP, a pesar de su ratificacin en referndum. Y al mismo tiempo, tambin para el Gobierno central, cuya relacin con el PSC depende de esta negociacin, sin que sean imaginables por el momento giros de 360 grados como en Euskadi, aunque haya sectores del PSOE que defiendan desde hace tiempo la sustitucin del Tripartit por un gobierno CiU-PSC. Es importante sealar que la secretara de estado de financiacin territorial sigue en el Ministerio de Economa, no en el nuevo ministerio de coordinacin territorial.

Otra de las consecuencias de la creacin del ministerio de coordinacin territorial a la espera de su nombre definitivo es el desguace del Ministerio de Administraciones Pblicas. Separadas definitivamente las administraciones autonmicas de la central en el nuevo organigrama, la secretara de estado de administracin pblica, el Instituto Nacional de Administracin Pblica y la mutua de funcionarios MUFACE pasan a depender del Ministerio de la Presidencia y de la vicepresidenta primera Fernndez de la Vega. La creacin de una tercera vicepresidencia y rea de coordinacin queda compensada parcialmente en el caso de Mara Teresa Fernndez con esta nueva responsabilidad directa sobre la administracin central y la presencia de miembros de su equipo ms cercano, como Francisco Camao, al frente del Ministerio de Justicia. Pero sin un proyecto de reforma de la administracin central, la gestin puede limitarse a la de las tensiones salariales en un sector clave como el de los funcionarios pblicos.

El nombramiento del vicesecretario general del PSOE, Pepe Blanco, como Ministro de Fomento coloca bajo su responsabilidad directa el principal instrumento de gasto pblico en la fase ms aguda de la crisis y su rentabilizacin poltica de cara a las elecciones municipales y autonmicas de 2011 y a las generales de 2012. La creacin del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, agrupando en una sola cartera una parte fundamental del gasto social, responde a la misma lgica de rentabilizacin poltica electoral, tarea que recae en este caso en Trinidad Jimnez. Pero con unas competencias transferidas a las Autonomas y que dependen, como la Ley de Dependencia, de la negociacin final sobre financiacin autonmica.

El Ministerio de Educacin vuelve a recuperar con ngel Gabilondo la gestin de todos los ciclos de enseanza, para enfrentarse a la vez a un doble conflicto: por un lado, el de la movilizacin de la derecha social contra la asignatura de Educacin para la Ciudadana y, por otro lado, el de un sector significativo de estudiantes y profesores universitarios contra la aplicacin del Plan Bolonia.

El repliegue

La racionalizacin de las estructuras de Gobierno tras los errores cometidos en su reforma hace un ao no puede suplir a la respuesta a la crisis de hegemona y a la falta de proyecto poltico en positivo. La pretendida "renovacin generacional" iniciada con Carme Chacn y Bibiana Aid en el anterior gabinete, da paso a un Gobierno ms piramidal, que refuerza la responsabilidad ltima de Zapatero en todas las esferas, apoyado en un "ncleo duro" poltico (Fernndez de la Vega, Chaves, Blanco, Rubalcaba), en un grupo de gestin tcnico estable (Espinosa, Salgado, Moratinos, Sebastin) y en un tercer nivel de ministerios de rentabilizacin poltico-publicitaria y gestin clientelar (Chacn, Jimnez, Aid, Garmendia, Gonzalez Sinde, Gabilondo).

El repliegue sobre s mismo del Gobierno Zapatero revela el agotamiento de los cuadros del PSOE surgidos alrededor de la "Nueva Va" en confrontacin con la herencia del felipismo. El nfasis en la gestin responde a un escenario poltico que, tras las elecciones al Parlamento europeo (2), el 7 de junio de este ao, dispondr escasamente de ao y medio y coincidiendo con el trecho socialmente ms duro del ciclo de la crisis econmica! para preparar las elecciones autonmicas y municipales en la primavera del 2011, que en la prctica vendrn a inaugurar una larga precampaa hasta las elecciones generales del 2012. La gestin de la inversin pblica, el mantenimiento del gasto social y el cierre de la negociacin de la financiacin autonmica, todo ello financiado con emisin de deuda pblica, son su alternativa poltica. Una alternativa que se pretende llevar a cabo en el marco de un sistema de alianzas parlamentarias cada vez ms inestable, mal que bien mantenido merced a la polarizacin generada por una derecha social y poltica en permanente movilizacin. El nfasis puesto en la gestin de un proyecto poltico defensivo no puede ocultar, sin embargo, ni la erosin en la correlacin de fuerzas que provoca, ni la inseguridad poltica generada, que viene a agravar la inseguridad social alimentada por la crisis econmica.

En ese espacio de inseguridad doble, que viene a actuar a modo de cerco acechante del repliegue del gobierno Zapatero sobre s mismo, se sita la presin de la derecha y sus ofrecimientos de "pactos de estado" pretendidamente generadores de estabilidad. La huelga de los jueces, consecuencia indirecta del Pacto por la Justicia del PSOE y el PP, ha podido demostrar hasta qu punto se trata es esa estabilidad un espejismo. Pero en el terreno econmico, en el llamado "dilogo social", tendra consecuencias desastrosas sobre la correlacin de fuerzas, y debilitara irreversiblemente la capacidad de resistencia sindical ante la crisis. De ah la responsabilidad en esta coyuntura de las direcciones de CC OO y UGT y la enorme importancia de su posicin de firmeza en los Acuerdos para la Negociacin Colectiva y en los convenios colectivos sectoriales.

NOTAS:

(1) Un da despus de la formacin del nuevo gobierno Zapatero, las fuerzas del Tripartit (PSC, ERC e ICV-EUiA) actualizaban su pacto de legislatura sobre tres ejes: reforzamiento del estado del bienestar; calidad democrtica de las instituciones autonmicas; potenciar la economa real frente a la crisis. Se trata de una lista de reivindicaciones mnimas en la negociacin de la financiacin autonmica, con la transferencia de competencias en infraestructuras y polticas sociales. El Govern de progrs ha estado asediado por la escasa visibilidad de sus polticas sociales, el bloqueo del Estatut, el dilogo del PSOE con CiU y finalmente con la represin del movimiento universitario contra Bolonia, de una brutalidad injustificable.

(2) La primera encuesta realizada a nivel europeo (Burson-Marsteller) de intencin de voto en las elecciones europeas da una mayora al PP del 40,2%. El PSOE obtendra el 37,4%, un 6,3% menos que en las anteriores elecciones europeas, y UPyD obtendra el 5,2% y 2 escaos. El resto de las fuerzas minoritarias obtendran cada una 1 escao. La tasa de abstencin superara el 50%.

Gustavo Bster es el heternimo de un analista poltico madrileo, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO


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