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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2009

La izquierda en India y su autopista hacia el infierno

Alberto Cruz
CEPRID


Las elecciones en India han supuesto un descalabro para la izquierda institucional. De 61 escaos con que contaba el Frente Democrtico de Izquierda (FDI) ha pasado a 23, muchos menos de los 39-43 que indicaban unas encuestas que ya venan anunciando una importante cada en el voto popular sin que hubiese rectificacin alguna por parte de la dirigencia del Frente, empecinado en crecer a costa de una alianza con otros partidos de corte regionalista y tnico con ideologas cuando menos difusas puesto que alguno de ellos no ha tenido escrpulos a la hora de aliarse con el Congreso Nacional Indio o con el derechista Partido del Pueblo (Bharatiya Janata) cuando lo ha estimado conveniente. El argumento era que mantener la postura del FDI sin otras alianzas sera equivalente a un suicidio poltico en aquellas zonas de India donde las organizaciones de izquierda son dbiles.

El tiro les ha salido por la culata a los promotores de esta estrategia electoral y les ha estallado en la cara. En las elecciones anteriores, 2004, el FDI se present en 69 distritos (de un total de 602 en que est dividido administrativamente el pas) y consigui esos 61 escaos. Es decir, prcticamente hizo un pleno. No ha sido as en esta ocasin: se ha presentado en 82 distritos gracias a esa alianza en el denominado Tercer Frente y ha bajado hasta los 24 escaos. De ellos, 16 han sido conseguidos por el Partido Comunista de India (marxista) antes contaba con 44-, cuatro por el Partido Comunista de India antes tena 10- y los otros dos por sus coaligados del Partido Socialista Revolucionario y el Frente de Avanzada. Ninguno para sus otros coaligados en ese Tercer Frente.

El Partido Comunista de India (marxista), fuerza hegemnica del FDI, ha emitido una declaracin pblica en la que dice que la disminucin de voto ha sido marginal puesto que el partido ha obtenido un porcentaje del 533% y eso es ligeramente inferior al 566% logrado en las elecciones de 2004 (1). Curiosa forma de justificar unos psimos resultados, mxime teniendo en cuenta que el ndice de participacin fue algo inferior a los comicios anteriores como consecuencia del boicot proclamado por los naxalitas- y que desde el gobierno se haba incentivado una campaa del miedo tras los atentados de Mumbai en noviembre de 2008. No obstante, el PCI (marxista) reconoce que ha sufrido serios reveses en Bengala Occidental y Kerala, los dos estados que viene gobernando con mayora absoluta desde hace dcadas y muestra su profunda preocupacin por un hecho sin precedentes puesto que en estos dos estados ha perdido nada ms y nada menos que 25 escaos que ahora han ido a parar a manos del Congreso Trinamool (una escisin del Congreso Nacional Indio), en el caso de Bengala, y a formaciones locales, aunque tambin y por primera vez en muchos aos, ha conseguido escaos a su costa el derechista Bharatiya Janata.

La autocrtica no es el fuerte de la izquierda institucional india. Lo cierto es que debera sentir algo ms que una profunda preocupacin por los resultados en estos dos estados puesto que la participacin electoral ha sido mayor que la que hubo en 2004 (en Bengala Occidental ha votado el 8067% frente al 7804% en las elecciones anteriores y en Kerala ha sido del 7335% frente al 7145% anterior, mientras que la media en toda India ha sido del 58%), por lo que el voto de castigo al FI es evidente. Aunque en India, como en otras partes del mundo, no se vota de la misma manera en unas elecciones generales y en unas locales, la derrota sufrida por la izquierda institucional anuncia la ms que posible prdida de la mayora absoluta con que cuenta en estos dos estados, emblemticos hasta ahora no slo para la izquierda institucional de India sino para las organizaciones de la izquierda institucional del exterior y, especialmente, de Asia.

Bengala, con 80 millones de habitantes, tiene gobierno comunista desde 1977 y el FDI consigui en las ltimas elecciones locales un total de 235 escaos de los 294 con que cuenta la Asamblea (Parlamento). Kerala, 32 millones de habitantes, fue donde por primera vez los comunistas indios formaron gobierno en 1957 tras ganar las elecciones y desde entonces han gobernado intermitentemente hasta que en 1996 consiguieron la mayora absoluta, revalidando esa victoria en las posteriores citas electorales; de los 140 escaos del parlamento del estado de Kerala el FDI controla 82. Las prximas elecciones locales son dentro de dos aos y mucho tiene que cambiar el PCI (marxista) para que sea capaz de mantenerse en el poder en estos dos estados de una manera tan holgada.

La industrializacin y los imperativos del desarrollo

La izquierda institucional de India est construyendo una autopista hacia el infierno desde que en marzo de 2007 el gobierno de Bengala Occidental apostase por la represin -14 muertos- de los movimientos populares que se oponan a la instalacin de una Zona Econmica Especial en Nandigram (2). La postura inicial del PCI (marxista) fue acusar a los campesinos de negarse a aceptar el acuerdo que propona el gobierno de Bengala y defender la ZEE como un imperativo del desarrollo. Esa ZEE no era cualquier cosa, sino la puerta de entrada de la multinacional indonesia Salim, un grupo econmico con capital de la corrupta familia del general Suharto.

Los comunistas indios se ponan a la cola de las pretensiones gubernamentales de crear 339 Zonas Econmicas Especiales en toda India que, gracias a las desgravaciones fiscales que hacen que las empresas no paguen ningn impuesto, gozan de ventajas fiscales y econmicas para favorecer la productividad y donde se puede eludir la legislacin normal del pas en materia laboral, sindical y ambiental con el objetivo de atraer inversores locales y extranjeros. Los sindicatos han manifestado en reiteradas ocasiones que las ZEE eliminan histricas conquistas sociales del movimiento obrero indio y la resistencia a su puesta en funcionamiento es grande. En un pas donde el 90% de los trabajadores dependen de la economa informal, el renunciar al ejercicio de los derechos sindicales (como ha establecido el gobierno en las ZEE) significa ms precariedad, ms injusticia y ms violencia. De hecho, la sindicacin de los trabajadores si bien no est prohibida de derecho, s lo est de hecho en estas ZEE puesto que los empresarios no contratan a quien est afiliado a un sindicato. La actitud hostil de los empresarios hacia los trabajadores sindicalizados se ha radicalizado desde que a comienzos de la dcada de 1990 el gobierno del Congreso Nacional Indio iniciase su poltica de privatizaciones y desmantelamiento del sector pblico al amparo de la poltica econmica neoliberal.

En estos momentos en India hay ya 40 ZEE en funcionamiento y la izquierda parlamentaria no quiso quedarse atrs en la campaa por la industrializacin del pas. En Kerala el Frente de Izquierda puso en marcha un programa experimental, presentado como una alternativa a las ZEE, que permita a las empresas radicadas en el estado, crticas con la excesiva lucha sindical y las permanentes reivindicaciones de los trabajadores, importar mano de obra de otros estados y as librarse de esas molestias sindicales. Este hecho fue denunciado por los sindicatos al considerar que permita a los patronos ignorar la legislacin puesto que con esas prcticas se desbaratan las actividades sindicales y se desalienta la formacin de sindicatos, segn ha dicho la Confederacin India de Sindicatos (CITU), histricamente vinculada al PCI (marxista).

En Kerala la direccin del PCI (marxista) con su secretario general, Pinarayi Vijayan, a la cabeza era partidaria de iniciar una poltica econmica ms abierta y liberal. Por el contrario, la mayora de los cuadros y las bases consideraban que haba que seguir manteniendo la postura tradicional de apoyo principal a los agricultores, a los sectores populares y, de forma especial, a los adivasis (indgenas) por ser los principales afectados por la industrializacin. Es de esperar que tras el fracaso electoral este debate se extienda al interior de la organizacin a nivel estatal y que pierdan las pretensiones de la direccin del partido.

Los sindicatos indios son muy combativos, en especial la CITU, y en el ao 2006 mantuvieron un duro pulso con los gobiernos estatales y central sobre el derecho de sindicacin de los trabajadores del sector de tecnologas de la informacin, una de las joyas de la industrializacin de India y del coqueteo con los pases del Primer Mundo. Cuando el 14 de noviembre de ese ao, y a instancias de la CITU, se cre la Asociacin de Trabajadores de Tecnologa de la Informacin en Bengala Occidental como un primer paso en la lucha de los trabajadores del sector los patronos, apoyados por el gobierno central y el local de Bengala, arremetieron contra la iniciativa. Curiosamente, es en Bengala donde la CITU cuenta con mayor nmero de afiliados, 14 de un total cercano a los 4 millones, y no ha dudado en convocar huelgas generales contra el gobierno del FI. En Kerala la cifra de afiliados a la CITU llega al milln.

Los imperativos del desarrollo no terminaban ah para el PCI (marxista). Faltaba lo ms emblemtico y el smbolo ms evidente de la socialdemocratizacin acelerada de la izquierda institucional de India: en Bengala Occidental se expropiaron tierras para la construccin de una fbrica de coches, los famosos Nano (modelo de coche barato de la marca Tata Motors), en Singur. Se da la circunstancia que el emplazamiento elegido est en una de las zonas ms frtiles de todo el estado, pero eso no arredr a la izquierda institucional. El FDI y el PCI (marxista) apostaban claramente y por primera vez en su historia por las clases medias y los sectores ms pudientes econmicamente puesto que con un sueldo que no llega al euro y medio al da son pocos los indios que pueden adquirir ese modelo de coche por barato que sea (el precio inicialmente previsto del modelo Nano, antes de la crisis econmica, era de 1.500 euros). Ya lo haba dicho Arjun Sengupta, Presidente de la Comisin Nacional para las Empresas del Sector No Organizado: el 77% de la poblacin de la India, 853 millones, es pobre y vulnerable y tiene una capacidad de consumo inferior a las 20 rupias diarias (0,40 euros aproximadamente). Evidentemente, no es algo que tuviese en cuenta la izquierda gobernante en Bengala, apoltronada desde hace aos y cada vez ms alejada de la realidad de la calle.

La izquierda institucional de India ha logrado en menos de tres aos lo que la reaccin no haba logrado desde la independencia del pas, en 1947: daar su credibilidad como fuerza poltica de mbito estatal preocupada por el bienestar de los trabajadores, los desfavorecidos y los condenados de la tierra india. Y lo est pagando. La arrogancia con la que ha tratado el sentimiento de los ms desfavorecidos al imponer la ZEE en Bengala, junto a la represin de Nandigram, as como la prctica antisindical del gobierno en Kerala favoreci que el gobierno central viese el camino libre para, por una parte, poner en marcha un Plan de Garanta de Empleo Rural que quit a la izquierda parlamentaria la bandera de la defensa del campesinado y, por otra, establecer una legislacin antisindical en los trabajadores pblicos, a quienes se limita el derecho de sindicacin y negociacin colectiva, o a los trabajadores del sector bancario, quienes deben comunicar con seis meses de antelacin la convocatoria de huelga, por mencionar dos casos concretos de esa prctica antisindical. Pero, como es obvio, hay ms, muchos ms..

Expansin de los naxalitas

Mientras que en el momento de escribir este artculo no hay datos de nuevas reacciones del Comit Central del PCI (marxista) tanto en Bengala como en Kerala se ha iniciado una dura reaccin contra las respectivas direcciones del partido. En Bengala, el primer ministro Bhattacharjee reconoce ahora que no se pueden ignorar las deficiencias en el funcionamiento del gobierno, el partido y el Frente de Izquierda en lo referente a un tema crucial como la tierra anunciando, faltara ms, un enfoque prudente y flexible en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del gobierno, en particular los relacionados con la adquisicin de tierras que no se llevar a cabo [esa adquisicin de tierras] si la poblacin local no quiere (3). En Kerala, el gobierno, en reunin de urgencia, decidi aplicar medidas correctivas en su poltica. Habr que esperar y ver, aunque las perspectivas de un cambio de poltica real en beneficio de los pobres (4), como anuncia ahora (?) Bhattacherjee - en un reconocimiento expreso de lo que ha venido siendo su poltica en los ltimos aos y que certifica la aseveracin hecha ms arriba de que se prefera la relacin con las clases medias y ms acomodadas a las bases tradicionales comunistas- son ms que dudosas puesto que ni en Bengala ni en Kerala, al menos por el momento, se reniega de la apuesta por una poltica de industrializacin como iniciada hace tres aos y que les ha llevado a esta situacin.

Con su apuesta por la industrializacin acelerada como un imperativo del desarrollo la izquierda parlamentaria india ha asfaltado su autopista hacia el infierno. Slo la insurreccin naxalita queda ya como referente emancipador en India. Los dalits, los intocables en el sistema de castas hind, se han volcado hacia los maostas; los campesinos pobres tambin. Incluso pequeos sectores de los trabajadores industriales lo estn haciendo, como pone se pone de manifiesto da tras da y as lo recogen no slo los medios de comunicacin de India, los de tirada federal y los de mbito estrictamente local (5) con titulares como Los maostas amplan sus zonas de influencia o Maostas a la ofensiva tras la humillacin del PCM -en India se denomina al PCI (marxista) como PCM para diferenciarle del histrico Partido Comunista de India, llamado PCI y tambin integrante del FDI-, sino agencias internacionales (6). Y por si fuese poco, un importante sector de los intelectuales est reclamando a los maostas la formacin de un nuevo frente, de carcter inequvocamente revolucionario, que rompa con la inercia de una izquierda tradicional que cada vez se ve ms envuelta en casos de corrupcin y que est asumiendo con una rapidez desmesurada los planteamientos socialdemcratas con tal de conservar el poder.

El gobierno central lo tiene muy claro: debilitada hasta casi morir la izquierda institucional debido a sus propios errores slo hay un enemigo al que combatir porque representa una amenaza real para el sistema capitalista indio. Por eso la primera medida del nuevo gobierno ha sido anunciar que el Ministerio de Asuntos Exteriores va a hacer campaa poltica en Asia en contra del extremismo de izquierda (en referencia a los naxalitas, dado que estn coordinados a nivel regional en el Comit de Coordinacin de los Partidos y Organizaciones Maostas del Sur de Asia) y que se tomarn las medidas urgentes necesarias para adoptar medidas correctivas dentro de los Procedimientos Operativos Estndar [que realizan las fuerzas policiales y las paramilitares] de lucha contra los naxalitas que permitan que en un plazo de seis a siete meses se pueda realizar una fuerte ofensiva contra los maostas (7). En esa ofensiva habr una mayor coordinacin entre las fuerzas paramilitares, la polica estatal y la sociedad civil. Esta ltima tendr como misin la de contrarrestar la propaganda naxalita (8), lo que pone de manifiesto una vez ms cmo el poder utiliza las ONGs y la famosa sociedad civil como frente de choque ante las polticas que cuestionan el sistema, como si la pobreza se produjese por generacin espontnea, como las setas, y no fuese una consecuencia de ese mismo sistema.

Lo que est sucediendo en India merece ms atencin en el resto del mundo. Y la debacle de la izquierda parlamentaria debera ser un aviso a navegantes sobre un comportamiento, por desgracia, demasiado extendido en cuanto se pisa una moqueta y el poder te saluda con una palmada en la espalda mientras te ofrece una silla aterciopelada. En Europa se sabe demasiado de esto. En Amrica Latina hay prximamente elecciones en pases como Brasil, Chile y Uruguay donde la izquierda correcta, al estilo de sus homlogos de India, se enfrenta a una situacin muy parecida a la que acaba de suceder en India. Una vez que ya se ha hecho el trabajo para el sistema, apaciguando las luchas sociales, este tipo de formaciones polticas son perfectamente prescindibles y en ello no se escatiman esfuerzos ni campaas mediticas. Por eso no est dems recordar un viejo refrn espaol: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.


Notas:

(1) Comunicado del Politbur del PCI (marxista) ante los resultados de las elecciones a la Lokh Shaba. 19 de mayo de 2005.

(2) Alberto Cruz, La izquierda en India (y II): hacia la prdida de identidad http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article301

(3) The Telegraph, 25 de mayo de 2009.

(4) Ibid.

(5) The Tribune e India Times, 24 de mayo de 2009

(6) Prensa Latina, 25 de mayo de 2009.

(7) Asia Times, 21 de mayo de 2009.

(8) Ibid.

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