Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2009

Lbano
Anlisis para comprender el resultado de las elecciones y perspectivas de futuro

Alberto Cruz
CEPRID


Hizbul perdi las elecciones en Lbano. La coalicin pro-occidental gan las elecciones en Lbano. El tsunami de Hizbul se qued en borrasca. Giro hacia occidente. Estos y otros titulares parecidos se han podido leer estos das en todo tipo de prensa, incluyendo la supuestamente analtica y alternativa. Algn medio, ms audaz y tambin algo ms enterado, titul diciendo que Hizbul eligi perder y algn otro hizo lo que haba que hacer: traducir lo que dicen los rabes y la visin es otra. Al mismo tiempo, un suspiro de alivio se ha odo desde Washington hasta El Cairo porque la coalicin pro-occidental se hizo con la mayora de escaos. Pero de verdad perdi Hizbul? O, para ser ms exactos, de verdad gan la coalicin pro-occidental? Si hay que atenerse a la representacin parlamentaria, 71 (3 de ellos concurran como independientes, pero terminaron sumndose a los pro-occidentales) frente a 57, as parece.

Dice un aserto periodstico que el buen periodista es aquel que escribe (o habla) de todo y no sabe de nada. Y esto se puede aplicar en su sentido literal a Lbano y a las recientes elecciones. Lbano tiene una democracia de consenso, es decir, un sistema poltico producto del colonialismo la Constitucin data de 1926, bajo dominio francs- y basado en la religin que establece segn un pacto no escrito alcanzado en 1943- que el presidente del pas y el jefe del Ejrcito han de ser cristianos maronitas, el vicepresidente un cristiano ortodoxo, el primer ministro un musulmn sun, el presidente del parlamento un musulmn shi y as ha de seguir la representacin para el resto de confesiones religiosas (hay 18) en todos los niveles de la administracin pblica. Aparentemente, tal frmula pretende mantener el equilibrio entre las diferentes religiones existentes en Lbano. En la prctica, lo que se defiende de esta forma es el mantenimiento del control del pas por Occidente bajo la siempre pendiente espada de Damocles del derecho de injerencia con la excusa de la proteccin de las minoras.

El Parlamento libans tiene 128 escaos con un reparto, aparentemente, igual para cristianos y musulmanes (64 para cada uno) segn se especifica en el Acuerdo de Taef que puso fin a la guerra civil en 1989- y la edad para ejercer el sufragio es de 21 aos (la coalicin pro-occidental se neg a rebajarla sabiendo que la demografa shi juega en su contra). Aqu termina la apariencia igualitaria porque la distribucin es como sigue: 34 escaos para los cristianos maronitas, 15 para los cristianos ortodoxos, 10 para los cristianos catlicos, 1 para los cristianos protestantes, 4 para los armenios ortodoxos, 27 para los musulmanes sunes, 27 para los musulmanes shies, 8 para los drusos y 2 para los musulmanes alauitas.

Volviendo a las apariencias, pareciese, valga la redundancia, que hay una representacin igualitaria para todas las creencias religiosas. Pero no es as, ni mucho menos. Los maronitas con derecho a voto son menos de 700.000, los ortodoxos no llegan a los 250.000 y los catlicos son 162.000, por mencionar slo los mayores nmeros segn el censo utilizado para votar en las elecciones del pasado 7 de junio. En total, el nmero de cristianos sube algo ms del milln de votantes. Por el contrario, los musulmanes sunes con derecho a voto son 842.000, los shies 874.000 y los drusos 187.000. Es decir, superan los dos millones. Luego la paridad de escaos entre unos y otros no se corresponde con la realidad demogrfica del pas.

En este contexto hay que entender el juego de alianzas polticas existente en Lbano. La coalicin 14 de Marzo agrupa organizaciones cristianas, a sunes y a drusos mientras que el Bloque del Cambio, tambin llamado 8 de Marzo engloba a shies, cristianos, armenios y fuerzas aconfesionales de izquierda. En estas elecciones han sido los cristianos (despus del llamamiento expreso del patriarca maronita para que se votase a los pro-occidentales) quienes han decidido el ganador en nmero de escaos, no en votos. El Bloque del Cambio logr 839.371 votos (el 504%) por 692.285 los pro-occidentales del 14 de Marzo (46%). Otras candidaturas no encuadradas en unos u otros, como la del PCL, lograron el 36% de los votos. Por completar los datos, el Bloque del Cambio-8 de Marzo subi un 9% respecto a las anteriores elecciones, porcentaje que perdi la coalicin pro-occidental (1).

De ah que las primeras declaraciones de los supuestos ganadores hayan sido de concordia y moderadas pese a las presiones que se estn haciendo sobre ellos desde EEUU, la UE, Arabia Saud y Egipto para que como primera medida del nuevo gobierno se ponga, otra vez, encima de la mesa el desarme de Hizbul, que ya ha advertido pese a felicitar al 14 de Marzo- que una cosa es tener ms escaos y otra tener ms votos (2) y que va a mantener su estructura armada mientras contine la ocupacin del territorio libans por parte de Israel (la aldea de Ghajar, la colina de Kfar Shuba y las granjas de la Shebaa), as como las amenazas del rgimen sionista como las puestas al descubierto con el desmantelamiento de una parte de la trama de espas israeles en el sur del pas y en el valle de la Bekaa.

Se est, por lo tanto, en una situacin muy similar a la de las anteriores elecciones, en 2004, en las que la coalicin pro-occidental tena 70 escaos y el Bloque del Cambio 58. Es decir, se ha mantenido el status quo. Pero con una diferencia: ahora Lbano se rige por el Acuerdo de Doha, firmado el 16 de mayo de 2008 tras la toma de Beirut por los combatientes de Hizbul y sus aliados polticos (3). En dicho acuerdo se acogen tres puntos esenciales: la eleccin de un presidente de consenso (fue as como se eligi a Michel Suleiman, aunque en estas elecciones se posicion de forma indirecta por por pro-occidentales), la formacin de un gobierno de unidad nacional en la que la oposicin (liderada por Hizbul) tiene derecho de veto y la realizacin de elecciones segn la ley de 1960, que permite dividir el pas en 28 distritos con un criterio religioso y con una sola excepcin: Beirut, donde en un distrito la segunda circunscripcin, de siete en que est dividida la capital- se podran presentar listas conjuntas. Por lo tanto, y dada la composicin religiosa del pas, para cualquier observador mnimamente avezado era evidente que se podan conocer, ms o menos, los resultados de 100 de esos 128 escaos. Por poner un ejemplo, en Beirut slo se pueden elegir dos diputados por los shies. Ese era el pequeo margen que manejaban las encuestas y que supuestamente daban una ligera mayora al Bloque del Cambio.

Lo que no mencionaban las encuestas era un factor que, a la postre, ha sido el decisivo: el retorno sufragado as lo reconocieron expresamente los votantes del distrito beirut de Zahle y la prensa libanesa cuantific en 12.000 los votos de los retornados en este distrito (4)- de 120.000 ciudadanos libaneses residentes en el extranjero (Europa, EEUU y Australia, preferentemente) y que han vuelto para votar. De ellos, unos 90.000 lo han hecho por la coalicin pro-occidental. Eso ha sido lo que ha decantado el resultado hacia una mayora de escaos, que no de votos, para el 14 de Marzo, especialmente en Beirut, y eso es lo que ha hecho que la participacin en estas elecciones haya sido un 7% superior a la de 2004. Y en los resultados ha jugado un papel, en absoluto desdeable, la descarada injerencia exterior, desde los EEUU (el vicepresidente Joe Biden condicion la ayuda estadounidense al triunfo del 14 de Marzo), a Arabia Saudita (que ha invertido millones de dlares para comprar votos en el norte del pas y lo ha intentado, tambin, en el sur, zona tradicional de Hizbul), Egipto (con el episodio de la supuesta clula de Hizbul que tena previsto desestabilizar el pas y atacar a ciudadanos israeles en Egipto) e, incluso, Israel (que realiz unas importantes y masivas maniobras militares slo cinco das antes de las elecciones libanesas y, con su chulera habitual, anunci que considerara a Lbano un pas terrorista si ganaba el Bloque del Cambio).

Hizbul no hizo de la cuestin electoral ni de la ley de 1960 un caballo de batalla en Doha. Si hubiese querido cambiar la correlacin de fuerzas electoral lo habra hecho sin problemas y no fue as. Por lo tanto, todas las versiones sobre que ha preferido perder no se corresponden con la realidad simplemente porque nunca pretendi ganar las elecciones aunque, como es obvio, las plante para consolidar y aumentar sus posiciones. En ese sentido, objetivo logrado puesto que4 su hegemona entre los shes es incuestionable. Hizbul es paciente y no quiere ir demasiado lejos en una batalla que puede conducir al colapso de la estabilidad en Lbano. De hecho, al igual que cedi casi todos los ministros a sus aliados tras su demostracin de fuerza en mayo de 2008, cuando tom Beirut en cuatro das, habra hecho lo mismo en el caso de que el 8 de Marzo hubiese tenido mayora de escaos.

Quien s hizo campaa por el rechazo a la ley de 1960 fue el Partido Comunista Libans. Es parte de su esencia puesto que desde su creacin, en 1924, uno de sus objetivos es combatir el sistema confesional () porque obstaculiza el desarrollo econmico, social y humano e, incluso, lacera conceptos patriticos fundamentales como la resistencia. El PCL fue la organizacin que en 1982 impuls la creacin del Frente Libans de Resistencia Patritica frente a los ocupantes israeles y fue el pionero en la lucha armada contra los sionistas y sus agentes. Despus se le sumaron otras organizaciones hasta llegar a la situacin que hoy conocemos y es que Hizbul se ha convertido en la fuerza hegemnica de la resistencia libanesa. Su relacin con Hizbul es excelente aunque en estas elecciones se han distanciado-, tanto que en la guerra contra Israel del verano de 2006 un destacamento de lite de milicianos comunistas combati junto a las fuerzas de Hizbul, muriendo 12 de ellos.

El PCL siempre ha trabajado por una sociedad civil no religiosa y un sistema proporcional con la finalidad de eliminar el confesionalismo. Adems, para estas elecciones propugnaba la eliminacin de nuevos impuestos y la derogacin de las medidas antisociales (privatizadoras) adoptadas en la Conferencia de Pars III (5). Pero el PCL cometi un error tctico grave: al no conseguir que el Bloque del Cambio se presentase con un programa comn en estos aspectos econmicos decidi presentarse slo en cinco distritos. Y lo ha pagado caro.

El prximo gobierno libans se formar a partir del 20 de junio y ser entonces el momento de ver si opta por mantener el Acuerdo de Doha o no. En caso de que no sea as, y tanto el actual primer ministro, Fouad Siniora tras un viaje relmpago a Egipto (6)- como la extrema derecha que representan las Fuerzas Libanesas considera que el 14 de Marzo tiene que romper con l (lo que significa volver al debate sobre las armas de la Resistencia Islmica, es decir, de Hizbul), se volver a la situacin frgil que caracteriza a Lbano. Y si se mantiene la lnea econmica seguida por Siniora al frente del gobierno, de corte abiertamente neoliberal y fondomoneratista, partidaria de la privatizacin de sector pblico y de los servicios bsicos, la respuesta sindical se har visible de nuevo. De hecho, los capitalistas libaneses estn eufricos: la semana posterior a las elecciones, del 8 al 14 de junio, la bolsa de valores subi un 109% (7). Aqu hay que hablar ya en trminos de clase puesto que los grandes grupos burgueses, tanto del 14 de Marzo como del 8 de Marzo, tienen unos planteamientos parecidos en poltica econmica.

Y an hay un aspecto a mencionar y que tiene que ver con la geopoltica en la zona y con el acercamiento de EEUU y Arabia Saudita con Siria. El diario libans As Safir afirmaba el pasado 12 de junio (8) que tanto saudes como sirios se han comprometido a impulsar el gobierno de unidad nacional tal como se recoge en el Acuerdo de Doha (pese a que Arabia Saudita no particip en su elaboracin y no firm el documento) en un reparto evidente de la influencia: los saudes quieren reforzar la economa bajo premisas neoliberales mientras que los sirios quieren tener influencia en cuestiones de seguridad. Y como para reforzar este argumento, Saad Hariri, el multimillonario dirigente del Movimento al Futuro y posible nuevo primer ministro, estuvo los das 15 al 17 de junio en Riad, la capital saud.

Adems, tras las elecciones se han producido dos hechos al menos curiosos que pueden explicar por dnde va a transitar el nuevo gobierno: el ex presidente estadounidense James Carter se ha reunido con el ayatol shi Mohammad Hussein Fadlallah, un hombre al que la CIA intent asesinar al menos en una ocasin, y Javier Solana, el responsable de poltica exterior de la UE, ha hecho lo propio con responsables del Bloque de la Lealtad a la Resistencia, prximo a Hizbul, y con el diputado de este movimiento poltico-militar Hussein Hajj Hassan. Un gesto de buena voluntad de Europa hacia Hizbul, como ha dicho la propia organizacin y que puede indicar que algo se est moviendo en el escenario geopoltico.

Notas:

(1) Al Akhbar, 10 de junio de 2009.

(2) Al Manar, 8 de junio de 2009.

(3) Alberto Cruz, Condolezza Rice tena razn: nace un nuevo Oriente Medio http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article154

(4) Citado por Habib C. Malik, un profesor de la Universidad Americana de Lbano en www.bitterlemons-international.org

(5) Alberto Cruz, Lbano, una guerra fra cada vez ms caliente http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article81

(6) AFP, 14 de junio de 2009.

(7) The Daily Star, 15 de junio de 2009.

(8) As Safir, 12 de junio de 2009

Alberto Cruz es periodista y politlogo.

[email protected]



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