Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2009

Aoranza de Carlos Puebla ante el tercer golpe oligarca en Amrica Latina

Alberto Cruz
Rebelin


Amrica Latina ha sido siempre un continente prolfico en cantautores. Uno de los pioneros, el cubano Carlos Puebla, muri un 12 de julio de 1989. Carlos Puebla, siempre acompaado de Los Tradicionales, era el cronista popular de la Revolucin Cubana, el hombre del lenguaje directo y de las letras sencillas, de contenido claramente revolucionario y cuya estela siguieron muchos otros despus por todo el continente. Uno se acostumbr a or cientos de sones, guarachas, danzones a travs de las emisiones de Radio La Habana, emitiendo desde Cuba, territorio libre de Amrica, que escuchaba mi abuelo y aprendi a diferenciar la salsa del son no le llames salsa a mi son, porque es msica cubana- mientras se lloraba al Ch Hasta siempre- a Salvador Allende Compromiso de honor- o a Camilo Torres y se loaba a la reforma agraria y a la alfabetizacin mientras criticaba a la OEA La OEA es cosa de risa- y a la conciliacin de las clases sociales Enseanzas de la historia-. Y si en ocasiones el trago era amargo, ah estaba siempre Emiliana con su caf tendiendo su mano a cualquier hermano trabajador.

A la vista del golpe militar de Honduras se echa de menos a personajes como Carlos Puebla veinte aos despus de su muerte. Con su incomparable sencillez, Carlos Puebla podra poner en solfa a los panegiristas del socialismo del siglo XXI y su apuesta por una conciliacin entre clases en un Estado no clasista, como apuntan los defensores de esta teora. Estoy seguro que les hubiese dedicado uno de sus sones al estilo del titulado Enseanzas de la historia con un estribillo mil veces repetido: si t no acabas con ellos, ellos acaban contigo.

En Honduras los golpistas de dentro y fuera del pas, la derecha econmica y poltica de dentro y fuera del pas, se han alineado con los golpistas convencidos que la bofetada infligida a Zelaya por la oligarqua local va dirigida a Chvez, su verdadero enemigo, mientras aplaude la oligarqua internacional y sus panegiristas. El presidente derrocado ya haba provocado una cierta conmocin entre los de su clase, la oligarqua no hay que olvidar que surgi de la lite poltica tradicional, compuesta por terratenientes y ganaderos-, cuando en la campaa de las elecciones de 2005 se atrevi a plantear que el problema de la inseguridad no se abordaba con la aplicacin de la pena de muerte y un aumento de las fuerzas policiales, como planteaba su oponente, sino con un enfoque econmico orientado a la prevencin de las causas que la generan.

Con estas diferencias de criterio, que en Honduras no son pequeas, Zelaya gan las elecciones presidenciales e inici su mandato vigilado en todo momento por la lite a la que pertenece. Pero cuando en cumplimiento de su programa ofreci un aumento del salario mnimo, la clase empresarial consider que hasta ah haba llegado su osada. Por el contrario, esa decisin reforz su apoyo entre los campesinos y los sindicatos.

Zelaya necesitaba acompaar este gesto de poltica interna con algunas acciones de poltica externa que le garantizasen una mayor liquidez en las arcas del estado, de ah que diese un giro a la poltica exterior tradicional de Honduras y se acercase a iniciativas como la ALBA, lo que le granje la enemistad de su propio partido y la prdida de apoyo del Congreso. Zelaya era consciente de ello, por lo que su apuesta era realizar un referndum no vinculante que permitiese que en las elecciones de noviembre se pudiesen sentar las bases para la realizacin de reformas constitucionales que impulsaran una serie de reformas econmicas muy modestas pero que molestaban profundamente a la oligarqua interna y externa. Un aspecto que los tericos del socialismo del siglo XXI deberan tener muy en cuanta cuando hablan con tanta alegra de que es posible el socialismo dentro del capitalismo.

Las razones del golpe son tanto internas como externas y es una tercera prueba de cmo la oligarqua latinoamericana y los EEUU tensan la cuerda para recuperar el control poltico y social que han comenzado a perder en los ltimos aos. No parece que se haya tenido muy en cuenta que la primera prueba fue la realizada en marzo de 2008 por Colombia cuando, haciendo uso de la teora del ataque preventivo bushista, realiz una invasin de territorio ecuatoriano para atacar un campamento de las FARC y matar a la mayora de sus habitantes, incluyendo a Ral Reyes. Colombia, con el apoyo y asesoramiento estadounidense, violaba las normas democrticas en unos momentos en que se haba puesto encima de la mesa el reconocimiento de la guerrilla colombiana como fuerza beligerante. Entonces hubo tericos del socialismo del siglo XXI que rpidamente presionaron para que Ecuador no fuese ms all de la ruptura de relaciones diplomticas con Colombia cuando eso era claramente insuficiente y haba que haber dado el paso definitivo para romper la estrategia oligrquica: el reconocimiento de las FARC y del ELN como fuerza beligerante, que era lo que pretendi parar y par- el ataque al campamento de las FARC. En vez de dar dos pasos adelante ante la agresin, se dieron hacia atrs Ecuador ha realizado declaraciones concretas en contra de las FARC- con la consecuencia que la oligarqua colombiana se sinti reforzada y eso alent al resto de oligarquas latinoamericanas, con la boliviana rpidamente tomando el testigo e impulsando el proceso fascista en la llamada Media Luna. Ah est para demostrarlo lo ocurrido en Bolivia durante todo el ao 2008.

Por lo tanto, con el golpe en Honduras la oligarqua latinoamericana da un paso ms y ya es la tercera vez que rompe las normas democrticas cuatro, si tenemos en cuenta el fracasado golpe contra Chvez en 2002-, tras los mencionados casos de Colombia y Bolivia, sin excesivas consecuencias. El trnsito hacia la democracia en Amrica Latina no es ms que una entelequia para la oligarqua y sus panegiristas si en el mismo ven amenazados sus intereses econmicos. Ellos resuelven las debilidades sociales con acciones caritativas con las que ganarse el cielo aqu ya estn en el paraso- y el golpe se defiende con espritu constitucional y represin limitada a unos pocos muertos.

Es necesaria una radicalizacin en su opcin etimolgica de ir a la raz de los problemas- en los pases donde con mayor o menor nfasis se habla de esa cosa etrea del socialismo del siglo XXI. Una radicalizacin como la que comenz a operarse en Ernesto Guevara cuando en su estancia en Per segn relata en las memorias de su segundo viaje por Amrica Latina- se encontr con un dirigente del APRA peruano que consideraba ms peligroso el marxismo que el imperialismo norteamericano. Todo lo que signifique tocar los privilegios econmicos de la oligarqua es considerado peligroso y por ah no pasa.

Ya no es momento de palabras, sino de acciones. Porque, volviendo al entraable Carlos Puebla, la enseanza de la Historia/ demuestra en forma palpable/ cmo la reaccin se ensaa/ cuando retorna triunfante.

www.elzurriago.blogia.com





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