Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2009

Est la OLP jugando con la causa nacional palestina?

Khalid Amayreh
Uruknet.info

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


A pesar de las negativas retricas, la OLP y la Autoridad Palestina (AP), en las que Fatah constituye la columna vertebral, estn cambiando velozmente y adoptando posiciones que podran comprometer profundamente los inalienables derechos palestinos y que incluso podran llevar a la liquidacin de la causa palestina.

La tendencia que la OLP presenta a considerar positivamente dudosos planes de paz que eliminaran los derechos palestinos debera alarmar a todos los patriotas palestinos.

Despus de todo, la causa palestina no es propiedad de polticos que no han sido elegidos y que piensan que tienen carta blanca para comportarse como les venga en gana con respecto a cuestiones fundamentales como el derecho al retorno y Jerusaln.

Por desgracia, los signos y seales que siguen saliendo de los cuarteles de la OLP y de la AP no auguran nada bueno para el futuro. Por tanto, es urgentemente necesario hablar claramente y advertirles a esos dirigentes no elegidos que estn jugando con fuego.

En primer lugar, tenemos la visin de Fayyad o el plan para crear un estado palestino con fronteras temporales bajo la ocupacin israel, un estado que se parecera mucho a un Judenrat (consejo comunitario judo bajo la ocupacin nazi de Europa). Cmo puede alguien referirse con honestidad a una entidad que carece completamente de soberana, libertad y de los elementos ms esenciales de la estatalidad?

Fayyad, un economista convertido en poltico al socaire de Washington, parece pensar que construir una base econmica slida con apoyo internacional sera suficiente para transformar en realidad sus sueos acerca de un enfoque determinado de la estatalidad.

Sin embargo, segn se inform, el sujeto que se describi a s mismo como el hombre de George Bush en Palestina no debera decirnos cmo se puede crear una base econmica slida en un pas que contina agonizando bajo una ocupacin militar de estilo nazi que controla estrechamente todos y cada uno de los aspectos de la vida palestina.

Bien, es que no se ha dado cuenta el Sr. Fayyad que los palestinos apenas pueden moverse desde Ramala, la sede de su gobierno, a cualquier otra ciudad palestina en Cisjordania sin un permiso israel?

No se ha dado cuenta de que Israel tiene en todo la ltima palabra sobre la ms pequea transaccin monetaria desde el extranjero hasta la ocupada Palestina y viceversa?

Es que no sabe que el Shin Beth, la principal agencia de seguridad interior, decide qu palestino puede viajar al extranjero?

Finalmente, Fayyad debera explicar al pueblo palestino cmo y de qu manera esa tan fantstica entidad podra funcionar sin la necesaria continuidad territorial que una los diversos bantustanes y distritos segregados de ese supuesto estado.

Por tanto, uno se pregunta cmo ese estado, que estara plagado de grandes y rimbombantes nombres y un montn de smbolos, pero que carecera completamente de sustancia, puede servir a los intereses nacionales del pueblo palestino.

Con toda honestidad, un estado tal sera un completo desastre para la causa y el pueblo palestinos. Demostrara que es la solucin para los problemas sionistas y de Israel, primero y principal porque posibilitara que Israel pudiera proclamar que la cuestin palestina est ya resuelta con la creacin de un estado palestino.

Es ms, Israel podra utilizar esa farsa como eficaz herramienta propagandstica para conseguir las simpatas del mundo rabe-musulmn argumentando que rabes y musulmanes no pueden ser ms palestinos que los mismos palestinos que tan satisfechos estn con su suerte.

Adems, los esfuerzos de la hasbara (propaganda) israel recibiran un buen empujn por parte de algunos funcionarios y portavoces palestinos ansiosos de defender el nuevo estado frente a quienes no cesan de extender dudas y rumores sobre sus credenciales nacionales.

Fayyad no slo est lanzando un globo sonda para averiguar las reacciones palestinas e internacionales ante su tctica. Debe estar tambin coordinando su campaa con los dirigentes de la OLP, quienes estn continuamente abandonando las constantes nacionales de siempre a pesar de que stas siguen gozando de un abrumador consenso nacional.

As es, la OLP, especialmente el liderazgo de Fatah, contina haciendo afirmaciones retricas asegurando su compromiso con la retirada total de Israel de los territorios ocupados en 1967, as como el derecho de unos 4,5 millones de refugiados, dispersos por todos los rincones del planeta, a regresar a sus hogares y pueblos de los que fueron brutalmente arrancados cuando el estado sionista se cre hace ms de sesenta y un aos.

Sin embargo, todos sabemos que el declarado compromiso de los dirigentes de Fatah con el derecho al retorno es slo simblico y de naturaleza principalmente propagandstica.

En efecto, los funcionarios de la OLP, incluido Mahmoud Abbas, han dicho en numerosas ocasiones que cuando los palestinos hablan del derecho al retorno de los refugiados lo que quieren significar ahora es un retorno al contemplado estado palestino y no a Israel, donde la gran mayora de esos refugiados y sus antecesores haban estado viviendo durante siglos.

De hecho, la retirada de la OLP no se detiene sencillamente en la accin de comprometer el derecho al retorno sino que tambin afecta a la cuestin de al-Quds al Sharif (la Noble Jerusaln), que el rgimen ocupante israel prosigue judaizando a una velocidad alarmante, arrancando la identidad rabe-islmica utilizando para ello bulldozer, explosivos y cualquier otro mtodo de limpieza tnica.

Por tanto, las declaraciones y observaciones de los funcionarios de la OLP, especialmente de Abbas y del grupo ms inmediato de ayudantes, asesores y parsitos, que continan haciendo diluidas declaraciones sobre Jerusaln, revelan una voluntad de principio a aceptar la anexin por Israel de inmensas zonas de la ciudad ocupada en el contexto de cualquier acuerdo de estatuto final con el estado sionista.

Tenemos que ser realistas y pragmticos, suelen decir estos desmoralizados dirigentes y funcionarios en conversaciones privadas.

Desafortunadamente, el nuevo liderazgo de Fatah-OLP parece haber interpretado las recientes elecciones de Fatah no como una reafirmacin de las tradiciones posturas que se oponen a la expansin territorial israel y a los esfuerzos por liquidar el derecho al retorno, sino ms bien como un reconocimiento de la lnea Abbas-Fayyad por la cual los palestinos tendran que aceptar lo que sea internacionalmente posible: que los palestinos consientan de forma realista en lo que puedan sacar de las mezquinas manos de Israel.

Esto se contradice con la mendaz y engaosa retrica de muchos dirigentes de Fatah que no paran de proclamar que el sexto congreso del grupo, que tuvo lugar en Beln a primeros de agosto, constituy un activo valioso que beneficia a la causa palestina y que reafirma la denominada lnea Arafat.

Bien, los prximos das y semanas mostrarn que el liderazgo de Fatah o bien est fantaseando o no est diciendo deliberadamente la verdad al pueblo palestino.

No hay duda de que hay muchos patriotas dentro de Fatah, una organizacin que de forma innegable llev la causa nacional sobre sus hombros durante muchos aos.

Pero es tambin verdad que los elementos corruptos y mediocres llevan en ella la voz cantante y, lo que es ms importante, controlan las arcas de Fatah, lo que les posibilita dictar e imponer sus puntos de vista sobre el resto del movimiento, excepto quiz a gentes honestas como Faruk Kaddumi, que son demasiado mayores y que no tienen casi poder para cambiar la corriente de los pragmticos, que piensan que el objetivo de la estatalidad anula cualquier otra causa, incluida la del derecho al retorno y la liberacin de al-Quds de las garras del sionismo.

Uno querra ver siempre el vaso medio lleno y no caer en el pesimismo. Sin embargo, uno debe tambin guardarse contra los falsos optimismos para evitar sus desastrosas ramificaciones.

Se dice que la supervivencia financiera de Fatah depende casi completamente de la AP, que se mantiene a flote gracias a las limosnas de los donantes occidentales, especialmente de EEUU y sus regmenes-ttere rabes.

Esta dependencia financiera, como se ha demostrado repetidamente, se traslada casi siempre al mbito de la cooptacin poltica, como est claro en el desgraciado silencio de Fatah frente a la criminal coordinacin vis--vis de seguridad entre el recin fundado aparato de la seguridad de la AP y el ejrcito ocupante israel.

Bien, hay quienes defienden cndidamente que si Fatah puede tolerar la estrecha coordinacin operativa con Israel, probablemente estar tambin deseando aceptar la liquidacin de la causa palestina de una forma u otra en aras a la supervivencia poltica y especialmente en aras a un alto salario a final de mes.

Confo en que no sea as.

Enlace con texto original:

www.uruknet.info?p=57391



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