Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2009

La ONU se reforma en crculo: la responsabilidad de proteger

Alberto Cruz
CEPRID


El Premio Nobel de la Paz concedido al presidente de EEUU es un sarcasmo; dicen que se lo han otorgado por su trabajo en pro de un Nuevo Orden Mundial y por su apuesta por el multilateralismo. Pero si alguien ha trabajado con ahnco ese Nuevo Orden Mundial y por el multilateralismo merecindose, por lo tanto, ese galardn, por otra parte prescindible como todos los que otorga cualquier institucin occidental y hasta la fecha slo el ministro vietnamita de Relaciones Exteriores Le Duc Tho ha tenido la dignidad de rechazarlo (1973) cuando se lo otorgaron junto a Henry Kissinger por alcanzar un acuerdo de paz en Vietnam aunque la guerra siguiese todava otros dos aos ms-, es el nicaragense Miguel DEscoto Brockmann, quien acaba de dejar su cargo de presidente de la Asamblea General de la ONU. Durante su mandato el organismo multinacional se ha intentado recuperar de los serios embates a que Occidente en pleno, esos arrogantes y pomposos pases autodenominados comunidad internacional, le ha venido sometiendo desde la guerra contra Yugoslavia (1999).

Los ltimos meses de DEscoto como presidente de la 63 sesin de la Asamblea General de la ONU pasarn a la historia de las Relaciones Internacionales por haber puesto en marcha dos iniciativas que molestaron, y mucho, a Occidente. La primera, la organizacin de una conferencia sobre la crisis financiera y econmica mundial y sus impactos sobre el desarrollo (junio); la segunda, la invitacin a destacados intelectuales como Jean Bricmont, Ngugi wa Thiongo y Noam Chomnsky, entre otros, para debatir frente a/con los siempre acartonados representantes diplomticos ante la ONU sobre la nueva estrategia que Occidente quiere imponer en las relaciones internacionales: la responsabilidad de proteger (septiembre).

De estas dos iniciativas los siempre atacados y nunca bien ponderados medios de comunicacin no publicaron palabra alguna. Y nosotros, pobrecitos, dependemos de ellos para saber qu tenemos que decir, qu tenemos que pensar, cmo tenemos que comportarnos, cmo tenemos que vestir. Incluso para hacer lo contrario. Por lo tanto, sobre estas dos iniciativas no tendremos opinin alguna. Un error, un craso error el tener como referentes a esos medios de comunicacin tan vilipendiados pero de los que dependemos como un drogadicto de su dosis diaria, que repetimos una y otra vez porque luego nos llega el tsunami de turno y nos coge desprevenidos. Y nos arrolla. Somos muy buenos a la hora de establecer anlisis a posteriori de lo que ha pasado y muy malos a la hora de establecer hiptesis de trabajo a priori sobre lo que va a pasar.

DEscoto intent que eso no fuese as y aun siendo consciente que la conferencia sobre la crisis slo podra tener influencias tericas porque a la Asamblea General de la ONU le est prcticamente prohibido inmiscuirse en las finanzas internacionales coto exclusivo del FMI, BM y la OMC pese a que el artculo 13 de la Carta de las Naciones Unidas establece que la Asamblea General "har recomendaciones con el fin de promover la cooperacin internacional en las esferas econmica, social, cultural, educativa y sanitaria", un artculo no aplicado en los ltimos 30 aos- intent que la ONU se convirtiese realmente en un foro democrtico e inclusivo. No queremos que sean solo un G-8 o un G-20 los que hablen y decidan, respetaremos criterios, los escucharemos, pero en una real democracia la mayora es quien decide, por eso empec a hablar de que la que debe imponerse es la voz del G-192, de todos los miembros de la ONU. ... As que hay buen nimo para el encuentro, el cual se ha convocado al mximo nivel, porque esta batalla hay que darla en las Naciones Unidas, para que democrticamente se pueda participar en el diseo de la nueva arquitectura financiera, econmica, monetaria y comercial mundial, declaraba al diario cubano Granma (1) anticipando la realizacin de esa conferencia.

No es el momento para hablar del contenido de la misma, en la que tuvo un papel protagonista Joseph Stiglitz, por mencionar slo a uno de los participantes, sino de la que sirvi para cerrar con broche de oro su presidencia: la relativa a la responsabilidad de proteger, un concepto adoptado en una cumbre mundial celebrada en 2005 y que viene a sustituir, con otro nombre pero con las mismas premisas, al derecho de injerencia o como se le ha denominado eufemsticamente por ser una denominacin mucho menos agresiva derecho de intervencin humanitaria.

Hoy humanitaria es la palabra de moda incluso para referirse a guerras de ocupacin como las de Irak o Afganistn y es de suponer que las balas y las bombas son totalmente humanitarias puesto que aceleran el proceso de muerte: en vez de morir de hambre, que siempre es una muerte lenta (que se lo cuenten a los iraques durante la etapa anterior a la invasin de 2003 o a los gazates, que continan sufriendo el bloqueo israel), es mejor morir de un balazo o destrozado por una bomba, que te garantiza una muerte rpida si tienes suerte de que te alcance de lleno.

DEscoto, que se atrevi a levantar la voz contra la matanza que Israel llev a cabo en la Franja de Gaza prcticamente al inicio de su mandato criticando la inaccin de la ONU, quiso despedirse a lo grande, consciente que la incapacidad de la ONU para resolver los problemas fundamentales del sistema econmico, la pobreza extrema y la desigualdad en que se basa el sistema capitalista actual es lo que ha llevado al organismo multinacional a poner en marcha medidas paliativas (expresin del propio DEscoto) como los Objetivos de Desarrollo del Milenio o, como plantean ahora los pases occidentales, la aplicacin urgente del concepto de la responsabilidad de proteger. Es decir, que en ausencia de una voluntad poltica pese a toda la palabrera del G-8, G-20, FMI, BM, OMC- para hacer frente a las graves injusticias y desigualdades existentes en el mundo es mucho ms conveniente para los pases capitalistas (comunidad internacional en la neolengua orwelliana) recurrir a la responsabilidad de proteger que garantizar de manera eficaz el derecho a la salud, educacin o no discriminacin racial o tnica, por poner unos pocos casos, en los pases del Sur. Responsabilidad de proteger para as no abordar una reforma integral de la ONU empezando por el Consejo de Seguridad y su vetusto y antidemocrtico derecho de veto- para superar las limitaciones derivadas de sus mtodos restrictivos (por qu s la intervencin en Kosovo y no en Israel tras la matanza de Gaza?) y de toma de decisiones en muy pocas manos.

Y es que el mandato de DEscoto como presidente de la 63 sesin de la Asamblea General de la ONU se ha caracterizado por una coherencia poco frecuente en los diplomticos. Dijo prcticamente lo mismo, y con las mismas palabras, cuando tom posesin de su presidencia y cuando hizo su discurso de despedida: Slo una Asamblea General que ejerce enrgicamente la formulacin de polticas de deliberacin y de toma de decisiones ser capaz de reforzar el multilateralismo como la mejor opcin para las relaciones entre los Estados (2).

Un concepto colonial

La responsabilidad de proteger es presentada como una nueva norma en las relaciones internacionales, un nuevo referente que permite el uso de la fuerza por razones humanitarias porque la doctrina de la intervencin humanitaria, vigente hasta ahora, es rechazada de plano por los pases del Sur.

El denominado derecho de intervencin humanitaria es un concepto desarrollado por Occidente tras el triunfo de los movimientos de liberacin en el Tercer Mundo y la derrota de las potencias coloniales especialmente en Indochina y ms concretamente, en Vietnam. Los nuevos pases, liberados de la ocupacin colonial, se enfrentaban a situaciones catastrficas en muchos sentidos y en la mayora de las ocasiones como consecuencia de la etapa colonial- y a Occidente se le ocurri que el derecho de intervencin humanitaria sera una buena frmula para mantener bajo control a sus antiguas posesiones coloniales, especialmente cuando Occidente consider que la nueva normativa de la ONU en materia de derechos humanos, los colectivos, atacaba directamente sus intereses al aprobar la Declaracin sobre concesin de independencia a pases y pueblos coloniales en la que se dice textualmente: la sujecin de pueblos a una subyugacin, dominacin y explotacin extranjera constituye una denegacin de los derechos fundamentales, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y cooperacin mundiales.

Por esta razn la prctica totalidad de pases del Sur se han venido oponiendo a la intervencin humanitaria, de una u otra forma, en las tres ltimas dcadas y el esfuerzo final comenz a cristalizar en una cumbre celebrada el ao 2000 en La Habana (Cuba) en la que se contrapuso el principio de soberana nacional con el de intervencin humanitaria. El caso de la guerra contra Yugoslavia estaba muy presente en la mente de los participantes.

De La Habana sali la decisin de sancionar de forma oficial el rechazo al derecho de intervencin humanitaria en una reunin del Movimiento de Pases No Alineados. Esa cumbre de los pases que componen el MNOAL tuvo lugar en Kuala Lumpur (Malasia) en febrero de 2003 cuando se oteaba en el horizonte otra guerra, esta vez contra Irak, y ah se sancion oficialmente ese rechazo. Es conocido que tanto EEUU como Gran Bretaa y otros pases, como Espaa, hicieron caso omiso de esta resolucin y atacaron e invadieron Irak violando el derecho internacional amparndose en la misma expresin cnica que haban utilizado unos aos antes, en 1999, durante la guerra contra Yugoslavia: es un ataque ilegal, pero legtimo. Si entonces utilizaron la excusa de las matanzas tnicas, ahora utilizaban lo de las armas de destruccin masiva.

La expresin ilegal, pero legtima para invadir un pas o derrocar a un gobierno tiene un padre, el ex primer ministro britnico Tony Blair, hoy flamante enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio. Este personaje, que debera ser encausado como criminal de guerra junto a algunos de sus socios tanto de la agresin contra Yugoslavia como las posteriores de Afganistn e Irak, fue algo ms all al justificar los ataques de la OTAN contra territorio yugoslavo al afirmar que la guerra no se haca por un territorio, sino por unos valores (3).

Y este es el quid de la cuestin ahora tambin. Occidente, convencido que sus valores son la imagen superior e inmodificable del mundo y no duda en aplicarlos por la fuerza-, est tratando de lograr que la responsabilidad de proteger sea amparada por la Carta de las Naciones Unidas, a fin de que pueda ser aceptable para la opinin pblica, destacando que la opcin militar debe contemplarse como ltimo recurso y debe ser aprobada por el Consejo Seguridad. O sea, que est bajo el control de los de siempre. No conviene olvidar que en los meses siguientes a las invasiones de Afganistn (2001) e Irak (2003) los diferentes rganos de la ONU, empezando por el Consejo de Seguridad y despus por la Secretara General, comenzaron a legitimar post facto dichas invasiones, con lo que la ONU no actuaba como una organizacin internacional imparcial, neutral e independiente, como se establece en su propia Carta de principios.

De ah la importancia de la presidencia de DEscoto en la 63 sesin de la Asamblea General que acaba de terminar y del nuevo sesgo que imprimi a la organizacin con sus iniciativas. Le ha sucedido un libio y sera de desear que continuase esta senda emancipatoria que comenz a caminar DEscoto.

La soberana nacional

Pero lo ms sorprendente respecto a la responsabilidad de proteger es que la pretendida sociedad civil, las ONGs y dems comparsas de los pases capitalistas estn apoyando de forma entusiasta esta pretendida nueva doctrina en las relaciones internacionales. Lo justifican diciendo que la masacre ocurrida en Ruanda en los aos 90 fue posible por el respeto a la soberana nacional batalla del MNOAL- y que fue eso lo que evit detener el genocidio.

Sin embargo, no son capaces de utilizar el mismo argumento a la hora de referirse a la situacin en la Palestina ocupada. Ya que critican a los defensores de la primaca del concepto de soberana nacional sobre el de la responsabilidad de proteger deberan haberse puesto en primera fila a la hora de defender esta doctrina en el caso de Palestina, que no es un pas y que no tiene soberana nacional alguna que defender porque se le niega su derecho a ser un Estado. O de argumentar que si EEUU y sus aliados de la OTAN atacaron Yugoslavia e invadieron Irak sin que lo impidiese el derecho internacional lo mismo podan haber hecho en Ruanda o en Israel ante la matanza llevada a cabo en Gaza puesto que, a fin de cuentas, los palestinos estn protegidos por los Convenios de Ginebra y stos forman parte tanto del andamiaje internacional de las relaciones internacionales como del de los derechos humanos.

Luego la razn para intervenir, sea bajo el viejo paraguas de la intervencin humanitaria o del nuevo responsabilidad de proteger, es cmo los pases capitalistas (comunidad internacional en la neolengua orwelliana) evalan las tragedias y si stas se producen en un pas amigo o enemigo en virtud de cmo sea considerado su gobierno. Vase, de nuevo, lo ocurrido con Kosovo y la forma en que se trat el caso defendido a ultranza por Occidente en pleno- y lo ocurrido en Osetia tras la intervencin rusa criticada unnimemente por Occidente- pese a que en ambos casos la justificacin para intervenir por unos y otros fue la misma. La diferencia es que el gobierno yugoslavo no era amigo de Occidente y el osetio s.

En el debate ha terciado, como no poda ser menos, el actual secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Ante el temor que la iniciativa de Miguel dEscoto cuaje en el futuro, desde la secretara general de la ONU se intent adelantar y ningunear a la conferencia relanzando un documento elaborado en enero de este ao en el que aparecen los tres pilares sobre los que se asentara la responsabilidad de proteger (R2P en el lenguaje tcnico anglosajn) y que diferenciara esta doctrina de la intervencin humanitaria: la responsabilidad de los estados para evitar los crmenes contra su pueblo, la responsabilidad de la comunidad internacional para detectar y evitar situaciones de este tipo y la responsabilidad de aplicar diferentes grados de coercin contra los responsables llegando, en caso necesario, hasta la intervencin militar (4). Y para mitigar el recelo de los crticos, especialmente de los pases que componen en MNOAL, Ban Ki-moon aada en su propuesta que adems del CS de la ONU tendra un papel en esa ltima y drstica decisin la Asamblea General, aunque sin especificar qu tipo de papel.

Este hecho no es balad, puesto que EEUU viene despreciando el papel de la Asamblea General desde que a mediados de los aos 80 del siglo XX los palestinos utilizaron esta va para eludir el veto sistemtico que EEUU pona a cualquier condena a Israel. Se crea aqu un conflicto de competencias importante que slo se solventar con la reforma del CS y con otorgar ms poder a la Asamblea General, algo que no est en la mente de Ban Ki-moon ni, como es obvio, de los miembros permanentes del CS.

Pero a pesar del documento en cuestin, Ban Ki-moon tiene claro del lado de quin se posiciona y matiza que si bien es aceptable el principio de soberana nacional esta tiene que ser responsable. Es de suponer que se est refiriendo a todos los pases que son miembros de la ONU, por lo tanto lo primero que Ban Ki-moon tendra que hacer sera garantizar que Occidente cumple el derecho internacional, empezando por la propia ONU tal y como est poniendo de manifiesto el fraude electoral en Afganistn que ha sido calificado como masivo o general y cuantificado por los ms conservadores en un 30%- y cmo dicho fraude ha sido encubierto por sus representantes hasta que ha sido imposible mantenerlo oculto por ms tiempo.

Y debera seguir por Israel obligndole responsabilidad de proteger al pueblo palestino- a cumplir las resoluciones que viene incumpliendo desde hace ms de 40 aos. Y con Estados Unidos obligndole responsabilidad de proteger al pueblo cubano- a levantar el bloqueo al que es sometida la isla desde hace ya casi 50 aos. Y con la OTAN responsabilidad de proteger al pueblo afgano-, aunque aqu rozaramos el absurdo puesto que l mismo ha llegado (septiembre de 2008) a un acuerdo de colaboracin con la OTAN sin consultar a los miembros de la ONU, como denunciaron en su momento tanto altos funcionarios de la propia ONU como Rusia y en el que se dice que la cooperacin [entre la OTAN y la ONU] seguir contribuyendo de manera significativa a abordar las amenazas y desafos que enfrenta la comunidad internacional a los que est llamada a responder (5).

La comunidad internacional est compuesta por todos y cada uno de los pases que forman parte del sistema multinacional denominado Organizacin de las Naciones Unidas. Occidente no conquist el mundo por la superioridad de sus valores, sino por su superioridad a la hora de imponer la violencia organizada, una caracterstica que se repite a lo largo de la historia una y otra vez y en los ltimos aos hay al menos tres ejemplos claros de que las amenazas y desafos que enfrenta la comunidad internacional parten de Occidente y no al revs. Los casos de la invasin y ocupacin de Irak en 2003, el apoyo mostrado a Israel en la guerra contra Hizbul en 2006, reiterado hasta la nusea en la reciente agresin a Gaza de finales de 2008 principios de 2009, ponen de manifiesto que esto es as.

Es hora de intervenir en el debate abierto con gran valenta por Miguel DEscoto y comenzar a tener opinin. Ningn sistema de relaciones internacionales y/o de justicia, incluyendo a la Corte Penal Internacional las 14 rdenes de detencin que lleva emitidas en este ao son contra africanos de la Repblica Democrtica del Congo, Repblica Centroafricana, Uganda y Sudn sin que entre ellos estn los aliados de Occidente como Paul Kagame o Yoweri Museveni, presidentes actuales de Ruanda y Uganda, respectivamente, y responsables de matanzas-, puede funcionar sin confianza e igualdad de trato.

Los panegiristas de la reforma que se plantea en la ONU se encuentran ahora en una inmejorable posicin para demostrar que la reforma que defienden en las relaciones internacionales con la responsabilidad de proteger no tiene nada que ver con los intereses imperialistas o la injerencia neocolonial hacia los pases del Sur: el Consejo de Derechos Humanos ha aprobado el informe Goldstone que acusa a Israel de crmenes de guerra y si el estado sionista no inicia investigaciones fiables sobre la matanza que perpetr en Gaza el asunto debe ser retomado por el Consejo de Seguridad y trasladado a la Corte Penal Internacional. La ONU debera aplicar ya mismo la responsabilidad de proteger al pueblo palestino. Sin embargo, no hace falta ser muy sagaz a la hora de predecir la actitud de las potencias occidentales (EEUU, Francia y Gran Bretaa) cuando esta situacin se produzca Israel nunca investiga sus crmenes- y cmo, de nuevo, se aplicar una doble vara de medir y no se actuar con Israel como se hizo con Sudn, por ejemplo, cuando el CS remiti el tema de Darfur a la CPI y presion para que se enjuiciase al presidente sudans.

Si se quiere una nueva era en las relaciones internacionales hay que abogar por un mundo verdaderamente democrtico y eso no se logra con premios como el Nobel de la Paz al presidente de EEUU. Basta slo con que se apliquen los principios del Captulo I de la Carta de la ONU: todos los Estados miembros debern respetar el principio de la igualdad soberana, arreglarn sus controversias internacionales por medios pacficos y se abstendrn de la amenaza o uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia poltica de cualquier Estado.

Es algo que DEscoto dijo en su discurso de despedida: Yo soy de los que cree que la ONU es potencialmente una Organizacin indispensable para ayudar a la Humanidad a sobrevivir el conjunto de crisis convergentes que amenazan con llevarla a su extincin. El problema principal es, sin embargo, que no todos sus fundadores realmente crean, ni creen an hoy, en la visin o los principios explcitos e implcitos en su Carta constituyente. Creo que no es desatinado sealar lo que todo el mundo sabe y eso, entre muchas otras verdades, es el hecho de que entre nuestros ms poderosos e influyentes Estados Miembros hay quienes, definitivamente, no creen en el imperio de la ley en las relaciones internacionales y consideran, ms bien, que eso de acatar las normas de derecho a que nos hemos formalmente comprometido al firmar la Carta, es algo que atae solamente a los pases dbiles. Con tan bajo nivel de compromiso, no nos debera sorprender que las Naciones Unidas no haya logrado cumplir con los principales objetivos para los que fue creada. Consideran ciertos Estados Miembros que ellos pueden comportarse segn la ley de la selva y defienden el derecho de los ms fuertes a hacer lo que se les antoje con total y absoluta impunidad, sin tener que rendir cuentas a nadie. Adems, consideran correcto el despotricar contra el multilateralismo y proclaman las bondades del unilateralismo al mismo tiempo que pontifican, sin ningn empacho, desde sus privilegiados escaos en el Consejo de Seguridad, sobre la necesidad de que los Estados Miembros cumplan a cabalidad sus obligaciones bajo la Carta, o que se les apliquen sanciones (selectivamente, por supuesto) por no hacerlo. Lo de la igualdad soberana de todos los Estados Miembros y lo de la obligacin de impedir las guerras son, para ellos, pequeos detalles que no merecen ser tomados muy en serio (6).

La batalla contra la responsabilidad de proteger no es balad. En ella los pueblos se juegan su futuro. Y tal vez ya no sirve con impulsar la reforma de la ONU puesto que como muy bien dijo DEscoto al terminar su presidencia es de suponer que conociendo muy bien la ONU tras el ao que estuvo al frente de la Asamblea General- est ya ms all de reformas o remiendos y lo que necesitamos es reinventarla. DEscoto citaba el tempus fugit, que decan los romanos, el tiempo vuela y con l se van tambin las oportunidades de hacer lo que tenemos que hacer para garantizar un futuro digno para las generaciones venideras (7). Amn.

Notas:

(1) Granma, 22 de mayo de 2009.

(2) Miguel DEscoto, discurso de despedida como presidente de la 63 sesin de la Asamblea General de la ONU, 14 de septiembre de 2009.

http://www.un.org/spanish/aboutun/organs/ga/63/president/63/statements/final_PGA_closing_address_to_GA_sept142009.shtml

(3) Newsweek:: Se dibuja la lnea de una nueva generacin, 19 de abril de 1999.

(4) Ban Ki-moon: Implementando la responsabilidad de proteger. A/63/677. 30 de enero de 2009.

(5) http://wikileaks.org/wiki/UN-NATO_Cooperation_Declaration,_23_Sep_2008

(6) Miguel DEscoto, discurso de despedida. Op. Cit.

(7) Ibid.

Alberto Cruz es periodista y politlogo.

[email protected]

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article625



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter