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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2009

Plebiscito sobre la ley de impunidad en Uruguay
S: Por qu perdimos

Rodrigo Alonso, Agustn Cano, Diego Castro, Ignacio Narbondo, Gabriel Oyhantabal, Sergio Sommaruga
Rebelin


La ansiedad por saber el resultado no esperaba ni por asomo un corolario adverso. Los mercaderes del rating, desesperados por traficar primicias alentaron un primer festejo al adelantar un seguro triunfo del S. Minutos despus, asestaron un golpe seco destemplando al ms fuerte. La sensacin fue de dolor sin ms. Pero el dato es el dato, y a la maana se esperaba conocer la informacin oficial completa. Entonces una nueva oleada de mensajes entre compaeros anunci que Martnez Zimarioff, Ministro de la Corte Electoral, daba ganador al S. La espera ntima de un triunfo no fue capaz de prever tanta mezquindad en manos de un seor de la justicia. La informacin era falsa: la derecha festeja distinto, hace tiempo sabemos que disfrutan del dolor ajeno. A diferencia de nosotros, no descansa ni desaprovecha la ms mnima oportunidad para golpear y avanzar. Ellos, los ms rancios defensores del statu quo, festejaron una vez ms su rango de ciudadanos AAA.

El estado de nimo que se produjo es absolutamente entendible. Cost mucho llegar a esta coyuntura y era mucho lo que se estaba definiendo. La ltima gran victoria de la dictadura poda llegar a su fin y con ella se podan concretar un cmulo muy significativo de objetivos largamente acuados por el movimiento social. Se configuraba un punto de inflexin histrico favorable a los intereses populares, que, desde el punto de vista estratgico, iba mucho ms all que el propio e importante logro de la anulacin.

La desazn es entonces comprensible, e inevitable en un primer momento. Pero luego al sentimiento de derrota se le debe anteponer la fuerza de la reflexin orientadora. Porque la frustracin es ese lugar en el que nuestro corazn no sabe vivir y desde el que hay que salir bien y lo ms rpido que sea posible.

Pocas horas despus de conocidos los resultados primaron las reacciones espontneas: lutos, marchas, concentraciones. Sin firma, ni organizadores. Pero Quin/es est evaluando lo que ocurri? Por qu ocurri? Cmo sigue la lucha por verdad y justicia? Cmo se supera la situacin coyuntural y se recomponen las fuerzas, sin perder lo que se acumul? Queremos ser claros, no pasa por nosotros cuestionar la intencin de estas iniciativas a las que en muchos casos adherimos. Tampoco tenemos pretensiones iluministas. Si nos parece imprescindible encarar un anlisis explicativo de lo ocurrido para evitar la fragmentacin y el debilitamiento de las movilizaciones, y fundamentalmente para proyectar cul es la manera ms eficaz de continuar esta pelea. No aprender de las derrotas es la peor y ms fatal de todas las derrotas, porque la lucha sigue.

Estamos convencidos que el resultado del plebiscito fue una derrota de la izquierda, no una victoria de la derecha. Es imprescindible esta dimensin del anlisis. La inexistencia de la papeleta del NO impide que cualquier anlisis serio sostenga que el pueblo uruguayo se pronunci por la ratificacin de la ley de la pretensin punitiva del estado. Por el contrario, la nica informacin que intenta conocer esta opinin en base a encuestas demuestra que menos de un 35% de orientales tenan decidido no poner la papeleta del S, es decir expresamente queran mantener la ley de impunidad. Por otra parte, la derecha no creci electoralmente como para justificar tal conclusin. El problema entonces no est en la superficie electoral.

Una mirada menos coyuntural muestra que el Frente Amplio confunde sistemticamente acceder al gobierno con disputar el poder. Una izquierda con estas caractersticas podr ser opcin electoral a la derecha, pero ya no una alternativa al sistema. Esta es la base fundamental y profunda de la derrota.

Fue una derrota de la izquierda porque la mquina electoral es capaz de desdibujar todas las luchas de fondo. A excepcin de algunos dirigentes y de buena parte de las bases, la gran mayora de la dirigencia del FA vinculada directamente a la campaa electoral, evidentemente opt por evitar toda asociacin de la fuerza poltica con el plebiscito, el que queda ausente del discurso y la propaganda. Se limitan a ensobrar No cabe duda alguna que un posicionamiento claro y decidido del FA hubiera alineado una proporcin superior de sus votantes, proporcin que seguramente hubiera dado el triunfo al S.

Sin embargo, lejos de la mera queja y de solamente buscar responsabilidades externas, creemos que es hora de pensar en serio acerca de este problema. Como nueva generacin de militantes de izquierda no debemos ni podemos mirar para el costado

El factor FA en el resultado adverso no es el nico ni necesariamente el de mayor peso como aprendizaje. Las debilidades que expres la propia organizacin de la campaa por el S, el escaso dimensionamiento temporal del trabajo propagandstico, la llegada tarde de muchos de nosotros, el descanso en las estructuras pre-hechas, fueron aspectos que tambin jugaron su papel. Subestimamos la fuerza del vaco generado por la institucionalidad poltica y meditica, nos embarullamos en nuestro propio ruido, nos ensalzamos en nuestros propios anhelos. Nos quit rigurosidad para dimensionar el esfuerzo necesario, el tiempo necesario, los medios y los recursos.

Tambin es preciso evaluar el impacto de la inexistencia de la papeleta del NO, que es en s misma una falta constitucional [1]. Su efecto ms terrible fue multiplicar el vaco meditico del debate y ocultar a las figuras defensoras de esta ley, ya desgastadas y enjuiciadas popularmente. Logr invisibilizarlas. Lejos de ser una accin inocua de la Corte Electoral, la inexistencia del NO, evit la disyuntiva que trae aparejada la opcin popular, elemento que sin dudas despierta la necesidad de informarse y tomar una decisin. No podemos saber cual hubiese sido el resultado, pero otra hubiese sido la campaa, otro el debate y otro el aprendizaje.

Por otra parte, la orfandad partidaria de la lucha por el S nos muestra nuevamente la potencia de la movilizacin social comprometida. La campaa moviliz un nmero muy importante de compaeros orejanos, acerc a muchos jvenes a la militancia social, gener nuevas organizaciones, dinamiz barrios y sindicatos, dio sentido acumulativo a muchas fuerzas dispersas. Estas fuerzas desbordaron largamente la continentacin partidaria, y explican en parte el incremento de 41,3 a 48% respecto del voto verde de 1989.

Ensea enormemente la potencia de la organizacin y movilizacin popular el resultado diferencial obtenido por los plebiscitos: el rosado acuado por organizaciones sociales, con enrome esfuerzo de base desde su gestacin y posteriormente en su propaganda arriba a un 48% de votos; el blanco, gestado en el parlamento, sin fuerza motora, arriba a un 37,4%. Cabe destacar que parten de una base de opinin en primera instancia ms desfavorable al voto rosado que al blanco.

Una mencin particular merece el rol jugado por los medios de comunicacin. stos, en su cargada agenda de temas relevantes jugaron su carta poltica con mucha precisin. La ausencia de debate pblico en la mayor parte de los medios de comunicacin masivos acerca del plebiscito, gener un claro vaco informativo. Se hizo poltica expresamente en contra de este plebiscito llevando a una mnima expresin el abordaje de la campaa por el S. La grosera falta legal, al no transmitir el Jueves 22 de octubre a las 22 la cadena nacional decretada por el Presidente de la Repblica, no hizo ms que refrendar su accionar anterior y dar muestras de que la lucha contra la impunidad transciende la dictadura cvico militar, y tiene sus manifestaciones de poder antipopular impune cotidianamente.

Como generacin nos llevamos un golpe duro, pero recogemos el guante en la medida que nos sentimos dentro de esta batalla, no fuera. Y la pelea contina, porque hay razones, voluntades e instrumentos concretos, palpables para continuarla.

Es preciso mantener viva la movilizacin y exigir el cumplimiento del artculo 4 de la Ley de Caducidad, aprovechando el escenario que abre la declaracin de inconstitucionalidad realizada recientemente por la Suprema Corte de Justicia ante el caso de Nibia Sabalsagaray. Ya hay varios casos presentados que traern aparejados nuevos juicios y nuevas declaraciones de inconstitucionalidad. Debemos despejar el terreno para abrir nuevamente el escenario de la nulidad. Tenemos ms de un milln de voluntades en esta causa que hay que expresar en la calle en cada caso, en cada audiencia.

Es necesario seguir denunciando, reclamando y sobre todo concientizando, desde abajo y junto al pueblo, porque la derecha gana cuando la izquierda calla o cuando habla para no decir nada.

Ms temprano que tarde el rbol retoa. La ley caduca caer ya seca sin siquiera un vaso de irrigacin dentro de la sociedad que se anime a defenderla. Porque es inconstitucional, ilegtima e inmoral. Porque no hay libertad sin justicia. A seguir luchando cada vez ms preparados, ms comprometidos, ms organizados.

La rabia convertida en estrategia

El dolor en maniobra organizada

Y esta lucha de abajo hecha conciencia

Gabino Palomares

Nota:

[1] W alter Pernas, nota en el Semanario Brecha del 30/X/2009 (pgina 9): `Los votantes se expresarn por S o por No, reza el artculo 331 de la Constitucin.

 

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de los autores, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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